¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Un cuento de conejos.

AlexsAlexs Anónimo s.XI
editado noviembre 2014 en Narrativa
Tras las rejas de una jaula, ubicada en algún lugar de alguna ciudad habitaban, cautivas, tres hermosas criaturas: Cecilia, Carmen y Daniela. Eran tres hermosas y felices conejas.

Cecilia era, de las tres, la más alegre y siempre estaba sonriendo, excepto por esos momentos en que, cada noche, sollozaba en compañía de Carmen mirando a aquel brillante instrumento que marcaba tic-tac toda la noche, aquel sonido, solo audible durante el silencio de la noche, obsesionaba tremendamente a ambas conejas, quienes soñaban día tras día con acercarse a él.

Carmen era, por su lado, un poco más seria y distante, pues ocultaba un secreto: Tenía una segunda personalidad. Este álter ego estaba también obsesionado con el reloj, pero a diferencia de Carmen y Cecilia, este era de métodos mucho más extremos.

Andrés, la segunda personalidad de Carmen, era desconocido para las otras dos conejas, sin embargo, en ocasiones tomaba posesión del cuerpo de Carmen y hablaba ellas, quienes eran incapaces, por sus mentes de conejo, de reconocer el cuerpo de Carmen y, por tanto, creían que Andrés era un conejo más de la jaula.

Daniela, la última de las conejas, había llegado a aquella jaula junto a Cecilia y, por lo tanto, había crecido junto a ella y desarrollado un gran cariño por esta, sin embargo, Daniela no sabía, en su inteligencia y capacidad de memoria superior a la de un conejo promedio, cuando había aparecido el conejo Andrés y, por esto, lo interrogaba constantemente sobre su origen, a lo que Andrés evitaba responder pues no tenía conocimiento de la respuesta.

Una tarde Carmen y Cecilia esperaban ansiosas el anochecer para oír nuevamente el hipnotizante sonido del reloj, pero entonces Andrés decidió que era ocasión de actuar y comenzó a utilizar el cuerpo de Carmen, cosa que a esta le molestaba tremendamente, por lo que, cada vez que algo así sucedía, una lucha interna se desataba dentro del ser de Carmen, quien quería hacer desaparecer a Andrés para siempre.

En el preciso momento en que esto sucedía, Daniela se acerco intrigada por los movimientos de Carmen y, por alguna oscura y desconocida motivación, abrió la jaula y la empujo, cayendo esta al vacio y muriendo al impactar contra el frio y solitario suelo.

Esto último Cecilia jamás lo supo, pues sin Carmen la jaula estaba lo suficientemente silenciosa como para oír al envolvente sonido del reloj por el resto de su vida: Tic-Tac.

Comentarios

  • BLADERUNNERBLADERUNNER Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado noviembre 2014
    ¡Hola Álex! cautivador, hermoso y trágico a la vez. Parece un bello cuento clásico, con final dramático me temo... ¡pobre coneja! Me gustan especialmente los relojes; queda enigmático ese sonido del tic-tac, marcando el tiempo de una vida. Muy bien.:):):)
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com