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mi historia!

ivan91ivan91 Anónimo s.XI
editado agosto 2009 en Fantástica
Es la primera vez que me animo a intentar escribir algo. Esto sería el capítulo 1 de la historia que estoy escribiendo. Aunque tengo que meterle cosas en medio porque es un poco corto. Por favor dadme vuestra opinión sobre él. Gracias de antemano

Capítulo I
Despertó sobresaltado en mitad de la noche. Eran las cuatro de la madrugada. Se había vuelto a repetir esa pesadilla que le rondaba todas las noches desde hacía algún tiempo. Cuando comenzó a tener dicho sueño, no se sobresaltaba. Conforme pasaban los dias, se hacía todo más intenso, mas real. Faltaba un día para su cumpleaños, por fin tendría diecisiete años. No quería dormirse, puesto que sabía que volvería a soñar otra vez con aquellas criaturas que le perseguían.. y que lo alcanzaban. No puedo evitar,poco tiempo después, quedarse dormido de nuevo.
Sonó el despertador. Debía darse prisa o llegaría tarde a clase. Se dio una ducha rápida para despejarse un poco, ya que, como ya sabía antes de volverse a dormir a las cuatro de la madrugada, volvió a soñar con esa selva, tal vez bosque, plagada de seres extraños que no hacían otra cosa que perseguirlo. Algunas veces se despertaba antes de que alguno lo alcanzara, pero otras por mucho que corría o se escondía, llegaban a darle caza.
-¿No desayunas Erik ? – preguntó su madre.
-No mamá, ya comeré algo en el instituto, sino llegaré tarde.
Su madre asintió y le dio algo de dinero para que desayunara. Y corriendo fue a la parada del autobús. Lo que no sabía era que nunca iba a llegar. Se veía a lo lejos pero de repente todo le dio vueltas y calló al suelo.
Cuando despertó estaba desorientado, no sabía que había pasado. Lo único que se le ocurrió pensar fue <<por fin no he soñado nada extraño>>. Pronto se vería obligado a cambiar de idea, no porque se tratara de un sueño, sino porque se encontraba en un lugar muy distinto, pero extrañamente familiar. Lo que tenía claro era una cosa y es que estaba en el lugar con el que había soñado noche tras noche. <<No me puede estar pasando… Esto es otro sueño>> pensó aterrorizado. Se incorporó lentamente, ya que estaba un poco aturdido. Se dispuso a caminar pero advirtió una figura a lo lejos. Aquello no podía ser real… una de esas criaturas que le perseguía en sus sueños. Era una especie de tigre pero era capaz de caminar erguido. También tenía rasgos humanos.
La criatura notó su presencia. Erik trató de alejarse sin llamar la atención porque en caso de que se diera cuenta de que estaba alli ya sabía que iba a pasar. Se dió cuenta que fue inutil… ya lo había visto. Hechó a correr. El hombre-tigre salió detrás de él. Poco a poco se acercaba más, ya que era mucho más veloz. Se avalanzó hacia Erik, que se desplomó en el suelo. Estaba temblando del miedo, nunca había estado tan asustado, pero seguía pensando <<esto solo es un sueño>>
Entonces el hombre-tigre se puso de pie,erguido en sus dos patas traseras. Erik notó que algo lo hacía diferente a su sueño. Esta criatura no parecía violenta. Podía haber acabado con él y no lo había hecho aún. El ser se acercó despacio a Erik, que a cada paso que daba ese extraño hombre, o tigre, o lo que fuera, más miedo tenía. Una lágrima calló por su mejilla.
-No quiero hacerte daño- afirmó con seguridad el hombre-tigre.-Ven conmigo, te llevaré a un lugar seguro- manifestó al ver que Erik parecía no saber que decir.
Erik permaneció unos minutos desparramado en el suelo. No quería acompañarle porque quizás sería una trampa. Pero no le quedaba opción. En el fondo sabía que no era una trampa. Porque podía haberlo obligado directamente. Se levantó y miró como la criatura comenzaba a andar.
Erik lo seguía algo más atrás. Todavía no estaba seguro de que todo estuviera pasando realmente y no fuera un sueño más. Los arboles del bosque por el que se estaban adentrando eran extraños para él. Eran árboles extremadamente grandes, con unas hojas violáceas también de gran tamaño. Algunos parecían enroscarse sobre sí mismo haciendo una especie de espiral.
Las flores que observó también eran extraños, no por su forma ni su tamaño, sino por si color. Nunca había visto flores de color verde por completo, o flores negras, o grises…
Había un pequeño lago. Su agua era tan cristalina que podia admirarse el fondo sin problema alguno.
