Los Dualistas y los Misántropos se enfrentan a una fantasmagórica asonada. La víctima de los Misántropos parece que era lo que ellos decían… (Parte final)
Capítulo XV: Entre entidades energéticas y Misántropos (Parte final).
Entretanto uno de los jinetes se adelantó y se dirigía hacia donde estaban posicionados los Misántropos. Cuando el fantasmagórico jinete estuvo a unos veinte metros de distancia de los Misántropos, Bruno extendió su brazo hacia el jinete y, tras lanzar un gritó, salió un poderoso rayo de color violeta oscuro de la mano del brazo extendido del Misántropo cuyo ruido retumbó en el lugar como si fuera uno de verdad que impactó contra el cabalgador despidiéndole de la precaria silla de montar y cayendo al suelo, después los Misántropos esquivaron al caballo que se les venía encima, hecho que también tuvieron que hacer los dualistas, aunque debido a todo eso, los demás jinetes ya estaban encima del grupo y no tuvieron más opción que cubrirse y aguantar los golpes porque les era imposible atacar a los jinetes, sin embargo, Nahuel aún tenía dudas con respecto a los espectrales cabalgadores así que decidió hacer una prueba muy peligrosa, se colocó delante del primer jinete que vendría para que lo chocara sin que el joven se cubriera mientras envainaba su arma. Rápidamente se acercó uno y cuando estuvo muy cerca del joven, éste temía por el fuerte golpe que recibiría, no obstante la cabeza del caballo lo atravesó seguido del cuerpo, el jinete y las patas traseras del animal sin que el joven sintiera dolor alguno, entonces se dio cuenta de lo que en realidad eran esos jinetes. Luego dirigió su mirada hacia los demás que estaban siendo atravesados por algunos jinetes mientras se cubrían sus rostros con sus brazos o se habían incorporado para recibir menos daño.
–¡Oigan, no hace falta cubrirse, es una “impronta”! –les gritó a los demás causando que éstos dejaran de hacer sus posturas defensivas y comprobaron lo que Nahuel les había gritado. Aun así, María todavía estaba muy asustada por lo que aún continuaba esquivando a los últimos jinetes, mientras que Alejandro amagaba a esquivarlos, pero al recordar lo que su compañero había afirmado, se quedó en su lugar, entretanto, los Misántropos se quedaron en su lugar e incluso Matías envaino su espada porque sabía que no le serviría de mucho. Tras unos segundos, todos los jinetes habían pasado por entre los jóvenes y la asonada continuó su camino hacia el norte emitiendo los locos alaridos hasta que desaparecieron en el oscuro horizonte.
–Bueno, exijo explicaciones –habló Matías luego de lo ocurrido–. ¿Cómo que eso era una “impronta”? –le preguntó a Nahuel.
–Una impronta energética se produce cuando ocurre un hecho violento o una parte del mismo, sea anterior como posterior, queda “grabado” en el lugar. Eso es lo que ven muchos “médiums” en un lugar donde ocurrió un crimen. –contestó el dualista.
–¡Eso ya lo sé! Me refería al cómo pudo aparecer esa impronta. –replicó Crusiantelli.
–Porque algo pasó aquí hace un tiempo. –contestó Nahuel mofándose del Misántropo.
–Pero la impronta no mostró nada violento… –rebatió María.
Nahuel decide entretenerse con un libro mientras llueve en el cerro Uritorco. Encuentra algo relacionado con “los Derrotados”. Parte de la historia del padre fundador del Dualismo Panuniversalista.
Capítulo XVI: Cuentos de viejas (Parte 1).
Una vez finalizado el informe, Nahuel lo entregó a los Hijos del Universo. El joven había tardado dos días en escribirlo debido a que no estaba completamente seguro si agregar la muerte del sujeto en manos de los Misántropos o no, y tras un largo meditar, decidió no hacerlo puesto a que eso le traería problemas tanto a él como a sus compañeros, además el miraba esos terrible suceso desde el punto de vista de Crusiantelli y Zysman, el tipo era un nazi y punto, por lo que el muchacho pensaba que se había hecho justicia de una manera u otra, pero determinó que no pensaría más sobre el asunto para no volverse loco; una vez entregado el informe, ocurrió algo increíble. Como si fuera una especie de milagro, las intensas actividades energéticas que se producían en el mundo y que tenían en vilo a todos los dualistas se redujeron abruptamente hasta punto en que ya ni había, entonces todo volvió a la normalidad pese a que esa reducción repentina había generado un sinfín de preguntas sin respuestas.
Días más tarde, llovió en Capilla del Monte y en el Templo Dualista. Ese día parecía que la lluvia nunca se detendría y muchos recordaron que hacía un buen tiempo que no llovía de esa manera por lo que esa agua le vendría bien a las plantas ya que necesitaban esa clase de agua. Como ese día era un viernes y Nahuel no tenía para hacer decidió buscar algo para entretenerse. Ya había pasado mucho tiempo con sus amigos y comenzaba a hartarse de no tener un momento para él solo ya que le gustaba estar un tiempo a solas desde que era muy chico, así que aprovechó la oportunidad de que se encontraba sólo debajo de una de las galerías del peristilo para encontrar algo con el fin de estar sólo un rato antes de que alguno de sus amigos lo viera, pero también sabía que días de lluvia como ese tendría a todos sus residentes reunidos en varios puntos de la enorme edificación, entonces Nahuel comenzó a buscar lugares en donde no vería a ninguno de sus amigos ni de casualidad. En un principio, optó por ir a la Sala de Computación; dicha sala se encontraba en la misma galería que los salones de clase, ubicada en el último salón tomando como el comienzo de la galería la abertura que separaba la galería del vestíbulo o como el salón más cercano del comedor. Como es un área dedicada a la informática, tenía muchas computadoras ubicadas en mesas pegadas a las paredes y en una gran mesa en el centro, de esa manera había tres “columnas” con equipos siendo la mesa central con más computadoras debido a que había dos columnas de ellas de modo que una columna monitores quedaban mirando hacia el lado opuesto con respecto a la otra. La sala era llamada comúnmente como la “olvidada” o la “inexistente” puesto a que los jóvenes dualistas sólo entraban allí para hacer trabajos e investigaciones que los Maestros les pedían de tarea sobre algún tema en general, pero cuando se trataba de algo puntual sobre el Dualismo Panuniversalista y como en la Internet no había nada porque el mundo no sabe de la existencia de la doctrina, lo mejor era buscar información en la biblioteca del Templo, por otro lado, los jóvenes dualistas, por alguna razón, no estaban muy interesados en ver a la Internet como una herramienta de divertimiento ya que para eso preferían leer libros o escuchar música en la Sala Común de los Dormitorios o entrenar o hacer algo de jardinería, constituyendo, también, parte del porqué del “apodo” de la Sala de Computación. No obstante, Nahuel sabía que en días de lluvia la “olvidada” se llenaba puesto a que no era muy divertido pasar todo el día leyendo o entrenando o escuchando música, sobre todo cuando no hay clase o alguna otra obligación para hacer, y como las obligaciones vespertinas ya se habían cumplido, el muchacho comprobó mirando a través de la ventana que se encontraba al lado de la puerta de ingreso de la Sala de Computación que el lugar estaba llena y se lamentó al ver que ninguno de sus amigos estaban allí, por lo que las posibilidades de encontrarlos en otro lugar del Templo eran altas.
Nahuel decide entretenerse con un libro mientras llueve en el cerro Uritorco. Parte de la historia del padre fundador del Dualismo Panuniversalista. Una “premonición” que puede arrojar un poco de luz al extraño comportamiento de los ángeles y los demonios. (Parte 2)
Capítulo XVI: Cuentos de viejas (Parte 2).
Dos meses después de esa suerte de descargo, que dejó a Feigelmüller reflexivo, un viejo y olvidado fantasma del pasado golpeó a Christopher, que se llamaba enfermedad, pero a diferencia de cuando era niño el padecimiento era cincuenta veces peor y los médicos sabían qué tenía por lo que cualquier cura resultaba en vano. La enfermedad lo consumió en cuerpo y alma hasta tal punto que Lenz sabía que su hora había llegado, entonces escribió una carta a su amigo Feigelmüller para que viniera a verlo lo más pronto que le fuera posible porque quería entregarle algo muy valioso, cuando Feigelmüller recibió la carta, inmediatamente partió hacia Viena. Tras llegar a la mansión de Lenz se impactó al ver que el hermoso y suntuoso jardín que siempre estaba rebosante en colores brillantes y en ricos olores ahora estaba gris, marchito y poseía un olor a muerte, después se dirigió a ver a su amigo y le produjo una profunda tristeza verlo en un estado muy deteriorado, demacrado y sin fuerzas ni siquiera para hablar. Luego decir unas cuantas palabras sueltas, carentes de sentido por sí solas pero si se las juntaba y se les agregaba algunas faltantes se formaba una frase coherente, Lenz le señaló el lugar en dónde se encontraba lo que quería darle a su amigo, un baúl repleto de anotaciones y dibujos de Lenz dentro de los cuales se encontraban el diario de viaje y los cuadernos que le mostró en su última reunión. Lenz le dijo que se los regalaba con el fin de que creara una nueva filosofía de vida, distinta a la que enseñaba la Iglesia o cualquier religión o punto de vista humano, que incluyera a la naturaleza en esa nueva ideología y que los adeptos no fueran intolerantes con respeto a los que piensan distintos, Feigelmüller contestó que apreciaba el gesto pero que él no sabía todo lo que Lenz conocía y que le sería imposible forma una nueva ideología distinta a la de la Iglesia sin que ésta lo tomara como una herejía, por lo que Christopher respondió que Feigelmüller podría hacerlo y que la nueva doctrina fuera secreta hasta que la humanidad esté preparada para ella y que nunca se rindiera.
Feigelmüller pensó que la enfermedad le había afectado su juicio por lo que aseguró que lo haría, mintiéndole al enfermó. Esa noche llovió, y Feigelmüller no pudo emprender su viaje de regreso a Salzburgo, por la madrugada, Lenz comenzó a gritar de dolor y ni los sirvientes ni los médicos que residían en la mansión pudieron hacer algo para mitigarle el sufrimiento. Feigelmüller podía escuchar desde su habitación las idas y venidas de los sirvientes, el llanto de la madre de Christopher y los improperios del padre hacia Dios por esa muerte cercana muy dolorosa e injusta, tan intranquilo estaba que Feigelmüller se levantó de su cama y se dirigió hacia la alborotada habitación donde estaba el moribundo Christopher, entonces se acercó a su lánguido amigo y le prometió que haría lo que le había pedido horas atrás con toda sinceridad y tras escuchar eso, Christopher Benjamin Lenz exhalaba su último aliento después de varias horas de tortuoso sufrimiento dejando este mundo con tan sólo treinta y dos años, eso ocurrió la lluviosa madrugada del 14 de noviembre de 1734.
Nahuel decide entretenerse con un libro mientras llueve en el cerro Uritorco. ¿Es posible que los antiguos dioses de las antiguas religiones del mundo existan? (Parte final)
Capítulo XVI: Cuentos de viejas (Parte final).
Poco tiempo después, Nahuel y José María estaban buscando el libro que deseaba José María.
–Ya llevamos creo que diez minutos y no he encontrado lo que busco… –afirmó García desanimado.
–No te preocupes, nos faltan unos tres o cuatro anaqueles repletos de libros sobre el tema. –aseguró Nahuel.
–Creo que esto es para largo… –comentó José María.
–Agradece que los libros están en los estantes que podamos tomarlos sin tener que agacharnos o subirnos a una escalera. –aseveró Nahuel.
–Sí. ¿Te puedo hacer una pregunta? –declaró García mientras metía un libro en su lugar y retiraba el que estaba al lado.
–Adelante. –contestó Nahuel al tiempo que miraba en el índice de un libro.
–El libro que estabas leyendo, ¿fue fácil sacarlo? –interrogó García.
–Pues… exceptuando el hecho que tuve que subir una escalera, forcejar para sacarlo porque estaba atorado mientras estornudaba por culpa del polvo y evitar que se cayeran los demás libros que se rompen con sólo verlos… fue fácil. –respondió Nahuel provocando que su compañero se largara a reír.
–¡Ja, ja, ja! ¡No puedes ser tan gracioso! ¡Ja, ja, ja! –comentó José María García entre risas.
–No fue un chiste… –aseveró Nahuel tajante provocando que García dejara de reír– Además, creo que encontré tu libro… –añadió mientras miraba un libro en la estantería, seguidamente el joven lo sacó y miró el índice del mismo– Sí, éste te puede servir…
La muerte de Fabricio Belmonte se halla dentro de un halo de misterio. Nahuel siente que debe investigar sobre el asunto porque hay algo que se está intentando ocultar. (Parte 1)
Capítulo XVII: En busca de respuestas (Parte 1).
Nahuel se encontraba caminando en el centro de una enorme catedral que estaba iluminada solamente por las luces de unas velas a punto de consumirse. El joven podía ver que en las paredes había gigantescos vitrales separados por unas grandes columnas que tenían talladas imágenes de santos y beatos, cada uno de esos vitrales representaba una de las estaciones del Vía Crucis, pero como el lugar estaba sumido en una oscuridad casi total y como no entraba luz por esos vitrales, Nahuel no podía apreciar los detalles de los cristales con facilidad, y aunque él deseaba acercarse para observar mejor los vitrales, algo le impedía que hiciera eso y lo obligaba a que continuara caminando hacia adelante. Mirar hacia arriba para ver cómo era el techo sería inútil, porque por culpa de la oscuridad era imposible determinar qué tan alto era el lugar, pero por el eco que provocaban sus pasos, el muchacho tenía una idea de que la catedral era inmensa. La caminata parecía no tener fin, Nahuel continuaba caminando hacia adelante como si algo lo llamara desde lo más profundo de las tinieblas y mientras avanzaba, el muchacho se daba cuenta de que los vitrales se repetían apenas terminaba la vía dolorosa para comenzar de nuevo, los bancos eran exactamente iguales unos con otros, no tenían ni una marca o alguna señal de uso que permitiría romper la monotonía, lo único que cambiaba era las imágenes de los santos tallados en las columnas. Finalmente, Nahuel observó que a unos cuantos metros delante de él se hallaba una persona justo en el centro del camino, que miraba hacia a delante; el joven sólo podía ver que la persona llevaba puesta una capa que cubría todo su cuerpo y que llegaba hasta sus zapatos o botas, porque no podía distinguirlo con claridad, también observaba que esa misteriosa persona poesía una cabellera larga muy similar a la que tenía Fabricio Belmonte por lo que Nahuel supuso que esa persona no era nada más que Fabricio Belmonte y entonces se dirigió a su encuentro apresuradamente ya que pensaba que Fabricio sabría qué era ese lugar y por qué estaba muy oscuro. Pese a que los pasos resonaban en todo el lugar con muchísima intensidad, a “Fabricio” no parecía inmutarlo ni aun cuando Nahuel se encontraba a unos pasos detrás de él.
–¡Hey! ¡Belmonte! ¿Qué haces aquí? –preguntó Nahuel a “Fabricio”, pero éste no respondió ni siquiera se volteó a verlo– ¿Estás sorprendido al igual que yo, eh? Quién no lo estaría, este lugar da escalofríos. ¿Sabes si esta catedral tiene un altar o si éste camino termina? –comentó Nahuel, pero Fabricio seguía sin responder ni darse vuelta.
–¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Je, je, je. Además tengo otra pregunta para hacerte, pero no se trata del lugar y como veo que no quieres hablar de eso te la haré: ¿Por qué tienes puesto tu uniforme si yo estoy vestido de forma causal? –interrogó, pero obtuvo la misma respuesta–. ¡Bueno, ya fue suficiente! ¡¿Por qué carajo no me hablas?! –exclamó harto del obstinado silencio de Fabricio.
La muerte de Fabricio Belmonte se halla dentro de un halo de misterio. Nahuel siente que debe investigar sobre el asunto porque hay algo que se está intentando ocultar y por este motivo decide visitar al hombre que más sabe sobre el asunto: el hombre que le realizó la autopsia al cadáver de de Fabricio. (Parte 2)
Capítulo XVII: En busca de respuestas (Parte 2).
La casa era en realidad un enorme chalet de dos plantas que poseía varias ventanas y, por motivos del terreno, el garaje estaba debajo de la casa porque el camino de ingreso se dirigía hacia el relativo subsuelo y la entrada principal se accedía por unas escaleras dispuestas de tal manera que se dividían en dos, la primera parte por donde se accedía estaba ubicada de costado en relación a la fachada y la segunda parte se doblaba a mitad del recorrido de la misma para terminar en la galería que poseía edificio y así llegar a la puerta principal; también le impactó al joven el jardín que poseía el doctor, lleno de plantas curiosas, algunas conocidas por verlas en el Templo y otras completamente desconocidas que, junto con la hilera de árboles que se disponían hacia los lados de la avenida, antes de la vereda, formaban un paisaje armónico que tendría mucha paz si no fuera por el movimiento de los autos de la avenida. Luego de ver el chalet, Nahuel avanzó hacia la puerta principal teniendo que subir las escaleras en su curioso recorrido y cuando llegó a la galería, se dirigió a la puerta y la golpeó tres veces, a los pocos segundos el joven escuchó unos pasos acercándose a la puerta desde adentro del chalet.
–¿Quién es? –preguntó la voz cordial de un hombre mayor.
–¿Aquí vive el doctor Manuel Nicolás Uribe? –contestó Nahuel.
–Así es. ¿Con quién tengo el gusto de hablar? –respondió la voz sin perder la cordialidad.
–Soy uno de los Aprendices del Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte y deseo hablar con el doctor Uribe sobre una autopsia que le realizó a uno de nuestros residentes. –afirmó el joven.
–¿Y por qué quiere hablar con el doctor sobre ese asunto? –interrogó la voz.
La muerte de Fabricio Belmonte se halla dentro de un halo de misterio. Nahuel siente que debe investigar sobre el asunto porque hay algo que se está intentando ocultar y por este motivo decide visitar al hombre que más sabe sobre el asunto: el hombre que le realizó la autopsia al cadáver de Fabricio. (Parte final)
Capítulo XVII: En busca de respuestas (Parte final).
Al cabo de dos segundos varios fluorescentes se encendieron iluminando toda la habitación hasta el lugar más recóndito revelando todo lo que había. En la pared de enfrente del joven y la de la derecha había unas mesadas con varios compartimientos de distintos tamaños de color blanco, arriba de éstas había muchos aparatos que Uribe utilizaba para su trabajo que Nahuel desconocía, además de haber una computadora y un televisor pequeño. En la pared donde se encontraba la puerta había una especie de aparador metálico que el joven pensó que, seguramente, allí habría cualquier cosa menos alimentos. En el centro de la sala se encontraba una mesa de operaciones similar a una de un quirófano que poseía una parte móvil que se desplazaba por un eje y en cuyo extremo se doblaba para sostener una plancha cuadrada de vidrio que poseía unos bombillos similares a los LEDs pero uno poco más grandes que éstos ubicados a los costados del vidrio enfocados hacia adentro del cuadrado. De uno de los costados de la mesa de operaciones partían varios cables que se dirigían hacia un panel que tenía muchos botones que se hallaba debajo del aparador, por lo que el joven determinó que tanto la mesa como el panel eran los equipos que Uribe mencionó anteriormente y eso lo desilusionó. En esos momentos miró hacia el techo buscando los agujeros de los respiraderos y los encontró entre los brillantes tubos fluorescentes con una rejilla cada uno para evitar que algo cayera en la sala, aunque ninguno de los tres estaba encima de la mesa de operaciones.
–Así que esos son los equipos… –comentó Nahuel señalándolos pero no pudo evitar que su voz delatara lo desilusionado que se encontraba mientras avanzaba hacia la mesa.
–Sí, ¿qué le pasa? ¿Acaso pensaba que eran otra cosa? –preguntó el forense dándose cuenta de la desilusión del joven al tiempo que se dirigía también a la mesa.
–La verdad… sí. Pensé que, por lo menos, la mesa de operaciones tendría una máquina que hacía toda la autopsia sin dañar demasiado al cuerpo y que habría algunos equipos que, además de controlar los movimientos de la máquina, uno podría ver las partes del cuerpo siguiendo las venas, los intestinos, la tráquea… todo eso. Y esto… se parece más… humano que extraterrestre. –contestó el muchacho.
La verdad sobre la muerte de Fabricio Belmonte está al alcance de su mano, pero que el doctor Uribe se haya callado hace que Nahuel sospeche que hay algo terrible. El joven decide realizar el último paso antes de conocer la verdad, quizá la verdad más espeluznante de todas. (Parte 1)
Capítulo XVIII: La espeluznante verdad (Parte 1).
Teniendo los resultados en sus manos, Nahuel no sabía qué hacer. Durante el resto del día pensó sobre el hermetismo que Uribe le agregó al asunto, ya que el joven no podía creer que a último momento, menos de un segundos antes de que el misterio de la muerte de Fabricio Belmonte se revelara, el doctor se calló. Esa noche, mientras se ponía el pijama al tiempo que observaba el sobre que había dejado en su pequeño escritorio, se le cruzó por la cabeza la idea de abrirlo y leer que tenía escrito omitiendo el ridículo juramento. El joven tenía ciertas ventajas para hacerlo, en primer lugar, Uribe nunca lo hizo jurar bajo los nombres de Yahvé, Kasbeel y los hijos del Universo, por lo que ese juramento era muy propenso a que el muchacho lo rompiera, y en segundo lugar, el sobre no estaba sellado ni con una cinta adhesiva, un sello lacrado o con cualquier cosa, el sobre parecía estar listo para que alguien lo abriera, alguien cuya curiosidad no podría resistir a semejante invitación. Aun así, Nahuel desistió en abrir el sobre y se fue a dormir, pensando que así su mente dejaría de discurrir sobre el asunto, pero durante la madrugada varias veces se despertaba y daba vueltas en su cama ya que él quedaba mirando hacia su escritorio en la oscuridad sintiendo que el sobre lo estaba llamando para que viera su contenido, después de una lucha entre su curiosidad y el sueño, ganó éste último por lo que joven durmió el resto de la madrugada sin desadormecerse.
Una vez más, Nahuel se despertó entre dormido, pero ya era de día aunque los pequeños rayos de sol que entraban a su habitación desde su ventana casi cerrada daba a entender que todavía era temprano, debido a eso, el muchacho miró hacia el destartalado reloj que en su mesita de luz que no lo usaba desde hacía casi dos meses puesto a que el invierno había terminado. El reloj indicaba que faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana, pero en el estado pseudo-somnoliento del joven pensaba si el reloj funcionaba bien o se le había olvidado darle cuerda el día anterior, no obstante recordó al instante que el día anterior, después de almorzar, él había dado cuerda al reloj por lo que Nahuel se sintió más seguro con la hora del reloj y apoyó su cabeza en la almohada dirigiendo su mirada hacia el escritorio, más precisamente donde se hallaba el enigmático sobre que por poco le habría quitado el sueño.
