Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!
Es tan bello el cariño limpio de hostilidad. Libre de pactos y condiciones, sin amenazas subterráneas. Por debajo de la tierra, sólo las raíces. Si alguien puede dar un paso y otro, alejarse de casa sin sentirse desarraigado, seguro es por recordar ese cariño.
Es tan bello el cariño limpio. Debe de serlo. En ocasiones dudo de si lo he sentido. El “cuándo” también cuenta; la etapa de la vida. Desde niña me acostumbre a transformar sentimientos, a enmascarar amor en un traje de bailarina, sólo porque deseaba creer. Pero mi corazón creció siendo egoísta, justo por Eso que no tuve. Sobre generosidad, sobre cariño limpio, pude aprender de adulta, mucho después del “cuándo” importante. Es un gran consuelo que se puede aprender; de no ser así, sólo nos quedaría mimetizar inútilmente, buscar en los recortes de siluetas ajenas sin saber cómo llenar de flores nuestros árboles. Sin sentir el sol (bendito sol) en la cara.
El sol es la estrella que siempre tranquiliza, hasta cuando no está. De noche no lo estás viendo, pero no por ello temes que no volverá. Sabes que existe.
Hace tiempo quería con toda mi alma ser madre. Pero es cruel (es limpio pero es cruel) desear tener un hijo para volcar en él la huella que dejaron las necesidades no satisfechas. El relleno (inventado y adquirido tarde) de la huella. Así que me negué. Nunca traje al mundo a mi hijo; ha de estar por ahí, jugando en alguna parte, lejos y a salvo de mi turbia humanidad.
El caso es que no estoy mal, sólo un poco triste a veces. Soy capaz de sonreír, aunque sigo sin saber dónde meterme cuando alguien me hace un regalo. ¿A ti también te pasa?
No contemplo la venganza, porque el cariño limpio, primario e inocente es mi razón. Sé que la venganza, por el contrario, no será nunca razón en mí para cada pulso de vida. Me pregunto cómo se sentían las cosas dentro del vientre materno, y algo me dice que, aunque podría haber sufrimiento ya entonces, no había venganza. Ergo, de existir en mí, ni siquiera habría nacido conmigo. ¿Es esto importante? Sé que sí. Soy fiel. Fiel a mí. Soy lo único que tengo.
Comentarios
Buenas tardes, Reyes
Esto es una carta abierta hacia ti y escrita por ti. La transparencia del texto sobrepasa los límites de la extroversión.
...aunque sigo sin saber dónde meterme cuando alguien me hace un regalo. ¿A ti también te pasa?
Me pasa, me pasa a mí y desde niño, que me gustaba más dar que recibir. Regalar me reconforta; que me regalen me hace sentirme mal, aunque venga de personas allegadas a mí, de mis hijos, por ejemplo. Nunca he estado preparado para ser homenajeado, me ruboriza, me da vergüenza y, si me apuras, me molesta.
Algunos de tus relatos nos son relatos banales, son retazos de vida. El realismo tiene más fuerza que la ficción.
Saludos
Pues... no sé. Es un reto escribir sobre lo que me cuesta verbalizar. Me cuesta no sólo por poner sentimiento en palabras, sino porque salta esta cosa de: "no lo digas. No lo compartas. Sabrán. Sobrecargarás al que lea", etc, y entonces me digo: esto es precisamente lo que hoy toca sacar. Me asusta extraer bridas de la profundidad (bridas en concepto quirúrgico), eso es normal, me gusta que el "susto" no me impide hacerlo.
Gracias porque quien te lee a veces en según que palabras también te acompaña