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El demonio y la ninfa (titulo tentativo) capitulos 1-5

HakatriHakatri Gonzalo de Berceo s.XIII
editado noviembre 2009 en Narrativa
Estoy tratando de escribir una novela aunque tengo algunas dudas respecto a mi narrativa, no se sies lo suficientemente convincente y descriptiva, me gustaria saber que opinan al respecto, este es el link de descarga

http://www.mediafire.com/?mt2yuyfgdmv

Por cierto, la tematica es algo fantastica aunque se desarrolla en un mundo como este, asi que no supe donde debia ir y decidi encimarselos aqui

No he hecho ninguna introduccion pero la historia trata sobre personas con poderes mentales, al principio me centro en uno de ellos, en como va descubriendo su poder y los accidentes que le llevan a encontrar las posibilidades que presenta, asi como los peligros, por una razon (que explicare mas adelante) este sujeto se hace llamar demonio, y conoce a una niña con un poder similar al suyo, asi que decide instruirla para mostrarle lo que no debe hacer, y lo hace de una manera muy... "grafica"

Asi esta mas o menos, espero sus comentarios

Comentarios

  • PerplejoPerplejo Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2009
    Hakatri, ¿podrías pegarnos en el foro aunque sea el principio?
  • HakatriHakatri Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2009
    Perplejo escribió : »
    Hakatri, ¿podrías pegarnos en el foro aunque sea el principio?

    Pues... es que el principio es algo largo, es como una pagina de monologo introductorio

    En unm momento, dejame mocharle un pedazo y me paso a la narracion
  • HakatriHakatri Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado noviembre 2009
    El Demonio y la Ninfa


    PRELUDIO


    El Ángel perdido


    ―Una vez mas entre estas enormes paredes ¿no es extraño? Siempre te habías sentido seguro aquí, tú eras el amo y señor; mas que El Señor mismo, dime ¿Qué se siente? Haz juzgado a muchos pequeño ángel, y ya es la hora de tu juicio ¡pasa a través del fuego y ve si tus alas no se queman!
    La persona en pie avanzo dos pasos hacia el que se encontraba de rodillas, la figura en el suelo se llevo las manos a la cabeza y se retorció como si a pesar del frío y la humedad de verdad se estuviese quemando
    ― ¡No debería ser así! ¡No! ¡Yo soy el ángel y tu el demonio! ¡Eres tu quien debe arder!
    ― ¿Y quien lo dice pequeño ángel? ― La persona en pie elevo los brazos y giro en un gesto que abarco todo el lugar ― No estamos en tu cielo y por ello eres tu el que sufre ¿Qué se siente? ¡Dímelo! ¡Quiero saberlo!
    Su grito eufórico resonó en las paredes vacías de la iglesia, la figura en el suelo comenzó a llorar
    ― Maldito demente... ¡Tu solo me usaste! ¡Me usaste! ― hundió los dedos en su cabello dorado, se arrastro tratando de huir
    ―Te equivocas, ¡fuiste tu quien me uso pequeño ángel! ¡Yo quería ser tu amigo! ¡Quería que estuviéramos juntos! ¡Yo te amaba!
    El «pequeño ángel» comenzó a reír… o algo así, una serie de sonidos guturales salieron de su garganta, el «ángel» bajo los brazos y alzo la cara
    ― ¿Me amabas dices? ¡Maldito mentiroso! ¡Tú no puedes amar!
    ― Ojalá que así fuera ― replico con tristeza
    El «demonio» se alejo despacio, sabiendo que lo siguiente no seria nada agradable, uso su habilidad y rompió las barreras que había puesto en el «ángel» éste comenzó a revolcarse de manera mas frenética mientras gritaba balbuceos incoherentes
    ― ¡Aaaaaghh! ¡Quita! ¡Quitamelo! ¡¿Me oyes?! ¡Quitameloooo!
    El «ángel» sufría y el «demonio» permaneció inmóvil, pero compartía su dolor; después de unos momentos de agonía el «ángel» se desmayo.
    El «demonio» se arrodillo y acuno su cabeza en sus brazos, como un padre a su hijo
    ― Lo siento, no quería que terminara así, de verdad que no ― le dijo al muchacho inconsciente mientras le acariciaba el pelo, después saco algo de uno de sus bolsillos, parecía un rábano aunque de color negro; comenzó a masticarlo sabiendo que seria la despedida «Fue bueno conocerte, será una lastima matarte»