Nahuel sabía que no podía estar en la duda por mucho tiempo, tenía que hacer algo para que él pudiera finalmente abrir el condenado sobre y saber toda la verdad, pero antes debía averiguar cómo poder escuchar la última conversación de Fabricio con los operadores antes de que las entidades energéticas le asesinaran. El muchacho tenía un vago conocimiento sobre la grabación de las conversaciones de los operadores con lo dualistas mientras éstos se encontraban en una misión, aunque como ese tema era parte de la milicia dualista, él no hubiera podido averiguar nada, incluso por parte de Celina, ya que los operadores no pueden decir absolutamente nada sobre las conversaciones con los soldados dualistas a no ser que quieran perder su puesto. Aparte de eso, el joven sabía que Fabricio se había comunicado por última vez sólo con un operador cuyo nombre era Jorge Miguel Méndez.
Lo que oyó no fue para nada agradable. En lo más profundo de su ser sabe que algo terrible acaba de experimentar. La verdad está a pocos pasos de distancia y ya no hay vueltas atrás. Entiende que lo mejor era no haber investigado, pero las cartas están sobre la mesa y ahora debe continuar hasta el final… (Parte 2)
Capítulo XVIII: La espeluznante verdad (Parte 2).
–¡Santo cielo! ¡Díaz! ¡¿Me escucha?! –exclamó Méndez saltando de su silla y acercándose al joven, pero Nahuel no decía nada, sólo titubeaba algo por lo bajo–. ¡Vamos! ¡Diga algo! ¡Lo que sea! ¡Maldición! –afirmó al tiempo que sacudía al muchacho, primero con suavidad y luego con fuerza. Aun así seguía sin obtener alguna respuesta del muchacho más que su perturbador titubeo–. ¡Por favor, reaccione! ¡Vamos! –agregó el hombre y está vez decidió darle unas suaves y rápidas bofetadas Nahuel para que saliera de ese estado, y el joven dejó de titubear y comenzó a bajar los brazos en señal que las bofeteadas lo hicieron regresar en sí.
–Yyyooo… yyyyooo… yyyooo… –dijo Nahuel todavía pálido.
–¿Qué quiere decir, Díaz? ¡Vamos, concéntrese! –contestó Méndez dándole ánimos al muchacho para que recuperara el habla y gracias a eso el color de su piel volvió a ser la que era al tiempo que Nahuel respiraba con tranquilidad.
–Espero… que no sea verdad lo que estoy pensando ahora… –declaró Nahuel un tanto nervioso.
–¿Y qué está pensando? –preguntó Méndez desconcertado.
–Pues… No, no voy a decirlo.
–¿Cómo que no va a decirlo? ¡¿En qué diablos está pensando?!
–Lo siento, gracias por la ayuda, pero me tengo que ir.
–¡Un momento! Usted no se va de acá hasta que me diga qué carajo le está pasando.
–Primero tengo que confirmar una cosa antes de expresar lo que pienso y si mi pensamiento es el correcto, si la verdadera causa de la muerte de Fabricio Belmonte es la que estoy conjeturando, a nadie le va a gustar y se va armar un tremendo escándalo.
–¿Y qué puede ser tan grave como para que nadie le vaya a gustar?
–Cuando lo sepa me dará la razón, pero lo sabrá a su debido tiempo sabiendo que usted que ya tuvo una experiencia traumática por esto y puede que vuelva a caer en un estado depresivo.
–¿Y cómo sabré si eso me puede perjudicar? Además, qué sabe usted de psicología.
–Lo siento, pero me tengo que ir. Gracias y adiós. –respondió el joven y rápidamente salió del lugar.
–¡Díaz, espere…! –exclamó Méndez para que se detuviera Nahuel pero ya era demasiado tarde–. ¿Qué bicho le pico? –se preguntó extrañado por la actitud del joven.
Trastornado por la verdad que acaba de descubrir, Nahuel intenta encarar al protagonista de todo el meollo. Al mismo tiempo, se enfrenta a un dilema. ¿Debe contarle a la que fue la prometida de Fabricio Belmonte la verdad o dejarla que siga en la ignorancia? (Parte final)
Capítulo XVIII: La espeluznante verdad (Parte final).
–¿Sabes…? nunca nos llegamos a conocer bien… y creo que nunca nos conoceremos –le dijo Nahuel a la tumba de Fabricio como si el muerto le estuviera escuchando–. Es más, nunca escucharás lo que te diga, o lo que digan los demás, ya sean tus amigos, tus camaradas de la milicia… ni tu novia… No tienes ni la remota idea de la mentira que están viviendo tus seres queridos, a los que tantos querías, a los que tantos ayudabas. No tienes ni la más puta idea de que es lo que sienten o ni muchísimo menos Celina… ¿Será acaso por la profundidad? No lo creo… ¿Será acaso porque los gusanos te habrán devorado tus orejas? No, tampoco. Tu desconocimiento se debe a que tu alma fue destruida, mejor dicho, tú fuiste destruido. Lo único que queda de ti es lo poco que los gusanos no han devorado de tu cuerpo y una vez que ya no tengas ni huesos, eso será todo, nadie sabrá más de ti tanto acá, en nuestra dimensión como en la dimensión energética donde van a parar las almas desencarnadas; y no puedes hacer nada con cuerpo sin alma más esperar a que todos tus tejidos sean comidos y tus huesos se conviertan en polvo, no sentirás más la brisa del viento en tu rostro, la suavidad de una flor, el abrazo de un amigo y el calor del amor de Celina ¿y por qué? ¿Por qué estás muerto? ¡Ja! Tú y yo sabemos que la muerte no es impedimento para volver a experimentarse eso, ambos lo sabíamos antes de reencarnar pero nos obligan a olvidarnos de eso y cuando estamos encarnados tenemos miedo de la muerte porque pensamos que perderemos muchas sensaciones que nos hacen bien, imagínate como sería si supiéramos toda la sabiduría de la muerte que se nos proscribe cuando volvemos a la vida ¡nadie temería a la muerte! Y creo que si alguien que lo supiera no le gusta cómo está viviendo, se suicidaría, ¡total, para esa persona, la muerte no le será ningún misterio! Es mejor que la muerte se quede en el misterio, total… ¡Qué sería una vida sin misterios como la muerte!
Si se preguntaban por qué el Templo Dualista Panuniversalista de Argentina se encuentra en Capilla del Monte, más precisamente cerca del afamado cerro Uritorco, aquí encontrarán la respuesta. (Parte 1)
Capítulo XIX: Erks, el cerro Uritorco y el Templo Dualista Panuniversalista (Parte 1).
Durante varios días Nahuel trató de hablar con Celina para saber cómo se sentía después de la noticia y pedirle perdón si fue muy avasalladora la verdad, pero cada vez que intentaba hacerlo, Celina lo ignoraba o se iba del lugar para no verlo. El joven, a pesar de que se sentía muy triste cada vez que su amiga hacía eso, no desistió con la idea de charlar extendido con ella por lo que dobló sus intentos, incluso llegó a quedarse más de veinte minutos parado en el palco de los operadores mientras Celina monitoreaba una misión, ignorando por completo a Nahuel, sin embargo no logró hacer que su amiga le prestara atención y lo único que ganó fue que los otros dos operadores lo retiraran a la fuerza al muchacho, pese a esa vergonzosa situación, Nahuel voceó que no se rendiría con facilidad, mensaje que era dirigido a su indiferente amiga, pero ella era no se inmutó ante esa afirmación más bien continuaba haciendo su trabajo con total normalidad. Situaciones así dejaban perplejos a los demás dualistas que no sabían lo que ocurría ya que tanto Celina como Nahuel no decían porque ambos estaban distanciados y cada vez que alguno le preguntaba a los protagonistas por el asunto, ellos decían cualquier mentira que se le cruzaba por la cabeza en esos instantes.
Esos intentos fallidos, junto con la férrea impasibilidad Celina, repercutían en casi todas las actividades que hacía Nahuel sobre todo en su entrenamiento nocturno con los Maestros Vidal y Ortiz que desde hace un tiempo el joven mostraba una gran mejoría física y mental desde que empezó el entrenamiento. Pero últimamente los Maestros se estaban dando cuenta que el rendimiento del muchacho no era el mismo que hace un tiempo atrás. Una noche en particular, mientras Nahuel peleaba contra el Maestro Vidal en un duelo de lanzas en el cuadrilátero, el bajo rendimiento se notó bastante ya que el joven se distraía con nada causándole que el Maestro lo golpeara con fuerza con la lanza cada dos por tres cuando Nahuel debía defenderse.
–Bueno, Díaz. ¿Va a concentrarse o qué? –aseveró Vidal harto de que el muchacho no se defendiera como correspondía.
–Sí, sí… sólo me distrajo algo menor… –respondió Nahuel no muy seguro con su afirmación.
–Si es algo menor, no debería desconcentrarlo tan seguido. –declaró Ortiz sentado cerca del cuadrilátero.
–Bueno… es que hace unos días tengo problemas con una amiga… –admitió Nahuel.
–¿Por qué? ¿Acaso no te presta atención? –interrogó Ortiz.
–Sí, pero no es porque esté enamorado. Es porque le dije algo y se ofendió bastante, ahora no me quiere ver ni siquiera en una foto… –respondió el joven con tristeza.
El Maestro Bracamonte organiza una pequeña excursión al cerro Uritorco como recompensa a los Aprendices por concluir sus estudios, aunque estos no están muy entusiasmados porque ven el cerro todos los santos días. (Parte 2)
Capítulo XIX: Erks, el cerro Uritorco y el Templo Dualista Panuniversalista (Parte 2).
Volviendo a la realidad, el Maestro contaba la última parte de la historia de Ángel Cristo Acoglanis ya que había captado toda la atención de los Aprendices, excepto de Nahuel, quien ya sabía la historia y en esos momentos empezaba a dormirse con su cabeza apoyada en sus brazos. Jessica, dándose cuenta de que su amigo podría dormirse de verdad y que si lo hacía el Maestro Bracamonte se enteraría y lo castigaría, decidió darle un empujoncito para que el joven saliera de su somnolencia, cosa que logró hacerlo y Nahuel le agradeció la ayuda por medio de una seña para no interrumpir al Maestro.
–Y eso es, a modo de resumen, la relación que hay entre este Templo y el cerro Uritorco –concluyó el Maestro–. ¿Alguna pregunta? –añadió y uno de los Aprendices levantó la mano.
–Tengo una duda que siempre quise expresar y creo que tiene que ver con todo lo que habló. –dijo el Aprendiz.
–¿Y cuál es? –preguntó Bracamonte.
–¿Cómo es que nadie, fuera de nuestra doctrina, no averigua sobre el Templo? No creo que éste edificio esté escondido, todos en Capilla del Monte y sus alrededores saben de su existencia, los turistas que suben a la cima del cerro no creo que no les llame la atención un edificio construido en la base del Uritorco y sumando los misterios que rodean al cerro es imposible que éstos no sientan curiosidad por saber qué es éste lugar y quienes los habitan… –respondió el joven.
–Además hay un balneario cerca del cerro… y seguramente escucharán sobre el Templo, por lo que nadie que visita el cerro y sus alrededores desconoce este lugar. –añadió una Aprendiz.
–Bueno, todo lo que dijeron los Aprendices Ríos y Botto respectivamente tienen razón. Es muy difícil que nadie que venga a este lugar no escuche sobre el edificio y tenga sus preguntas con respecto a eso. No obstante, los Hijos del Universo y luego algunos Maestros han hecho pactos de silencio con las autoridades locales y nacionales para que nadie investigara sobre el lugar, al mismo tiempo, éstas tenían que decir, cada vez que alguien le preguntara sobre el asunto, que el edificio era un lugar en donde una secta hermética vive allí y no quieren que nadie del exterior los moleste. La típica mentira que se dice en todos los Templos Panuniversalistas del mundo. En fin, la mentira resultó a pesar que puede generar más dudas, sin embargo y esto se habla entre nosotros los Maestros y los Hijos del Universo, parece que hay una fuerza que “protege” al Templo creando una especie de bloqueo a la curiosidad de los turistas, las personas que viven en Capilla del Monte y sus alrededores y en el resto del mundo. Y se presume que dicha “fuerza” proviene del cerro Uritorco, aunque es sólo una suposición pero debido a todo lo que he dicho anteriormente, puede que no sólo sea una simple presunción –aseguró el Maestro–. Además ustedes recordarán que hace unos meses atrás apareció un enjambre de helicópteros, ¿recuerdan? Es imposible que la gente no los haya visto y no los haya oído, por lo tanto es probable que se preguntaran que hacían dando vueltas aquí arriba. Los Hijos del Universo enviaron un mensaje a la municipalidad de Capilla del Monte diciendo que los helicópteros traían suministros desde Buenos Aires y que volverían para retirar unas cuantas cosas, con eso la gente no se hizo más preguntas, o eso quiero creer. De cualquier manera, siempre que ocurre algo dentro o cerca del Templo los Hijos del Universo se encargan de hacer todo lo posible para que nadie ajeno a nuestra doctrina ponga un pie en el edificio para investigar, y eso no sólo se hace acá, también se hace en todos los Templos Dualistas Panuniversalistas del mundo –añadió–. ¿Ha entendido todo, señorita Peralta? –le preguntó a Jazmín.
El Maestro Bracamonte y los Aprendices ya están en la cima del cerro Uritorco. No obstante, algo extraño sucede… (Parte final)
Capítulo XIX: Erks, el cerro Uritorco y el Templo Dualista Panuniversalista (Parte final).
Como el camino que recorrían era netamente turístico, los Aprendices pasaron por varias partes del cerro que eran visitadas por los turistas. El que más le llamó la atención fue el lugar donde estaba la “huella” del OVNI que aterrizó en el lugar en 1986, y como ellos sabían que ese hecho fue algo importante a nivel mundial, no podían dejar pasar por alto la oportunidad de ver esa huella con detenimiento, incluso algunos se quejaron de no haber traído una cámara mientras que otros bromean que sería imposible fotografiar esa marca porque se decía que los aparatos electrónicos dejaban de funcionar. Luego de un poco más de tres horas de caminata, de atravesar lugares angostos, de varios resbalones y alguna que otra caída, el grupo llegó a la cima del cerro. Desde allí podían ver todo el panorama por completo, se podía observar la ciudad de Capilla del Monte, hacia el suroeste, el Templo Dualista hacia el este, las sierras que se hallaban al norte y las pequeñas sierras hacia el sur; en la cima del cerro había una cruz hecha con dos troncos de madera y que poseía colgados un montón de chucherías como collares de plástico, cintas desgastadas con nombres de clubes de fútbol, algunos rosarios con cuentas de madera descoloridas por el paso del tiempo, unos cuantos sobreros de cuatro picos iguales a los que usan los payasos que tenían escritos nombres a los que habían pertenecido; también había otras cosas más importantes como fotos, algunos carteles pequeños con nombres, cartas y demás cosas.
–¡Cielos! Es la cruz más colorida que vi en mi vida. –comentó Alejandro.
–Algunas cosas parecen que se van a salir apenas sople el primer viento fuerte. Y eso va a ensuciar el paisaje. –afirmó María.
–¡Qué lindo! ¡Se puede ver todo desde aquí! –exclamó Jazmín mirando todo a su alrededor.
–¡Y qué buen clima! ¡Apenas hay una brisa y el cielo se ha nublado por lo que será agradable hacer un picnic aquí! –secundó José María.
–A pesar de que estamos en la cima no hay precipicios que se dirijan hacia la base… si alguien se llega a caer va a quedar incrustado en algunas de las rocas que hay allá abajo. –declaró Nahuel mientras miraba hacia abajo en una de las laderas.
–¿Por qué no hacemos una prueba? –le preguntó Jessica–. Te tiras y cuando te hayas detenido vuelves aquí con tus poderes mentales.
–¿O por qué no te tiras tú? Yo no sé si puedo levitar a tanta altura, por otro lado puedo hacerte regresar porque seguramente puedo utilizar mi telequinesia. –sugirió Nahuel y los dos jóvenes se largaron reír.
–Señores, reúnanse cerca de la cruz. –ordenó el Maestro al tiempo que se sacaba de encima su mochila y los Aprendices obedecieron al instante.
–Muy bien, después de tres horas llegamos a la cima del cerro Uritorco. ¿Hermosa vista no creen? –afirmó Bracamonte y los Aprendices asintieron– Como ya saben, aquí se hace la excursión que hacen los próximos aspirantes a Caballero o Soldado, como quieran llamar al rango…
–Y también porque usted nos va contar secretos. –interrumpió Alejandro.
–¡Tsartsaris! ¡Cuántas veces le he dicho que no interrumpa a alguien cuando está hablando a no ser que sea importante! –vociferó el Maestro.
–¿No se ofende si le digo el número? –preguntó nervioso el joven mientras el resto de los Aprendices se reían por lo bajo.
El año va concluyendo y todos se preparan para recibir el nuevo. Sin embargo, en la víspera de la Nochebuena algo extraño sucede a miles de kilómetros de Capilla del Monte. (Parte 1)
Capítulo XX: El retorno menos anhelado (Parte 1).
Tres días después de lo ocurrido Esteban Gustavo Fernández, el padre de María, volvió al Templo con una sorpresa para su hija, había pedido un mes de licencia para pasar el año nuevo con ella. Cuando María se enteró de la noticia por parte de su padre, soltó un grito de alegría que se pudo escuchar por casi todo el recinto incluso hasta oírse en los garajes. Los Hijos del Universo le asignaron al señor Fernández una de las habitaciones de los matrimonios para que se hospede durante el tiempo que se quedara en el Templo, ya que la idea original de Fernández era conseguir un lugar en la ciudad de Capilla del Monte para pasar la noche y estar durante el día en el Templo, pero los Sabios Maestros insistieron tanto en que él se quedara en el lugar que Fernández no tuvo más opción que aceptar.
La última semana los Aprendices estaban un tanto nerviosos debido a que ésa semana era de exámenes finales y ellos tenían más precisión que cualquiera de los dualistas ya que en esos exámenes, tanto escritos como orales, debían demostrar a los Maestros si se merecían ascender de rango, sin embargo, nadie fallaba en esos exámenes aunque la idea de que en alguna prueba podía uno fallar era normal en esa última semana, y como era de suponerse, todos los Aprendices pasaron las pruebas y podían descansar el verano con tranquilidad. El fin de semana varios de ellos se fueron a un boliche en Capilla del Monte para festejar por el mérito obtenido, excepto María y Nahuel que se quedaron en el Templo, la primera porque quería pasar tiempo con su padre y el segundo porque no le gustaba mucho la idea de ir a un boliche dado a que no le gustaba mucho esos lugares, a pesar de que nunca fue a uno, así que se pasó gran parte de la noche leyendo libros. Al día siguiente mientras todos cenaban, Esteban Gustavo Fernández le confesó a varios jóvenes entre los que se encontraban Nahuel, Alejandro y María misma, que durante éste último tiempo de trabajo en la milicia, unos dos o tres meses aproximadamente, varias fuerzas militares dualistas estuvieron vigilando diversos puntos del planeta concretamente desiertos porque los satélites detectaban grandes puntos de actividades energéticas que denotaban actividad demoníaca muy intensa y él estuvo en varios puntos donde se detectaron esas actividades energéticas y contó que una vez estuvo con un grupo de militares dualistas más de cuatro días en un desierto sufriendo el calcinante calor del día y el crudo frío de la noche. Muchos de los jóvenes le preguntaron si tuvo algún enfrentamiento directo contra demonios a lo que Fernández respondió que sí pero no fueron grandes combates porque los demonios se retiraban después de que pelear un momento o se retiraban sin dar pelea directamente, también describió los demonios por lo que sorprendió a algunos por cómo se materializaban y a otros no tanto como Nahuel y Alejandro, porque ellos vieron esos seres que describía Fernández en Ischigualasto hace un tiempo, salvo en algunos casos que también se sorprendían porque no vieron alguna forma de materializar que describía el coronel.
La semana anterior a la de Navidad, los jóvenes estaban ansiosos que sea año ya que querían que llegara Año Nuevo porque sabían que en el Templo se haría una gran fiesta para despedir el año viejo y recibir el nuevo. En cuanto a la Navidad, ellos no la festejaban porque esa festividad no correspondía con su doctrina, más bien pertenecía a una religión ajena a ellos que con el tiempo fue perdiendo su valor religioso para convertirse en algo comercial, aun así los dualistas no la celebraban; además los Dualistas Panuniversalistas no creían que Jesús haya existido, tanto el que menciona la Biblia como el histórico sino que sólo era una fusión de personajes míticos e históricos cuyas vidas tienen puntos en común con la de Jesús. Para inicios de la semana de Navidad los Hijos del Universo tenían ya organizado casi toda la fiesta, sólo les faltaba ultimar unos detalles menores pero ya la celebración estaba hecha, lo único que los Sabios Maestros les divertía en hacer la organización era que algunos jóvenes, desde hace unos cuantos años, hacían cualquier cosa con tal de saber primeros cómo sería la fiesta, y eso les causaba un momento de humor para los Hijos del Universo.
María, en su desesperación por saber qué le sucedió a su padre junto con el resto de los soldados dualistas, se arrojó al teletransportador, teletransportándola junto con otro grupo de soldados al campo volcánico de Haruj, en Libia. Nahuel y Alejandro se preparan para ir a buscarla y traerla antes de que algo terrible le suceda. (Parte 2)
Capítulo XX: El retorno menos anhelado (Parte 2).
Casi diez minutos después los jóvenes regresaron al Centro de Mando, vestidos con sus trajes para combatir y sus armas, la inconfundible katana con su saya en el cinturón de Nahuel y la lanza colocada en la espalda de Alejandro. Mientras avanzaban hacia Trujillo éste se reía del peto de Alejandro ya que el joven se había puesto el peto que tenía dibujado el torso desnudo que aún relucía como si fuera uno nuevo.
–¿Qué le pasa, Trujillo? Parece que le agarró un hipo incontrolable. –le dijo Nahuel a Hugo Oscar ya que éste, debido a que no quería largarse a reír, contenía su risa pero al hacerlo su cuerpo lo delataba amagando una carcajada. Sin embargo, no pudo evitar reírse y lanzó una estrepitosa carcajada.
–¡Ja, ja, ja, ja! ¡No puede… no puede! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¿¡Cómo puede llevar puesto ese peto?! ¡Ja, ja, ja! –admitió Trujillo entre risas mientras señalaba el peto de Alejandro–. ¡Ja, ja! ¡Parece una escultura griega! ¡Ja, ja! ¡Sólo le falta que sostenga la lanza en una posición heroica…! ¡Y el pene pequeño…! ¡Ja, ja, ja!
–¡Ah, no! ¡Ésta no se la dejo pasar! –afirmó Alejandro y avanzó hacia Trujillo con la intención de golpearlo pero Nahuel lo detuvo.
–¡Espera, Alejandro, espera! –gritó Nahuel al tiempo que frenaba a Alejandro, agarrándolo con sus brazos hasta que logró detenerlo–. ¡Déjalo! Recuerda que tenemos algo más importante que hacer. –le dijo para eliminar toda la ira de su compañero.
–¡Hmph! Tienes razón. –asumió Alejandro entre dientes.
–¡Ja, ja, ja! ¡Bueno… basta de risa…! ¡Ja, ja, ja! –comentó Trujillo y luego respiró profundamente para dejar de reír– Bueno… ¡Je, je! ¿Cómo pudieron eludir las miradas de las personas que había en la Sala Común? Je, je, je. –Les preguntó a los muchachos riéndose cada vez menos.
