De pronto un día te das cuenta que el amor no es más que una costumbre que se sustenta en la rutina y si esta se altera no queda nada. Descubres que quieres porque quisiste ayer y antes de ayer, que incluso la familia no es más que un hábito que en la mayoría de los casos puede ser letal. Comprendes que los lazos que creemos haber establecido no son otra cosa que un refugio contra la soledad y el miedo.
Que pánico descubrirse solo en este mundo que nosotros identificamos con la realidad, sin que nadie te proteja con su sonrisa o te salve pronunciando tu nombre.
No hay nada ahí fuera, todo nos lo hemos inventado nosotros, pero es que hace tanto frío ...
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Me ha encantado tu reflexión