Arrecife de cosas vívidas,
inmoladas,
lúdico baúl que atesora
lo que sombras y herrumbre
no.
Batallas perdidas
en los suburbios,
martirio colectivo
de niños sedientos
de ambrosías de dioses
olvidados.
Barrio desairado
de opulencia
y buen gusto,
de miserias aletargadas
en los rincones.
Mi cobijo
es libertad que nadie aspira.
Mi certeza
acéfala y miope,
mioma que nada puede exorcizar.
Mi pasado es mi hoy.
Mi mañana
aún corre en triciclo.
Comentarios
Muy interesante poema. Con una belleza muy sencilla y original; el verso final me recuerda a aquello de Dylan Thomas: "La pelota que arrojé cuando jugaba en el parque aún no ha tocado el suelo."
Un saludo.
Nery