Mi admirado Roberto Saviano escribe un artículo hoy, en El País, que lo expone magistralmente. Sus palabras son las que yo pretendía escribir; él lo hace mucho mejor que yo.
"El mediterráneo convertido en una fosa común. Más de 900 muertos. Muertos sin historia, muertos de nadie. Desaparecidos en nuestro mar y pronto borrados de nuestras conciencias. Ocurrió ayer: un pesquero vuelca, unos inmigrantes ---es decir, personas, hombres, mujeres y niños--- engullidos que se convierten en fantasmas. Pero ya sabemos que volverá a pasar mañana. Y en una semana. Y en un mes. Llevando nuestras emociones hasta la indiferencia. Repite una noticia todos los días, con las mismas palabras, con el mismo tono, por triste y afligido que sea, y lograrás que ya no se escuche. Esta historia no recibirá atención, parecerá la misma de siempre. Será la misma de siempre. "Muertos en una barcaza".
Tengo tres familias ahijadas, una de ellas africana que llegó en patera al borde de la muerte. Lo vivo en primera persona, con un dolor inefable.
¿Hasta cuándo seguirá esta barbarie? ¿Cuándo nos implicaremos TODOS?.
Estoy pidiendo auxilio para estas personas inocentes --- que conocemos por prensa; al parecer la mayoría de ellos, sin saber el número, nadie sabe quiénes son porque no han llegado a su destino---.
Estoy clamando para que todos nos impliquemos. Pero, ay, los cómplices de este brutal capitalismo --- empezando por los gobiernos--- miran hacia otro lado. No les importa un negro más muerto. A fin de cuentas es un daño colateral, eso sí, con muchas palabras "comprensivas" "solidarias".... Ojalá que no lo sea para nosotros, los que todavía soñamos con un mundo más justo, más libre y más humano.
Comentarios
Mi vida, como sabes, está dedicada, fundamentalmente, a ayudar a los más necesitados. Desde que tengo uso de razón he intentado andar con los zapatos de esos seres que no tienen qué comer. Y te digo, a corazón abierto, que la esperanza es el norte de mi vida a pesar de los pesares.
Miguel Ángel Buonarroti escribió:
"El mayor peligro para la mayoría de nosotros no es que nuestra meta sea demasiado alta y no la alcancemos. El mayor peligro es que sea demasiado baja y la consigamos".
Por eso cada mañana cuando me levanto, creo que puedo regalar un pedacito de esperanza, que puedo cambiar algunas limitaciones que nos envuelven y que damos por sentadas, porque creo, con Pitágoras, que hasta un átomo hace sombra.
No este el lugar, Amparo, para hablar de la teoría del caos que nos enseña que las variaciones iniciales de un sistema dinámico pueden determinar el futuro (aunque se ha malinterpretado muchas veces con el ejemplo repetido del aleteo de una mariposa en la amazonia que puede provocar un terremoto en Nueva York. Pero sí, algunas mariposas soñadoras, como yo, creemos que podemos hacer cambiar la percepción del mundo. Se trata de un canto a la esperanza).
Una variación insustancial para nuestros ojos en la cadena de ADN puede decidir la vida o la muerte de un ser humano.
Nos enseñó el gran Schumacher que lo pequeño es hermoso. Y somos tan pequeños... Sin embargo una gran caminata empieza por un pequeño paso.
No veo remedio fácil; somos egoístas y nadie renunciaría a una vida más austera en beneficio de la humanidad.
Un afectuoso saludo, Miguel.