No sé lo que me pasa, estoy cansado
cansado de luchar contra el destino
sin un faro que alumbre mi camino
y me guíe en la senda que he soñado.
Me siento como un paria fracasado
al volcar mis secretos en el vino
en la vieja taberna de Gabino
donde cito a fantasmas del pasado.
Y me voy al llegar la madrugada
de esa vieja taberna milagrosa
donde a veces converso con mi amada
quien sonríe, gentil y misteriosa
y se esfuma al llegar la madrugada
exalando un perfume a miel y rosa.