Maldita se volvió esta costumbre
que de mí no quitas.
Las de tu imagen y tus caricias…
Las de tus besos que a mi alma vicias…
Me convertí en ese loco,
que cubre tu cuerpo de besos.
Y siento esas caricias tuyas,
que hasta los huesos tiemblo.
Confieso que con tu voz a mi alma guías.
Tanto como en los claros días,
o en las noches más frías.
Confieso que te quise con locura,
pero tú no lo sentías.
Confieso que por ti hasta el
infierno destrozaría.