Nahuel y Alejandro luchan contra los demonios que hay en Haruj. La gran cantidad de éstos les hace sospechar que están allí por una razón muy importante, sobre todo cuando descubren una caverna. Aún no hay rastros del padre de María y ni de su amiga. Nahuel comienza a pensar que todo está relacionado con “los Derrotados” (Parte 3)
Capítulo XX: El retorno menos anhelado (Parte 3).
–¡Oigan ustedes, accidentes de la naturaleza! ¡¿Dónde está su orgullo endemoniado?! –les gritó Nahuel provocando que los demonios dejaran de hacer lo que hacían para ver al joven que gritaba junto a su compañero.
–¡¿Se conforman con unos humanos que no pueden defenderse?! ¡¿Acaso Lucifer no quiere que avancen o que su forma de mono mal trecho no les permita combatir más allá de la extensión de sus brazos?! –concluyó Alejandro el insulto provocando una risa estrepitosa en los demonios.
–¡Ja, ja! ¡No me hagan reír, humanos! ¡Ustedes son sólo dos y nosotros más de cincuenta! –dijo uno de los demonios con voz aguda pero tenebrosa.
–¡Van a tener la misma suerte que sus amigos! –comentó otro con el mismo tono de voz.
–¡Van a decir lo contrario cuando les hunda mi espada en su cuerpo! –afirmó otro con voz gangosa, pero sin perder su lobreguez.
–¡Sabrán lo que es el dolor! –exclamó otro con voz increíblemente normal.
–¡Entonces menos charla y más acción! –replicó Nahuel.
–¡Vengan aquí y veremos quién le parte su mandarina en gajos a quién! –secundó Alejandro y todos los demonios empezaron a correr hacia los jóvenes como locos, pisando a los soldados inconscientes. Cuando los seres estuvieron muy cerca de los dualistas, Nahuel y Alejandro miraron fijo hacia la peligrosa muchedumbre y lanzaron un potente golpe energético que empujo a las entidades de la primera fila y éstos empujaron a los detrás y así sucesivamente como si fuera un efecto dominó.
–¡Ahora empieza lo bueno! –afirmó Alejandro.
–¡Oh, sí! Pero hay que tener cuidado de no pisar a los soldados que hay en el suelo. –advirtió Nahuel.
–¡Por supuesto! –declaró Alejandro y los dos dualistas se fueron al encuentro de los demonios que estaban levantándose.
Mientras combatían contra los demonios, sobre todo contra los poderosos Centurionados Infernales, Alejandro y Nahuel encuentran la entrada a una misteriosa caverna. Ingresan en ella pensando que allí estaría María, puesto a que no la han hallado aún. Lo que hay dentro de esa tumba los dejará impactados de por vida y pondría de cabeza a todo el mundo. (Parte final)
Capítulo XX: El retorno menos anhelado (Parte final).
–Quizás está ubicada en una de las paredes laterales. –razonó Alejandro y los dos muchachos se pusieron a buscar otro camino. Al poco tiempo Alejandro encontró otro camino en la pared izquierda en relación con el camino por donde entraron los jóvenes, que descendía al igual que el primero y tanto él como su amigo continuaron con su marcha. Una vez que terminaron de recorrer el camino se encontraron con otra inmensa sala pero está estaba más oscura debido a que había menos antorchas que en las demás, por otro lado esta sala tenía diferencias aún mayores que con la primera y la segunda: las piedras del suelo estaban deterioradas, algunas completamente reducidas a polvo mientras que en algunos sitios le faltaban las piedras por lo que mostraban un suelo negro al igual que las paredes. Las columnas eran bastantes irregulares más bien parecían ser enormes pilares de rocas sin trabajar que variaban su grosor en ciertos puntos por lo que se veía que eran inestables, debido a eso lo dualistas pensaron que esos pilares se caerían en cualquier momento, pero le extrañó que estuvieran firmes a pesar de que las bases de algunas de las improvisadas columnas eran de menor tamaño que el resto del cuerpo. La densa oscuridad que cubría el techo ahora parecía estar más abajo que en las otras dos, disminuyendo bastante el campo visual de los muchachos. Todo ese lugar parecía ser las ruinas de algo y tanto Nahuel como Alejandro pensaron que había sido obra de los demonios, no obstante, no había ningún ser en el lugar. Para la fortuna de los jóvenes, otro camino se podía ver al fondo del lugar.
–Me gustaban más las otras salas. –admitió Alejandro al ver todo el panorama.
–Esto es bastante extraño. No entiendo por qué los demonios crearon un lugar tan… destruido. –afirmó Nahuel.
–¿No es que ellos “viven” en un lugar caótico?
–En teoría sí… pero si ellos se tomaron el tiempo de crear dos salas bastante elaboradas, ¿por qué hicieron ésta tan… rudimentaria?
–Ellos lo sabrán, aunque el próximo camino está allí adelante. –dijo Alejandro indicando el lugar.
–Cierto, será mejor que sigamos nuestra marcha. Pero no bajemos la guardia. –asintió Nahuel. Los jóvenes se dirigieron hacia el siguiente camino con mucha más cautela que antes puesto a que el lugar estaba más oscuro que las otras dos salas. Todo parecía estar bien, pero cuando los dualistas llegaron hacia la mitad del recorrido un extraño viento frío proveniente desde atrás de los muchachos hizo que redujeran el fuego de las antorchas dejando el lugar casi a oscuras. Tras unos segundos el viento amainó hasta que despareció, provocando que las llamas de los hachones volvieran a su intensidad original, revelando lo que la oscuridad les tenía preparado a los jóvenes. Estaban rodeados por una cantidad indeterminada de demonios materializados de distintas formas como los denominados “monitos”, los demonios antropomorfos, algunas sombras humanas y esferas oscuras que emitían una niebla gris oscura que las envolvía, lo peor de todo es que había Centurionados Infernales también en ese montón, unos cuarenta o cincuenta, por lo que Nahuel y Alejandro sabían que no había forma de escapar de esa situación.
–¡Me cagó en Kasbeel! ¡Ahora estamos al horno y con papas! –exclamó Alejandro maldiciendo su suerte.
Beelzebub, Belial y Mefistófeles, quienes se creían que habían sido destruidos hace mucho tiempo, volvieron a la escena, causando un gran revuelo entre los demonios y los ángeles, reflejándose en la gran actividad energética que desarrollan en el planeta. Como los soldados dualistas están conteniendo todos los puntos de conflictos y no dan abasto para encargarse de otros asuntos relacionados, Nahuel es enviado a realizar una tarea un tanto peligrosa en la ciudad de Santa Rosa, la capital de la provincia argentina de La Pampa. (Parte 1)
Capítulo XXI: El comienzo del caos (Parte 1).
La situación de los dualistas se tornó crítica. Tras la vuelta en escena de los “Derrotados” la actividad energética en el planeta se intensificó hasta tal punto que en un mismo día podía haber hasta seis puntos de actividad energética muy importantes. Los soldados dualistas de todo el mundo estaban de misión en misión para mantener “controlados” a los ángeles y los demonios, en algunas ocasiones tenían que pelear contra las entidades energéticas y en otras con sólo hacer acto de presencia era suficiente para que éstas desaparecieran, no obstante, algunos efectivos no dormían y llegaban a estar más de treinta y seis activos, por lo que los Generales y los Hijos del Universo decidían retirarlos para que hicieran un descanso obligatorio, aunque algunos no querían hacerlo porque afirmaban que no estaban cansados. Al mismo tiempo, todos los Hijos del Universo determinaron que las misiones las harían únicamente soldados dualistas alistados, no podían participar los aspirantes y en cuanto a los reclutas sólo participarían aquellos que ya estaban a punto de terminar con su entrenamiento, los Sabios Maestros habían tomado dicha decisión debido a que las nuevas incursiones podrían llegar a ser muy peligrosas y no querían que los jóvenes sufrieran heridas importantes que los dejaran con alguna secuela tanto física como psicológica, además de que podrían morir en plena acción. Esta decisión causó un revuelo en todos los demás dualistas ya que sabían, incluyendo a los Sabios Maestros, que la milicia no bastaba a cubrir todas las zonas en donde se desarrollaban actividades energéticas muy intensas, y tras muchas discusiones todo el mundo tuvo que acatar la medida ya que era bien sabido por todos que ellos querían proteger a los más jóvenes de los horrores de los combates.
Entretanto, en el Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte, las situación era más complicada que en el resto de los Templos. Tras realizar el entierro de Esteban Gustavo Fernández con todos los honores, muchos querían hacer un día de luto por el deceso del Coronel, pero por como las cosas en el mundo no era el mejor momento para detener la actividad un día. María quedó prácticamente destruida por la muerte de su padre, ya no tenía el mismo humor de siempre y sus ojos siempre estaban mirando el suelo, apenas podía hablar bien ya que lo hacía con voz baja hasta tal punto que parecían ser balbuceos; sus amigos trataron, por todos los medios que era posible, de animarla, aún así lo único que conseguían era que su amiga esbozara una débil sonrisa melancólica. Al mismo tiempo, Nahuel y Alejandro no la estaban pasando del todo bien. Tras regresar de Haruj, los Hijos del Universo y varios militares dualistas de alto rango, a excepción del General Kordevan que no pudo ir al Templo porque tenía asuntos que resolver en Buenos Aires aunque se mantenía al tanto de lo que ocurría en el Templo, interrogaban, en la oficina de los Hijos del Universo, a los muchachos sobre lo que habían visto y cómo eran los demonios que vieron al final de su aventura Alejandro contó con lujo de detalles, demasiado para algunos de los presentes, sobre el combate con los Centurionados, el rescate de los soldados dualistas inconscientes, la misteriosa cueva en una de las laderas del volcán y de lo poco que estuvo de pasar al otro barrio en manos de un buen grupos de demonios dentro de la caverna, no obstante, al momento de recordar sobre los “derrotados” y de los de la Orden de los Poderes Impíos, el muchacho se quedaba vacilando, puesto a que el miedo que sintió al ver los demonios le impidió a su mente que recordara lo que había visto, entonces Nahuel fue el encargado de contar la última parte de la misión. Todos los interrogadores se quedaban estupefactos por lo que escuchaban ya que, y como Alejandro sintió, era la primera vez que oían que unos demonios superiores se materializaban de una forma que estaban descriptos en los libros que había en la biblioteca sobre el tema, más se sorprendieron cuando el joven describió a los tres derrotados, mejor dicho se escandalizaron por la descripción, seguidamente los Sabios Maestros y los militares dualistas empezaron a discutir mientras mencionaban el cuento que aparecía en el libro “Antología de historias ocultas e insólitas del viejo mundo”, Alejandro era el único que no entendía nada sobre el ese libro por lo que preguntó unas cuantas veces de qué se trataba a los demás, pero nadie contestaba sus preguntas ni siquiera Nahuel ya que éste estaba intentando saber sobre qué hablaban el resto de los dualistas. Después de unos cuantos interrogatorios, los Sabios Maestros reunieron a los jóvenes y a los cuatro operadores que se encargaron de la misión de Fernández, para comunicarles que serían castigados por no obedecer los protocolos, a los jóvenes se les castigaba con limpiar los baños de la Sala Común de los dormitorios mientras que a los operadores se los suspenderían de sus funciones por un tiempo determinado, sin embargo, sabiendo que la situación mundial era bastante grave por culpa de las escaramuzas entre ángeles y demonios, decidieron suspender ese castigo hasta que todo volviera a la normalidad, no así los jóvenes debían hacer su castigo por lo que ellos mostraron su desagrado con respecto al castigo pero de todas maneras debían hacerlo. El hecho que no querían limpiar los baños era que ese lugar, aunque siempre se mantenía limpio porque había gente que se encargaba de mantenerlo así además de que los residentes trataban de mantenerlo lo más limpio posible, no les gustaba hacerlo porque serían el blanco de las bromas de los sus compañeros ya que éstos tendían a hacerles bromas a los que eran castigados a realizar la limpieza de los baños, no obstante, los jóvenes pudieron realizar su castigo sin que los demás le jugaran bromas, debido a que algunos éstos estaban muy preocupados por María y el resto por la situación mundial.
Al llegar a Santa Rosa, Nahuel es testigo de la destrucción causada por la naturaleza, enfurecida por la gran actividad energética generada por los ángeles y los demonios. Su objetivo es eliminar el pilar energético que se encuentra en la ciudad, aunque en el camino se encuentra con aliados inesperados. (Parte 2)
Capítulo XXI: El comienzo del caos (Parte 2).
Los puntos celestes empezaron a desaparecer hasta que no quedó ninguno, mientras que el operador Muñoz recibía una comunicación de uno de los capitanes.
–¡Muñoz! ¿Está comunicándose con uno de los capitanes? –le preguntó Kordevan al operador.
–Así es señor, es el Capitán Ramos y dice que los ángeles desaparecieron repentinamente dejándoles el camino libre hacia el pilar, pero creen que es una trampa. Están evaluando la situación para saber cuál es el siguiente movimiento. –informó Muñoz.
–Dígale que yo ordeno que mande a un pequeño grupo de soldados para cubrir a un agente que enviaremos para “cerrar” el pilar. –afirmó el General.
–Por supuesto… –aseguró Muñoz y le dijo al Capitán todo lo que el General le había dicho–. General, el Capitán dice que ésta mañana envió a dos tiradores a explorar el lugar donde se halla el pilar, por lo que deben estar cerca. Ellos se mantienen en contacto con los capitanes, aunque hace más de una hora que no se sabe nada de ellos. –le comunicó al General.
–Dos tiradores, ¿eh? Bueno… eso es mejor que nada –expresó Nahuel–. Puede que la influencia de los ángeles esté afectando el funcionamiento de las comunicaciones en la ciudad…
–Me temo que tendrá que realizar la misión sin mucha ayuda… –aseveró Kordevan.
–No importa, tendré más cuidado –dijo Nahuel–. Hablando de otra cosa, ¿Cuándo llegó aquí?
–¿Usted cree que eso es relevante para la misión? –replicó Kordevan.
–Para mi curiosidad, sí. –contestó Nahuel.
–No hay tiempo para eso, Díaz. Tiene que prepararse para ir a Santa Rosa lo más rápido posible ahora que los ángeles desaparecieron. –aseveró Velásquez.
–No importa, Velásquez. Llegué ésta hace una hora aproximadamente y desde entonces estoy aquí observando la situación. Pero no viene por lo que está sucediendo en Santa Rosa, sino que ésta visita ya estaba programada hace más de una semana. –dijo el General.
–Entiendo. Entonces debió haber pasado por la Sala Común cuando yo estaba leyendo allí. ¿Cómo es que no lo vi? –pensó Nahuel.
–Basta de perder tiempo con divagaciones y váyase prepararse para la misión. –ordenó el General con voz alta y el joven de inmediato se dirigió a su habitación para cambiarse.
Nahuel, junto con los tiradores Escudero y Guerrero y la Misántropa Camila Volpi intentan detener la actividad energética en Santa Rosa antes de que la situación empeore. No obstante, cosas extrañas comienzan a suceder. (Parte final)
Capítulo XXI: El comienzo del caos (Parte final).
–No hay nada, ni siquiera una maldita esfera lumínica, parece que los ángeles lo hubieran abandonado… aunque hay algo raro en el ambiente. –informó Camila a los dualistas mientras éstos se levantaban.
–Eso es extraño. Si ahora los demás están peleando contra los ángeles, deberían aparecer más en el pilar y unos cuantos deberían estar custodiándolo. –admitió Escudero.
–¿Pero por qué harían eso? Hasta donde yo sé, porque uno de los capitanes se comunicó con los operadores, los ángeles habían adoptado una táctica de guerrilla. Por lo que los ángeles no deberían estar perdiendo… efectivos. –aseguró Nahuel.
–Puede ser, pero es una decisión arriesgada, por parte de los ángeles, dejar el pilar abandonado a su suerte. Y más aún cuando hay personas que están intentando “cerrarlo”. –aseveró Guerrero.
–No creo que ellos se enteren de lo que está pasando. –declaró con seguridad Nahuel.
–¿Por qué crees eso con tanta convicción? –preguntó Camila.
–Los operadores me dejaron al frente de la municipalidad, a unas siete cuadras de más o menos por la calle por donde caminé para llegar acá. En todo el recorrido vi unos cuantos grupos de ángeles, algunos dirigiéndose hacia el sur y otros hacia el oeste, nunca vi a un grupo ir en dirección hacia el pilar. Por eso creo que están más preocupados en impedir que los soldados dualistas, nuestra gente, avance hacia el pilar. –argumentó Nahuel.
–Aunque parezca factible su pensamiento, cuando se trata de entidades energéticas es muy difícil saber cuál será su próximo movimiento –rebatió Guerrero–. Son como los animales y las personas, impredecibles.
A pesar del pequeño accidente que tuvo en su última misión, Nahuel es convocado nuevamente para ayudar a investigar lo que aparentemente es una entrada a otra dimensión en la Caverna de las Brujas en la provincia de Mendoza. (Parte 1)
Capítulo XXII: Una caverna maldita (Parte 1).
Como era de esperarse, Nahuel fue sometido a un interrogatorio para que contara todo lo que había visto. Sin embargo, en esta ocasión, el General Kordevan grabó las respuestas del joven en un grabador de audio, argumentando que sería luego se harían copias de la grabación y éstas serían enviadas hacia los Templos Dualistas Panuniversalistas del mundo para advertirles de la nueva modalidad de los ángeles y los demonios para “invadir” un lugar que deseaban al mismo tiempo. Por suerte para el muchacho, la indagación fue corta ya que, antes de que empezara con la indagación, los interrogadores realizaron las preguntas que harían, mientras que a Nahuel le dijeron que sus respuestas sean claras y, si fuera posible, que hablara en un castellano lo más neutro posible, todo esto lo hicieron porque la querían que el proceso de doblaje a otros idiomas no tuviera inconvenientes y se realizara lo más rápido posible para que todos los dualistas del mundo se enteraran de lo sucedido lo más rápido posible. Aunque lo que había visto Nahuel no sería nada nuevo para algunos, un relato más podría hacer que el resto de los incrédulos, como lo era el General Kordevan, empezaran a reevaluar su opinión sobre el tema.
Entretanto, los habitantes de la ciudad de Santa Rosa volvieron a habitar la ciudad y a comenzar con los trabajos de limpieza y recuperación. Mayúscula fue la sorpresa que se llevaron todos al ver que la plaza al norte del centro cívico tenía un cráter y que los edificios de alrededor estuvieran resquebrajados además de que los árboles se encontraban chamuscados, muchos pensaron inmediatamente que eso fue obra de un potente rayo, pero con el tiempo y con la mente un tanto tranquila tras lo sucedido, comenzaron los cuestionamientos. Los medios de comunicación nacionales hicieron eco de lo acontecido propagándose por todo el mundo por lo que varios expertos en desastres naturales no podían concebir que un rato pudiera hacer tanto daño en esa plaza mientras que expertos sobre explosivos y elementos afines decían que ese daño solamente lo podía ser causado por una gran explosión proveniente de una poderosa bomba, todo eso provocó que los santarrosenses tuvieran miedo, pero pese a todo lo que decían los expertos, todos los habitantes de la ciudad coincidían en algo: que lo que ocurrió en su ciudad era producto de alguna maldición, increíblemente no se ponían de acuerdo que quién podía haberlos maldecido, si Dios o el diablo o un brujo o el mismo planeta, de todos modos nada ni nadie podía sacarle a esas personas esa ridícula idea, pero factible para ellos por lo que después de varios días, el asunto quedó en el olvido ya que los santarrosenses querían olvidarse del mal trago y reparar los daños causados por los fuertes cataclismos. No obstante, Nahuel no se salvó de un sermón del General Kordevan porque, por culpa de su torpeza, la gente de Santa Rosa pensaba lo que pensaba, increíblemente, el joven no recibió ni un solo castigo ya que Kordevan no sabía que castigo imponerle y el asunto de la explosión ya estaba casi resuelto aunque su resolución fuera errónea, pero le advirtió que si él tenía otro “episodio de torpeza” sería severamente castigado.
Todo marcha con normalidad en el campamento de los dualistas militares hasta que pierden contacto con el grupo que enviaron a explorar la dimensión cuya entrada se encuentra en la Caverna de las Brujas. Nahuel forma parte del equipo de rescate. (Parte 2)
Capítulo XXII: Una caverna maldita (Parte 2).
Pasaron varios minutos y no pasaba nada interesante para Nahuel y los demás soldados, los únicos que tenían algo de “acción” eran los técnicos, Sabrina que controlaba el aparato y Mercado que se comunicaba cada tanto con Gabriela con la ayuda de un auricular porque no quería usar el otro porque de lo contrario tendría que sacarse su comunicador y no debía hacerlo. En un momento dado, Mercado empezó a gritar desaforadamente.
–¡Señorita Izaguirre! ¡Señorita Izaguirre! ¡¿Qué está pasando?! ¡Responda! –gritó el Teniente desesperadamente y luego retiró el auricular con que se comunicaba con Gabriela rápida y bruscamente– ¡Maldita sea!
–¿Qué ocurrió, señor Mercado? –preguntó Nahuel intranquilo después de escuchar la desesperación de su superior y un agitado por haber corrido hacia él, al tiempo que Sabrina miraba al Teniente con mucha preocupación y los técnicos dejaran de trabajar para escuchar la respuesta del hombre.
–Se cortó la comunicación y… me atrevería a decir que los estaban atacando… –respondió Mercado con seriedad sintiendo la presión de las miradas de todas las personas allí presentes mientras se llevaba las manos hacia la cabeza.
–¡¿Qué?! –exclamaron todos en el toldo.
–¿Pe-Pe… pero está se-seguro de… de eso? –interrogó titubeando Sabrina aterrada.
–Sí… antes de que se cortara la comunicación, la señorita Izaguirre dijo que estaba viendo unas cuantas sombras que se movían hacia todos lados, rodeando a ella y a su grupo. Seguidamente los soldados empezaron a disparar, después escuché un grito de Izaguirre y finalmente silencio… Eso es todo… –contestó Mercado causando que Sabrina se sintiera muy preocupada y sus ojos comenzaron a lagrimear.
–¡Sabrina! ¡¿Has podido determinar qué clase de dimensión es?! –preguntó Nahuel rápidamente.
–Yo… yo no lo sé. Sólo me encargo de que el dispositivo funcione correctamente. Para eso tienes que preguntarles a algunos de los técnicos. –contestó la mujer.
–¡¿Y ustedes?! –preguntó a los técnicos.
–Nada, ni siquiera los pocos datos que pudo recoger la señorita Izaguirre no son suficientes para determinar su naturaleza… –admitió uno de ellos.
–¡Maldición! ¡Cómo detesto que ocurran éstas cosas! –maldijo el joven.
El equipo de rescate va en busca del grupo de soldados que perdieron contacto en la dimensión desconocida. Aparentemente es una dimensión normal, pero descubren que no están solos. (Parte 3)
Capítulo XXII: Una caverna maldita (Parte 3).
Apenas se asomaron por una gran estalagmita los soldados que iban al frente junto con el Teniente, vieron que en la pared rocosa había una entrada de otro camino por lo que esos soldados se alegraron al verla, pero apenas terminaron de pasar la formación, se dieron cuenta de que había más caminos en la pared y debido a eso su alegría se transformó en una completa desilusión, lo mismo le pasó al resto de los dualistas cuando vieron los distintos caminos para elegir. Apenas todos observaron los caminos, se colocaron delante de todos ellos.
