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Levántate

BitterBitter Pedro Abad s.XII
editado diciembre 2013 en Narrativa
Esto es un pasatiempo mientras trabajo en algo mucho más "grandilocuente". No acepto sino exijo críticas feroces, necesito ver fallos por muy pequeños que sean. Gracias.



-Levántate...

Lo peor de despertarse en el suelo es que no sabes si es más doloroso moverte o quedarte tumbado. Esta sensación no era nueva para mí, es más, últimamente se repetía con demasiada frecuencia. Al levantar la cabeza y echar una ojeada alrededor rogaba, como siempre, a todo lo sagrado que no hubiese cuerpos masculinos desnudos en mi casa. El primer reconocimiento era satisfactorio, tan solo una hembra humana con los pechos al descubierto yacía sobre mi sofá. Con un leve esfuerzo me reincorporé y tras subirme los pantalones di una vuelta por el resto de habitaciones. Resulta que la fémina y yo estábamos solos, bien, eso significaba que el resto de los invitados se marcharon a tiempo. Era realmente odioso despertarme en estas circunstancias rodeado de cuerpos semi-inertes y oliendo a sexo.

Después de ponerme una camiseta me acerqué a la chica del sofá e intenté despertarla de la forma menos brusca posible. Ella no tardó en entreabrir los ojos, sonreírme y extender sus brazos para abrazarme. Aproveché ese gesto para levantarla del sofá evitando el abrazo, tras lo cual le expliqué brevemente que esperaba visita y que ella no podía quedarse, mientras hablaba, ella aprovechó para vestirse.

-Vale – dijo ella sin rechistar – me puedes llamar por la tarde si quieres. – añadió con una cálida sonrisa que me puso los pelos de punta.

-Sí... – intenté no decir nada mientras la acompañaba a la puerta – márcame tu número.

Le extendí mi móvil a lo que ella respondió con otra sonrisa. Tecleó rápidamente un número y salió del apartamento dedicándome un “hasta luego”. Inmediatamente cerré la puerta y presioné la tecla verde del teléfono. No tuve ni que acercarme el aparato al oído ya que pude oír el ring desde el otro lado de la puerta. Resultaba extraño que en estos tiempos alguien no tuviese una melodía como tono de llamada, sino un simple todo predeterminado. Me contestó la misma voz que acababa de escuchar segundos atrás:

-¿Sí?

-Lo siento, búscate a otro – dije con el teléfono enfrente mirando al infinito, sin esperar una respuesta di por finalizada la llamada.

Con pasos muy blandos volví al salón. Una vez sentado encendí el ordenador, puse la contraseña y me vi ante un fondo de escritorio de tono amarillo con la imagen de un hombre calvo, con una barba que le otorgaba cierto aspecto de tipo duro, sus ojos brillaban con una mirada de mala leche y debajo tenía una inscripción que formaba un juego de palabras con dos elementos de la tabla periódica. No pude evitar quedarme mirando el fondo mientras pronunciaba en voz baja “mi estrella, mi perfecto silencio”, tras ello conseguí centrarme en mis asuntos. Tras un par de clicks se hallaba ante mí una pequeña ventana oscura pidiéndome mis datos. Hice lo de siempre: nombre de usuario, contraseña, asegurarme de no ser recordado en este equipo, enter. De normal me habría entretenido con las ofertas del día pero esa mañana tenía asuntos pendientes así que debía ir al grano. No tuve ni que abrir mi lista de contactos, una ventana de chat apareció con un leve resplandor naranja, “Nak-Thai” se quería comunicar conmigo por voz. Acepté la llamada para decir una sola cosa antes de colgar: “en marcha”. Momentos después “Nak-Thai” aparecía como desconectado.

Mientras esperaba decidí desayunar algo. Mi desayuno se quedó en una intención puesto que el teléfono empezó a vibrar en mi bolsillo y me vi obligado a descolgar.

