¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Esposo enamorado impotente, pero complaciente

antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII
editado 28 de junio en Narrativa


Muy lejos de creer ciegamente en los tabúes sexuales, ni mucho menos de ser una cosa amoral, este relato explica en su texto otra forma de amar

Esposo enamorado impotente, pero complaciente

Veo cómo te enfundas en tu ceñido vestido guiñándome un ojo con picardía. Te calzas unas suaves sandalias de medio tacón, tan ligeras como tus pasos. Mientras te pintas una sonrisa, destaca tu mirada con apenas un toque de sombra en los párpados. Estás realmente hermosa.

No son sólo tus formas, tus curvas sensuales, tus esbeltas piernas, tus delicados pies, ni tus ágiles manos que vuelan rápidas de oreja a oreja ajustándote los zarcillos; no es sólo tu pelo rubio, a punto de desplegarse en una cascada de oro. Es tu mirada, tu ligereza, tus movimientos, y todo lo que se presta a una luz interior cuando estás despidiendo de mí, dejándome un beso en la punta de tu dedo, soplando amorosa sobre él, rumbo a mis labios.

Te vas a la puerta de entrada y salida de nuestro piso hacia la escalera y el ascensor. Abres la puerta y sales. Vas a cumplir nuestro deseo de derrochar sexo, y yo seré feliz. Un último guiño al cerrar la puerta y desapareces de mi vista, pero no de mi mente, no de mi vida.

Sigo tus pasos en mi mente. Percibo cómo llamas un taxi y en apenas dos minutos llegas a tu destino. Puedo oír el timbre del local. Puedo imaginar la amistosa recepción, y ver tu entrada. Puedo ver cómo saludas a las caras y las manos que te reciben. Puedo ver cómo pides una copa y como empiezas una amistosa charla. Puedo ver los ojos de quienes te miran, posándose en tu esbelta figura y parándose en tus pezones y entrepierna. Puedo sentir la mirada de un hombre esbelto, que sus ojos se detienen en los tuyos y te sonríe. Tú te quedas embelesada. Veo cómo empiezas a hablarle. Parece tímido, pero no lo es, es un puto experto en estas lides. Vuestra conversación la va haciendo más directa, más íntima, más profunda...

Lentamente os acercáis a la pista. Sus brazos te abarcan con deseo y los tuyos lo atraen hacia tu cuerpo. La música de fondo os invita a suaves movimientos y vuestras caras se van acercando. Ya sientes, ya sentimos. Cerca, provocativos, vuestros alientos. Vuestros labios se abren para fundirse, sin que todavía se devoren.

Sus labios se posan sobre los tuyos con deseo y pasión. Es tu turno, Amor, y le devuelves el beso, con esa delicadeza de la que sólo tú eres capaz, y luego las bocas hablan por sí solas, sin sonido ni palabras. Labios, dientes, lenguas, manos arrullados danzan al ritmo de la música que flota. Vuestros cuerpos siguen atrayéndose, hasta ser uno, y vuestras manos van recorriendo un territorio aún desconocido, alternando suavidad con firmeza y caricia con atrevimiento.

Obviamente, no estoy yo allí, pero sé que apenas os habéis separado un centímetro para volver a miraros a los ojos y dar el paso siguiente. Os dirigís hacia el rincón dedicado a los ritos amorosos, y allí sigue vuestro amorío, que ahora se acompaña de la lujuria, sin perder la armonía, sin cesar los besos, sin dejar las caricias sobre la ropa que os cubren.

Frente a frente, desnudos los dos seguís acercándoos, seguís compartiéndoos. Os dejáis como pluma sobre echo y proseguís la cadenciosa carrera en vuestras exploraciones. Ya no son sólo ansiosas bocas besándose, ahora busca él otro horizonte, una hendidura, la que da y recibe placer, que lleva hasta la escalada de un gozo y que finalmente acaba en el éxtasis. Al fin, empezáis a culminar lo comenzado.

Es entonces cuando suena mi móvil. Veo tu número, sonrío y lo enciendo sin yo hablar. Merced al móvil, oigo tus suspiros y sus gemidos, y así puedo ver claramente lo que mi imaginación decía. Por tus susurros rumio que su lengua te recorre premiosamente, y se para en esa intimidad de tu cuerpo dejando su tarjeta de visita a través de apasionadas lamidas. Oigo sonidos diferenciados separados por un leve espacio, que va de su procaz boca a tu poza. Tu silencio absoluto confirma que le correspondes de la misma manera, y yo siento, sin saber explicarme cómo, vuestros estremecimientos, vuestros temblores, vuestras mil sensaciones que reafirman la fiebre que va consumándose. Un sísmico, una aceleración de gemidos, incluso rugidos, una explosión que precede a ese pequeño pero significativo silencio, quebrado por un rumor de pasionales besos. Mi móvil enmudece.

Y ahora ya no puedo pensar, ya no me queda imaginación y entro en unas ensoñaciones dulces, vislumbrando tu rostro entre brumas. Pero pasado no mucho rato, suena la llave en la puerta de nuestro piso y tú entras como una tromba. Te abalanzas sobre mí y me besas los labios, la cara, el cuello, el torso. Nos miramos y tu sonríes y yo sonrío. Abres mi pijama "ahí abajo", donde mis sentidos se esfumaron hace tiempo, lo que me impide darte el placer que te mereces, como el gozo que acabas de recibir de un desconocido, pero me lo has dedicado. Mi boca se levanta y besa la tuya; te abrazo compartiendo las mismas lágrimas de emoción. Gracias de nuevo, Amor.

Esta noche, en la distancia, en otros brazos, con otros labios, en otro cuerpo has gozado y a mí me has vuelto a hacer inmensamente feliz.

LA CAJA DE MSICA 2 UN RINCONCITO PARA COMPARTIR  - Pgina 12 Pareja12

A Chávez López
Sevilla jun 2026

 
 
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com