–Bueno… me temo que hay seis caminos para escoger… –admitió Mercado.
–Ahora sí que se ha vuelto confuso, ¿cómo sabremos cuál camino es el correcto? –afirmó Sabrina.
–Además la confusión puede llevarnos a una trampa mortal… si elegimos el incorrecto… puede que no la contemos después… –aseveró Nahuel.
–Sé que les parecerá raro lo que diré, sobre todo para los que ya han hecho misiones de rescate, pero todos ustedes reúnanse para elegir que caminos tomamos. Entretanto me comunicaré con Vanegas para informarles lo que sucedido hace unos minutos atrás –afirmó Mercado y se alejó un poco de los soldados para comunicarse con el técnico en la “superficie”, debido a eso el resto de los soldados comenzaron a debatir sobre qué camino tomar para continuar su misión. Sin embargo, no se ponían de acuerdo para escoger un camino, ni echándolo a la suerte podían estar seguros ya que la fortuna pareciera no apoyarlos. Un tiempo después el Teniente Mercado volvió al grupo.
–¿Y bien? ¿Ya han escogido? –preguntó.
–Me temo que no hemos podido ponernos de acuerdo, señor. –contestó Nobelis.
–Por algún motivo no podemos llegar a un jodido acuerdo. –secundó Nahuel.
–¿Y entonces por qué no nos dividimos y tomamos distintos caminos? Si uno de ellos se torna peligroso, podemos regresar hacia atrás y esperar al resto a ver si han encontrado el correcto, el grupo que lo encuentre regresaría y le avisaría a los demás… –sugirió Sabrina.
–Es una buena idea, señorita Martínez, pero esta caverna no es normal… de hecho puede que no sea lo que aparenta… –afirmó Mercado– No obstante, y viendo que nadie se pone de acuerdo, es la única opción que tenemos y no hay tiempo que perder.
–¿Y Vanegas le dijo si han podido establecer la naturaleza de la dimensión? –preguntó Nahuel y el Teniente negó moviendo su cabeza de lado a lado–. ¡Maldición! ¡Todavía no sabemos si esas sombras son ángeles o demonios!
El equipo de rescate finalmente encuentra al grupo de soldados perdidos en la dimensión alterna, pero de repente un poderoso demonio aparece, poniendo en peligro a todos ellos. (Parte final)
Capítulo XXII: Una caverna maldita (Parte final).
Segundos más tarde apareció, desde el costado izquierdo, según donde entraron los dualistas, emergiendo de la densa oscuridad una gigantesca mosca negra que en vez de ojos compuestos tenían grandes ojos comunes completamente rojos a excepción de la pupila que era negra, salvo ese detalle el resto del cuerpo era al de una mosca común. El insecto dio unas cuantas vueltas en el “claro” de la caverna provocando que su zumbido fuera más estruendoso causando que los dualistas le dolieran sus oídos cada vez más y más, luego de unas vueltas la mosca posó en la parte superior de la roca dejando de batir sus alas lo que produjo que el zumbido ensordecedor dejara de escucharse tras eso el insecto empezó a hacer contorsiones muy violentas mientras adquiriría una forma humana al tiempo que se escuchaban unos chillidos de dolor, luego de unos segundos de espantoso y curioso espectáculo contemplado por los atónitos dualistas apareció un ser colosal con alas extrañamente de murciélago totalmente extendidas con forma humana bien definida que Nahuel conocía muy bien.
–Lo que me temía… Beelzebub. –declaró el joven sin titubear mirando al demonio.
–Saben… cuando me di cuenta que significado le colocaron ustedes, humanos, a mí nombre, pensé que era un ultraje. Pero luego… descubrí que ser el señor de las moscas y ser una tiene sus ventajas… –afirmó Beelzebub.
–Como si no supieras el significado de tu nombre antes de que fueras derrotado. –afirmó Nahuel a modo de broma.
–¡¿E-E-E-E-Es… ese demo-demo… demonio… e-e-es Beel-Beel-Beelzebub?! –preguntó Nobelis totalmente aterrado.
–“¡¿E-E-E-E-Es… ese demo-demo… demonio… e-e-es Beel-Beel-Beelzebub?!” ¡¿Tienes un grave problema de disfemia que no puedes formar una jodida frase bien?! ¡No creo que ésta sea la primera vez que ves a un demonio! –exclamó el demonio tras escuchar a Nobelis.
–¡Pues tu inmunda presencia causa que él no puede hablar como corresponde! –gritó Nahuel.
–Gracias, ¡qué lindo cumplido! –dijo el ser con sorna.
–¡Basta de charlatanería! –gritó Mercado–. ¡¿Qué haces tú aquí?! ¡¿Eres el causante de ésta dimensión?! –le preguntó a Beelzebub.
–En teoría nunca le digo a humanos que es lo que hago o dejo de hacer si uno me pregunta, pero en ésta ocasión haré una excepción. Vine aquí para averiguar algunas cosas que no valen la pena mencionarlas, y sí, soy el responsable de ésta dimensión. –contestó Beelzebub.
–¿Y por qué decidiste que ésta dimensión tuviera un ingreso que coincidiera con el de la Caverna de las Brujas? –interrogó Nahuel.
–A decir verdad, elegí al azar el ingreso de la dimensión en tú planeta. Si hubiera sabido que el ingreso en la Caverna de las Brujas causaría tanto revuelo hubiera escogido otro lugar, uno inhóspito para que nadie nos molestara. –respondió el ser.
–No importa el lugar, siempre habrá un grupo de nosotros de cualquier nacionalidad investigando las entradas a otras dimensiones sean causadas por ti o por otros de tus camaradas o por los ángeles. –aseveró Mercado.
–Sí… eso me temo… –admitió Beelzebub– Es increíble y admirable que hayan derrotado a un hechicero jefe y tres de sus mejores acólitos y les hubiera quedado más municiones…
–¿Hechicero jefe y sus mejores acólitos? Ja, ja, ja, ja. ¿En serio? ¡No me hagas reír! ¡Tan buenos eran que fueron abatidos por nuestras armas en menos de medio minuto! Ja, ja, ja. –comentó Nahuel entre risas.
–Además reservamos las balas para los últimos demonios que nos enfrentáramos. Y como sos el único que veo… serás el que reciba mis descargas… –expresó Nobelis y apuntó con su arma a Beelzebub.
–¡Nobelis, no! –gritó Nahuel para que su compañero no disparara, pero ya era tarde. El cabo descargo todo su cargador contra Beelzebub y éste se movió hacia un costado para evadir las balas sin cambiar su postura en lo más mínimo, el movimiento fue tan rápido que el demonio parecía como si se hubiera teletransportado.
Los conflictos con los ángeles y los demonios se recrudecen. Nahuel, María y Alejandro deben llevar municiones a los soldados dualistas que están batallando en la ciudad de Salta antes de que los enemigos acaben con ellos. (Parte 1)
Capítulo XXIII: Agitado combate en Salta (Parte 1).
Las peleas entre ángeles, demonios y dualistas se recrudecieron. Las entidades luchan con mayor ferocidad causando que los soldados que apenas entraban a la milicia no pudieran defenderse como debían y en consecuencia quedaban fuera de combate casi al instante, los veteranos eran los que los salvaban de una muerte segura pero no de las heridas. Asimismo los veteranos también tenían problemas en combate no sólo en la lucha cuerpo a cuerpo aunque terminaban siempre triunfando con alguna que otra herida, la dificultad radicaba en lo prolongado que eran los combates; también con las continuas emboscadas o en la aparición repentina de refuerzos angelicales o demoníacos. Cada misión que efectuaba la milicia dualista del mundo terminaba con muchos soldados heridos, tanto fueron los heridos que en un momento dado la milicia mundial dualista se había reducido a casi el veinticinco por ciento de efectivos sin que tuviera lesiones o estuviera en la cama de alguna Enfermería General, los únicos dos países que se salvaban de las estadísticas eran Italia y Argentina, por lo que a los soldados dualistas de esos países tenían que realizar las misiones del resto de los países afiliados hasta que dicho países recuperaran sus fuerzas, por lo que esos países recibieron más equipamiento para hacer las misiones sin problemas. Las Salas Técnicas argentinas e italiana trabajan casi al doble de lo normal para general armaduras, armas blancas, de fuego y municiones mentales, pero por más horas que trabajaran los técnicos las máquinas no podían trabajar continuamente ya que se sobrecalentarían y por consiguiente se destruirían, por lo tanto la cantidad de armas era limitada pese a los esfuerzos de los técnicos.
Para los primeros días de marzo la situación había entrado en un una suerte de impasse, una tregua sin acordar y el ambiente mundial se tornó tenso, todos los dualistas temían que esa inactividad repentina sea la antesala de un conflicto a gran escala, tan grande que el resto de la humanidad vería a las entidades energéticas atacándoles sin piedad generando un pánico mundial tan intenso que todos pensarían que sería el fin de la raza humana. Debido a eso, los técnicos seguían trabajando sin descanso para generar suficientes suministros para un conflicto de increíbles magnitudes al tiempo que los instructores hacían entrenar a los reclutas con mayor intensidad para que estén preparados para lo peor. Un día, en el Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte, uno de los soldados estaba caminando por el jardín interior cuando, de repente, recordó algo y lo enunció a los cuatros vientos “-¡Pasó casi un mes del aniversario de la muerte de Fabricio Belmonte!-” El grito fue escuchado por casi todos en el Templo y de inmediato muchos que lo escucharon organizaron un homenaje, pero debido a que faltaba poco para que anocheciera, decidieron hacer el homenaje a la mañana siguiente.
Los muchachos entregan las municiones a los soldados. Su misión está cumplida, pero la gran actividad angelical y demoníaca impide que los teletransporten, por lo que ellos tendrán quedarse a luchar. (Parte 2)
Capítulo XXIII: Agitado combate en Salta (Parte 2).
Esa vista, sumado al hedor de la muerte, hacía que María tuviera muchas náuseas.
–¡Chicos, paren por favor! Me siento mal… –afirmó María con una expresión en su rostro que confirmaba su malestar, debido a eso sus amigos se detuvieron y colocaron la caja en el suelo. Acto seguido la joven se acercó hacia uno de los contenedores de basura y lo abrió para vomitar allí adentro.
–¡Puag! ¡El olor a sangre podría es intenso! –exclamó Alejandro tapándose su nariz que retorcía por culpa del hediondo olor.
–¿Recién te das cuenta del olor? Hace una cuadra y media que caminamos por esta calle y el hedor se sentía metros antes de que llegáramos a la intersección para tomar esta calle. –replicó Nahuel.
–Sí, lo sentía, pero me estaba mentalizando para no tener náuseas como María. –respondió Alejandro señalando a su compañera que todavía no terminaba de hacer arcadas.
–Yo también me estaba mentalizando, pero creo que ni un monje tibetano podría mentalizarse aquí… –aseguró Nahuel.
–Eso es cierto, encima el calor que hace aumenta la intensidad del olor… ¡Uf! ¡Cada vez es más intenso! –declaró Alejandro.
–Es verdad, no obstante hay que continuar para que podamos entregar esta caja a los soldados y salir de esta apestosa calle. –afirmó Nahuel y seguidamente él y Alejandro se acercaron a María.
–María, ¿estás bien? –preguntó Alejandro y la joven hizo unos gemidos de dolor.
–¡Ay! ¡No lo sé…! ¡Ay! Me duele toda la barriga y estoy… harta de vomitar… ¡Me duele hasta el cuello! –gritó la muchacha mientras continuaba haciendo arcadas y gemía de dolor.
–No quiero presionarte, pero tenemos que avanzar a pesar de este… jodido y desagradable hedor. Quiero que aguantes un poco más si puedes. –afirmó Nahuel al tiempo que se tapaba la nariz ya que le dolía por tanto retorcerse.
–Haré… haré lo que pueda. –aseveró la muchacha y luego se apartó del contenedor para después volver con sus compañeros para agarrar la caja y reanudar su marcha.
Continuaron por el desagradable camino y media cuadra antes de llegar, los jóvenes vieron como, dentro de un edificio que tenía un gran boquete porque un auto había entrado en él, dos perros grandes de raza mixta se peleaban con una brutalidad poco vista, ambos se mostraban los dientes que estaban ensangrentados debido a que cada uno tenía muchas heridas muy profundas donde la sangre brotaba a montones, incluso se podían ver los huesos en las partes donde había menos músculos como las patas y la cola, además uno de ellos tenía un ojo fuera de lugar mientras que el otro no tenía las orejas y en su lugar estaban los cartílagos desgarrados. Los jóvenes, al ver semejante horror, voltearon sus miradas hacia el frente e ignoraron los gruñidos, alaridos y ladridos de los perros ya que les causaba mucha pena y eso les hacía olvidar el intenso hedor de la imprevista y particular matanza.
Los ángeles y los demonios combaten con ferocidad. Sin embargo, avanzan, retroceden, aparecen y desparecen todo el tiempo. Incluso varios ataques surgen de la nada. Pareciera que ambos bandos luchan en dos dimensiones distintas. En medio de esto, los dualistas combaten como pueden. (Parte 3)
Capítulo XXIII: Agitado combate en Salta (Parte 3).
Justo cuando el último soldado entró a la galería del cabildo la plaza se oscureció, el pitido se hizo más fuerte y de pronto comenzó la lluvia de flechas, eran azuladas y negras, las azuladas tenían una punta muy aguja mientras que las negras tenían una punta grande cuyas cuatro aristas poseían dientes para desagarrar en caso de que impactaran contra el enemigo, que caían una velocidad increíble de tal manera que, además de cortar las hojas y las ramas de las palmeras y demás árboles, atravesaban los troncos de los mismos. Algunas de ellas chocaban entre sí en el aire partiéndose en dos pedazos cada una que caían en distintos lugares a donde caerían si estuvieran completas provocando daños en los edificios, sobre todo en las ventanas, incluso muchas flechas, cuando tocaban el suelo se rompían y los fragmentos salían despedidos en todas direcciones cuya velocidad era la misma que cuando eran una flecha íntegra, ciertos pedazos impactaron contra algunos soldados en las piernas o en los brazos penetrando profundamente en los músculos; también los proyectiles impactaban en la caja de suministros que habían traído los Aprendices haciendo que en algunas ocasiones temblara por la fuerza de los impactos. La lluvia de flechas duró cerca de medio minuto, para cuando terminó de caer la última saeta la plaza estaba iluminada igual que antes, el silbido ya no se oía por ningún lado y las saetas enteras o los fragmentos que estaban tirados o clavados en el suelo se desvanecieron quedando únicamente aquellos que se hallaban en los músculos de los dualistas heridos, rápidamente los soldados comenzaron a realizar los primeros auxilios a los que estaban heridos, intentando extirpar las esquirlas con cuidado ya que muchas de ellas se podían ver y cuando las retiraban ciertos dualistas se cortaban un pedazo de su capa para hacer un torniquete en las heridas importantes, segundos después de haber sido extirpadas, las esquirlas desaparecían dejando sólo la sangre en el sitio en donde los soldados las habían colocado.
–¡Malditos hijos de puta! ¡Nos atacan a distancia como si fueran unos cagones! ¡¿Por qué no vienen acá así les partimos su mandarina en gajos?! –gritó Alejandro furioso saliendo de la galería del cabildo.
–Espero que tengas muchas ganas de pelear ya que por la cantidad de flechas parecen que son muchos… –afirmó Nahuel también saliendo del lugar junto con el resto de los soldados con cautela.
–O puede que eran unos pocos y disparaban flechas con rapidez. –opinó María.
–Todo es factible, aunque lo único que me preocupa ahora es cómo se encuentran los soldados quienes fueron alcanzados por algún fragmento de las flechas –comentó Delaglio mientras observaba a los heridos–. Iré a ver… –agregó y se dirigió hacia un grupo de soldados que intentaban sacarles una esquirla a un compañero, mientras que los médicos militares iban de un lado para el otro atendiendo a todos los heridos que podían. Entretanto Nahuel, María y Alejandro observaban, con total asombro y con cierto terror, los troncos y las ramas de los árboles agujereados al tiempo que contemplaban la mugre que tenía la plaza producto a los pequeños pedacitos de hojas de las plantas que cubrían casi todo el espacio del lugar extendiéndose hasta la mitad de las calles adyacentes, además miraron las ventanas rotas de los edificios afectados por los impactos de las flechas, cuyos fragmentos estaban esparcidos por las calles. Finalmente observaron la caja que ellos habían traído, estaba llenas de flechas y lo peor, la misma estaba abierta.
La situación se torna crítica. Los dualistas deben tomar medidas drásticas si no quieren caer bajo los ataques de las entidades energéticas. Si fallan, será su final. (Parte final)
Capítulo XXIII: Agitado combate en Salta (Parte final).
–¡Maldita sea nuestra jodida suerte! ¡No puede ser que aún tengan tantas entidades para combatir! –exclamó un tanto furibundo Delaglio.
–¡Es imposible! ¡Aquí hay algo extraño! –gritó Aguilar.
–¡¿Qué hacemos, señores?! –preguntó uno de los soldados. Entonces el Teniente General tuvo una idea muy arriesgada, pero que podría terminar con las avanzadas angelicales y demoníacas.
–Tengo un plan… –contestó con rara serenidad Delaglio y luego dirigió su mirada hacia el Coronel Zapata que estaba a unos cuantos metros de distancia, observando a los gigantes demonios marchando hacia ellos, por lo que lo llamó y el Coronel enseguida se presentó– ¡Coronel Zapata, escoja siete de los mejores tiradores que tengamos y reúnase conmigo a donde me vea! –ordenó el Teniente General.
–¡De inmediato, señor! –respondió efusivamente el Coronel y partió para buscar a los tiradores.
–¡¡¡CAMBIO DE POSICIONES!!! ¡¡¡LOS QUE ESTÁN EN EL SECTOR TRES CAMBIEN DE POSICIÓN CON LOS DEL SECTOR UNO!!! ¡¡¡LOS QUE SE QUEDEN EN EL SECTOR TRES DESENVAINEN SUS ESPADAS PORQUE SERÁ UN COMBATE CUERPO A CUERPO, LOS QUE ESTÁN EN EL SECTOR DOS PROTEJAN ESE LUGAR A TODA COSTA!!! –ordenó a altiva voz y todos los soldados obedecieron casi de inmediato–. ¡Capitán Aguilar, controle la situación en éste sector y lance otra bomba de energía si es necesario!
–¡Por supuesto! –afirmó Aguilar y Delaglio se dirigió con rapidez hacia donde estaban los Aprendices que se habían quedado en la palmera que utilizaron como mesa los soldados, ya que ellos escucharon los gritos de los demás anunciando los múltiples avances de las entidades energéticas.
–Perdón, por la brusquedad, pero necesito de su cooperación. –declaró Delaglio una vez cerca de los jóvenes.
–¡¿Es verdad lo que dicen, que estamos rodeados?! –interrogó María algo asustada.
–Me temo que sí. No sé por qué hay muchas entidades energéticas en cada bando, pero debemos terminar con esto de una buena vez. –respondió con seriedad el Teniente General.
–¿Y qué quiere que hagamos? –preguntó Nahuel preocupado por la situación.
–¿Saben si quedó intacto algún disuador energético después de la lluvia de flechas? –interrogó Delaglio y Nahuel se aproximó con rapidez a la caja de los suministros y regresó trayendo el único dispositivo que sobrevivió al ataque– Perfecto. Ahora díganme: ¿quién es el más rápido de entre ustedes?
–¡Alejandro Tsartsaris! –contestaron Nahuel y María al unísono.
–Bien. Escúcheme con atención, Tsartsaris. Quiero que usted corra lo más rápido que pueda con el disuador en sus manos y lo active en el pilar energético para hacer que desaparezca para siempre. Sospecho que si eliminamos el punto donde llegan los refuerzos angelicales tal vez no sólo frenaremos la aparición repentina de los mismos, también la de los demonios… –le dijo Delaglio a Alejandro y tras terminar el joven comenzó a mostrar un rostro de terror mientras negaba con su cabeza.
–¡No, no, no, no, no y no! ¡No lo haré! ¡Vaya uno a saber si esos cien metros que separan la plaza del pilar es una trampa! –exclamó Alejandro con temor al tiempo que continuaba negando con su cabeza.
María, Alejandro y Nahuel despiertan en una ciudad de Salta completamente devastada. Por lo que les sucedió, intuyen que están en otra dimensión. Pronto se encuentran con viejos conocidos. (Parte 1)
Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte 1).
María, Alejandro y Nahuel se levantaron del suelo con un intenso dolor de cabeza y corporal sin abrir sus ojos puesto a que éstos les dolían si los abrían. No sabían porque estaban en el suelo y porque tenían adoloridos sus cuerpos, lo último que recordaban era cómo las grandes manos oscuras los habían atrapado y que los movió hacia el extraño fenómeno visual par después ver una luz que los cegó, lo siguiente era que estaban despertando y levantándose en el suelo.
–¡Ay! ¡Cómo me duele todo! –exclamó Alejandro– ¡Y encima no puedo abrir los ojos! ¡Ay!
–¡Esas manos negras hijas de puta! ¡Cómo las destruiría si no me hubiera distraído! –maldijo María tratando de levantarse, pero volvía a incorporarse apenas sentía que sus piernas temblaban y que no podría mantener el equilibrio.
–¡¿Y cómo íbamos a saber que emergerían esas manos del fenómeno?! –explicó Nahuel–. ¡Lo único que me preocupa es dónde estamos parados y qué era esa voz que nos llamaba!
–¡Bueno… si quieres saber dónde estamos parados, abre tus ojos pues cuando yo los abro me queman como si estuviera viendo al sol con un telescopio! –aseguró Alejandro.
–¡¿Y cómo sabes lo que se siente ver el sol con un telescopio?! –preguntó María.
–¡Es una forma de decir, maldita sea! –respondió de mala manera Alejandro al tiempo que Nahuel, que ya estaba parado, abría los ojos y aguantaba el dolor lo más que podía.
Cuando los abrió sólo veía el contorno de su campo visual ya que tenía una especie de mancha negra que le impedía ver completamente, acto seguido abrió y cerró sus ojos con fuerza para averiguar si con esos movimientos recuperaba su vista, después de unos cuantas repeticiones de movimientos la vista regresó paulatinamente hasta que la recuperó del todo y ya no le dolían los ojos. El joven veía un paisaje apocalíptico: era la ciudad de Salta tal y cómo la veía antes de que apareciera las manos negras, pero sus edificios estaban completamente destruidos, el asfalto de la calle hecho añicos en algunos sectores, postes de luz, ramas, cables del tendido eléctrico y escombros por todos lados, vehículos reducidos a moles de hierro retorcidos, animales muertos, y lo peor, partes de cuerpos humanos esparcidos por todos lados, de hecho el joven tenía un brazo a no más de tres metros delante de él lo que le produjo cierta impresión.
El cielo era amenazante puesto a que estaba cubierto de nubes muy grises y se podían escuchar unos ensordecedores truenos y cada tanto el oscuro firmamento soltaba un rayo a la distancia, por increíble que parezca el lugar estaba bien iluminado como si gran parte de los rayos del sol atravesaban las nubes. Nahuel miró detrás de él y descubrió que él y sus amigos estaban delante del monumento de Güemes, pero estaba destruido, gran parte de la pilastra estaba hecha desecha y los escombros en la base, mientras que la estatua del general Güemes le faltaban varias partes como la cabeza de caballo y del jinete y partes del cuerpo de ambas figuras. Los árboles de sus alrededores se encontraban todos caídos y el cerro que horizonte estaba en llamas, emanando un humo negro muy espeso. Alejandro y María pudieron levantarse y sostenerse sin perder el equilibrio, además de recuperar la vista y observaron el desolador panorama para después mirar, seguidamente miraron hacia donde estaba mirando su compañero y se acercaron a éste.
