Ella decidió marcharse,
en aviones hacía turbulentos destinos,
sostenía en el aire su presión,
entre nubes, tocó la atmósfera,
y desistió bajando sus sueños
en un campo de pinos.
Quería buscar,
aquello por lo cual se escapó,
tímida y tierna,
los tallos del amor,
lastimaron con espinas
su ya cansado corazón.
Lo tenía todo,
elegante, bella y
piernas que jamás
las palmas de cualquier hombre,
sabrían apreciar.
Pero todo es un destino,
todo es un acto,
y una continuación,
y en honor a su voluntad,
cansada de buscar,
volvió a tomar un avión,
para descansar en una isla
lejos del temor
a un amor que nunca
en su vida se presentó.
Comentarios
En esta ocasión me amparo y coincido con tu comentario.