Hoola! soy nuevo en el foro y quiero empezar mi primer mensaje con mi histo, sin acabar por cierto pero mi histo al fin y al cabo

.Para empezar voy a dejar una ficha sobre como irá la historia y otros datos que, por lo que he visto en este foro no se hace mucho pero en otro foro que he estado siq ue se hacia, bueno que me enroyo mucho allá que te voy:
Título: La historia de niños.
Autor: Rasiel.
Género: Relal...fantastico...bueno bueno mejor no lo digo así lo lo descubriis por vosotros mismos y depaso os leeis mi histo ^^
Sinopsis:Bueno es una sipnopsis corta, no quiero desvelar nada aunque tampoco hay grandes misterios, os diré que Mario un chico corriente de doce años, un día de verano se encontrará a un chico extraño que pronto se convertira en su mejor amigo.
Personajes:

Mario.

Garalu
Ambientación: En nuestra época.
Otros: Ahora os mando pa ya los tres primeros capítulos
La historia de dos niños
1.
Un día, en verano, un chico llamado Mario salió a dar una vuelta por los caminos de tierra de su pueblo, cargado con una mochila con un trozo de pan y chocolate y una gran botella de agua. Eran unos caminos secundarios que unían su pueblo con el pueblo de al lado por los cuales raramente pasaban coches. Cuando ya se sentía cansado decidió parar a la sombra de unos árboles frente a un riachuelo y se tumbó cual largo era en el pequeño tramo de hierba que crecía alrededor de los árboles, cerró los ojos y se relajó, momentos después una vocecita le sobresalto:
- Hola.- Mario abrió los ojos y vio a un niño pequeño de unos nueve años, tres menos que Marcos.
- Eeeee…Hola- Le respondió con un vago gesto de la mano.- El muchacho se le quedó mirando un momento y más tarde habló:
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Te importa mucho?- Le preguntó a modo de respuesta a la vez que se incorporaba, pues todavía estaba tumbado.
- Uuuumh…- Meditó la respuesta durante un rato y luego repitió la pregunta-¿Cómo te llamas?- Mario soltó un suspiro de resignación y luego dijo:
- Me llamo Mario ¿Y tú?
- Jajaja…Ma-rio- Pronunció la palabra como saboreándola- Tienes un nombre muy gracioso, yo soy Garalu- Dijo tendiéndole la mano, Mario respondió a su saludo sonriendo.
- ¿Y yo tengo un nombre gracioso? Mira quien fue a hablar- En ese momento miró su reloj de pulsera y se dio cuenta de lo tarde que era- Lo siento pero tengo que irme, ha sido un placer conocerte Ga…Garalu.
- ¡Espera! – Le llamó- ¿Tienes algo de comer? Tengo hambre- Mario asintió sonriendo y le entrego el pan y el chocolate que tenia en la mochila:
-Ten, para ti, yo no tengo hambre.
- Gracias- aceptó la comida y empezó a comérsela.
- Bueno, me tengo que ir, adiós- Se despidió a la vez que se marchaba andando bastante rápido mientras Garalu le veía marchar con un tono de curiosidad en su mirada.
- Este sitio me gusta…- Dijo apenas en un susurro.
2.
Mario se despertó a la mañana siguiente dispuesto a volver al sitio donde había árboles y hierba donde había conocido a aquél chico con el nombre tan extraño. Se fue de la casa con un simple adiós y en pocos minutos ya estaba en el lugar de encuentro con la mirada de Garalu esperándolo impacientemente.
-¡Hola!- le saludó Garalu.
-Hola.- respondió a la vez que se quitaba los cascos del mp3
-¿Qué es eso?- pregunto señalando a sus auriculares
- Un reproductor de música, ¿Nunca habías visto uno?- Preguntó poniendo una cara de extrañeza muy exagerada.
-No, ¿Qué hace exactamente ese cachivache?
- ¿El reproductor de música? Pues…reproduce…música, mira- Dijo a la vez que le ponia un auricular en la oreja.
-¡Alaaa!- exclamó con tono de sorpresa y acto seguido dijo:
-Mira yo también soy un reproductor de música, ¿Quieres verlo?- En ese momento saco una flauta de madera oscura de una funda marrón, de piel que tenia al cinto y comenzó a tocar, era una melodía maravillosa era como si se encontrase encima de una nube escuchando cantar a un ángel, Mario esperó a que terminase de tocar para no estropear aquel momento tan espectacular y dijo:
-Wuau…es…maravilloso, ¿Dónde aprendiste a tocar así?
-¿Aprender? Jajaja si que eres gracioso Mario.- Mario se le quedó mirando con un tono entre extrañeza y curiosidad, ese chico era muy raro, como si viniera de otro planeta.
3.
Mario, se levanto temprano para ir a reunirse con su extraño nuevo amigo, llego en apenas quince minutos.
-Hola- Dijo Garalu con una espléndida sonrisa en sus labios- ¿Cómo estamos hoy?
-Hola, pues muy bien, ¿Y tú?
-Muy bien, te estaba esperando.