Erik seguía observando maravillado aquel excéntrico paisaje. Pero pronto se interrumpiría para dar paso a una serie de casas.
Al fin llegaron a una aldea en la que parecía que había seres humanos. Erik todavía no había dicho una palabra desde que se avalanzó sobre él el hombre-tigre. Cuando se adentraron en la aldea notó que recibía miradas desde todos lados. La gente murmuraba cuando lo veía. No parecían personas normales. Vestían de diferentes maneras. Algunos llevaban unas largas túnicas que tapaban hasta sus zapatos, otros una vestimenta un tanto atípica que le recordaba a la edad media, otros parecían vestir más acorde a su ciudad. Lo que sí le inquietaba de verdad, no era esa gente extraña, sino que, parecía haber más criaturas que parecían animales pero de alguna manera también humanos. En lo alto de los techos había algunas estatuas de piedra. Tenían una forma aterradora. Unas grandes alas, una cara que parecía estar desencajada, garras afiladas…
-¿A dónde me ha traído se… ñor?- pudo decir casi tartamudeando de los nervios.
-Oh, no me llames señor. Puedes llamarme Tighur. Y te he traído a un lugar seguro.
Tighur aprecio en el rostro de Erik que no le había resuelto ninguna duda. Seguía con la misma expresión que desde su encuentro. No entendía nada pero ya habría tiempo para ello. De momento, al menos estaban a salvo de cualquier peligro. La noche estaba a punto de llegar pero Erik ya bostezaba. Había caminado mucho hasta llegar a la aldea y estaba cansado. Tighur llevó al muchacho hacia una habitación.
-Descansa. Por hoy ya has vivido demasiado. Sé que acabas de llegar y debes estar aturdido, sin entender nada. Pero yo no dicto las reglas.- explicó Tigur.
-Pero no entiendo qué hago aquí, ni siquiera sé si estoy soñando… titubeó Erik
-Te puedo asegurar que esto no es un sueño muchacho. Puede que para ti sí, pero para los habitantes de esta aldea no.-bromeó Tighur.
Erik se tumbó en la cama, sin apreciar la rareza de la habitación. <<Cuando despierte estaré de nuevo en casa>> pensó aferrándose a la idea de que seguía soñando. Momentos después, sin darse cuenta, se quedó dormido.
A la mañana siguiente se despertó y no podía creer lo que pasaba. Seguía en aquel cuarto que le había llevado Tighur. No podía ser cierto. Esta vez no era un sueño. <<Valla cumpleaños>> pensó.
Salió de la habitación sigilosamente para que nadie descubriese que había despertado. Quería salir de alli cuanto antes. Pero apareció un hombre que vestía una túnica blanca ,con algunos dibujos dorados, que paró de inmediato al chico. Le hizo un gesto para que lo siguiera. Erik no tenía opción. Aunque lograra escapar de allí ¿Dónde iría?
Entraron en una habitación algo extraña. No tenía ni una esquina. Era toda redonda y en frente de la puerta por la que había entrado había otra que destacaba entre las paredes blancas por su color marron con extraños dibujos plateados. En aquella habitación no solo estaba aquel hombre de túnica blanca, sino que, se encontraba una mujer un tanto peculiar. Su color de piel era azulado. A Erik le agradaba la presencia de aquella mujer sin enterder el porqué. Tambien estaba Tighar y Erik se sintió más seguro.
-Chico, te presento al hechicero Serkail y la maga Narai. Ellos te han traido aquí y podrán contestarte a todas tus preguntas.- Sonrió Tighur
-¿Por qué me han traido aquí sin mi consentimiento?- gruñó Erik bastante enfadado.
-Muchacho- Dijo Serkail con autoridad. – Hay cosas que son dífiles de explicar. Por ejemplo como alguien de este mundo acabó en la Tierra.
-¡Cómo que este mundo! – exclamó Erik algo asustado.
-Haber lo que Serkail quiere decir es que tu perteneces a este mundo. –Intervino Narai- pero de forma accidental llegaste a la Tierra. Tu madre te ha estado buscando por cientos de lugares sin resultado. Hasta que dio contigo. Nunca perdió la esperanza de encontrarte con vida. Y logró encontrarte en la Tierra. Por eso estas aquí.
-Pero si yo ya vivía con mi madre en la Tierra- Replicó Erik con tono de desprecio.
-Pero no eran tus verdaderos padres. Tu madre está aquí. Puedes comprobarlo si quieres. Mira tu marca en el brazo derecho.- respondió Narai
Erik se quedó perplejo al escuchar las palabras de aquella mujer que tanta confianza le daba sin entender por qué. Efectivamente tenía una marca en su brazo derecho, pero no podían haberla visto porque llevaba un jersey que lo tapaba. En ese instante, Erik volvió a preguntarse tantas cosas.

