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La noche

LESLES Pedro Abad s.XII
editado marzo 2009 en Fantástica
Este breve relato se me ocurrió tras leer "El festín Desnudo" y es un homenaje a su autor. Quizás la ambientación sea forzada, nunca estuve en los suburbios de norteamerica, pero he moldeado todo con lo que me tocó ver alguna vez en las calles. Hasta la próxima y gracias de antemano por la lectura............

Junto a una columna de alumbrado público, en medio de un estacionamiento de automóviles sembrado de jeringas, estaba un hombre arrodillado en el suelo. Se llamaba William. Tosía e imprecaba mientras escupía una flema viscosa que evidenciaban ya puntos de sangre.
Sus ojos, vidriosos y dilatados, permanecían fijos escudriñando un mundo en apariencia distante. Transcurridos algunos minutos, increíblemente logró incorporarse. Dio dos pasos lerdos como el anciano que carga mil fatigas, se abrió paso en la noche cubriendo un tramos de tres metros, tambaleante.
No había aún desaparecido el detestable efecto de la droga y una conmoción inesperada en todo el cuerpo le sobrevino repentina. Fue una parálisis absurda de la respiración que recibió con la boca babeante, cual puñal en el pecho. Volvió a caer de rodillas, su vista se oscureció; ni siquiera podía imprecar. Estremecido porque el mundo ante si lentamente se ocultaba, quiso soltar un grito. Quizás por qué, escondiendo entre las manos un rostro alucinado y febril ahogó aquel abismal quejido.
Era la hora más oscura de todas. Los suburbios, extenuados, dormían profundamente enroscados. Sólo se oía el intermitente mecanismo de un semáforo, la descarga desquiciada de un letrero de neón, la marcha de un taxi que daba la última vuelta.
En un borde de aquella ciudad sin luna, cuyo aspecto asemejaba a un collage hecho de basura, William, tirado junto a una reja, gemía.
Sintió entonces que alguno transitaba los callejones vecinos. Apareció en la sombra una figura borrosa. Vestía un atuendo largo, cubierta la cabeza con una manta de lino y llevaba puestas sandalias hippies un poco pasadas de moda. Era un rostro pálido, con aire extranjero. Parecía venir desde muy lejos. William, bajó los ojos fulminado cuando interceptó su mirada.
Alzando la mano balbuceó ayuda. Después se arrastró hacia el desconocido como pudo. Consumidas sus fuerzas se derribó delante de los pies del individuo.
Estuvo allí unos minutos lloriqueando ante el único testigo de su agonía y para exigir la piedad, le aferró los tobillos. Aquel, se inclinó para posarle una mano sobre la cabeza. Después lo ayudó a alzarse.
Cuando lo tuvo frente a frente y le tomó entre las manos el rostro, los ojos de William eran los más tristes sobre la tierra.
Lo mismo que el alivio de un hermano inesperado fueron esos ojos y la imposición fraternal de las manos.
-Vete en paz- (le dijo)
William, dándose media vuelta se alejó lentamente conmovido, pero sintió miedo y tras haber hecho unos metros, se volvió para mirar. El extraño aún seguía allí. William esbosó una risa sin ningún diente, una mueca ingenua pero que le iluminaba el rostro.
Un hombre asomado a la ventana, que había sacado su revolver para disparar sobre el heroinómano, vió toda la escena. Según su testimonio, Cristo nunca estuvo allí. Afortunadamente, el idiota que desapareció en la noche le había ahorrado una bala.

Comentarios

  • José VelascoJosé Velasco Banned
    editado febrero 2009
    borrado
  • LESLES Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2009
    Gracias por tu sugerencia José, pero no puedo pasar por alto las razones que inducen el gusto de una cosa u otra.

    Me pregunto ¿a qué obedece, según tu criterio, esta inversión del orden de las oraciones?

    ¿conseguir una determinada cadencia en la prosa?
    ¿a la voluntad de crear un impacto visual determinado?

    Reconozco que la síntesis de ciertos relatos me mueve a veces (¿un defectuoso vicio, una inadvertida influencia?) a dar preponderancia al carácter simbólico de los elementos. Era la hora más oscura de todas, es una metáfora de la noche, secundariamente hago una descripción determinada de algunos aspéctos de la noche que deseo referir, pero el símbolo de la noche abierto y cósmico, me interesa más que otras miserias del paisaje nocturno.

    Con respecto a la veracidad o no del entorno, temía recrear en el lector el aspecto estándar de los suburbios, que una lluvia de series norteamericanas han repetido, para que no quede ninguna duda, con un criterio (a mi parecer) bastante reduccionista.
    Sin duda probaré la inversión aconsejada para ver como queda.

    Saludos y hasta pronto.
  • José VelascoJosé Velasco Banned
    editado febrero 2009
    borrado
  • LESLES Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2009
    [FONT=Verdana, sans-serif]Hola José.[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]El relato que más arriba he desarrol[/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]lado cuenta, en síntesis, la agonía de un hombre solo en la noche. En la noche lo encontramos o se nos presenta; hijo de la noche por elección o por destino.[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Por qué[/FONT][FONT=Verdana, sans-serif] elije la noche y no el día, creo no requiere demasiada explicación. [/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]En otras épocas, la noche representó no sólo la oscuridad sino también el seno de la madre protectora (el caos originario exento de luz o del logos), que favorece el sueño y libera de los afanes del día. [/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Excluidos, proscritos o simplemente espíritus diferentes eligieron la noche para evadirse de su mísera existencia diurna. [/FONT]


    [FONT=Verdana, sans-serif]El hombre del que hablamos agoniza y en su padecimiento y su dolor, encuentra un hombre o ser; hecho que también puede ser interpretado como metáfora de una revelación.[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Este ser, restituye a William [/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]su integridad física y también una paz espiritual que lo libera de sus angustias. Con ello no sólo lo salva de morir, a causa de sus propias manos, sino que lo salva del asesino que harto de los lamentos del heroinómano lo escudriña desde una ventana para matarlo.[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Titular este cuento “La noche” elige dar preponderancia a este espacio místico del que hablaba al comienzo; escenario de este tipo de sucesos. [/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]De otra manera simplemente lo hubiera llamado:[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]El encuentro” o “Salvado gracias a Dios”, etc...[/FONT]




    [FONT=Verdana, sans-serif]En fin, para mi poseen una fuerte carga simbólica los siguientes temas:[/FONT]
    1. [FONT=Verdana, sans-serif]La noche o la oscuridad[/FONT]
    2. [FONT=Verdana, sans-serif]El excluido, el enfemo, el outsider[/FONT]
    3. [FONT=Verdana, sans-serif]La evasión, la autodestrucción, la desintegración[/FONT]
    4. [FONT=Verdana, sans-serif]La revelación, el esclarecimiento.[/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Si este simboli[/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]smo no se percibe, quiere decir que mi objetivo esta cumplido. [/FONT]
    [FONT=Verdana, sans-serif]Este modo de contar, girando en torno a un tema no mencionado explicitamente y que se alimenta mayormente con lo no dicho, se puede apreciar, a mi parecer, en la obra de Thomas Man, Faulkner, Steinbeck o Césare Pavese, este último[/FONT][FONT=Verdana, sans-serif] por cierto, [/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]es un escritor a [/FONT][FONT=Verdana, sans-serif]quien admiro profundamente. A proposito José, ¿cuales son tus autores predilectos?[/FONT]


    [FONT=Verdana, sans-serif]Saludos.[/FONT]
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