Aquí me tenéis de nuevo para confesar
que el poema
Rotura es auténtico en la medida en que haya podido
exponer el sentimiento de abandono, de desengaño.
Pero en realidad, en la escena cuyo recuerdo sirvió para hacer estas rimas
no hubo precisamente lirismo.
Lo que hubo fue un encontronazo con la más genuína exhibición de egoísmo.
Así que, como hoy tengo ganas de prosar,
va este sentido homenaje
al “tontolculolamoto”
de quien he conseguido olvidar el nombre.
Los hechos que se narran tuvieron lugar no hace tanto.
Verano del 2009, creo recordar.
De aquel día tengo un mal recuerdo, es cierto,
pero también un precioso conjunto de pantalón y cazadora de cuero negros, una pasada.
Qué coño, no habérmelos comprado con la evidente intención de ponerle un adorno a “tu altura”
a la plaza trasera de la moto.
El muy cabrón me tuvo cuatro horas sin dirigirme la palabra,
tarde tediosa e interminable, en medio de una nube de moteros
en un pueblo de Navarra de cuyo nombre no quiero hacer memoria.
Mosqueadísimo porque en un descuido –suyo, eh-
se me ocurrió averiguar si era tan difícil llevar unos cuantos metros
aquella cacho moto
(sin haber hecho nunca nada parecido)
Así que tanto te reías cuando te contaba mis travesuras de adolescente
y resultó que para ti yo no valía ni el equivalente
a cuatro míseros rallazos en el carenado.
Allí estaba, en efecto, sin poder avanzar ni retroceder,
a merced de su mal humor.
Mas héteme aquí que en la distancia
consigo distinguir a dos amigas
que habían acudido con otros amigos –suyos-
entre los cuales alguno disponía de sitio en el caballo.
Pues no hay más que hablar, arrivederci, tontolculo,
que estabas tan ensimismado (entumismado, en realidad)
repasando una y otra vez las pupas del carenado
que ni te diste cuenta que me busqué la vida
para hacer el viaje de regreso
adornándole la moto a otro, bien más amable por cierto,
que mucho me hizo reír en las paradas, y me aseguró
que puedo volver a ser su mochila cuando yo quiera.
Un mes después tuve el detalle de hacerle llegar el casco
y así que supiera que en realidad
no me había tragado la tierra.
Tonto egoísta, cuánto me alegré y aún lo hago
de haberme enfundado aquellos cueros
y no haber tenido que quitármelos para ti,
algo que sin duda estaba contemplado
en una fase más avanzada de tus planes.
Comentarios
Espero que eso no haya apagado la niña traviesa, ya sabes, mejor reirse y seguir con las travesuras, que ya te seguirán los que te merezcan.
¿Dijiste cuero?
.
..
.
Hasta con odio, tiene el tacto suficiente para escribir de modo delicado, o recatada.
A lo mejor es lo que me falta a mí: delicahacerme.
Si yo me hiciera delicado, me gustaría leer a Nae como una bestia.
.
.
.
.
Hombre, no se si te hace falta. Creo que no serías tú. Pero si te empeñas, sacar la lengua para recibir alguna de las gotas de agua bendita que se reparten, ya es un primer paso. Ahora ya no estás excomulgado.
¿Cuál es la fórmula del agua bendita?
[OCULTAR]HdiosO[/OCULTAR]
(y perdón por lo de ingrediente)
Pulse en ver.
Pulse en ver.
Pulse en ver.
Y así, sucesivamente.
NOTA: Se contestan en multicuenta para afianzar sus escritos, argumentos y otras falacias. Y no perder ese protagonismo del que tanto aspiran. No hay otra.
Léase edito.
No te creas que mi pasado es tan sexual, ya me gustaria que lo hubiera sido! Pero claro, hablar de sexo tiene más morbo.:rolleyes:
Cuenta más cosas, seguro que son interesantes, aunque no haya sexo:D
Eso tienes que contarlo!:-D
Me alegro caerte bien, no sabes cuantos me odian...:D
Yo creo que tienes mucho potencial. Y quizá me estoy equivocando, pero voy a arriesgarme a decirlo: si te sueltas un poco y te quitas miedo al contar puede que escribas unas historias fascinantes. no sé por qué pero me das esa sensación...:rolleyes:
A mi tambíen me caes bien, sobre todo porque no hablas por hablar.:o