Retrato
La cabeza, inclinada a la derecha,
como dejándose ir a un abismo de melancolía.
Salen despavoridas mariposas en bandadas migratorias,
creyéndose pájaros azules. Chocarán
contra cualquier parabrisas con el que se encuentren,
llevan el aleteo de final trágico,
reminiscencias en su vuelo
de "El Crepúsculo de los dioses"
Ladeada con languidez, hacia algún lugar
donde los ojos
no alcanzan a descifrar enigmas,
atiborrados
de pasadizos de visión retroactiva
por des-medicación.
El cuello (d)escribe sin palabras, arqueado puente
por el que camina sola,
la sombra quedó en el principio, descosida del cuerpo,
es charco grisáceo, diluida,
pisoteada por tacones bohemios al cruzar el agua.
Flechas negras con brotes de insomnio,
clavadas en cuencas de un mar precintado
(más adentro del vacío
se encuentra la nada del horizonte)
La boca, pequeña, rojiza, ajena, casi despeñada en cada borde,
bote salvavidas
del resto de órganos impuestos al rostro,
línea manteniéndose en equilibrio inútil, de catástrofe
a punto de pernoctar para siempre.
De pronto, todo se reconstruye,
se sitúa en el lugar desocupado,
la anfitriona recoloca las facciones
sintiéndose observada,
rectifica,
crea una nube confusa en el que era su rostro.
Se aleja.