    ***


    De los dos sujetos sentados en la banqueta uno se levanto y comenzó a caminar aprisa, alejándose de ahí, el muchacho que quedo sentado se volteo para hablarle a su compañero, una extraña sombra de pie detrás de él
    — Vaya, otro que se va; que poco aguante…
    — Otro que sucumbe a tu encanto, ¡el tercero del día!
    — Gracias por ir contándolos Ewah, ¿que haría yo sin ti?
    — Buscarte otro acompañante sin duda; ¿que tal el ángel que cuida al ángel? Ese es mas agradable
    — Solo un ángel busca ángeles, a mi solo un demonio me queda a la medida —le dijo con algo de satisfacción— y tampoco es que haya mucho de donde escoger…
    — Si quieres que sea un demonio puedo dejarme una cola y un par de cuernos
    — No gracias; si lo haces tal vez me lo crea y trate de venderte mi alma
    — No gracias; no creo que tu alma valga mucho— aquella sombra llamada Ewah se detuvo y volteo a ver a su interlocutor— pusiste eso en mi boca ¿verdad?
    — ¿Yo? ¿me crees capaz?— le pregunto fingiendo seriedad
    — ¡Ja! A estas alturas te creo capaz de todo, pero no creí que tuvieras el control para poner palabras en mi boca
    — He estado practicando
    — El sujeto con el que hablabas ¿verdad? Manipulaste sus respuestas para seguir con tu monologo — Ewah parecía divertido con la situación— ¡pero que inapropiado de tu parte!
    — Tus palabras apestan a ironía ― le replico el muchacho con una sonrisa
    — Si, ¡y con lo que eso te molesta! ―la sombra también sonrió
    — Suficiente de esto; ¿por que no damos una vuelta?—le pregunto él al tiempo que se levantaba de la banca en la que había estado sentado, Ewah también se dispuso a andar pero no se movió de su sitio, simplemente su cuerpo se volvió difuso y termino por desvanecerse, su compañero se alejo como sin nada
    Aquel joven comenzó a caminar, caminar por caminar, por el placer de hacerlo, igual que otras tantas veces; abandono el parque en el que se encontraba y tomo rumbo al norte, avanzo dos cuadras y doblo al este, una mas y luego al norte de nuevo, tres cuadras y siguió andando, hipnotizado por la monotonía de sus pasos comenzó a sumirse en sus pensamientos, en los recuerdos de cosas pasadas, de cosas que le hubiera gustado cambiar, de su encuentro con «el ángel» y de los conflictos que tuvieron, de sus ocasionales deseos de ser como cualquier otro, de haber llevado una vida normal, de estar sumido en la placida ignorancia de la soledad involuntaria.
    Su cuerpo siguió andando pero su mente se detuvo
    «Ewah no sabe en que estoy pensando» se dijo a si mismo cuando noto que su compañero no le había recriminado sus pensamientos, pensamientos de debilidad como solía llamarlos, si Ewah no podía notarlos solo podía significar una cosa «se debilita» pensó mientras andaba entre las calles meditando sobre la naturaleza de su etéreo acompañante, en su nacimiento y en su existencia «cada vez somos casi uno, y el desaparece» y lo asalto de nuevo aquel gran temor «entonces estaré solo»
    Decidió que siempre había estado solo «Ewah no podía aliviar mi soledad para siempre» pero seguía sin saber que haría ¿Dónde encontrar otro compañero? ¿Quién podría comprenderlo? Solo alguien como él podría entender su soledad, solo uno igual a él sabría entenderlo, en la maraña de pensamientos que rondaban su cabeza aun persistían multitud de antiguos deseos, no solo el ser normal, sino tener amigos, también familia, encontrar alguien de quien no pudiera saberlo todo, una persona a la que pudiera amar, un hermano, un hijo, alguien…
    «Ya hablo como un anciano ¿tendré que vivir así el resto de mi vida?»
    Como en tantas otras ocasiones, decidió que no pensaría más en ello
    Y siguió andando, apretando el paso como si quisiera dejar atrás los pensamientos que le acechaban, se refugio en un parque lleno de gente, y entre sus risas y sus conversaciones se lleno de los asuntos de desconocidos, dejo que su mente fuera desplazada por el todo a su alrededor, cuando se sintió repuesto salio del parque y volvió a caminar, avanzo de frente hacia la ferretería, cruzo el puesto de helados y dio vuelta a la esquina dejando atrás la iglesia, paso frente a una gran casa de estilo colonial de dos pisos con un amplio jardín al frente, lleno de flores y algunas plantas exóticas que llenaban el lugar y tapaban la vista al interior, él se hubiera pasado de largo pero una sombra —su sombra— lo detuvo.
    — Aquí hay algo interesante compañero — la voz de Ewah salio de una boca que no estaba unida a ningún cuerpo, solo apareció en su sombra, o mas exactamente en el espacio entre su cuerpo y su sombra, el joven ni siquiera se inmuto ante ello, apenas le dedico una mirada de reojo
    — ¿Que es tan interesante? ¡Oh gran gato Chesire!— la boca desapareció y se dibujo nuevamente frente a el, justo sobre la reja, se abrió y siguió hablando
    — Casi nada mi pequeña Alicia— Ewah sonrió, satisfecho del comportamiento de su compañero— en esa casa dejaste creciendo el árbol, quizás ya hayan salido algunos frutos ¿te apetece pasar a ver?
    — Pasemos entonces ¿es que acaso tienes ganas de viajar?
    — Lo sugerí solo para hacer algo, pero ya que lo dices ¿Por qué no viajar acompañados?
    — ¿Cuántos son? ― pregunto refiriéndose a los inquilinos de la casa
    — Tres, pero uno duerme, tomamos al más fuerte de ellos y nos lanzamos al torbellino ¿que te parece?
    — Que te olvidaste del mas débil
    — Y tu te olvidaste de tus puños
    — ¿Vandalismo? No es nuestro estilo
    — Solo fue una sugerencia…
    — Entremos de una vez, ya veremos cuando los tengamos enfrente

    ***

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