-Si es que me he dormido-En ese momento Mario pensó que Garalu nunca le había hablado de donde vivía ni de su familia así que le pregunto:
-Tú vives en el pueblo de al lado ¿No?
-Pueeees…no, yo vine hace una semana, y paso los días aquí
-¿Y tu familia?
-Se quedaron en casa, he venido yo solo…ya te lo explicaré algún día.-Pasaron la mañana riendo y contando chistes de muchos tipos, hablando de sueños y de los chicos del pueblo de Mario, mas tarde sonó la alarma del reloj de Mario y Garalu se sobresaltó asustado- ¿Qué es eso?
- Es mi reloj, me avisa de que me tengo que ir, adiós espero verte mañana- Dicho eso Mario se marchó andando deprisa como los demás días.
Mario fue a reunirse con su amigo como los demás días y llegó pronto como siempre, solo que con una pequeña diferencia, Garalu no aparecía por ninguna parte, se sentó a esperar durante un rato hasta que al fin apareció.
- ¿Dónde estabas?
- Lo siento estaba buscando…una cosa.- Contestó Garalu.
- Bueno no importa, quería preguntarte sobre tu familia y tu lugar de procedencia.
- Bueno pues…
- ¿Si? – Insistió Mario.
- Verás te va a resultar un poco increíble porque se como sois los de aquí.
- ¿Te refieres a los del pueblo?
- No, a los de la tierra en general- Garalu, al ver la cara de extrañeza de Mario procedió a contarle su historia.
Comentarios
4.
-Verás que te cuento, yo vine de Abhan hace apenas una semana…
- ¿Qué ciudad es Abhan?
- Déjame acabar por favor, pues eso vine de Abhan hace apenas una semana, mi destino era un lugar llamado Egipto o algo así, pero hubo problemas durante el viaje y aparecí aquí, ahora estoy buscando algún medio de poder llegar hasta Egipto.
- ¿Y que pasó…?- Comenzó a preguntar Mario pero enseguida el pequeño contesto cortante:
- Eso es lo que te puedo contar por ahora.
- Por lo menos ¿Me puedes decir que es Abhan?
- Digamos que es…el país de donde yo vengo.
- Aaaa…- Dijo Mario poco convencido- ¿Y que era lo que estabas buscando antes?
- Estaba buscando un…colgante muy especial para mi que, si no encuentro seria una verdadera lástima.
-Entiendo… si me dices como era igual puedo buscarlo por el pueblo.- Propuso el mayor.
-Bueno…no pierdo nada, es un trozo de una especie de mineral muy raro que lleva incrustadas las líneas del contorno de un dragón, además tiene por ojo un diminuto rubí- Explico Garalu.
- Vaya…-Dijo Mario sorprendido- Ya veré si lo encuentro, bueno me tengo que ir- Y el chico se marchó mas rápido que de costumbre porque había perdido mucho tiempo con la historia de Garalu.
5.
Esta vez, era Garalu el que esperaba a Mario, aunque rato después de que llegara el pequeño llegó él. Estuvieron un rato hablando hasta que a Mario se le ocurrió preguntar por su colgante:
- No, todavía no lo he encontrado, pero ya verás como aparecerá- Justo en ese momento llegó la hora de volver a casa de Mario pero algo retuvo su marcha, algo que le resultaba familiar y escalofriante.
- ¿Notas eso?
- ¡Apártate de ahí!- Exclamó Garalu justo en el momento en que sacaba la flauta de la funda que llevaba al cinto.
- ¿Por qué…?- No llego a terminar la pregunta porque un relámpago azul le rozó el brazo y lo lanzó por los aires. Entonces Garalu dijo:
- Nevveo Yrona- Y su flauta se convirtió en un bastón de madera acabado en una piedra verde reluciente y hermosa. Entonces Mario se giro y vio a un hombre con una gabardina marrón y con una ballesta de flechas brillantes en la mano, continuación el hombre exclamó:
- ¡Habeleo! – Una de esas flechas brillantes salio disparadas hacia Garalu que pronuncio otra palabra:
- Esecuo – Y la flecha rebotó contra el hombre de la gabardina cuyo rostro no llegaba ver, aprovechando la distracción Garalu siguió con su recital de palabras raras.- ¡¡Fewo!!- Entonces de el bastón salio un rayo verdes que hizo que el hombre de la gabardina ardiera en llamas, dejando como único rastro un puñado de cenizas.
- ¿Que…que ha sido eso?
- Era un morgheo de Agfreto, supongo, no entiendo porque querría atacarte…- Entonces la mano comenzó a quemarle y una luz resplandeciente salió de ella, la abrió y dejo ver un colgante, un colgante que coincidía con la descripción que le había dado Garalu sobre el suyo,
- ¿Es…es tú colgante?- Pregunto un poco estupefacto.
- No…ahora…ahora es tuyo- Respondió el chico muy sorprendido.
- ¿Por qué?
- Ahora no hay tiempo tenemos que salir de aquí- A continuación pronunció otras dos palabras de las cuales, para variar, desconocía sus significados- Habeleo equereq - Y todo se volvió oscuro…