Algo cansado de mi cotidiano vivir,
y envuelto en la bruma de mi soledad nocturna,
en silencio, a oscuras, sin alterar la paz que me circunda,
me siento en mi sillón, en mi querido rincón y sueño...
Miro con ojos de esperanza mi soledad,
dulce compaña,
que me sonríe desde el pozo profundo de su silencio,
esperando ver brotar de mis adentros,
mi parte de Dios, mi yo, mi alma.
Y sale volando ligera hacia la nada,
hacia el mundo mágico de los sueños.
Pero nunca va sola,
que la acompaña en su alegre volar,
mi soledad, sonriendo.
Suenan, a lo lejos, las suaves notas
de una guitarra que desgarra el tiempo.
Y mi alma baila, celebra feliz la libertad
Que alcanza al dejar vacío mi cuerpo.
Esparce su amor, inagotable siempre,
Llenando de luz el espacio eterno,
como estrellas vibrantes en el universo.
¡Tómelo y sacie su sed de amor,
quien desee hacerlo,
Que el amor que el alma va regalando,
nunca tendrá que devolverlo!
Y volará hasta el infinito, allá,
tan lejos........., que con solo pensarlo,
olvido los recuerdos.
Y en ese lugar onírico, de espíritus lleno,
encontraré otras almas, libres, alegres,
que bailan al son de las notas mágicas
de esa guitarra que desgarra el tiempo.
¡Quién no soñara, Dios, tan bello sueño!