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Los paisajes enajenados

Pluma & MentePluma & Mente Pedro Abad s.XII
editado octubre 2008 en Narrativa
Hermosos paisajes embriagados por cercas y la obsesión de querer llamar algo como propio, hoy mis lagrimas caen junto al segundo que mi mente se desprende del papel, pues tan rápido como una mirada fugaz, cambian colores, vestimentas, sonidos, personajes, es el viaje del pasado al presente… del paraíso al limbo, es mi vista que divisa letras y de pronto a nosotros…
Pensar que aquellos animales salvajes, incivilizados, desvolucionados, caminaban, Vivian y compartían los anhelados paisajes que en una hoja de papel me encanta ambientar… que lastima que ahora tenga que imaginar algo real… que lastima…
Y es que llegaron llamas abrasando letras y extirpando el trueque, la convivencia y la bondad, y es que el fuego llego quemando y proliferando humo denso con conceptos pavorosos, dejando cenizas, recuerdos, heridas renuentes a cicatrizar…
Ruidos que espantaron pájaros, temerosos ante la cólera celosa de dioses truculentos que perdieron bondad posible al concretar sus cuerpos… espantaron a los sonidos…
Pidieron prestado algo que no pensaban devolver, en otras palabras más certeras, nos robaron…
No nos interesan los materiales como el oro o la plata, (personalmente) el valor se lo dieron ellos… nos duele no poder volver hablar, y es que con sus dientes nos mordieron la lengua y junto a eso desaparecieron una identidad… ¿Qué es dios sin su palabra? ¿Cómo lo hace un escritor sin lenguaje?
Párrafos más abajo, donde aparecieron palabras esclavizantes, donde la inconsciencia cívica forjó cerrojos cambiando libertad obrera por palacios para una aristocracia desconocida. El poema histórico fue perdiendo poesía y opacándose más y más por autodenominados “EVOLUCIONADOS” que se dieron un poder que termino por convencer, por confundir, como lo hace un sabio connotado, al cual la masa sigue no por tener razón, si no por tener fama de ser sabio, y que ellos piensen por nosotros y nos llamen inferiores y nosotros babosos escuchamos sin darnos cuenta que envuelven frases truculentas entre un juego de hermosas palabras…
Y aquí estamos aún… engañados por “sabios” y confundidos por placeres convertidos en vicios…
¿Fueron celos? ¿Qué crees tú?
Para los barcos, para aquellos católicos que llegaron aquel 12 de octubre, la tortuga era el paraíso de aquel libro que inventaron y ciegamente siguieron… el extranjero, que siempre vivió en las llamas blasfemas de su propia creencia, entre muertes, guerras, adoraciones a reyes terrenales y no celestiales. Aquel extranjero que a partir del siglo XVI se cuestionó la espera de la muerte y el agobio de toda una vida siendo un buen samaritano, retractándose de placeres para al fin de sus días elevarse al paraíso finalmente… ¡se ven frustrados, se sienten engañados, al ver que unos incivilizados, animales salvajes y desvolucionados, disfrutaban de aquellos placeres prohibidos sin siquiera cuestionarse aquellas estupideces básicas, pero que para ellos eran importantísimas debido a una moral, cadena auto impuesta.
¿Fueron celos? ¿No quisieron aceptar su error y sacrificaron seguir viviendo una mentira con tal de hacernos sufrir y encadenarnos a una forma de vida retrógrada? ¿No aceptaron que al otro lado del mundo no existieran cadenas de tiempo y quisieron imponerlas por envidia?

…Curas pérfidos de su propia religión…

…PLUMA Y MENTE//
-Tomas Vidal-

Comentarios

  • angel22angel22 Anónimo s.XI
    editado octubre 2008
    Pluma & Mente escribió : »
    Hermosos paisajes embriagados por cercas y la obsesión de querer llamar algo como propio, hoy mis lagrimas caen junto al segundo que mi mente se desprende del papel, pues tan rápido como una mirada fugaz, cambian colores, vestimentas, sonidos, personajes, es el viaje del pasado al presente… del paraíso al limbo, es mi vista que divisa letras y de pronto a nosotros…
    Pensar que aquellos animales salvajes, incivilizados, desvolucionados, caminaban, Vivian y compartían los anhelados paisajes que en una hoja de papel me encanta ambientar… que lastima que ahora tenga que imaginar algo real… que lastima…
    Y es que llegaron llamas abrasando letras y extirpando el trueque, la convivencia y la bondad, y es que el fuego llego quemando y proliferando humo denso con conceptos pavorosos, dejando cenizas, recuerdos, heridas renuentes a cicatrizar…
    Ruidos que espantaron pájaros, temerosos ante la cólera celosa de dioses truculentos que perdieron bondad posible al concretar sus cuerpos… espantaron a los sonidos…
    Pidieron prestado algo que no pensaban devolver, en otras palabras más certeras, nos robaron…
    No nos interesan los materiales como el oro o la plata, (personalmente) el valor se lo dieron ellos… nos duele no poder volver hablar, y es que con sus dientes nos mordieron la lengua y junto a eso desaparecieron una identidad… ¿Qué es dios sin su palabra? ¿Cómo lo hace un escritor sin lenguaje?
    Párrafos más abajo, donde aparecieron palabras esclavizantes, donde la inconsciencia cívica forjó cerrojos cambiando libertad obrera por palacios para una aristocracia desconocida. El poema histórico fue perdiendo poesía y opacándose más y más por autodenominados “EVOLUCIONADOS” que se dieron un poder que termino por convencer, por confundir, como lo hace un sabio connotado, al cual la masa sigue no por tener razón, si no por tener fama de ser sabio, y que ellos piensen por nosotros y nos llamen inferiores y nosotros babosos escuchamos sin darnos cuenta que envuelven frases truculentas entre un juego de hermosas palabras…
    Y aquí estamos aún… engañados por “sabios” y confundidos por placeres convertidos en vicios…
    ¿Fueron celos? ¿Qué crees tú?
    Para los barcos, para aquellos católicos que llegaron aquel 12 de octubre, la tortuga era el paraíso de aquel libro que inventaron y ciegamente siguieron… el extranjero, que siempre vivió en las llamas blasfemas de su propia creencia, entre muertes, guerras, adoraciones a reyes terrenales y no celestiales. Aquel extranjero que a partir del siglo XVI se cuestionó la espera de la muerte y el agobio de toda una vida siendo un buen samaritano, retractándose de placeres para al fin de sus días elevarse al paraíso finalmente… ¡se ven frustrados, se sienten engañados, al ver que unos incivilizados, animales salvajes y desvolucionados, disfrutaban de aquellos placeres prohibidos sin siquiera cuestionarse aquellas estupideces básicas, pero que para ellos eran importantísimas debido a una moral, cadena auto impuesta.
    ¿Fueron celos? ¿No quisieron aceptar su error y sacrificaron seguir viviendo una mentira con tal de hacernos sufrir y encadenarnos a una forma de vida retrógrada? ¿No aceptaron que al otro lado del mundo no existieran cadenas de tiempo y quisieron imponerlas por envidia?

    …Curas pérfidos de su propia religión…

    …PLUMA Y MENTE//
    -Tomas Vidal-


    Interesante, imaginativo al tiempo que confuso, quizá e slo que buscas....
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