¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Bombas Atómicas. Verlo para creerlo. Parte III.


Ahí está, entonces, el "verlo para creerlo" de todo el asunto. Hasta que no se vean más explosiones, hasta que no se sepa como aparecen y se comportan esas bombas, no se podrá emitir un juicio. Hasta que no se conozca su capacidad letal, no se podrá luchar de manera correcta contra ellas. 

Hay todavía una serie de interrogantes: ¿los misiles nucleares que aparecen en las fotos de prensa son las mismas cosas que las cargas usadas en los experimentos?, ¿son más grandes o son más pequeños?, ¿acertarán en su trayectoria esos misiles, o todo terminará en un fiasco? Por otra parte, ¿por qué todos esos experimentos son iguales o muy parecidos?, ¿es porque el uranio, plutonio o hidrógeno no dan más de sí? O simplemente... ¿por qué no pueden fabricarse bombas más grandes? Y si no se pueden fabricar bombas más grandes fuera de lo normal, ¿por qué hay que tener tanto miedo de los artefactos nucleares? Una cosa es cierta, si todos esos artilugios no son tan peligrosos como nos hemos acostumbrado a contemplarlos, si no existe ninguna clase de riesgo o peligro para nuestro amado planeta, lugar donde vivimos, ¿por qué habríamos de tener tanto respeto y tanto pavor o miedo por esa clase de artilugios y artefactos?

El descubrimiento de esa clase de potencia explosiva y desde el principio, allá por los años 40 al 55 del siglo pasado, ha originado una variante muy insana y perniciosa en el normal desarrollo antropológico, social y psicológico de la mayoría de las gentes, una variante que habla de la posibilidad de autoaniquilación de la especie humana, dentro, digamos de la macrodestrucción que podría producirse en todo el planeta. No se sabe quién o qué cosa específica ha hecho surgir esa posibilidad insana. Antes de esos años pues, no existía esa posibilidad, después si que existe esa posibilidad. Pero ¿con qué objeto específico podría suceder esa autoaniquilación? ¿acaso con las bombas atómicas? Pero señoras y señores no me hagan ustedes reír, eso sí que es una auténtica idea de conspiración contra algo y contra quién. Y entonces qué, señoras y señores, ¿de qué manera habríamos que estar macabramente agradecidos a los países que poseen esos armamentos  -argumentos-  y que proporcionarían fin semejante?

Sería mejor seguir pensando como antiguamente, creo yo, que esa posibilidad no existe y que eso de las Bombas Atómicas puede ser una fábula que mantiene como en suspense alguna clase de pequeño territorio racional de la mente de los hombres y las mujeres de este mundo. Si esa posibilidad no existe, porque todavía no se inventó la manera, sería mejor regresar a las viejas ideas del Fin del Mundo o el Apocalipsis. Pero con la mente bien despierta y despejada, poniendo en el otro platillo de la balanza la esperanza que no es miedo, y la libertad que es correcta elección. 

Para terminar se podrían confeccionar unos pequeños ejemplos: si ponemos una cifra redonda de 50.000 personas para las víctimas de la Bomba de Hiroshima, ¿Cuántas bombas harían falta para terminar con la ciudad de Tokio con un índice de población de 21 millones de habitantes? Pues harían falta unas 420 bombas atómicas, algo parecido al arsenal nuclear de Francia e Inglaterra, y acaso muchas más debido a la mejor construcción de los edificios y sistemas de seguridad. Y para  destruir Nueva York, ¿Cuántas bombas harían falta si esa ciudad tiene un índice de 20 millones de habitantes? pues una cifra parecida, más o menos unas 400 bombas atómicas.

Pero también puede ser que esté equivocado en mis apreciaciones y sea verdad el aforismo de aspecto artillero de "una bomba un manzana".



Eso parece la boina para dejar las monedas...pero es otra cosa.


Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com