Comentarios

  • ivan91ivan91 Anónimo s.XI
    editado agosto 2009

    -Ella esta tras esta puerta.- Comentó Surkail.- Si quieres saber quién eres crúzala. Si quieres volver atrás y no recordar nada de esto estas a tiempo de ser enviado de nuevo a la Tierra. Nosotros no podemos tener a nadie en contra de su voluntad.
    Erik no sabía qué hacer. Cruzar aquella puerta y descubrir si esas personas estaban en lo cierto. O por el contrario hacer lo que había deseado desde que llegó a ese mundo que habían mencionado.
    No llegaba a entender ni por qué dudaba entre las dos opciones ya que desde que llegó no había pensado otra cosa que acabar su “sueño”. Pero por otra parte… cabía la posibilidad de que tras esa puerta estuviera su verdadera madre.
    -Tomate tu tiempo- intervino Tighur. No es tarea fácil. Te dejaremos solo.
    Erik asintió y se sentó en una de las sillas que había. Estaba confuso y quería elegir bien su decisión. Todavía no podía creer que todo le estuviera pasando realmente. Era todo extraño… aquella gente, aquellos edificios, aquel bosque…
    Realmente quería volver a su casa con su familia y acabar con esa historia que hacía tiempo le atacaba en sueños. Pero necesitaba respuestas. ¿No podría entrar, ver a esa mujer y luego marcharse? Pero ya era tarde para hacer una pregunta. No había nadie con él para contestarla.
    Pasó una hora pensando qué hacer. Se levantó lentamente de la silla y comenzó a andar. Tocó suavemente la puerta mientras giraba el picaporte. La abría muy despacio pensando si finalmente habría elegido bien.
  • CimaCima Anónimo s.XI
    editado agosto 2009
    Me gusta tu historia. Pero hay un problema.., me has dejado con la intriga de como era su verdadera madre!!, jeje. Espero que sigas con la historia y que introduzcas a "un malo de la película", podría ser el padre biológico, que era el Asceratum (una especie de cargo) de ese mundo y estableció una alianza con los simbers, una civilización clonada del mundo paralelo, malébolos y conquistadores. Y ahí entraria Erik como símbolo de paz y defensor de los mundos.Saludos
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