La creación de personajes
Manejo de elementos psicológicos para la creación de caracteres perfectamente delimitables; asignación de nombres a los personajes; el personaje anónimo; el escritor como personaje.
Básicamente, un personaje es un ente capaz de ejecutar acciones en una historia. Aunque ésta podría ser tomada como una definición suficientemente compacta del personaje, tendremos que detenernos a desglosarla en sus dos elementos: el personaje es un ente y este ente es capaz de ejecutar acciones en una historia, para comprenderla cabalmente.
Cuando nos referimos al personaje como un ente tratamos de desligar el concepto general de personaje de la idea de que los personajes siempre han de ser seres humanos. Desde tiempos inmemoriales, la literatura ha estado llena de personajes encarnados en miembros de los reinos animal, vegetal o mineral, así como en objetos y hasta en ideas. Nada más pensemos, para ilustrarlo, en la poco conocida Bracacomiomaquia, de Homero, que describe la batalla entre las ranas y los ratones, o las recurrentes fábulas de Esopo: en ambos casos, los personajes son representados por animales. En el texto original de Pinocchio, del italiano Carlo Collodi, el personaje principal es un muñeco de madera y además hay personajes encarnados por animales o por humanos. En Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo,la mayoría de los personajes son personas muertas, lo cual nos brinda una perspectiva especial del concepto de personaje. En La vez que lunes fue domingo, del venezolano Francisco Massiani, los personajes principales son los días de la semana.
Como hemos visto, no existen límites para la naturaleza que tendrán los personajes en una historia. Así que lo que hace que un ente se transforme en personaje es que el escritor le dote de la posibilidad de ejecutar una acción determinada. Sin embargo, es preciso saber que esta acción debe ser ejecutada por el ente de manera consciente. El que en una historia exista una puerta que se abre no quiere decir que la puerta sea ya un personaje; el escritor tiene que añadir elementos que nos indiquen que la puerta se ha abierto por su propia cuenta con un objetivo específico. Si la puerta se abre, por ejemplo, porque sabe que debe abrirse, y lo hace ante circunstancias específicas, adquiere carácter de personaje y ocupa como tal un lugar en la historia. Este recurso del escritor, que esencialmente se logra otorgando características humanas a un ente que en la realidad no las tiene, ha sido académicamente denominado humanización.
Al dotarles de características humanas, el escritor le da a los personajes una posibilidad adicional: tener su propia psicología. A través de su experiencia vital, el escritor aprende que las personas pueden agruparse en diversas tipologías. Entonces localiza ciertas características clásicas del huraño, del rico, del trabajador, del borracho, de las feministas, de los orgullosos, de los débiles... Mientras mayor sea la experiencia del escritor, tanto desde el punto de vista literario como en las diversas situaciones que se presentan en la vida, mejor será el manejo de los personajes si logra traducir en ellos las características que ha aprendido de la gente que ha conocido en el tiempo.
En una historia compleja, donde los personajes sean en su mayoría seres humanos, es recomendable que el escritor aplique ciertos conocimientos de psicología aunque ni siquiera los posea. Esto es porque las características de las personas son definidas por la psicología, pero el conocimiento de estas características no se limita a quienes hayan estudiado esta ciencia profesionalmente. De hecho, los estudios psicológicos tienen como fundamento el conocimiento básico de las personas y van profundizando en ellas mediante la aplicación de lo que la ciencia sabe de la personalidad.
El escritor tiene la responsabilidad de diferenciar nítidamente entre las historias cuyos personajes deban ser sazonados con ciertas características psicológicas y las que no requieren de ello para su desarrollo. Esta diferencia viene dada generalmente por la importancia que los personajes tengan en la historia y por la longitud del texto. En el cuento breve, es casi innecesaria la profundidad psicológica porque el factor que cobra mayor importancia es el desarrollo mismo de la historia para ejemplificar un hecho determinado. En la novela, mayoritariamente es imprescindible que los personajes sean correctamente definidos desde el punto de vista psicológico. La extensión misma de la novela requiere generalmente que el escritor profundice en todos los elementos, pues dispone del tiempo y del espacio físico para hacerlo. Además, la complejidad de las acciones en una novela no puede ser ejecutada, en la mayoría de los casos, por seres simples sólo determinados por un nombre.
