La cólera
Tomé su cuerpo, ese maldito que le había dado la muerte a lo más amado
Até por los pies en cruel nudo,
Monté el carro, tomé las riendas
Y dejé que corceles airados,
Penosos,
Emprendieran colérica carrera,
El cuerpo arrastraba,
Yo daba tumbos y tumbos sobre mi dolor sepultado,
Sobre el valeroso Amor,
Por días y lunas arrastré la Traición
De mi carro hábil, y su cuerpo se mutiló ante el suelo,
Pues como juez inclemente le arrancó los cabellos,
La piel, y la hermosa máscara que lucía,
Quedó devastada así la Traición,
Despojada de sus ropas de mentira, y perfume de dolor,
A ella no acudieron los dioses en ayuda,
Indignados en su monte, le dejaron a su suerte,
Esa que tanto toreó y buscó,
No vendrá nadie a buscar sus malogrados miembros,
Muy viejo está su padre el Perdón,
Sin mensajero divino, ni recompensa ni guía, no habrá redención.
Así que sigo tomando las riendas,
Conduzco con ira alrededor del sepultado corazón,
Hasta que un día se apiaden los dioses y vuelva a mí la razón,
Cuando un mensajero alado traiga a mí el Perdón,
Y cuando se vaya y lleve con él su siniestro hijo,
Lloremos juntos y le deje ir también yo,
Al que mora bajo la tierra,
Al que espera su despedida,
Para soltar todo de este mundo, e ir al de sonrisas,
Le dejo ir, le dejo ir,
Ahora monto solo yo,
En mi corcel penoso, aquel del escritor,
Ese que habita en el corazón.
En penosos lamentos junto al mar
Depongo la ira y así le veo marchar,
Invoco su nombre por última vez, para al audaz luchador, el Amor, no volver a nombrar.
;)bno ahi va una palomita.