Los dualistas (Nahuel, María y Alejandro) y los Misántropos Oscuros (Matías, Camila y Bruno) deciden averiguar la extraña edificación que se irgue sobre la devastada ciudad de Salta, aunque para cubrir más terreno deciden separarse. Saben que los ángeles y los demonios pueden aparecer en cualquier momento y no se mostrarán para nada amistosos. (Parte 2)
Capítulo XXIV: Combate decisivo (Parte 2).
Alejandro y Bruno caminaran varios metros saltando escombros y soportando el hedor de la muerte, más fuerte que cuando el dualista avanzó por aquella calle donde estaba todos las personas muertas, con sus cuerpos lacerados cuyas entrañas estaban expuestas al aire y al calor del ardiente sol salteño. Soportando eso, la horripilante vista proporcionada por los cuerpos repletos de heridas de distintas armas y la compañía de un misántropo, Alejandro solo pensaba en terminar con el plan de Nahuel cuanto antes para encontrar la manera de volver a la dimensión a la que pertenecía y así no tener que estar más al lado de unos sujetos muy peligrosos.
–Sabes, Tsartsaris, creo que elegí el mejor camino. No vimos ninguna entidad energética y el único peligro del que debemos estar atentos es con los edificios… porque en cualquier momento se nos cae un pedazo de escombro sobre nuestras cabeza –afirmó Zysman y recibió como respuesta el silencio del dualista–. ¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Bueno… teniendo en cuenta que ya no hay más gatos podríamos decir que si te vos te comiste la lengua. Ja, ja, ja. –agregó mirando al muchacho, y de inmediato ambos detuvieron su marcha.
–Te diré algo una sola vez: No soporto a ti ni a los de tu calaña, así que será mejor que aceleremos el paso y lleguemos a la jodida torre para terminar con esto de una buena vez. –Aseveró Alejandro con frialdad al tiempo que observaba a Zysman directamente a los ojos y por unos segundos reinó un silencio muy incómodo.
–Entonces… ¿puedo tocar la guitarra? –preguntó Zysman.
–¡Haz lo que quieras! –gritó exasperado el muchacho y reanudó su marcha.
–¿A qué volumen quieres que toque? –interrogó Bruno y el dualista no respondió–. Bueno, si tú quieres –Añadió el misántropo y comenzó a tocar su guitarra a un volumen “normal” y empezó nuevamente a caminar, pero al dar unos pasos dejó de andar y de tocar su instrumento–. ¡Ey! ¡Tsartsaris! ¡Detente! –gritó causando que el dualista se detuviera y se volteara para ver al misántropo con mala cara.
–¡¿Qué carajo quieres ahora?! –preguntó furioso Alejandro.
–¿No escuchas ese sonido, como si fuera un grito? –interrogó Zysman mientras miraba para todos lados prestando atención en lo que oía para encontrar la causa del sonido.
–¡No, no escucho nada! –replicó el dualista.
–¡Cállate y presta atención! –contestó Bruno y Alejandro, tras largar un suspiro de exasperación, se concentró para oír el sonido que escuchaba Zysman. Al cabo de unos segundos Alejandro oyó un ruido, como si fuera un grito ahogado.
–¡Lo escucho! –aseguró el joven acercándose al misántropo procurando no hacer ruido al caminar.
–Parece que alguien estuviera gritando… –admitió Zysman– Y creo que proviene de esos escombros de allí. –Agregó señalando unos cuantos escombros a su izquierda que, entre los pedazos de pared, había una puerta con su marco ligeramente inclinados a la izquierda.
Comentarios
Entretanto uno de los jinetes se adelantó y se dirigía hacia donde estaban posicionados los Misántropos. Cuando el fantasmagórico jinete estuvo a unos veinte metros de distancia de los Misántropos, Bruno extendió su brazo hacia el jinete y, tras lanzar un gritó, salió un poderoso rayo de color violeta oscuro de la mano del brazo extendido del Misántropo cuyo ruido retumbó en el lugar como si fuera uno de verdad que impactó contra el cabalgador despidiéndole de la precaria silla de montar y cayendo al suelo, después los Misántropos esquivaron al caballo que se les venía encima, hecho que también tuvieron que hacer los dualistas, aunque debido a todo eso, los demás jinetes ya estaban encima del grupo y no tuvieron más opción que cubrirse y aguantar los golpes porque les era imposible atacar a los jinetes, sin embargo, Nahuel aún tenía dudas con respecto a los espectrales cabalgadores así que decidió hacer una prueba muy peligrosa, se colocó delante del primer jinete que vendría para que lo chocara sin que el joven se cubriera mientras envainaba su arma. Rápidamente se acercó uno y cuando estuvo muy cerca del joven, éste temía por el fuerte golpe que recibiría, no obstante la cabeza del caballo lo atravesó seguido del cuerpo, el jinete y las patas traseras del animal sin que el joven sintiera dolor alguno, entonces se dio cuenta de lo que en realidad eran esos jinetes. Luego dirigió su mirada hacia los demás que estaban siendo atravesados por algunos jinetes mientras se cubrían sus rostros con sus brazos o se habían incorporado para recibir menos daño.
–¡Oigan, no hace falta cubrirse, es una “impronta”! –les gritó a los demás causando que éstos dejaran de hacer sus posturas defensivas y comprobaron lo que Nahuel les había gritado. Aun así, María todavía estaba muy asustada por lo que aún continuaba esquivando a los últimos jinetes, mientras que Alejandro amagaba a esquivarlos, pero al recordar lo que su compañero había afirmado, se quedó en su lugar, entretanto, los Misántropos se quedaron en su lugar e incluso Matías envaino su espada porque sabía que no le serviría de mucho. Tras unos segundos, todos los jinetes habían pasado por entre los jóvenes y la asonada continuó su camino hacia el norte emitiendo los locos alaridos hasta que desaparecieron en el oscuro horizonte.
–Bueno, exijo explicaciones –habló Matías luego de lo ocurrido–. ¿Cómo que eso era una “impronta”? –le preguntó a Nahuel.
–Una impronta energética se produce cuando ocurre un hecho violento o una parte del mismo, sea anterior como posterior, queda “grabado” en el lugar. Eso es lo que ven muchos “médiums” en un lugar donde ocurrió un crimen. –contestó el dualista.
–¡Eso ya lo sé! Me refería al cómo pudo aparecer esa impronta. –replicó Crusiantelli.
–Porque algo pasó aquí hace un tiempo. –contestó Nahuel mofándose del Misántropo.
–Pero la impronta no mostró nada violento… –rebatió María.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2014/11/historias-del-universo-saga-dualista_22.html
Una vez finalizado el informe, Nahuel lo entregó a los Hijos del Universo. El joven había tardado dos días en escribirlo debido a que no estaba completamente seguro si agregar la muerte del sujeto en manos de los Misántropos o no, y tras un largo meditar, decidió no hacerlo puesto a que eso le traería problemas tanto a él como a sus compañeros, además el miraba esos terrible suceso desde el punto de vista de Crusiantelli y Zysman, el tipo era un nazi y punto, por lo que el muchacho pensaba que se había hecho justicia de una manera u otra, pero determinó que no pensaría más sobre el asunto para no volverse loco; una vez entregado el informe, ocurrió algo increíble. Como si fuera una especie de milagro, las intensas actividades energéticas que se producían en el mundo y que tenían en vilo a todos los dualistas se redujeron abruptamente hasta punto en que ya ni había, entonces todo volvió a la normalidad pese a que esa reducción repentina había generado un sinfín de preguntas sin respuestas.
Días más tarde, llovió en Capilla del Monte y en el Templo Dualista. Ese día parecía que la lluvia nunca se detendría y muchos recordaron que hacía un buen tiempo que no llovía de esa manera por lo que esa agua le vendría bien a las plantas ya que necesitaban esa clase de agua. Como ese día era un viernes y Nahuel no tenía para hacer decidió buscar algo para entretenerse. Ya había pasado mucho tiempo con sus amigos y comenzaba a hartarse de no tener un momento para él solo ya que le gustaba estar un tiempo a solas desde que era muy chico, así que aprovechó la oportunidad de que se encontraba sólo debajo de una de las galerías del peristilo para encontrar algo con el fin de estar sólo un rato antes de que alguno de sus amigos lo viera, pero también sabía que días de lluvia como ese tendría a todos sus residentes reunidos en varios puntos de la enorme edificación, entonces Nahuel comenzó a buscar lugares en donde no vería a ninguno de sus amigos ni de casualidad. En un principio, optó por ir a la Sala de Computación; dicha sala se encontraba en la misma galería que los salones de clase, ubicada en el último salón tomando como el comienzo de la galería la abertura que separaba la galería del vestíbulo o como el salón más cercano del comedor. Como es un área dedicada a la informática, tenía muchas computadoras ubicadas en mesas pegadas a las paredes y en una gran mesa en el centro, de esa manera había tres “columnas” con equipos siendo la mesa central con más computadoras debido a que había dos columnas de ellas de modo que una columna monitores quedaban mirando hacia el lado opuesto con respecto a la otra. La sala era llamada comúnmente como la “olvidada” o la “inexistente” puesto a que los jóvenes dualistas sólo entraban allí para hacer trabajos e investigaciones que los Maestros les pedían de tarea sobre algún tema en general, pero cuando se trataba de algo puntual sobre el Dualismo Panuniversalista y como en la Internet no había nada porque el mundo no sabe de la existencia de la doctrina, lo mejor era buscar información en la biblioteca del Templo, por otro lado, los jóvenes dualistas, por alguna razón, no estaban muy interesados en ver a la Internet como una herramienta de divertimiento ya que para eso preferían leer libros o escuchar música en la Sala Común de los Dormitorios o entrenar o hacer algo de jardinería, constituyendo, también, parte del porqué del “apodo” de la Sala de Computación. No obstante, Nahuel sabía que en días de lluvia la “olvidada” se llenaba puesto a que no era muy divertido pasar todo el día leyendo o entrenando o escuchando música, sobre todo cuando no hay clase o alguna otra obligación para hacer, y como las obligaciones vespertinas ya se habían cumplido, el muchacho comprobó mirando a través de la ventana que se encontraba al lado de la puerta de ingreso de la Sala de Computación que el lugar estaba llena y se lamentó al ver que ninguno de sus amigos estaban allí, por lo que las posibilidades de encontrarlos en otro lugar del Templo eran altas.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2014/11/historias-del-universo-saga-dualista_29.html
Dos meses después de esa suerte de descargo, que dejó a Feigelmüller reflexivo, un viejo y olvidado fantasma del pasado golpeó a Christopher, que se llamaba enfermedad, pero a diferencia de cuando era niño el padecimiento era cincuenta veces peor y los médicos sabían qué tenía por lo que cualquier cura resultaba en vano. La enfermedad lo consumió en cuerpo y alma hasta tal punto que Lenz sabía que su hora había llegado, entonces escribió una carta a su amigo Feigelmüller para que viniera a verlo lo más pronto que le fuera posible porque quería entregarle algo muy valioso, cuando Feigelmüller recibió la carta, inmediatamente partió hacia Viena. Tras llegar a la mansión de Lenz se impactó al ver que el hermoso y suntuoso jardín que siempre estaba rebosante en colores brillantes y en ricos olores ahora estaba gris, marchito y poseía un olor a muerte, después se dirigió a ver a su amigo y le produjo una profunda tristeza verlo en un estado muy deteriorado, demacrado y sin fuerzas ni siquiera para hablar. Luego decir unas cuantas palabras sueltas, carentes de sentido por sí solas pero si se las juntaba y se les agregaba algunas faltantes se formaba una frase coherente, Lenz le señaló el lugar en dónde se encontraba lo que quería darle a su amigo, un baúl repleto de anotaciones y dibujos de Lenz dentro de los cuales se encontraban el diario de viaje y los cuadernos que le mostró en su última reunión. Lenz le dijo que se los regalaba con el fin de que creara una nueva filosofía de vida, distinta a la que enseñaba la Iglesia o cualquier religión o punto de vista humano, que incluyera a la naturaleza en esa nueva ideología y que los adeptos no fueran intolerantes con respeto a los que piensan distintos, Feigelmüller contestó que apreciaba el gesto pero que él no sabía todo lo que Lenz conocía y que le sería imposible forma una nueva ideología distinta a la de la Iglesia sin que ésta lo tomara como una herejía, por lo que Christopher respondió que Feigelmüller podría hacerlo y que la nueva doctrina fuera secreta hasta que la humanidad esté preparada para ella y que nunca se rindiera.
Feigelmüller pensó que la enfermedad le había afectado su juicio por lo que aseguró que lo haría, mintiéndole al enfermó. Esa noche llovió, y Feigelmüller no pudo emprender su viaje de regreso a Salzburgo, por la madrugada, Lenz comenzó a gritar de dolor y ni los sirvientes ni los médicos que residían en la mansión pudieron hacer algo para mitigarle el sufrimiento. Feigelmüller podía escuchar desde su habitación las idas y venidas de los sirvientes, el llanto de la madre de Christopher y los improperios del padre hacia Dios por esa muerte cercana muy dolorosa e injusta, tan intranquilo estaba que Feigelmüller se levantó de su cama y se dirigió hacia la alborotada habitación donde estaba el moribundo Christopher, entonces se acercó a su lánguido amigo y le prometió que haría lo que le había pedido horas atrás con toda sinceridad y tras escuchar eso, Christopher Benjamin Lenz exhalaba su último aliento después de varias horas de tortuoso sufrimiento dejando este mundo con tan sólo treinta y dos años, eso ocurrió la lluviosa madrugada del 14 de noviembre de 1734.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2014/12/historias-del-universo-saga-dualista.html
Poco tiempo después, Nahuel y José María estaban buscando el libro que deseaba José María.
–Ya llevamos creo que diez minutos y no he encontrado lo que busco… –afirmó García desanimado.
–No te preocupes, nos faltan unos tres o cuatro anaqueles repletos de libros sobre el tema. –aseguró Nahuel.
–Creo que esto es para largo… –comentó José María.
–Agradece que los libros están en los estantes que podamos tomarlos sin tener que agacharnos o subirnos a una escalera. –aseveró Nahuel.
–Sí. ¿Te puedo hacer una pregunta? –declaró García mientras metía un libro en su lugar y retiraba el que estaba al lado.
–Adelante. –contestó Nahuel al tiempo que miraba en el índice de un libro.
–El libro que estabas leyendo, ¿fue fácil sacarlo? –interrogó García.
–Pues… exceptuando el hecho que tuve que subir una escalera, forcejar para sacarlo porque estaba atorado mientras estornudaba por culpa del polvo y evitar que se cayeran los demás libros que se rompen con sólo verlos… fue fácil. –respondió Nahuel provocando que su compañero se largara a reír.
–¡Ja, ja, ja! ¡No puedes ser tan gracioso! ¡Ja, ja, ja! –comentó José María García entre risas.
–No fue un chiste… –aseveró Nahuel tajante provocando que García dejara de reír– Además, creo que encontré tu libro… –añadió mientras miraba un libro en la estantería, seguidamente el joven lo sacó y miró el índice del mismo– Sí, éste te puede servir…
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2014/12/historias-del-universo-saga-dualista_13.html
Nahuel se encontraba caminando en el centro de una enorme catedral que estaba iluminada solamente por las luces de unas velas a punto de consumirse. El joven podía ver que en las paredes había gigantescos vitrales separados por unas grandes columnas que tenían talladas imágenes de santos y beatos, cada uno de esos vitrales representaba una de las estaciones del Vía Crucis, pero como el lugar estaba sumido en una oscuridad casi total y como no entraba luz por esos vitrales, Nahuel no podía apreciar los detalles de los cristales con facilidad, y aunque él deseaba acercarse para observar mejor los vitrales, algo le impedía que hiciera eso y lo obligaba a que continuara caminando hacia adelante. Mirar hacia arriba para ver cómo era el techo sería inútil, porque por culpa de la oscuridad era imposible determinar qué tan alto era el lugar, pero por el eco que provocaban sus pasos, el muchacho tenía una idea de que la catedral era inmensa. La caminata parecía no tener fin, Nahuel continuaba caminando hacia adelante como si algo lo llamara desde lo más profundo de las tinieblas y mientras avanzaba, el muchacho se daba cuenta de que los vitrales se repetían apenas terminaba la vía dolorosa para comenzar de nuevo, los bancos eran exactamente iguales unos con otros, no tenían ni una marca o alguna señal de uso que permitiría romper la monotonía, lo único que cambiaba era las imágenes de los santos tallados en las columnas. Finalmente, Nahuel observó que a unos cuantos metros delante de él se hallaba una persona justo en el centro del camino, que miraba hacia a delante; el joven sólo podía ver que la persona llevaba puesta una capa que cubría todo su cuerpo y que llegaba hasta sus zapatos o botas, porque no podía distinguirlo con claridad, también observaba que esa misteriosa persona poesía una cabellera larga muy similar a la que tenía Fabricio Belmonte por lo que Nahuel supuso que esa persona no era nada más que Fabricio Belmonte y entonces se dirigió a su encuentro apresuradamente ya que pensaba que Fabricio sabría qué era ese lugar y por qué estaba muy oscuro. Pese a que los pasos resonaban en todo el lugar con muchísima intensidad, a “Fabricio” no parecía inmutarlo ni aun cuando Nahuel se encontraba a unos pasos detrás de él.
–¡Hey! ¡Belmonte! ¿Qué haces aquí? –preguntó Nahuel a “Fabricio”, pero éste no respondió ni siquiera se volteó a verlo– ¿Estás sorprendido al igual que yo, eh? Quién no lo estaría, este lugar da escalofríos. ¿Sabes si esta catedral tiene un altar o si éste camino termina? –comentó Nahuel, pero Fabricio seguía sin responder ni darse vuelta.
–¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Je, je, je. Además tengo otra pregunta para hacerte, pero no se trata del lugar y como veo que no quieres hablar de eso te la haré: ¿Por qué tienes puesto tu uniforme si yo estoy vestido de forma causal? –interrogó, pero obtuvo la misma respuesta–. ¡Bueno, ya fue suficiente! ¡¿Por qué carajo no me hablas?! –exclamó harto del obstinado silencio de Fabricio.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2014/12/historias-del-universo-saga-dualista_20.html
La casa era en realidad un enorme chalet de dos plantas que poseía varias ventanas y, por motivos del terreno, el garaje estaba debajo de la casa porque el camino de ingreso se dirigía hacia el relativo subsuelo y la entrada principal se accedía por unas escaleras dispuestas de tal manera que se dividían en dos, la primera parte por donde se accedía estaba ubicada de costado en relación a la fachada y la segunda parte se doblaba a mitad del recorrido de la misma para terminar en la galería que poseía edificio y así llegar a la puerta principal; también le impactó al joven el jardín que poseía el doctor, lleno de plantas curiosas, algunas conocidas por verlas en el Templo y otras completamente desconocidas que, junto con la hilera de árboles que se disponían hacia los lados de la avenida, antes de la vereda, formaban un paisaje armónico que tendría mucha paz si no fuera por el movimiento de los autos de la avenida. Luego de ver el chalet, Nahuel avanzó hacia la puerta principal teniendo que subir las escaleras en su curioso recorrido y cuando llegó a la galería, se dirigió a la puerta y la golpeó tres veces, a los pocos segundos el joven escuchó unos pasos acercándose a la puerta desde adentro del chalet.
–¿Quién es? –preguntó la voz cordial de un hombre mayor.
–¿Aquí vive el doctor Manuel Nicolás Uribe? –contestó Nahuel.
–Así es. ¿Con quién tengo el gusto de hablar? –respondió la voz sin perder la cordialidad.
–Soy uno de los Aprendices del Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte y deseo hablar con el doctor Uribe sobre una autopsia que le realizó a uno de nuestros residentes. –afirmó el joven.
–¿Y por qué quiere hablar con el doctor sobre ese asunto? –interrogó la voz.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/02/historias-del-universo-saga-dualista.html
Al cabo de dos segundos varios fluorescentes se encendieron iluminando toda la habitación hasta el lugar más recóndito revelando todo lo que había. En la pared de enfrente del joven y la de la derecha había unas mesadas con varios compartimientos de distintos tamaños de color blanco, arriba de éstas había muchos aparatos que Uribe utilizaba para su trabajo que Nahuel desconocía, además de haber una computadora y un televisor pequeño. En la pared donde se encontraba la puerta había una especie de aparador metálico que el joven pensó que, seguramente, allí habría cualquier cosa menos alimentos. En el centro de la sala se encontraba una mesa de operaciones similar a una de un quirófano que poseía una parte móvil que se desplazaba por un eje y en cuyo extremo se doblaba para sostener una plancha cuadrada de vidrio que poseía unos bombillos similares a los LEDs pero uno poco más grandes que éstos ubicados a los costados del vidrio enfocados hacia adentro del cuadrado. De uno de los costados de la mesa de operaciones partían varios cables que se dirigían hacia un panel que tenía muchos botones que se hallaba debajo del aparador, por lo que el joven determinó que tanto la mesa como el panel eran los equipos que Uribe mencionó anteriormente y eso lo desilusionó. En esos momentos miró hacia el techo buscando los agujeros de los respiraderos y los encontró entre los brillantes tubos fluorescentes con una rejilla cada uno para evitar que algo cayera en la sala, aunque ninguno de los tres estaba encima de la mesa de operaciones.
–Así que esos son los equipos… –comentó Nahuel señalándolos pero no pudo evitar que su voz delatara lo desilusionado que se encontraba mientras avanzaba hacia la mesa.
–Sí, ¿qué le pasa? ¿Acaso pensaba que eran otra cosa? –preguntó el forense dándose cuenta de la desilusión del joven al tiempo que se dirigía también a la mesa.
–La verdad… sí. Pensé que, por lo menos, la mesa de operaciones tendría una máquina que hacía toda la autopsia sin dañar demasiado al cuerpo y que habría algunos equipos que, además de controlar los movimientos de la máquina, uno podría ver las partes del cuerpo siguiendo las venas, los intestinos, la tráquea… todo eso. Y esto… se parece más… humano que extraterrestre. –contestó el muchacho.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/02/historias-del-universo-saga-dualista_21.html
Teniendo los resultados en sus manos, Nahuel no sabía qué hacer. Durante el resto del día pensó sobre el hermetismo que Uribe le agregó al asunto, ya que el joven no podía creer que a último momento, menos de un segundos antes de que el misterio de la muerte de Fabricio Belmonte se revelara, el doctor se calló. Esa noche, mientras se ponía el pijama al tiempo que observaba el sobre que había dejado en su pequeño escritorio, se le cruzó por la cabeza la idea de abrirlo y leer que tenía escrito omitiendo el ridículo juramento. El joven tenía ciertas ventajas para hacerlo, en primer lugar, Uribe nunca lo hizo jurar bajo los nombres de Yahvé, Kasbeel y los hijos del Universo, por lo que ese juramento era muy propenso a que el muchacho lo rompiera, y en segundo lugar, el sobre no estaba sellado ni con una cinta adhesiva, un sello lacrado o con cualquier cosa, el sobre parecía estar listo para que alguien lo abriera, alguien cuya curiosidad no podría resistir a semejante invitación. Aun así, Nahuel desistió en abrir el sobre y se fue a dormir, pensando que así su mente dejaría de discurrir sobre el asunto, pero durante la madrugada varias veces se despertaba y daba vueltas en su cama ya que él quedaba mirando hacia su escritorio en la oscuridad sintiendo que el sobre lo estaba llamando para que viera su contenido, después de una lucha entre su curiosidad y el sueño, ganó éste último por lo que joven durmió el resto de la madrugada sin desadormecerse.