Aunque no hay tal cosa como una teoría general de la construcción de personajes, se verifica en la mayoría de los casos que el primer elemento a considerar por el escritor para crear un personaje es la acción que éste va a desarrollar en la historia y el peso que tendrá en la misma. Luego aparecerán las relaciones entre el personaje y los demás personajes de la historia. En ambos momentos se van añadiendo o eliminando ciertas características psicológicas del personaje, de la misma manera como un escultor moldea la piedra. En este proceso se le asigna el nombre al personaje o se decide si el mismo llegará a tener mayor o menor importancia en algún punto de la historia.
La caracterización de los personajes también tiene diversos grados de profundidad, independientes de la complejidad de la historia. Si un cuento se fundamenta en elementos psicológicos, los personajes deberán ser profundos; pero si el mayor peso recae sobre las actividades que los personajes ejecutan, el escritor puede dejar a un lado la profundización psicológica en la caracterización. En la novela, el escritor aplica sus conocimientos de las reacciones de los personajes de acuerdo a la importancia que éstos tengan en el desarrollo general de la historia. Estas reacciones, en todos los casos, deben tener relación directa con el estímulo que las genera. Si una reacción aparece como ilógica ante una situación determinada, el escritor generalmente aclara sus razones mediante el entrelazamiento de conductas y hechos posteriores.
Otro factor, que a primera vista pudiera no tener importancia, es el del nombre del personaje. No todos los personajes deben tener un nombre, ni siquiera es imprescindible que el personaje principal tenga un nombre; pero sí debe haber una forma de denominarlos. Hoy en día, es común encontrar historias en las que un personaje es definido simplemente por su actividad —el periodista, la gran señora, el hombre— o por un apodo con el que le reconoce el escritor o el resto de los personajes. Es posible, incluso, que un personaje tenga un nombre propio pero que el escritor decida apelarle usando alguna de sus características. Hay quienes usan nombres propios para dar al lector una idea de cuál será el papel del personaje en la historia. En Rayuela, de Julio Cortázar, el personaje femenino de mayor peso se llama Lucía, pero el autor la nombra la Maga. También los demás personajes la llaman así, pero en sus conversaciones cotidianas algunos prefieren llamarla por su nombre. Se advierte, así, que el escritor puede construir su historia como si ésta fuera parte de la realidad, por lo que él puede tener una relación de mayor o menor afinidad con algunos personajes y reaccionar de manera similar a como éstos reaccionan con él. El personaje al que Cortázar llama la Maga tiene realmente ciertas características que podríamos definir como mágicas, cierto misterio la envuelve; así que cuando el lector se topa con este personaje ya tiene una idea de lo que le espera.
Otras combinaciones son más claras: Kafka, obsesionado por el tema de la interacción entre el hombre y el poder, llama a sus personajes simplemente el guardián o el juez. En el mismo Kafka se observan casos extraños: un personaje recurrente en su narrativa se llama simplemente K —la primera letra del apellido del autor—, en algún cuento, Kafka asigna a sus personajes nombres de variables matemáticas: A y B. Muchos escritores utilizan, en sus inicios, nombres demasiado simples para los personajes: Juan, José, Pedro.
