Oscuridad senil
Alma que no puede llegar a Aqueronte
Porque desde que la luz se fue de tu corazón
Sigues por el Mundo solitaria y errante
Hablando sandez y sin razón.
Obscuridad llegada de la luz
Que arde en el infierno de Dante.
En eso te has convertido, tú
En una Atenea demente.
Triste muy triste es la demencia senil.
Te odian, te maltratan, no te entienden
Tú no sabes si vienes o te vas a ir
No esperas nada, te hieren.
Se ríen de ti, de tu equivocación
De cosas que dices o haces
Ellos te ven como diversión
Tú solo ves disfraces.
Tú que de todo te olvidabas
Y Preguntabas ¿Quiénes son?
Hoy se olvidan que amabas
Y el lugar de tu panteón.
Autor: Pedro Celestino Fernández