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Hola! Soy Lourdes

Mi primera novela de fantasía juvenil saldrá pronto a la venta, ¡los invito a conocerla y seguirme!
Con gusto los seguiré también a ustedes.

Saludos!

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Comentarios

  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII


    Hola, Lourdes, bienvenida a tu foro de Literatura

    Saludos

     :) 


  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Bienvenida, Lourdes.
    Éxito con tu novela.

    Saludos,
    Marcelo
  • Hola, bienvenida :)
  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    ¡Un cuento, un cuento!
    ¡Que comparta un cuento!  :)

    Saludos,
    Marcelo
  • ¡Un cuento, un cuento!
    ¡Que comparta un cuento!  :)

    Saludos,
    Marcelo


    INTRUSOS

    Era medianoche cuando Pedro abrió los ojos de manera brusca, con el rostro pálido y sudoroso. No podía recordar cuánto tiempo llevaba inconsciente o qué había sucedido antes, pero el ambiente le permitió hacer ciertas conjeturas. Su madre, Antonia, no solía apagar las luces de la habitación sin antes cerrar las ventanas. En ese momento, sin embargo, las cortinas se mecían con el viento que penetraba por ahí. Antonia tampoco dejaba encendida la iluminación del pasillo, pero él veía la luz colándose por debajo de la puerta desde el borde de la cama.

    «¿Intrusos?», pensó para sus adentros mientras comenzaba a observar a sus alrededores en búsqueda de algún objeto con el cual defenderse. Se asustó cuando no reconoció sus juguetes o sus pertenencias en el cuarto en el que se encontraba. Tampoco estaba la cama de Simón, su hermano mayor.

    —¡Mamá! —exclamó, asustado.

    ¿Quién pudo tomarse el trabajo de cambiar todas las cosas de lugar? ¿Y la cama de su hermano? ¿Para qué? Claro que Simón llevaba varios meses internado por tuberculosis, pero volvería a casa en algún momento. Y su madre, ¿acaso la habían lastimado? ¿Por qué permitió que se llevaran sus cosas? ¿Por qué no cerró la ventana?

    Con el corazón acelerado, Pedro intentó ponerse en pie para ir al rescate de Antonia, pero sus piernas no le respondieron. Su cuerpo cayó desplomado al suelo, provocando que las muletas y la silla de ruedas —que algún extraño había dejado allí—, salieran despedidos hacia un costado.

    El estruendo provocó que se hiciera un silencio repentino en la casa; los intrusos seguramente ya estaban al tanto de su despertar.

    —¡Mamá! —repitió al tiempo que intentaba pararse. Fueron vanos sus esfuerzos y, en su lugar, sus ojos captaron la presencia de una figura negra y fornida en el rincón junto a la puerta.

    La sombra cubría gran parte de la pared y, casi con seguridad, tenía su mirada fija en él. Cada tanto, cuando las cortinas se mecían al compás del viendo, la silueta duplicaba su tamaño y se hacía aún más aterradora.

    —¡Toma esto! —Pedro atinó a lanzar una pantufla contra la pared. Su mano la había alcanzado en el medio de la oscuridad, y con impulsividad contenida la arrojó contra aquel monstruo nocturno.

    Un sonido en seco se dejó oír justo cuando la puerta de la habitación se abrió de par en par. Como si la situación para Pedro no fuera ya aterradora, la luz del cuarto se encendió e iluminó a una mujer joven con el rostro pálido. A sus espaldas, un niño pequeño y desconocido lo miraba con temor.

    —¡¿Dónde está mi mamá?! —gritó Pedro, tembloroso.

    —¡Papá! ¿Estás bien? ¿Te has golpeado? —exclamó ella, asustada, agachándose a su lado para ayudarlo a ponerse en pie—. ¡Tomi! ¡Ve a llamar a tu papá!

    —¡Sal de aquí, intrusa! —Pedro sacudió su brazo para que la mujer no lo tocara—. ¿Dónde está mi mamá? ¿Dónde está la cama de Simón?

    —Mamá, ¿qué le pasa al abuelo? —inquirió el niño con las cejas arqueadas.

    Pedro luchó con todas sus fuerzas, tal y como lo había hecho con aquel monstruo nocturno. Fueron pocas las palabras que logró oír cuando otros intrusos —esta vez vestidos de médicos— se hicieron presentes en la habitación.

    Alucinaciones. Delirios. Traumatismo de cráneo. Demencia senil.

    Nadie se detuvo a explicarle qué había sido de su madre, de Simón o de sus pertenencias, o el motivo por el que se comportaban así con un niño de tan solo nueve años.


    ®Lourdes Vera Rueda


    Espero que les guste! :)


  • Marcelo_ChorenMarcelo_Choren Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    Lo comenté en otro apartado. Es muy bueno.
  • antonio chavezantonio chavez Miguel de Cervantes s.XVII

    LourdesVeraRueda

    Veo y leo que te estás proliferando progresivamente en nuestro foro, y eso está muy requetebién. Sigue deleitándonos con tus acertadas intervenciones. Las leo todas y de momento no he comentado nada, pero lo iré haciendo. Gracias, guapa

     :)

     

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