Otros, contaminados por las telenovelas, les dan nombres de galanes: Víctor Jesús, Luis Rafael, Juan Augusto. Aunque, como dijimos, este campo no puede ser completamente teorizado, es preciso que el nombre de un personaje dé a la historia cierta credibilidad. No hay nada que impida que un personaje se llame Pedro Pérez, pero es probable que un nombre así no impresione favorablemente al lector. Muchos escritores resuelven este problema utilizando nombres comunes pero poco usuales: el personaje masculino de Rayuela es Horacio Oliveira; los personajes de Cien años de soledad son José Arcadio, Aureliano, Úrsula. Quizás García Márquez habría podido llamar José Sinforoso en lugar de José Arcadio a sus héroes mitológicos, pero ciertamente los nombres escogidos tienen mayor sonoridad y esto, sin duda, ayuda a que el lector asimile la existencia de esos personajes como seres reales. En algunos casos, el escritor se permite participar directamente en la historia. Todo es factible de ser literario, y el escritor no está fuera de esta regla. En Niebla, del español Miguel de Unamuno, un hombre de personalidad completamente gris ha pasado la mayor parte de su vida apegado a su madre. A la muerte de ésta, y ya convertido en un hombre, se enamora de una muchacha que acude regularmente a su casa a hacer trabajos domésticos. Eventualmente la muchacha no le corresponde y se va a vivir con un muchacho de la vecindad, y el protagonista decide suicidarse. Recuerda que una vez leyó un ensayo sobre el suicidio, escrito por un profesor universitario, y que al leerlo se prometió a sí mismo visitar a este profesor si algún día le asaltaba la idea de suicidarse.
Cuando el personaje se presenta ante el profesor, éste resulta ser el mismo Miguel de Unamuno, quien le revela que está escribiendo una novela en la que ya no le es importante como protagonista y decide matarlo: por eso la intención de suicidarse, porque es un personaje que debe morir para dar curso al resto de la historia. El protagonista de la novela reta a su autor, a Unamuno, diciéndole que él no es Dios y que no puede decidir sobre su vida. Se vuelve a su casa resuelto a no suicidarse. Esa misma noche muere de una indigestión. Recordemos que el autor y el narrador de una historia son dos instancias distintas: el autor es la persona real que crea la historia, el narrador es el ente que de alguna u otra manera —en primera o en tercera persona— se encarga de contar la historia. Pues bien, se puede hacer que el narrador sea omnisciente pero que el mismo sea integrado como un personaje, y los resultados han sido bastante interesantes.
Los personajes retan al narrador o le invitan a que cuente ciertas partes de la historia que han permanecido ocultas a los ojos del lector. Como ya hemos dicho en anteriores oportunidades, el escritor puede virtualmente hacer cualquier cosa que le plazca en su historia, pero la efectividad de los recursos que utilice se verifica en concordancia con la experiencia que le hayan brindado, previamente, el ejercicio de la creación y la lectura de los más diversos autores.
Anónimo.
Comentarios
Y ¿ dime cuándo un personaje no es descrito profundamente - diálogos breves, falta de pensamiento, sin descripciones de sus pares - pero las variables de su acción son intríncadas, incoherentes o inconexas se sugiere también una narración sicológica?.
Personalmente, veo muy peligroso describir el carácter de un personaje pasajero al lector, incluso si es una pieza clave en la trama, ya que si no coincide tu juicio con el que lee el libro puede producirse una rotura de la familiaridad que has estado labrándote hoja tras hoja. A un personaje principal puedes ir presentándole en todas sus decisiones y actuaciones, mientras que como no coincidan los actos del personaje esporádico con tu juicio...queda feo.
Creo que cada uno tiene que saber rodear sus puntos débiles cuando escribes algo, o afrontarlos si te atreves
Con respecto a tu pregunta, cuanto menos hable de un personaje, más posibilidades tiene el autor de mostrarlo como un factor inquietante dentro del relato.
La narrativa trata en su mayor parte, si no toda, del drama humano. Por ello siempre conlleva motores psicológicos. La psicología misma es hija de la literatura, y van de la mano.
Aquí hay una muestra.
¿Tiene abogado, Mariaelena? Porque yo soy la pareja de Cloe y, por casualidad soy abogado especialista en derecho internacional. Siguiendo el ejemplo de otro usuario, he certificado con acta notarial, más la presencia de un experto informático, las páginas donde figuran sus comentarios. ¿Le suena “calumnias e injurias”?
Mariaelena
la enamorada esa (de Marcelo) seguro es Cloe...esta muy resentida.
Mariaelena (insiste)
Solo quiero tambien que queda claro...que una mujer como Clode que ha defendido tanto a Marcelo es porque evidentemente esta liado con el...
por lo que eso te contesta a tu pregunta de que porque?tiene rencores.
Rocinante
Lo de Cloe, buena observación, no había caído si, esa es la explicación de tanta defensa ciega
Hasta luego.
