Escalas montañas, sin miedo ha resvalar, y ,
no te importa que la caida pueda ser, mortal.
Deberias hacerme a un lado, yo no soy para tí.
Te agarras con fuerza, a un clavo ardiendo,
y, no te importa que abrasen tus manos.
Te equivocas de camino si crees que es el tuyo,
pero no te importa si ya no te quedan más migas.
Intentas alcanzarme, intentas tocar mi alma;
yo, no puedo ser tuya, suelta mi mano, que a mí ya nada me importa.
No me busques, no me llames en tus sueños tristes,
alejame de tus pensamientos, no ves, que no soy yo quien te abre una puerta en los días grises?
No ves, que tu mirada hace daño, porque sabes bien que no no soy lo que esperas?
Por favor, suéltame, dejame marchar, es mejor así,
olvidame ahora que aún hay tiempo;
no recuerdes mis besos, besos caprichosos
de una niña loca que maltrata tus labios.
De verdad, dime adios y vete, no te vuelvas ni un segundo,
dime ADIOS PARA SIEMPRE.