Decía: «Te has ido..., y creíamos que no era nada..., te has ido,
tan pronto...» Más que palabras decía llanto,
llanto y nieve a las 15.35, que venían a por él
unos hombres austeros, pero cotidianos,
que no estaban tristes, pulcros, con oficio y ausentes,
«Te has ido para siempre...» y no miraba, y sus ojos
vagaban por entre la gente y las paredes
y las funerarias flores,
y le crecía del alma la flor de la soledad,
tan acre y espigada, tan dolorosa,
rodeada de espinas y amargura;
brotaban rodeando su cuello,
sus manos, el llanto,
le brotaba por la nariz y los ojos
y vistió del sórdido color de la desesperanza su abrigo nuevo.
Comentarios
Repito: me gusta como escribes.
Gracias, Snitter.
Gracias a ti por mostrar estas palabras. La forma en que transmites este dolor y pérdida es tan profundamente bella que no puedo más que felicitarte. Me emociono al volver a leerlo.
Se pueden decir cosas muy bellas en medio de la desesperanza.
Te felicito.
Pd.: Espero que no te vayas, a veces necesito algo de luz.