Mariaelena
Me embroco un poquito que Daniel...ventilara la relacion Marcelo-Cloe...porque Marcelo tiene mujer...y nadie es juez ni soplon para difundir...
Cristina Donati
Mariaelena
Seguro que te sorprende recibir este mail. Por favor leelo hasta el final.
Soy la esposa de Marcelo del foro del taller de cuentos y yo tambien soy de Argentina. Hace un tiempo empece a entrar en los mismos foros que el sin que el lo supiera.
Yo he visto que se ha peleado con gente del foro tuyo y una de las respuestas lo acusaba de tener algo con una forera que después fue baneada. Se llamaba Cloe Desde que lei eso no duermo ni como.
Necesito saber si sabes algo de eso. Me muero de vergueza y lloro mientras te escribo. Dicen que la ultima en enterarse siempre es la mujer.
Tenemos tres chicos chiquitos.
Te pido por favor si tenes hijos me entenderas, es por ellos que necesito saber si pasa algo entre ellos dos.
Te escribo a vos porque sos una mujer muy sensible, lo vi en tus mensajes y saluditos. Cuando me contestes les estaras contestando a ellos.
Copie tu mail de un post con un correo tuyo que dejo el forero Amando en el foro de Marcelo. Me pase varios dias hasta animarme a escribirte.
Espero que me perdones por haberte molestado.
Yo te estaré muy agradecida por lo que me contestes. Por favor, por mis chiquitos que tienen 8 6 y 3 años. Si queres te mando fotos de todos.
Que dios te bendiga.
Gracias, Cristina Donati
Mariaelena
Mi querida Cristina..!!un gusto de tenerte en mi correo, especialmente porque me encanta tener nuevos amigos...vengan de de donde vengan y caigan por cualquier motivo.
Lamentablemente fui testigo de una frase poco simpatica que colgo el administrador del foro..con respecto a una supuesta relación(mucho me enoje con el-fue de mal gusto)..., pero mi querida yo...como todo el mundo que leyo ese texto...se ha dado cuenta que es solo suposición o mejor dicho parte de la misma batalla(tonta y boba- a mi entender)entre escritores.
Te imaginas, Cloe defendio muy abiertamente a Marcelo...y en este mundo de la cibernetica la fantasia corre entre los foreros...enseguida la rivalidad, la envidia pone sus toques de color ...muchas veces sin motivos.
Yo te aconsejaria mi queridisima amiga, que no hagas caso a ningun chisme..., que cuides y protejas a tu marido, que defiendas con uñas y dientes lo que es tuyo...o mejor dicho al padre de tus hijos.
Por supuesto creo que una mujer siempre tiene que estar alerta, y comprendo tu preocupación..., pero justamente por ello, no lo dejes...acompañalo en cada segundo, amalo mas que nunca, esa transmisión amor es la mejor barrera contra cualquier ataque.
Te deseo lo mejor, la mejor de las suertes...y ya sabes tienes del otro lado del cable a una amiga...
un abrazo enorme,
p/d/ no dejes de mantenerte en contacto....
mariaelena (al rato)
Cristina.. me acabo de acordar que el administrador enseguida se disculpo y borro ...malos entendidos puede tenerlo cualquiera...ya sabes estas peleas de palabras producen daño...y mucho lamento que haya llegado a tus oidos tal chisme.
Fijate mi querida...como estos cuchillos que se clavan unos a otros pueden hacer efecto dañino...tambien el administrador tuvo un problema cardiaco por culpa de ataques e insultos a su persona...no es una lástima que asi sea...fijate..lo que las palabras provocan.
un abrazo y olvidate,
Gracias.
Me ha parecido entender que se les dota de los rasgos típicos del rico, del huraño del trabajador... y ahí discrepo más.
Los personajes, para tenr color y ser creíbles, tendrán facetas, no respondiendo a estereotipos, salvo que sea un comic y se esté describiendo a un superhéroe.
Yo es a lo que más tiempo le he dedicado, a darles vida.
(mira, yo hablando con un desaparecido bibliotecario :rolleyes:)