Una vez más, Nahuel se despertó entre dormido, pero ya era de día aunque los pequeños rayos de sol que entraban a su habitación desde su ventana casi cerrada daba a entender que todavía era temprano, debido a eso, el muchacho miró hacia el destartalado reloj que en su mesita de luz que no lo usaba desde hacía casi dos meses puesto a que el invierno había terminado. El reloj indicaba que faltaban pocos minutos para las nueve de la mañana, pero en el estado pseudo-somnoliento del joven pensaba si el reloj funcionaba bien o se le había olvidado darle cuerda el día anterior, no obstante recordó al instante que el día anterior, después de almorzar, él había dado cuerda al reloj por lo que Nahuel se sintió más seguro con la hora del reloj y apoyó su cabeza en la almohada dirigiendo su mirada hacia el escritorio, más precisamente donde se hallaba el enigmático sobre que por poco le habría quitado el sueño.
Nahuel sabía que no podía estar en la duda por mucho tiempo, tenía que hacer algo para que él pudiera finalmente abrir el condenado sobre y saber toda la verdad, pero antes debía averiguar cómo poder escuchar la última conversación de Fabricio con los operadores antes de que las entidades energéticas le asesinaran. El muchacho tenía un vago conocimiento sobre la grabación de las conversaciones de los operadores con lo dualistas mientras éstos se encontraban en una misión, aunque como ese tema era parte de la milicia dualista, él no hubiera podido averiguar nada, incluso por parte de Celina, ya que los operadores no pueden decir absolutamente nada sobre las conversaciones con los soldados dualistas a no ser que quieran perder su puesto. Aparte de eso, el joven sabía que Fabricio se había comunicado por última vez sólo con un operador cuyo nombre era Jorge Miguel Méndez.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/02/historias-del-universo-saga-dualista_28.html
–¡Santo cielo! ¡Díaz! ¡¿Me escucha?! –exclamó Méndez saltando de su silla y acercándose al joven, pero Nahuel no decía nada, sólo titubeaba algo por lo bajo–. ¡Vamos! ¡Diga algo! ¡Lo que sea! ¡Maldición! –afirmó al tiempo que sacudía al muchacho, primero con suavidad y luego con fuerza. Aun así seguía sin obtener alguna respuesta del muchacho más que su perturbador titubeo–. ¡Por favor, reaccione! ¡Vamos! –agregó el hombre y está vez decidió darle unas suaves y rápidas bofetadas Nahuel para que saliera de ese estado, y el joven dejó de titubear y comenzó a bajar los brazos en señal que las bofeteadas lo hicieron regresar en sí.
–Yyyooo… yyyyooo… yyyooo… –dijo Nahuel todavía pálido.
–¿Qué quiere decir, Díaz? ¡Vamos, concéntrese! –contestó Méndez dándole ánimos al muchacho para que recuperara el habla y gracias a eso el color de su piel volvió a ser la que era al tiempo que Nahuel respiraba con tranquilidad.
–Espero… que no sea verdad lo que estoy pensando ahora… –declaró Nahuel un tanto nervioso.
–¿Y qué está pensando? –preguntó Méndez desconcertado.
–Pues… No, no voy a decirlo.
–¿Cómo que no va a decirlo? ¡¿En qué diablos está pensando?!
–Lo siento, gracias por la ayuda, pero me tengo que ir.
–¡Un momento! Usted no se va de acá hasta que me diga qué carajo le está pasando.
–Primero tengo que confirmar una cosa antes de expresar lo que pienso y si mi pensamiento es el correcto, si la verdadera causa de la muerte de Fabricio Belmonte es la que estoy conjeturando, a nadie le va a gustar y se va armar un tremendo escándalo.
–¿Y qué puede ser tan grave como para que nadie le vaya a gustar?
–Cuando lo sepa me dará la razón, pero lo sabrá a su debido tiempo sabiendo que usted que ya tuvo una experiencia traumática por esto y puede que vuelva a caer en un estado depresivo.
–¿Y cómo sabré si eso me puede perjudicar? Además, qué sabe usted de psicología.
–Lo siento, pero me tengo que ir. Gracias y adiós. –respondió el joven y rápidamente salió del lugar.
–¡Díaz, espere…! –exclamó Méndez para que se detuviera Nahuel pero ya era demasiado tarde–. ¿Qué bicho le pico? –se preguntó extrañado por la actitud del joven.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/03/historias-del-universo-saga-dualista.html
–¿Sabes…? nunca nos llegamos a conocer bien… y creo que nunca nos conoceremos –le dijo Nahuel a la tumba de Fabricio como si el muerto le estuviera escuchando–. Es más, nunca escucharás lo que te diga, o lo que digan los demás, ya sean tus amigos, tus camaradas de la milicia… ni tu novia… No tienes ni la remota idea de la mentira que están viviendo tus seres queridos, a los que tantos querías, a los que tantos ayudabas. No tienes ni la más puta idea de que es lo que sienten o ni muchísimo menos Celina… ¿Será acaso por la profundidad? No lo creo… ¿Será acaso porque los gusanos te habrán devorado tus orejas? No, tampoco. Tu desconocimiento se debe a que tu alma fue destruida, mejor dicho, tú fuiste destruido. Lo único que queda de ti es lo poco que los gusanos no han devorado de tu cuerpo y una vez que ya no tengas ni huesos, eso será todo, nadie sabrá más de ti tanto acá, en nuestra dimensión como en la dimensión energética donde van a parar las almas desencarnadas; y no puedes hacer nada con cuerpo sin alma más esperar a que todos tus tejidos sean comidos y tus huesos se conviertan en polvo, no sentirás más la brisa del viento en tu rostro, la suavidad de una flor, el abrazo de un amigo y el calor del amor de Celina ¿y por qué? ¿Por qué estás muerto? ¡Ja! Tú y yo sabemos que la muerte no es impedimento para volver a experimentarse eso, ambos lo sabíamos antes de reencarnar pero nos obligan a olvidarnos de eso y cuando estamos encarnados tenemos miedo de la muerte porque pensamos que perderemos muchas sensaciones que nos hacen bien, imagínate como sería si supiéramos toda la sabiduría de la muerte que se nos proscribe cuando volvemos a la vida ¡nadie temería a la muerte! Y creo que si alguien que lo supiera no le gusta cómo está viviendo, se suicidaría, ¡total, para esa persona, la muerte no le será ningún misterio! Es mejor que la muerte se quede en el misterio, total… ¡Qué sería una vida sin misterios como la muerte!
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/03/historias-del-universo-saga-dualista_14.html
Durante varios días Nahuel trató de hablar con Celina para saber cómo se sentía después de la noticia y pedirle perdón si fue muy avasalladora la verdad, pero cada vez que intentaba hacerlo, Celina lo ignoraba o se iba del lugar para no verlo. El joven, a pesar de que se sentía muy triste cada vez que su amiga hacía eso, no desistió con la idea de charlar extendido con ella por lo que dobló sus intentos, incluso llegó a quedarse más de veinte minutos parado en el palco de los operadores mientras Celina monitoreaba una misión, ignorando por completo a Nahuel, sin embargo no logró hacer que su amiga le prestara atención y lo único que ganó fue que los otros dos operadores lo retiraran a la fuerza al muchacho, pese a esa vergonzosa situación, Nahuel voceó que no se rendiría con facilidad, mensaje que era dirigido a su indiferente amiga, pero ella era no se inmutó ante esa afirmación más bien continuaba haciendo su trabajo con total normalidad. Situaciones así dejaban perplejos a los demás dualistas que no sabían lo que ocurría ya que tanto Celina como Nahuel no decían porque ambos estaban distanciados y cada vez que alguno le preguntaba a los protagonistas por el asunto, ellos decían cualquier mentira que se le cruzaba por la cabeza en esos instantes.
Esos intentos fallidos, junto con la férrea impasibilidad Celina, repercutían en casi todas las actividades que hacía Nahuel sobre todo en su entrenamiento nocturno con los Maestros Vidal y Ortiz que desde hace un tiempo el joven mostraba una gran mejoría física y mental desde que empezó el entrenamiento. Pero últimamente los Maestros se estaban dando cuenta que el rendimiento del muchacho no era el mismo que hace un tiempo atrás. Una noche en particular, mientras Nahuel peleaba contra el Maestro Vidal en un duelo de lanzas en el cuadrilátero, el bajo rendimiento se notó bastante ya que el joven se distraía con nada causándole que el Maestro lo golpeara con fuerza con la lanza cada dos por tres cuando Nahuel debía defenderse.
–Bueno, Díaz. ¿Va a concentrarse o qué? –aseveró Vidal harto de que el muchacho no se defendiera como correspondía.
–Sí, sí… sólo me distrajo algo menor… –respondió Nahuel no muy seguro con su afirmación.
–Si es algo menor, no debería desconcentrarlo tan seguido. –declaró Ortiz sentado cerca del cuadrilátero.
–Bueno… es que hace unos días tengo problemas con una amiga… –admitió Nahuel.
–¿Por qué? ¿Acaso no te presta atención? –interrogó Ortiz.
–Sí, pero no es porque esté enamorado. Es porque le dije algo y se ofendió bastante, ahora no me quiere ver ni siquiera en una foto… –respondió el joven con tristeza.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/03/historias-del-universo-saga-dualista_21.html
Volviendo a la realidad, el Maestro contaba la última parte de la historia de Ángel Cristo Acoglanis ya que había captado toda la atención de los Aprendices, excepto de Nahuel, quien ya sabía la historia y en esos momentos empezaba a dormirse con su cabeza apoyada en sus brazos. Jessica, dándose cuenta de que su amigo podría dormirse de verdad y que si lo hacía el Maestro Bracamonte se enteraría y lo castigaría, decidió darle un empujoncito para que el joven saliera de su somnolencia, cosa que logró hacerlo y Nahuel le agradeció la ayuda por medio de una seña para no interrumpir al Maestro.
–Y eso es, a modo de resumen, la relación que hay entre este Templo y el cerro Uritorco –concluyó el Maestro–. ¿Alguna pregunta? –añadió y uno de los Aprendices levantó la mano.
–Tengo una duda que siempre quise expresar y creo que tiene que ver con todo lo que habló. –dijo el Aprendiz.
–¿Y cuál es? –preguntó Bracamonte.
–¿Cómo es que nadie, fuera de nuestra doctrina, no averigua sobre el Templo? No creo que éste edificio esté escondido, todos en Capilla del Monte y sus alrededores saben de su existencia, los turistas que suben a la cima del cerro no creo que no les llame la atención un edificio construido en la base del Uritorco y sumando los misterios que rodean al cerro es imposible que éstos no sientan curiosidad por saber qué es éste lugar y quienes los habitan… –respondió el joven.
–Además hay un balneario cerca del cerro… y seguramente escucharán sobre el Templo, por lo que nadie que visita el cerro y sus alrededores desconoce este lugar. –añadió una Aprendiz.
–Bueno, todo lo que dijeron los Aprendices Ríos y Botto respectivamente tienen razón. Es muy difícil que nadie que venga a este lugar no escuche sobre el edificio y tenga sus preguntas con respecto a eso. No obstante, los Hijos del Universo y luego algunos Maestros han hecho pactos de silencio con las autoridades locales y nacionales para que nadie investigara sobre el lugar, al mismo tiempo, éstas tenían que decir, cada vez que alguien le preguntara sobre el asunto, que el edificio era un lugar en donde una secta hermética vive allí y no quieren que nadie del exterior los moleste. La típica mentira que se dice en todos los Templos Panuniversalistas del mundo. En fin, la mentira resultó a pesar que puede generar más dudas, sin embargo y esto se habla entre nosotros los Maestros y los Hijos del Universo, parece que hay una fuerza que “protege” al Templo creando una especie de bloqueo a la curiosidad de los turistas, las personas que viven en Capilla del Monte y sus alrededores y en el resto del mundo. Y se presume que dicha “fuerza” proviene del cerro Uritorco, aunque es sólo una suposición pero debido a todo lo que he dicho anteriormente, puede que no sólo sea una simple presunción –aseguró el Maestro–. Además ustedes recordarán que hace unos meses atrás apareció un enjambre de helicópteros, ¿recuerdan? Es imposible que la gente no los haya visto y no los haya oído, por lo tanto es probable que se preguntaran que hacían dando vueltas aquí arriba. Los Hijos del Universo enviaron un mensaje a la municipalidad de Capilla del Monte diciendo que los helicópteros traían suministros desde Buenos Aires y que volverían para retirar unas cuantas cosas, con eso la gente no se hizo más preguntas, o eso quiero creer. De cualquier manera, siempre que ocurre algo dentro o cerca del Templo los Hijos del Universo se encargan de hacer todo lo posible para que nadie ajeno a nuestra doctrina ponga un pie en el edificio para investigar, y eso no sólo se hace acá, también se hace en todos los Templos Dualistas Panuniversalistas del mundo –añadió–. ¿Ha entendido todo, señorita Peralta? –le preguntó a Jazmín.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/03/historias-del-universo-saga-dualista_28.html
Como el camino que recorrían era netamente turístico, los Aprendices pasaron por varias partes del cerro que eran visitadas por los turistas. El que más le llamó la atención fue el lugar donde estaba la “huella” del OVNI que aterrizó en el lugar en 1986, y como ellos sabían que ese hecho fue algo importante a nivel mundial, no podían dejar pasar por alto la oportunidad de ver esa huella con detenimiento, incluso algunos se quejaron de no haber traído una cámara mientras que otros bromean que sería imposible fotografiar esa marca porque se decía que los aparatos electrónicos dejaban de funcionar. Luego de un poco más de tres horas de caminata, de atravesar lugares angostos, de varios resbalones y alguna que otra caída, el grupo llegó a la cima del cerro. Desde allí podían ver todo el panorama por completo, se podía observar la ciudad de Capilla del Monte, hacia el suroeste, el Templo Dualista hacia el este, las sierras que se hallaban al norte y las pequeñas sierras hacia el sur; en la cima del cerro había una cruz hecha con dos troncos de madera y que poseía colgados un montón de chucherías como collares de plástico, cintas desgastadas con nombres de clubes de fútbol, algunos rosarios con cuentas de madera descoloridas por el paso del tiempo, unos cuantos sobreros de cuatro picos iguales a los que usan los payasos que tenían escritos nombres a los que habían pertenecido; también había otras cosas más importantes como fotos, algunos carteles pequeños con nombres, cartas y demás cosas.
–¡Cielos! Es la cruz más colorida que vi en mi vida. –comentó Alejandro.
–Algunas cosas parecen que se van a salir apenas sople el primer viento fuerte. Y eso va a ensuciar el paisaje. –afirmó María.
–¡Qué lindo! ¡Se puede ver todo desde aquí! –exclamó Jazmín mirando todo a su alrededor.
–¡Y qué buen clima! ¡Apenas hay una brisa y el cielo se ha nublado por lo que será agradable hacer un picnic aquí! –secundó José María.
–A pesar de que estamos en la cima no hay precipicios que se dirijan hacia la base… si alguien se llega a caer va a quedar incrustado en algunas de las rocas que hay allá abajo. –declaró Nahuel mientras miraba hacia abajo en una de las laderas.
–¿Por qué no hacemos una prueba? –le preguntó Jessica–. Te tiras y cuando te hayas detenido vuelves aquí con tus poderes mentales.
–¿O por qué no te tiras tú? Yo no sé si puedo levitar a tanta altura, por otro lado puedo hacerte regresar porque seguramente puedo utilizar mi telequinesia. –sugirió Nahuel y los dos jóvenes se largaron reír.
–Señores, reúnanse cerca de la cruz. –ordenó el Maestro al tiempo que se sacaba de encima su mochila y los Aprendices obedecieron al instante.
–Muy bien, después de tres horas llegamos a la cima del cerro Uritorco. ¿Hermosa vista no creen? –afirmó Bracamonte y los Aprendices asintieron– Como ya saben, aquí se hace la excursión que hacen los próximos aspirantes a Caballero o Soldado, como quieran llamar al rango…
–Y también porque usted nos va contar secretos. –interrumpió Alejandro.
–¡Tsartsaris! ¡Cuántas veces le he dicho que no interrumpa a alguien cuando está hablando a no ser que sea importante! –vociferó el Maestro.
–¿No se ofende si le digo el número? –preguntó nervioso el joven mientras el resto de los Aprendices se reían por lo bajo.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/04/historias-del-universo-saga-dualista.html
Tres días después de lo ocurrido Esteban Gustavo Fernández, el padre de María, volvió al Templo con una sorpresa para su hija, había pedido un mes de licencia para pasar el año nuevo con ella. Cuando María se enteró de la noticia por parte de su padre, soltó un grito de alegría que se pudo escuchar por casi todo el recinto incluso hasta oírse en los garajes. Los Hijos del Universo le asignaron al señor Fernández una de las habitaciones de los matrimonios para que se hospede durante el tiempo que se quedara en el Templo, ya que la idea original de Fernández era conseguir un lugar en la ciudad de Capilla del Monte para pasar la noche y estar durante el día en el Templo, pero los Sabios Maestros insistieron tanto en que él se quedara en el lugar que Fernández no tuvo más opción que aceptar.
La última semana los Aprendices estaban un tanto nerviosos debido a que ésa semana era de exámenes finales y ellos tenían más precisión que cualquiera de los dualistas ya que en esos exámenes, tanto escritos como orales, debían demostrar a los Maestros si se merecían ascender de rango, sin embargo, nadie fallaba en esos exámenes aunque la idea de que en alguna prueba podía uno fallar era normal en esa última semana, y como era de suponerse, todos los Aprendices pasaron las pruebas y podían descansar el verano con tranquilidad. El fin de semana varios de ellos se fueron a un boliche en Capilla del Monte para festejar por el mérito obtenido, excepto María y Nahuel que se quedaron en el Templo, la primera porque quería pasar tiempo con su padre y el segundo porque no le gustaba mucho la idea de ir a un boliche dado a que no le gustaba mucho esos lugares, a pesar de que nunca fue a uno, así que se pasó gran parte de la noche leyendo libros. Al día siguiente mientras todos cenaban, Esteban Gustavo Fernández le confesó a varios jóvenes entre los que se encontraban Nahuel, Alejandro y María misma, que durante éste último tiempo de trabajo en la milicia, unos dos o tres meses aproximadamente, varias fuerzas militares dualistas estuvieron vigilando diversos puntos del planeta concretamente desiertos porque los satélites detectaban grandes puntos de actividades energéticas que denotaban actividad demoníaca muy intensa y él estuvo en varios puntos donde se detectaron esas actividades energéticas y contó que una vez estuvo con un grupo de militares dualistas más de cuatro días en un desierto sufriendo el calcinante calor del día y el crudo frío de la noche. Muchos de los jóvenes le preguntaron si tuvo algún enfrentamiento directo contra demonios a lo que Fernández respondió que sí pero no fueron grandes combates porque los demonios se retiraban después de que pelear un momento o se retiraban sin dar pelea directamente, también describió los demonios por lo que sorprendió a algunos por cómo se materializaban y a otros no tanto como Nahuel y Alejandro, porque ellos vieron esos seres que describía Fernández en Ischigualasto hace un tiempo, salvo en algunos casos que también se sorprendían porque no vieron alguna forma de materializar que describía el coronel.
La semana anterior a la de Navidad, los jóvenes estaban ansiosos que sea año ya que querían que llegara Año Nuevo porque sabían que en el Templo se haría una gran fiesta para despedir el año viejo y recibir el nuevo. En cuanto a la Navidad, ellos no la festejaban porque esa festividad no correspondía con su doctrina, más bien pertenecía a una religión ajena a ellos que con el tiempo fue perdiendo su valor religioso para convertirse en algo comercial, aun así los dualistas no la celebraban; además los Dualistas Panuniversalistas no creían que Jesús haya existido, tanto el que menciona la Biblia como el histórico sino que sólo era una fusión de personajes míticos e históricos cuyas vidas tienen puntos en común con la de Jesús. Para inicios de la semana de Navidad los Hijos del Universo tenían ya organizado casi toda la fiesta, sólo les faltaba ultimar unos detalles menores pero ya la celebración estaba hecha, lo único que los Sabios Maestros les divertía en hacer la organización era que algunos jóvenes, desde hace unos cuantos años, hacían cualquier cosa con tal de saber primeros cómo sería la fiesta, y eso les causaba un momento de humor para los Hijos del Universo.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/04/historias-del-universo-saga-dualista_11.html
Casi diez minutos después los jóvenes regresaron al Centro de Mando, vestidos con sus trajes para combatir y sus armas, la inconfundible katana con su saya en el cinturón de Nahuel y la lanza colocada en la espalda de Alejandro. Mientras avanzaban hacia Trujillo éste se reía del peto de Alejandro ya que el joven se había puesto el peto que tenía dibujado el torso desnudo que aún relucía como si fuera uno nuevo.
–¿Qué le pasa, Trujillo? Parece que le agarró un hipo incontrolable. –le dijo Nahuel a Hugo Oscar ya que éste, debido a que no quería largarse a reír, contenía su risa pero al hacerlo su cuerpo lo delataba amagando una carcajada. Sin embargo, no pudo evitar reírse y lanzó una estrepitosa carcajada.
–¡Ja, ja, ja, ja! ¡No puede… no puede! ¡Ja, ja, ja, ja, ja! ¿¡Cómo puede llevar puesto ese peto?! ¡Ja, ja, ja! –admitió Trujillo entre risas mientras señalaba el peto de Alejandro–. ¡Ja, ja! ¡Parece una escultura griega! ¡Ja, ja! ¡Sólo le falta que sostenga la lanza en una posición heroica…! ¡Y el pene pequeño…! ¡Ja, ja, ja!
–¡Ah, no! ¡Ésta no se la dejo pasar! –afirmó Alejandro y avanzó hacia Trujillo con la intención de golpearlo pero Nahuel lo detuvo.
–¡Espera, Alejandro, espera! –gritó Nahuel al tiempo que frenaba a Alejandro, agarrándolo con sus brazos hasta que logró detenerlo–. ¡Déjalo! Recuerda que tenemos algo más importante que hacer. –le dijo para eliminar toda la ira de su compañero.
–¡Hmph! Tienes razón. –asumió Alejandro entre dientes.
–¡Ja, ja, ja! ¡Bueno… basta de risa…! ¡Ja, ja, ja! –comentó Trujillo y luego respiró profundamente para dejar de reír– Bueno… ¡Je, je! ¿Cómo pudieron eludir las miradas de las personas que había en la Sala Común? Je, je, je. –Les preguntó a los muchachos riéndose cada vez menos.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/04/historias-del-universo-saga-dualista_60.html
–¡Oigan ustedes, accidentes de la naturaleza! ¡¿Dónde está su orgullo endemoniado?! –les gritó Nahuel provocando que los demonios dejaran de hacer lo que hacían para ver al joven que gritaba junto a su compañero.
