La linealidad del relato cansa, aunque se cuente cosas extraordinarias. Hay que introducir digresiones, flash back, flash forward, acotaciones para hacer más amena la narración. Leí una novela en que se introducían textos bíblicos muy expresivos con un comentario lírico en medio de la narración. La narración ganaba. En esa novela también se contaban acontecimientos posteriores en el inicio de la narración, haciéndola más atractiva. El Ulises rompe con la linealidad al igula que Rayuela. Hay que experimentar un poco en la novela.