Y finalmente logré abrir la puerta. Eran diez toneladas de vidrio y madera que separaban la tranquilidad de la vereda con sus delincuentes y bocinazos, de la tempestad que albergaba el interior del bar. Recorrí veinticinco kilómetros del más gélido porcelanato soportando los mil infiernos que chorreaban de los artefactos de iluminación. Salté trapeadores enfurecidos y clientes despatarrados, eludí mozos armados con bandejas afiladas y escalé una silla de tres pisos para conseguir al menos verla.
Estaba preciosa como siempre, con esa rara combinación de intelectualidad y relax que le conferían sus lentes y su sonrisa constante a medio dibujar.
Desde la otra orilla de la mesa la veía trazar laberintos en una servilleta sin siquiera haber advertido mi presencia. Sin notar que su dibujo me empezaba a acorralar.
Me armé de coraje, ajusté mi mochila revisando no olvidar ningún miedo sobre la silla, y comencé a caminar. Recorrí el mantel sin preocuparme por la altura de sus pliegues y recogí un par de flores del servilletero. Luego de armarme con un escarbadientes a modo de espada, por si venían los ángeles que traen el silencio, me senté en una masita seca, que aun conservaba el envoltorio, para descansar y juntar coraje. Mientras, sin querer, en un posillo, observé el reflejo del temor en mis pupilas.
Llegué, trepé por su vaso y observé, en el borde, la marca de sus labios.
Unté mis palabras con el azúcar de un sobrecito y le dije todo lo que sentía por ella.
Le hablé de esas noches en que me contaba de sus viajes con el novio anterior y de la vez que fui un hombro para llorar las lágrimas que hoy guardo en la billetera junto a la foto le robé.
Le pedí perdón por esos llamados sin animarme a hablar y por las tres amigas que inventé para celarla.
Temblando me ilusioné, tragué saliva y me dispuse a mirarla.
Ella tan sólo dijo −Te quiero, pero como amigo.
Yo, me dejé caer hacia atrás y me hundí en el agua gasificada, dejando que mi alma se la llevaran las burbujas.
Y así morí por segunda vez.
La primera también está en el Blog (ene ese link)...como creo suspenso jeje.
Espero se disfrute.
http://letradedoctor.blogspot.com/2009/12/ruleta-rusa.html