–¡¿Se conforman con unos humanos que no pueden defenderse?! ¡¿Acaso Lucifer no quiere que avancen o que su forma de mono mal trecho no les permita combatir más allá de la extensión de sus brazos?! –concluyó Alejandro el insulto provocando una risa estrepitosa en los demonios.
–¡Ja, ja! ¡No me hagan reír, humanos! ¡Ustedes son sólo dos y nosotros más de cincuenta! –dijo uno de los demonios con voz aguda pero tenebrosa.
–¡Van a tener la misma suerte que sus amigos! –comentó otro con el mismo tono de voz.
–¡Van a decir lo contrario cuando les hunda mi espada en su cuerpo! –afirmó otro con voz gangosa, pero sin perder su lobreguez.
–¡Sabrán lo que es el dolor! –exclamó otro con voz increíblemente normal.
–¡Entonces menos charla y más acción! –replicó Nahuel.
–¡Vengan aquí y veremos quién le parte su mandarina en gajos a quién! –secundó Alejandro y todos los demonios empezaron a correr hacia los jóvenes como locos, pisando a los soldados inconscientes. Cuando los seres estuvieron muy cerca de los dualistas, Nahuel y Alejandro miraron fijo hacia la peligrosa muchedumbre y lanzaron un potente golpe energético que empujo a las entidades de la primera fila y éstos empujaron a los detrás y así sucesivamente como si fuera un efecto dominó.
–¡Ahora empieza lo bueno! –afirmó Alejandro.
–¡Oh, sí! Pero hay que tener cuidado de no pisar a los soldados que hay en el suelo. –advirtió Nahuel.
–¡Por supuesto! –declaró Alejandro y los dos dualistas se fueron al encuentro de los demonios que estaban levantándose.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/04/historias-del-universo-saga-dualista_25.html
–Quizás está ubicada en una de las paredes laterales. –razonó Alejandro y los dos muchachos se pusieron a buscar otro camino. Al poco tiempo Alejandro encontró otro camino en la pared izquierda en relación con el camino por donde entraron los jóvenes, que descendía al igual que el primero y tanto él como su amigo continuaron con su marcha. Una vez que terminaron de recorrer el camino se encontraron con otra inmensa sala pero está estaba más oscura debido a que había menos antorchas que en las demás, por otro lado esta sala tenía diferencias aún mayores que con la primera y la segunda: las piedras del suelo estaban deterioradas, algunas completamente reducidas a polvo mientras que en algunos sitios le faltaban las piedras por lo que mostraban un suelo negro al igual que las paredes. Las columnas eran bastantes irregulares más bien parecían ser enormes pilares de rocas sin trabajar que variaban su grosor en ciertos puntos por lo que se veía que eran inestables, debido a eso lo dualistas pensaron que esos pilares se caerían en cualquier momento, pero le extrañó que estuvieran firmes a pesar de que las bases de algunas de las improvisadas columnas eran de menor tamaño que el resto del cuerpo. La densa oscuridad que cubría el techo ahora parecía estar más abajo que en las otras dos, disminuyendo bastante el campo visual de los muchachos. Todo ese lugar parecía ser las ruinas de algo y tanto Nahuel como Alejandro pensaron que había sido obra de los demonios, no obstante, no había ningún ser en el lugar. Para la fortuna de los jóvenes, otro camino se podía ver al fondo del lugar.
–Me gustaban más las otras salas. –admitió Alejandro al ver todo el panorama.
–Esto es bastante extraño. No entiendo por qué los demonios crearon un lugar tan… destruido. –afirmó Nahuel.
–¿No es que ellos “viven” en un lugar caótico?
–En teoría sí… pero si ellos se tomaron el tiempo de crear dos salas bastante elaboradas, ¿por qué hicieron ésta tan… rudimentaria?
–Ellos lo sabrán, aunque el próximo camino está allí adelante. –dijo Alejandro indicando el lugar.
–Cierto, será mejor que sigamos nuestra marcha. Pero no bajemos la guardia. –asintió Nahuel. Los jóvenes se dirigieron hacia el siguiente camino con mucha más cautela que antes puesto a que el lugar estaba más oscuro que las otras dos salas. Todo parecía estar bien, pero cuando los dualistas llegaron hacia la mitad del recorrido un extraño viento frío proveniente desde atrás de los muchachos hizo que redujeran el fuego de las antorchas dejando el lugar casi a oscuras. Tras unos segundos el viento amainó hasta que despareció, provocando que las llamas de los hachones volvieran a su intensidad original, revelando lo que la oscuridad les tenía preparado a los jóvenes. Estaban rodeados por una cantidad indeterminada de demonios materializados de distintas formas como los denominados “monitos”, los demonios antropomorfos, algunas sombras humanas y esferas oscuras que emitían una niebla gris oscura que las envolvía, lo peor de todo es que había Centurionados Infernales también en ese montón, unos cuarenta o cincuenta, por lo que Nahuel y Alejandro sabían que no había forma de escapar de esa situación.
–¡Me cagó en Kasbeel! ¡Ahora estamos al horno y con papas! –exclamó Alejandro maldiciendo su suerte.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/05/historias-del-universo-saga-dualista.html
La situación de los dualistas se tornó crítica. Tras la vuelta en escena de los “Derrotados” la actividad energética en el planeta se intensificó hasta tal punto que en un mismo día podía haber hasta seis puntos de actividad energética muy importantes. Los soldados dualistas de todo el mundo estaban de misión en misión para mantener “controlados” a los ángeles y los demonios, en algunas ocasiones tenían que pelear contra las entidades energéticas y en otras con sólo hacer acto de presencia era suficiente para que éstas desaparecieran, no obstante, algunos efectivos no dormían y llegaban a estar más de treinta y seis activos, por lo que los Generales y los Hijos del Universo decidían retirarlos para que hicieran un descanso obligatorio, aunque algunos no querían hacerlo porque afirmaban que no estaban cansados. Al mismo tiempo, todos los Hijos del Universo determinaron que las misiones las harían únicamente soldados dualistas alistados, no podían participar los aspirantes y en cuanto a los reclutas sólo participarían aquellos que ya estaban a punto de terminar con su entrenamiento, los Sabios Maestros habían tomado dicha decisión debido a que las nuevas incursiones podrían llegar a ser muy peligrosas y no querían que los jóvenes sufrieran heridas importantes que los dejaran con alguna secuela tanto física como psicológica, además de que podrían morir en plena acción. Esta decisión causó un revuelo en todos los demás dualistas ya que sabían, incluyendo a los Sabios Maestros, que la milicia no bastaba a cubrir todas las zonas en donde se desarrollaban actividades energéticas muy intensas, y tras muchas discusiones todo el mundo tuvo que acatar la medida ya que era bien sabido por todos que ellos querían proteger a los más jóvenes de los horrores de los combates.
Entretanto, en el Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte, las situación era más complicada que en el resto de los Templos. Tras realizar el entierro de Esteban Gustavo Fernández con todos los honores, muchos querían hacer un día de luto por el deceso del Coronel, pero por como las cosas en el mundo no era el mejor momento para detener la actividad un día. María quedó prácticamente destruida por la muerte de su padre, ya no tenía el mismo humor de siempre y sus ojos siempre estaban mirando el suelo, apenas podía hablar bien ya que lo hacía con voz baja hasta tal punto que parecían ser balbuceos; sus amigos trataron, por todos los medios que era posible, de animarla, aún así lo único que conseguían era que su amiga esbozara una débil sonrisa melancólica. Al mismo tiempo, Nahuel y Alejandro no la estaban pasando del todo bien. Tras regresar de Haruj, los Hijos del Universo y varios militares dualistas de alto rango, a excepción del General Kordevan que no pudo ir al Templo porque tenía asuntos que resolver en Buenos Aires aunque se mantenía al tanto de lo que ocurría en el Templo, interrogaban, en la oficina de los Hijos del Universo, a los muchachos sobre lo que habían visto y cómo eran los demonios que vieron al final de su aventura Alejandro contó con lujo de detalles, demasiado para algunos de los presentes, sobre el combate con los Centurionados, el rescate de los soldados dualistas inconscientes, la misteriosa cueva en una de las laderas del volcán y de lo poco que estuvo de pasar al otro barrio en manos de un buen grupos de demonios dentro de la caverna, no obstante, al momento de recordar sobre los “derrotados” y de los de la Orden de los Poderes Impíos, el muchacho se quedaba vacilando, puesto a que el miedo que sintió al ver los demonios le impidió a su mente que recordara lo que había visto, entonces Nahuel fue el encargado de contar la última parte de la misión. Todos los interrogadores se quedaban estupefactos por lo que escuchaban ya que, y como Alejandro sintió, era la primera vez que oían que unos demonios superiores se materializaban de una forma que estaban descriptos en los libros que había en la biblioteca sobre el tema, más se sorprendieron cuando el joven describió a los tres derrotados, mejor dicho se escandalizaron por la descripción, seguidamente los Sabios Maestros y los militares dualistas empezaron a discutir mientras mencionaban el cuento que aparecía en el libro “Antología de historias ocultas e insólitas del viejo mundo”, Alejandro era el único que no entendía nada sobre el ese libro por lo que preguntó unas cuantas veces de qué se trataba a los demás, pero nadie contestaba sus preguntas ni siquiera Nahuel ya que éste estaba intentando saber sobre qué hablaban el resto de los dualistas. Después de unos cuantos interrogatorios, los Sabios Maestros reunieron a los jóvenes y a los cuatro operadores que se encargaron de la misión de Fernández, para comunicarles que serían castigados por no obedecer los protocolos, a los jóvenes se les castigaba con limpiar los baños de la Sala Común de los dormitorios mientras que a los operadores se los suspenderían de sus funciones por un tiempo determinado, sin embargo, sabiendo que la situación mundial era bastante grave por culpa de las escaramuzas entre ángeles y demonios, decidieron suspender ese castigo hasta que todo volviera a la normalidad, no así los jóvenes debían hacer su castigo por lo que ellos mostraron su desagrado con respecto al castigo pero de todas maneras debían hacerlo. El hecho que no querían limpiar los baños era que ese lugar, aunque siempre se mantenía limpio porque había gente que se encargaba de mantenerlo así además de que los residentes trataban de mantenerlo lo más limpio posible, no les gustaba hacerlo porque serían el blanco de las bromas de los sus compañeros ya que éstos tendían a hacerles bromas a los que eran castigados a realizar la limpieza de los baños, no obstante, los jóvenes pudieron realizar su castigo sin que los demás le jugaran bromas, debido a que algunos éstos estaban muy preocupados por María y el resto por la situación mundial.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/05/historias-del-universo-saga-dualista_9.html
Los puntos celestes empezaron a desaparecer hasta que no quedó ninguno, mientras que el operador Muñoz recibía una comunicación de uno de los capitanes.
–¡Muñoz! ¿Está comunicándose con uno de los capitanes? –le preguntó Kordevan al operador.
–Así es señor, es el Capitán Ramos y dice que los ángeles desaparecieron repentinamente dejándoles el camino libre hacia el pilar, pero creen que es una trampa. Están evaluando la situación para saber cuál es el siguiente movimiento. –informó Muñoz.
–Dígale que yo ordeno que mande a un pequeño grupo de soldados para cubrir a un agente que enviaremos para “cerrar” el pilar. –afirmó el General.
–Por supuesto… –aseguró Muñoz y le dijo al Capitán todo lo que el General le había dicho–. General, el Capitán dice que ésta mañana envió a dos tiradores a explorar el lugar donde se halla el pilar, por lo que deben estar cerca. Ellos se mantienen en contacto con los capitanes, aunque hace más de una hora que no se sabe nada de ellos. –le comunicó al General.
–Dos tiradores, ¿eh? Bueno… eso es mejor que nada –expresó Nahuel–. Puede que la influencia de los ángeles esté afectando el funcionamiento de las comunicaciones en la ciudad…
–Me temo que tendrá que realizar la misión sin mucha ayuda… –aseveró Kordevan.
–No importa, tendré más cuidado –dijo Nahuel–. Hablando de otra cosa, ¿Cuándo llegó aquí?
–¿Usted cree que eso es relevante para la misión? –replicó Kordevan.
–Para mi curiosidad, sí. –contestó Nahuel.
–No hay tiempo para eso, Díaz. Tiene que prepararse para ir a Santa Rosa lo más rápido posible ahora que los ángeles desaparecieron. –aseveró Velásquez.
–No importa, Velásquez. Llegué ésta hace una hora aproximadamente y desde entonces estoy aquí observando la situación. Pero no viene por lo que está sucediendo en Santa Rosa, sino que ésta visita ya estaba programada hace más de una semana. –dijo el General.
–Entiendo. Entonces debió haber pasado por la Sala Común cuando yo estaba leyendo allí. ¿Cómo es que no lo vi? –pensó Nahuel.
–Basta de perder tiempo con divagaciones y váyase prepararse para la misión. –ordenó el General con voz alta y el joven de inmediato se dirigió a su habitación para cambiarse.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/05/historias-del-universo-saga-dualista_16.html
–No hay nada, ni siquiera una maldita esfera lumínica, parece que los ángeles lo hubieran abandonado… aunque hay algo raro en el ambiente. –informó Camila a los dualistas mientras éstos se levantaban.
–Eso es extraño. Si ahora los demás están peleando contra los ángeles, deberían aparecer más en el pilar y unos cuantos deberían estar custodiándolo. –admitió Escudero.
–¿Pero por qué harían eso? Hasta donde yo sé, porque uno de los capitanes se comunicó con los operadores, los ángeles habían adoptado una táctica de guerrilla. Por lo que los ángeles no deberían estar perdiendo… efectivos. –aseguró Nahuel.
–Puede ser, pero es una decisión arriesgada, por parte de los ángeles, dejar el pilar abandonado a su suerte. Y más aún cuando hay personas que están intentando “cerrarlo”. –aseveró Guerrero.
–No creo que ellos se enteren de lo que está pasando. –declaró con seguridad Nahuel.
–¿Por qué crees eso con tanta convicción? –preguntó Camila.
–Los operadores me dejaron al frente de la municipalidad, a unas siete cuadras de más o menos por la calle por donde caminé para llegar acá. En todo el recorrido vi unos cuantos grupos de ángeles, algunos dirigiéndose hacia el sur y otros hacia el oeste, nunca vi a un grupo ir en dirección hacia el pilar. Por eso creo que están más preocupados en impedir que los soldados dualistas, nuestra gente, avance hacia el pilar. –argumentó Nahuel.
–Aunque parezca factible su pensamiento, cuando se trata de entidades energéticas es muy difícil saber cuál será su próximo movimiento –rebatió Guerrero–. Son como los animales y las personas, impredecibles.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/05/historias-del-universo-saga-dualista_23.html
Como era de esperarse, Nahuel fue sometido a un interrogatorio para que contara todo lo que había visto. Sin embargo, en esta ocasión, el General Kordevan grabó las respuestas del joven en un grabador de audio, argumentando que sería luego se harían copias de la grabación y éstas serían enviadas hacia los Templos Dualistas Panuniversalistas del mundo para advertirles de la nueva modalidad de los ángeles y los demonios para “invadir” un lugar que deseaban al mismo tiempo. Por suerte para el muchacho, la indagación fue corta ya que, antes de que empezara con la indagación, los interrogadores realizaron las preguntas que harían, mientras que a Nahuel le dijeron que sus respuestas sean claras y, si fuera posible, que hablara en un castellano lo más neutro posible, todo esto lo hicieron porque la querían que el proceso de doblaje a otros idiomas no tuviera inconvenientes y se realizara lo más rápido posible para que todos los dualistas del mundo se enteraran de lo sucedido lo más rápido posible. Aunque lo que había visto Nahuel no sería nada nuevo para algunos, un relato más podría hacer que el resto de los incrédulos, como lo era el General Kordevan, empezaran a reevaluar su opinión sobre el tema.
Entretanto, los habitantes de la ciudad de Santa Rosa volvieron a habitar la ciudad y a comenzar con los trabajos de limpieza y recuperación. Mayúscula fue la sorpresa que se llevaron todos al ver que la plaza al norte del centro cívico tenía un cráter y que los edificios de alrededor estuvieran resquebrajados además de que los árboles se encontraban chamuscados, muchos pensaron inmediatamente que eso fue obra de un potente rayo, pero con el tiempo y con la mente un tanto tranquila tras lo sucedido, comenzaron los cuestionamientos. Los medios de comunicación nacionales hicieron eco de lo acontecido propagándose por todo el mundo por lo que varios expertos en desastres naturales no podían concebir que un rato pudiera hacer tanto daño en esa plaza mientras que expertos sobre explosivos y elementos afines decían que ese daño solamente lo podía ser causado por una gran explosión proveniente de una poderosa bomba, todo eso provocó que los santarrosenses tuvieran miedo, pero pese a todo lo que decían los expertos, todos los habitantes de la ciudad coincidían en algo: que lo que ocurrió en su ciudad era producto de alguna maldición, increíblemente no se ponían de acuerdo que quién podía haberlos maldecido, si Dios o el diablo o un brujo o el mismo planeta, de todos modos nada ni nadie podía sacarle a esas personas esa ridícula idea, pero factible para ellos por lo que después de varios días, el asunto quedó en el olvido ya que los santarrosenses querían olvidarse del mal trago y reparar los daños causados por los fuertes cataclismos. No obstante, Nahuel no se salvó de un sermón del General Kordevan porque, por culpa de su torpeza, la gente de Santa Rosa pensaba lo que pensaba, increíblemente, el joven no recibió ni un solo castigo ya que Kordevan no sabía que castigo imponerle y el asunto de la explosión ya estaba casi resuelto aunque su resolución fuera errónea, pero le advirtió que si él tenía otro “episodio de torpeza” sería severamente castigado.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/05/historias-del-universo-saga-dualista_30.html
Pasaron varios minutos y no pasaba nada interesante para Nahuel y los demás soldados, los únicos que tenían algo de “acción” eran los técnicos, Sabrina que controlaba el aparato y Mercado que se comunicaba cada tanto con Gabriela con la ayuda de un auricular porque no quería usar el otro porque de lo contrario tendría que sacarse su comunicador y no debía hacerlo. En un momento dado, Mercado empezó a gritar desaforadamente.
–¡Señorita Izaguirre! ¡Señorita Izaguirre! ¡¿Qué está pasando?! ¡Responda! –gritó el Teniente desesperadamente y luego retiró el auricular con que se comunicaba con Gabriela rápida y bruscamente– ¡Maldita sea!
–¿Qué ocurrió, señor Mercado? –preguntó Nahuel intranquilo después de escuchar la desesperación de su superior y un agitado por haber corrido hacia él, al tiempo que Sabrina miraba al Teniente con mucha preocupación y los técnicos dejaran de trabajar para escuchar la respuesta del hombre.
–Se cortó la comunicación y… me atrevería a decir que los estaban atacando… –respondió Mercado con seriedad sintiendo la presión de las miradas de todas las personas allí presentes mientras se llevaba las manos hacia la cabeza.
–¡¿Qué?! –exclamaron todos en el toldo.
–¿Pe-Pe… pero está se-seguro de… de eso? –interrogó titubeando Sabrina aterrada.
–Sí… antes de que se cortara la comunicación, la señorita Izaguirre dijo que estaba viendo unas cuantas sombras que se movían hacia todos lados, rodeando a ella y a su grupo. Seguidamente los soldados empezaron a disparar, después escuché un grito de Izaguirre y finalmente silencio… Eso es todo… –contestó Mercado causando que Sabrina se sintiera muy preocupada y sus ojos comenzaron a lagrimear.
–¡Sabrina! ¡¿Has podido determinar qué clase de dimensión es?! –preguntó Nahuel rápidamente.
–Yo… yo no lo sé. Sólo me encargo de que el dispositivo funcione correctamente. Para eso tienes que preguntarles a algunos de los técnicos. –contestó la mujer.
–¡¿Y ustedes?! –preguntó a los técnicos.
–Nada, ni siquiera los pocos datos que pudo recoger la señorita Izaguirre no son suficientes para determinar su naturaleza… –admitió uno de ellos.
–¡Maldición! ¡Cómo detesto que ocurran éstas cosas! –maldijo el joven.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/06/historias-del-universo-saga-dualista.html
Apenas se asomaron por una gran estalagmita los soldados que iban al frente junto con el Teniente, vieron que en la pared rocosa había una entrada de otro camino por lo que esos soldados se alegraron al verla, pero apenas terminaron de pasar la formación, se dieron cuenta de que había más caminos en la pared y debido a eso su alegría se transformó en una completa desilusión, lo mismo le pasó al resto de los dualistas cuando vieron los distintos caminos para elegir. Apenas todos observaron los caminos, se colocaron delante de todos ellos.
–Bueno… me temo que hay seis caminos para escoger… –admitió Mercado.
–Ahora sí que se ha vuelto confuso, ¿cómo sabremos cuál camino es el correcto? –afirmó Sabrina.
–Además la confusión puede llevarnos a una trampa mortal… si elegimos el incorrecto… puede que no la contemos después… –aseveró Nahuel.
–Sé que les parecerá raro lo que diré, sobre todo para los que ya han hecho misiones de rescate, pero todos ustedes reúnanse para elegir que caminos tomamos. Entretanto me comunicaré con Vanegas para informarles lo que sucedido hace unos minutos atrás –afirmó Mercado y se alejó un poco de los soldados para comunicarse con el técnico en la “superficie”, debido a eso el resto de los soldados comenzaron a debatir sobre qué camino tomar para continuar su misión. Sin embargo, no se ponían de acuerdo para escoger un camino, ni echándolo a la suerte podían estar seguros ya que la fortuna pareciera no apoyarlos. Un tiempo después el Teniente Mercado volvió al grupo.
–¿Y bien? ¿Ya han escogido? –preguntó.
–Me temo que no hemos podido ponernos de acuerdo, señor. –contestó Nobelis.
–Por algún motivo no podemos llegar a un jodido acuerdo. –secundó Nahuel.
–¿Y entonces por qué no nos dividimos y tomamos distintos caminos? Si uno de ellos se torna peligroso, podemos regresar hacia atrás y esperar al resto a ver si han encontrado el correcto, el grupo que lo encuentre regresaría y le avisaría a los demás… –sugirió Sabrina.
–Es una buena idea, señorita Martínez, pero esta caverna no es normal… de hecho puede que no sea lo que aparenta… –afirmó Mercado– No obstante, y viendo que nadie se pone de acuerdo, es la única opción que tenemos y no hay tiempo que perder.
–¿Y Vanegas le dijo si han podido establecer la naturaleza de la dimensión? –preguntó Nahuel y el Teniente negó moviendo su cabeza de lado a lado–. ¡Maldición! ¡Todavía no sabemos si esas sombras son ángeles o demonios!
