Yo no se quien es Benedetti. Veo las películas sin prestar atención a los actores o a los directores. Aunque a veces no lo hago, y entonces de alguna forma soy capaz de entender lo que en principio me resulta inexplicable. Discusiones acerca de directores, de actores. Es una prueba más de que no estás demasiado en el mundo o simplemente no te preocupa demasiado el contenido real de una película. Yo veo películas para evadirme, para intentar meterme en una historia y no pensar. O al menos es una opinión que tengo ahora sobre lo que hago.
Yo creo que desde niño fui apartando la atención de ese tipo de cosas, porque me producían dolor. Prestar atención a las calles de tu ciudad puede convertirte en un chico que sea capaz de orientarse. Y eso puede traducirse en por ejemplo saber quedar con alguien en determinado lugar. O en poder explicar a una chica dónde queda determinado sitio. Y eso incluso puede acabar luego ayudándote a salir con ella.
Mientras que no prestar atención a las calles de tu ciudad ya desde niño, evadirte casi conscientemente de eso, pues al final puede traducirse en que no te enteres de las calles. Te darán un nombre y no serás capaz de localizarlo en tu mente. Entonces a lo mejor en una clase tienes que callarte mientras otro chico se lo explica a la guapa de turno. Y al final, tú quedas como torpe y de colgao que no sabe ni en dónde vive.
Una simple decisión o actitud tomada de niño puede luego multiplicarse en un montón de consecuencias. Igual que escuchar canciones como un yonki intentando evadirte rápido de la realidad, fundiendote con la música, imaginando que eres el protagonista de una película con tu propia banda sonora. Mientras que otro chico podría a lo mejor prestar atención a la letra, interesarse por el autor. Y eso puede llevar a que en el colegio, mientras yo no tengo ni idea de que demonios es un album o los cuarenta principales, otros niños hablen sobre música y sus grupos preferidos.
Y de la misma forma puede pasar con conocer a alguien como Benedetti.
No llegará a saber Benedetti lo que significó para mí...
Hola de nuevo Olmaldi, al leer tu comentario, y ya que compartimos esa admiración casi pasional por la obra de Benedetti vuelvo a publicar el homenaje, que grabado en mi propia voz, edité ya con motivo de su fallecimiento. Espero que os guste!!
Besos
Dorchy
Ahí va mi pequeño homenaje a uno de los poetas que más me han influido y tocado el alma:
Memorándum Mario Benedetti
Uno: llegar a incorporarse al día.
Dos: respirar para subir la cuesta.
Tres: no jugarse en una sola apuesta.
Cuatro: escapar de la melancolía.
Cinco: aprender la nueva geografía.
Seis: no quedarse nunca sin la siesta.
Siete: el futuro no será una fiesta.
Ocho: no amilanarse todavía.
Nueve: ¡vaya a saber quién es el fuerte!
Diez: no dejar que la paciencia ceda.
Once: cuidarse de la buena suerte.
Doce: guardarse la última moneda.
Trece: no tutearse con la muerte.
Catorce: disfrutar mientras se pueda.
Comentarios
y en el cine un tributo a el con la pelicula , EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN....
Mientras que no prestar atención a las calles de tu ciudad ya desde niño, evadirte casi conscientemente de eso, pues al final puede traducirse en que no te enteres de las calles. Te darán un nombre y no serás capaz de localizarlo en tu mente. Entonces a lo mejor en una clase tienes que callarte mientras otro chico se lo explica a la guapa de turno. Y al final, tú quedas como torpe y de colgao que no sabe ni en dónde vive.
Una simple decisión o actitud tomada de niño puede luego multiplicarse en un montón de consecuencias. Igual que escuchar canciones como un yonki intentando evadirte rápido de la realidad, fundiendote con la música, imaginando que eres el protagonista de una película con tu propia banda sonora. Mientras que otro chico podría a lo mejor prestar atención a la letra, interesarse por el autor. Y eso puede llevar a que en el colegio, mientras yo no tengo ni idea de que demonios es un album o los cuarenta principales, otros niños hablen sobre música y sus grupos preferidos.
Y de la misma forma puede pasar con conocer a alguien como Benedetti.
Hola de nuevo Olmaldi, al leer tu comentario, y ya que compartimos esa admiración casi pasional por la obra de Benedetti vuelvo a publicar el homenaje, que grabado en mi propia voz, edité ya con motivo de su fallecimiento. Espero que os guste!!
Besos
Dorchy
Ahí va mi pequeño homenaje a uno de los poetas que más me han influido y tocado el alma:
Uno: llegar a incorporarse al día.
Dos: respirar para subir la cuesta.
Tres: no jugarse en una sola apuesta.
Cuatro: escapar de la melancolía.
Cinco: aprender la nueva geografía.
Seis: no quedarse nunca sin la siesta.
Siete: el futuro no será una fiesta.
Ocho: no amilanarse todavía.
Nueve: ¡vaya a saber quién es el fuerte!
Diez: no dejar que la paciencia ceda.
Once: cuidarse de la buena suerte.
Doce: guardarse la última moneda.
Trece: no tutearse con la muerte.
Catorce: disfrutar mientras se pueda.