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/06/historias-del-universo-saga-dualista_13.html
Segundos más tarde apareció, desde el costado izquierdo, según donde entraron los dualistas, emergiendo de la densa oscuridad una gigantesca mosca negra que en vez de ojos compuestos tenían grandes ojos comunes completamente rojos a excepción de la pupila que era negra, salvo ese detalle el resto del cuerpo era al de una mosca común. El insecto dio unas cuantas vueltas en el “claro” de la caverna provocando que su zumbido fuera más estruendoso causando que los dualistas le dolieran sus oídos cada vez más y más, luego de unas vueltas la mosca posó en la parte superior de la roca dejando de batir sus alas lo que produjo que el zumbido ensordecedor dejara de escucharse tras eso el insecto empezó a hacer contorsiones muy violentas mientras adquiriría una forma humana al tiempo que se escuchaban unos chillidos de dolor, luego de unos segundos de espantoso y curioso espectáculo contemplado por los atónitos dualistas apareció un ser colosal con alas extrañamente de murciélago totalmente extendidas con forma humana bien definida que Nahuel conocía muy bien.
–Lo que me temía… Beelzebub. –declaró el joven sin titubear mirando al demonio.
–Saben… cuando me di cuenta que significado le colocaron ustedes, humanos, a mí nombre, pensé que era un ultraje. Pero luego… descubrí que ser el señor de las moscas y ser una tiene sus ventajas… –afirmó Beelzebub.
–Como si no supieras el significado de tu nombre antes de que fueras derrotado. –afirmó Nahuel a modo de broma.
–¡¿E-E-E-E-Es… ese demo-demo… demonio… e-e-es Beel-Beel-Beelzebub?! –preguntó Nobelis totalmente aterrado.
–“¡¿E-E-E-E-Es… ese demo-demo… demonio… e-e-es Beel-Beel-Beelzebub?!” ¡¿Tienes un grave problema de disfemia que no puedes formar una jodida frase bien?! ¡No creo que ésta sea la primera vez que ves a un demonio! –exclamó el demonio tras escuchar a Nobelis.
–¡Pues tu inmunda presencia causa que él no puede hablar como corresponde! –gritó Nahuel.
–Gracias, ¡qué lindo cumplido! –dijo el ser con sorna.
–¡Basta de charlatanería! –gritó Mercado–. ¡¿Qué haces tú aquí?! ¡¿Eres el causante de ésta dimensión?! –le preguntó a Beelzebub.
–En teoría nunca le digo a humanos que es lo que hago o dejo de hacer si uno me pregunta, pero en ésta ocasión haré una excepción. Vine aquí para averiguar algunas cosas que no valen la pena mencionarlas, y sí, soy el responsable de ésta dimensión. –contestó Beelzebub.
–¿Y por qué decidiste que ésta dimensión tuviera un ingreso que coincidiera con el de la Caverna de las Brujas? –interrogó Nahuel.
–A decir verdad, elegí al azar el ingreso de la dimensión en tú planeta. Si hubiera sabido que el ingreso en la Caverna de las Brujas causaría tanto revuelo hubiera escogido otro lugar, uno inhóspito para que nadie nos molestara. –respondió el ser.
–No importa el lugar, siempre habrá un grupo de nosotros de cualquier nacionalidad investigando las entradas a otras dimensiones sean causadas por ti o por otros de tus camaradas o por los ángeles. –aseveró Mercado.
–Sí… eso me temo… –admitió Beelzebub– Es increíble y admirable que hayan derrotado a un hechicero jefe y tres de sus mejores acólitos y les hubiera quedado más municiones…
–¿Hechicero jefe y sus mejores acólitos? Ja, ja, ja, ja. ¿En serio? ¡No me hagas reír! ¡Tan buenos eran que fueron abatidos por nuestras armas en menos de medio minuto! Ja, ja, ja. –comentó Nahuel entre risas.
–Además reservamos las balas para los últimos demonios que nos enfrentáramos. Y como sos el único que veo… serás el que reciba mis descargas… –expresó Nobelis y apuntó con su arma a Beelzebub.
–¡Nobelis, no! –gritó Nahuel para que su compañero no disparara, pero ya era tarde. El cabo descargo todo su cargador contra Beelzebub y éste se movió hacia un costado para evadir las balas sin cambiar su postura en lo más mínimo, el movimiento fue tan rápido que el demonio parecía como si se hubiera teletransportado.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/06/historias-del-universo-saga-dualista_20.html
Las peleas entre ángeles, demonios y dualistas se recrudecieron. Las entidades luchan con mayor ferocidad causando que los soldados que apenas entraban a la milicia no pudieran defenderse como debían y en consecuencia quedaban fuera de combate casi al instante, los veteranos eran los que los salvaban de una muerte segura pero no de las heridas. Asimismo los veteranos también tenían problemas en combate no sólo en la lucha cuerpo a cuerpo aunque terminaban siempre triunfando con alguna que otra herida, la dificultad radicaba en lo prolongado que eran los combates; también con las continuas emboscadas o en la aparición repentina de refuerzos angelicales o demoníacos. Cada misión que efectuaba la milicia dualista del mundo terminaba con muchos soldados heridos, tanto fueron los heridos que en un momento dado la milicia mundial dualista se había reducido a casi el veinticinco por ciento de efectivos sin que tuviera lesiones o estuviera en la cama de alguna Enfermería General, los únicos dos países que se salvaban de las estadísticas eran Italia y Argentina, por lo que a los soldados dualistas de esos países tenían que realizar las misiones del resto de los países afiliados hasta que dicho países recuperaran sus fuerzas, por lo que esos países recibieron más equipamiento para hacer las misiones sin problemas. Las Salas Técnicas argentinas e italiana trabajan casi al doble de lo normal para general armaduras, armas blancas, de fuego y municiones mentales, pero por más horas que trabajaran los técnicos las máquinas no podían trabajar continuamente ya que se sobrecalentarían y por consiguiente se destruirían, por lo tanto la cantidad de armas era limitada pese a los esfuerzos de los técnicos.
Para los primeros días de marzo la situación había entrado en un una suerte de impasse, una tregua sin acordar y el ambiente mundial se tornó tenso, todos los dualistas temían que esa inactividad repentina sea la antesala de un conflicto a gran escala, tan grande que el resto de la humanidad vería a las entidades energéticas atacándoles sin piedad generando un pánico mundial tan intenso que todos pensarían que sería el fin de la raza humana. Debido a eso, los técnicos seguían trabajando sin descanso para generar suficientes suministros para un conflicto de increíbles magnitudes al tiempo que los instructores hacían entrenar a los reclutas con mayor intensidad para que estén preparados para lo peor. Un día, en el Templo Dualista Panuniversalista de Capilla del Monte, uno de los soldados estaba caminando por el jardín interior cuando, de repente, recordó algo y lo enunció a los cuatros vientos “-¡Pasó casi un mes del aniversario de la muerte de Fabricio Belmonte!-” El grito fue escuchado por casi todos en el Templo y de inmediato muchos que lo escucharon organizaron un homenaje, pero debido a que faltaba poco para que anocheciera, decidieron hacer el homenaje a la mañana siguiente.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/06/historias-del-universo-saga-dualista_26.html
Esa vista, sumado al hedor de la muerte, hacía que María tuviera muchas náuseas.
–¡Chicos, paren por favor! Me siento mal… –afirmó María con una expresión en su rostro que confirmaba su malestar, debido a eso sus amigos se detuvieron y colocaron la caja en el suelo. Acto seguido la joven se acercó hacia uno de los contenedores de basura y lo abrió para vomitar allí adentro.
–¡Puag! ¡El olor a sangre podría es intenso! –exclamó Alejandro tapándose su nariz que retorcía por culpa del hediondo olor.
–¿Recién te das cuenta del olor? Hace una cuadra y media que caminamos por esta calle y el hedor se sentía metros antes de que llegáramos a la intersección para tomar esta calle. –replicó Nahuel.
–Sí, lo sentía, pero me estaba mentalizando para no tener náuseas como María. –respondió Alejandro señalando a su compañera que todavía no terminaba de hacer arcadas.
–Yo también me estaba mentalizando, pero creo que ni un monje tibetano podría mentalizarse aquí… –aseguró Nahuel.
–Eso es cierto, encima el calor que hace aumenta la intensidad del olor… ¡Uf! ¡Cada vez es más intenso! –declaró Alejandro.
–Es verdad, no obstante hay que continuar para que podamos entregar esta caja a los soldados y salir de esta apestosa calle. –afirmó Nahuel y seguidamente él y Alejandro se acercaron a María.
–María, ¿estás bien? –preguntó Alejandro y la joven hizo unos gemidos de dolor.
–¡Ay! ¡No lo sé…! ¡Ay! Me duele toda la barriga y estoy… harta de vomitar… ¡Me duele hasta el cuello! –gritó la muchacha mientras continuaba haciendo arcadas y gemía de dolor.
–No quiero presionarte, pero tenemos que avanzar a pesar de este… jodido y desagradable hedor. Quiero que aguantes un poco más si puedes. –afirmó Nahuel al tiempo que se tapaba la nariz ya que le dolía por tanto retorcerse.
–Haré… haré lo que pueda. –aseveró la muchacha y luego se apartó del contenedor para después volver con sus compañeros para agarrar la caja y reanudar su marcha.
Continuaron por el desagradable camino y media cuadra antes de llegar, los jóvenes vieron como, dentro de un edificio que tenía un gran boquete porque un auto había entrado en él, dos perros grandes de raza mixta se peleaban con una brutalidad poco vista, ambos se mostraban los dientes que estaban ensangrentados debido a que cada uno tenía muchas heridas muy profundas donde la sangre brotaba a montones, incluso se podían ver los huesos en las partes donde había menos músculos como las patas y la cola, además uno de ellos tenía un ojo fuera de lugar mientras que el otro no tenía las orejas y en su lugar estaban los cartílagos desgarrados. Los jóvenes, al ver semejante horror, voltearon sus miradas hacia el frente e ignoraron los gruñidos, alaridos y ladridos de los perros ya que les causaba mucha pena y eso les hacía olvidar el intenso hedor de la imprevista y particular matanza.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/07/historias-del-universo-saga-dualista.html
Justo cuando el último soldado entró a la galería del cabildo la plaza se oscureció, el pitido se hizo más fuerte y de pronto comenzó la lluvia de flechas, eran azuladas y negras, las azuladas tenían una punta muy aguja mientras que las negras tenían una punta grande cuyas cuatro aristas poseían dientes para desagarrar en caso de que impactaran contra el enemigo, que caían una velocidad increíble de tal manera que, además de cortar las hojas y las ramas de las palmeras y demás árboles, atravesaban los troncos de los mismos. Algunas de ellas chocaban entre sí en el aire partiéndose en dos pedazos cada una que caían en distintos lugares a donde caerían si estuvieran completas provocando daños en los edificios, sobre todo en las ventanas, incluso muchas flechas, cuando tocaban el suelo se rompían y los fragmentos salían despedidos en todas direcciones cuya velocidad era la misma que cuando eran una flecha íntegra, ciertos pedazos impactaron contra algunos soldados en las piernas o en los brazos penetrando profundamente en los músculos; también los proyectiles impactaban en la caja de suministros que habían traído los Aprendices haciendo que en algunas ocasiones temblara por la fuerza de los impactos. La lluvia de flechas duró cerca de medio minuto, para cuando terminó de caer la última saeta la plaza estaba iluminada igual que antes, el silbido ya no se oía por ningún lado y las saetas enteras o los fragmentos que estaban tirados o clavados en el suelo se desvanecieron quedando únicamente aquellos que se hallaban en los músculos de los dualistas heridos, rápidamente los soldados comenzaron a realizar los primeros auxilios a los que estaban heridos, intentando extirpar las esquirlas con cuidado ya que muchas de ellas se podían ver y cuando las retiraban ciertos dualistas se cortaban un pedazo de su capa para hacer un torniquete en las heridas importantes, segundos después de haber sido extirpadas, las esquirlas desaparecían dejando sólo la sangre en el sitio en donde los soldados las habían colocado.
–¡Malditos hijos de puta! ¡Nos atacan a distancia como si fueran unos cagones! ¡¿Por qué no vienen acá así les partimos su mandarina en gajos?! –gritó Alejandro furioso saliendo de la galería del cabildo.
–Espero que tengas muchas ganas de pelear ya que por la cantidad de flechas parecen que son muchos… –afirmó Nahuel también saliendo del lugar junto con el resto de los soldados con cautela.
–O puede que eran unos pocos y disparaban flechas con rapidez. –opinó María.
–Todo es factible, aunque lo único que me preocupa ahora es cómo se encuentran los soldados quienes fueron alcanzados por algún fragmento de las flechas –comentó Delaglio mientras observaba a los heridos–. Iré a ver… –agregó y se dirigió hacia un grupo de soldados que intentaban sacarles una esquirla a un compañero, mientras que los médicos militares iban de un lado para el otro atendiendo a todos los heridos que podían. Entretanto Nahuel, María y Alejandro observaban, con total asombro y con cierto terror, los troncos y las ramas de los árboles agujereados al tiempo que contemplaban la mugre que tenía la plaza producto a los pequeños pedacitos de hojas de las plantas que cubrían casi todo el espacio del lugar extendiéndose hasta la mitad de las calles adyacentes, además miraron las ventanas rotas de los edificios afectados por los impactos de las flechas, cuyos fragmentos estaban esparcidos por las calles. Finalmente observaron la caja que ellos habían traído, estaba llenas de flechas y lo peor, la misma estaba abierta.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/07/historias-del-universo-saga-dualista_11.html
–¡Maldita sea nuestra jodida suerte! ¡No puede ser que aún tengan tantas entidades para combatir! –exclamó un tanto furibundo Delaglio.
–¡Es imposible! ¡Aquí hay algo extraño! –gritó Aguilar.
–¡¿Qué hacemos, señores?! –preguntó uno de los soldados. Entonces el Teniente General tuvo una idea muy arriesgada, pero que podría terminar con las avanzadas angelicales y demoníacas.
–Tengo un plan… –contestó con rara serenidad Delaglio y luego dirigió su mirada hacia el Coronel Zapata que estaba a unos cuantos metros de distancia, observando a los gigantes demonios marchando hacia ellos, por lo que lo llamó y el Coronel enseguida se presentó– ¡Coronel Zapata, escoja siete de los mejores tiradores que tengamos y reúnase conmigo a donde me vea! –ordenó el Teniente General.
–¡De inmediato, señor! –respondió efusivamente el Coronel y partió para buscar a los tiradores.
–¡¡¡CAMBIO DE POSICIONES!!! ¡¡¡LOS QUE ESTÁN EN EL SECTOR TRES CAMBIEN DE POSICIÓN CON LOS DEL SECTOR UNO!!! ¡¡¡LOS QUE SE QUEDEN EN EL SECTOR TRES DESENVAINEN SUS ESPADAS PORQUE SERÁ UN COMBATE CUERPO A CUERPO, LOS QUE ESTÁN EN EL SECTOR DOS PROTEJAN ESE LUGAR A TODA COSTA!!! –ordenó a altiva voz y todos los soldados obedecieron casi de inmediato–. ¡Capitán Aguilar, controle la situación en éste sector y lance otra bomba de energía si es necesario!
–¡Por supuesto! –afirmó Aguilar y Delaglio se dirigió con rapidez hacia donde estaban los Aprendices que se habían quedado en la palmera que utilizaron como mesa los soldados, ya que ellos escucharon los gritos de los demás anunciando los múltiples avances de las entidades energéticas.
–Perdón, por la brusquedad, pero necesito de su cooperación. –declaró Delaglio una vez cerca de los jóvenes.
–¡¿Es verdad lo que dicen, que estamos rodeados?! –interrogó María algo asustada.
–Me temo que sí. No sé por qué hay muchas entidades energéticas en cada bando, pero debemos terminar con esto de una buena vez. –respondió con seriedad el Teniente General.
–¿Y qué quiere que hagamos? –preguntó Nahuel preocupado por la situación.
–¿Saben si quedó intacto algún disuador energético después de la lluvia de flechas? –interrogó Delaglio y Nahuel se aproximó con rapidez a la caja de los suministros y regresó trayendo el único dispositivo que sobrevivió al ataque– Perfecto. Ahora díganme: ¿quién es el más rápido de entre ustedes?
–¡Alejandro Tsartsaris! –contestaron Nahuel y María al unísono.
–Bien. Escúcheme con atención, Tsartsaris. Quiero que usted corra lo más rápido que pueda con el disuador en sus manos y lo active en el pilar energético para hacer que desaparezca para siempre. Sospecho que si eliminamos el punto donde llegan los refuerzos angelicales tal vez no sólo frenaremos la aparición repentina de los mismos, también la de los demonios… –le dijo Delaglio a Alejandro y tras terminar el joven comenzó a mostrar un rostro de terror mientras negaba con su cabeza.
–¡No, no, no, no, no y no! ¡No lo haré! ¡Vaya uno a saber si esos cien metros que separan la plaza del pilar es una trampa! –exclamó Alejandro con temor al tiempo que continuaba negando con su cabeza.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/07/historias-del-universo-saga-dualista_18.html
María, Alejandro y Nahuel se levantaron del suelo con un intenso dolor de cabeza y corporal sin abrir sus ojos puesto a que éstos les dolían si los abrían. No sabían porque estaban en el suelo y porque tenían adoloridos sus cuerpos, lo último que recordaban era cómo las grandes manos oscuras los habían atrapado y que los movió hacia el extraño fenómeno visual par después ver una luz que los cegó, lo siguiente era que estaban despertando y levantándose en el suelo.
–¡Ay! ¡Cómo me duele todo! –exclamó Alejandro– ¡Y encima no puedo abrir los ojos! ¡Ay!
–¡Esas manos negras hijas de puta! ¡Cómo las destruiría si no me hubiera distraído! –maldijo María tratando de levantarse, pero volvía a incorporarse apenas sentía que sus piernas temblaban y que no podría mantener el equilibrio.
–¡¿Y cómo íbamos a saber que emergerían esas manos del fenómeno?! –explicó Nahuel–. ¡Lo único que me preocupa es dónde estamos parados y qué era esa voz que nos llamaba!
–¡Bueno… si quieres saber dónde estamos parados, abre tus ojos pues cuando yo los abro me queman como si estuviera viendo al sol con un telescopio! –aseguró Alejandro.
–¡¿Y cómo sabes lo que se siente ver el sol con un telescopio?! –preguntó María.
–¡Es una forma de decir, maldita sea! –respondió de mala manera Alejandro al tiempo que Nahuel, que ya estaba parado, abría los ojos y aguantaba el dolor lo más que podía.
Cuando los abrió sólo veía el contorno de su campo visual ya que tenía una especie de mancha negra que le impedía ver completamente, acto seguido abrió y cerró sus ojos con fuerza para averiguar si con esos movimientos recuperaba su vista, después de unos cuantas repeticiones de movimientos la vista regresó paulatinamente hasta que la recuperó del todo y ya no le dolían los ojos. El joven veía un paisaje apocalíptico: era la ciudad de Salta tal y cómo la veía antes de que apareciera las manos negras, pero sus edificios estaban completamente destruidos, el asfalto de la calle hecho añicos en algunos sectores, postes de luz, ramas, cables del tendido eléctrico y escombros por todos lados, vehículos reducidos a moles de hierro retorcidos, animales muertos, y lo peor, partes de cuerpos humanos esparcidos por todos lados, de hecho el joven tenía un brazo a no más de tres metros delante de él lo que le produjo cierta impresión.
El cielo era amenazante puesto a que estaba cubierto de nubes muy grises y se podían escuchar unos ensordecedores truenos y cada tanto el oscuro firmamento soltaba un rayo a la distancia, por increíble que parezca el lugar estaba bien iluminado como si gran parte de los rayos del sol atravesaban las nubes. Nahuel miró detrás de él y descubrió que él y sus amigos estaban delante del monumento de Güemes, pero estaba destruido, gran parte de la pilastra estaba hecha desecha y los escombros en la base, mientras que la estatua del general Güemes le faltaban varias partes como la cabeza de caballo y del jinete y partes del cuerpo de ambas figuras. Los árboles de sus alrededores se encontraban todos caídos y el cerro que horizonte estaba en llamas, emanando un humo negro muy espeso. Alejandro y María pudieron levantarse y sostenerse sin perder el equilibrio, además de recuperar la vista y observaron el desolador panorama para después mirar, seguidamente miraron hacia donde estaba mirando su compañero y se acercaron a éste.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/07/historias-del-universo-saga-dualista_25.html
Alejandro y Bruno caminaran varios metros saltando escombros y soportando el hedor de la muerte, más fuerte que cuando el dualista avanzó por aquella calle donde estaba todos las personas muertas, con sus cuerpos lacerados cuyas entrañas estaban expuestas al aire y al calor del ardiente sol salteño. Soportando eso, la horripilante vista proporcionada por los cuerpos repletos de heridas de distintas armas y la compañía de un misántropo, Alejandro solo pensaba en terminar con el plan de Nahuel cuanto antes para encontrar la manera de volver a la dimensión a la que pertenecía y así no tener que estar más al lado de unos sujetos muy peligrosos.
–Sabes, Tsartsaris, creo que elegí el mejor camino. No vimos ninguna entidad energética y el único peligro del que debemos estar atentos es con los edificios… porque en cualquier momento se nos cae un pedazo de escombro sobre nuestras cabeza –afirmó Zysman y recibió como respuesta el silencio del dualista–. ¿Qué te pasa? ¿Te comió la lengua el gato? Bueno… teniendo en cuenta que ya no hay más gatos podríamos decir que si te vos te comiste la lengua. Ja, ja, ja. –agregó mirando al muchacho, y de inmediato ambos detuvieron su marcha.
–Te diré algo una sola vez: No soporto a ti ni a los de tu calaña, así que será mejor que aceleremos el paso y lleguemos a la jodida torre para terminar con esto de una buena vez. –Aseveró Alejandro con frialdad al tiempo que observaba a Zysman directamente a los ojos y por unos segundos reinó un silencio muy incómodo.
–Entonces… ¿puedo tocar la guitarra? –preguntó Zysman.
–¡Haz lo que quieras! –gritó exasperado el muchacho y reanudó su marcha.
–¿A qué volumen quieres que toque? –interrogó Bruno y el dualista no respondió–. Bueno, si tú quieres –Añadió el misántropo y comenzó a tocar su guitarra a un volumen “normal” y empezó nuevamente a caminar, pero al dar unos pasos dejó de andar y de tocar su instrumento–. ¡Ey! ¡Tsartsaris! ¡Detente! –gritó causando que el dualista se detuviera y se volteara para ver al misántropo con mala cara.
–¡¿Qué carajo quieres ahora?! –preguntó furioso Alejandro.
–¿No escuchas ese sonido, como si fuera un grito? –interrogó Zysman mientras miraba para todos lados prestando atención en lo que oía para encontrar la causa del sonido.
–¡No, no escucho nada! –replicó el dualista.
–¡Cállate y presta atención! –contestó Bruno y Alejandro, tras largar un suspiro de exasperación, se concentró para oír el sonido que escuchaba Zysman. Al cabo de unos segundos Alejandro oyó un ruido, como si fuera un grito ahogado.
–¡Lo escucho! –aseguró el joven acercándose al misántropo procurando no hacer ruido al caminar.
–Parece que alguien estuviera gritando… –admitió Zysman– Y creo que proviene de esos escombros de allí. –Agregó señalando unos cuantos escombros a su izquierda que, entre los pedazos de pared, había una puerta con su marco ligeramente inclinados a la izquierda.
Seguir leyendo: http://lashistoriasdeexcalfing.blogspot.com.ar/2015/08/historias-del-universo-saga-dualista.html