-Dime, fortachón. – procuré transmitir cansancio con mi voz.

-¡Tío, que pasada anoche! Se comenta que no te quedaste solo cuando nos fuimos, eh.

-Cómete un...

No pude especificar qué era exactamente lo que quería que ingiriese mi interlocutor, un fuerte ruido invadió el altavoz de mi móvil y la llamada se interrumpió. A su vez, desde mi casa pude oír una explosión, a juzgar por el sonido no debía de haber ocurrido muy lejos.

-Venga hombre, no me jodas...

Continuará mientras las condiciones sean propicias.

Comentarios

  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado diciembre 2013
    Bitter

    El texto es claro y bien redactado. Me recuerda mi vida de soltero, vida que añoro y que a veces me hace decir: “mierda de la que me salvé aquella vez”.

    Leeré la continuación.

    Saludos

    Pd.: me gusta el contenido, los temas formales sintácticos y semánticos no los comento. Mi visión es de lector.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2013
    Casi me pierdo esta joyita, menos mal que vine a leer. Me lo guardo para el fin de semana, que tendré más tiempo para comentarte.
    ¡Bienvenido!
  • BitterBitter Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2013
    Gracias a juancho y a Suina por comentar, para vosotros marchando la continuación.


    Capítulo 1

    -¡Por Dios, que alguien llame a una ambulancia! No te preocupes, colega, estás espantoso pero vas a salir de...

    Con estas últimas palabras se cierne la más absoluta oscuridad. Solo queda la nada y el todo, mezclados en una masa deforme que cuesta distinguir. El fugaz momento de la vida se percibe insignificante ante la eternidad y todo lo que ella trae consigo. Después de las incontables coces de la vida, la muerte llega con un cálido abrazo que solo puede sentir el alma, quedándose el cuerpo material helado. Es hora de vagar por el infinito, a todo lo vivo le toca en su momento.

    ***

    Durante el último año, una de mis actividades rutinarias favoritas era pasearme por el cementerio, bajo circunstancias adversas uno encuentra algo de paz entre los muertos. Aprovechando la reciente muerte de un conocido en un atentado terrorista había decidido saciar mi deseo de reunirme con viejos fantasmas. Bien es cierto que no creo en las conjeturas, pero siempre que me detenía ante las mismas tres lápidas se me helaba la sangre, no terminaba de acostumbrarme a ver esos nombres grabados. Tenía la sensación de que algún día, en éstas mismas lápidas, aparecerían nombres diferentes, totalmente desconocidos para mí. A veces imaginaba cómo sería volver a casa y encontrarme con las personas que aquí yacen. De una cosa podía estar seguro, sentiría pánico.

    ***

    Un minuto y dieciocho segundos, es lo que había tardado en morir. En momentos de tensión no pasa ni un segundo sin que lo cuente mentalmente. Veinte segundos exactos para ponerme algo de ropa, ocho para bajar las escaleras, casi cincuenta segundos para llegar al lugar de la explosión y un breve instante para escuchar a un hombre, arrodillado frente a un cuerpo ensangrentado, decir algo que empezaba con “¡Por Dios...!”.

    No había tiempo que perder, me acerqué con paso decidido al reciente cadáver de mi amigo.

    -Levántate – el hombre arrodillado interfería en mis asuntos, debía apartarlo como fuera – he dicho que te apartes.

    Ante la sorpresa de aquel simple ciudadano me puse a registrar el cuerpo. Antes de nada le tomé el pulso por la parte del cuello que no estaba desgarrada, “muerto” dije en voz baja; acto seguido sustraje la cartera y las llaves del difunto. Justo en el momento de levantarme, mi mirada se posó sobre un teléfono móvil a varios metros del cuerpo, aunque no había por donde cogerlo, me hice con él también. Para cuando me iba alejando de la escena la muchedumbre ya había invadido las calles, afortunadamente pude esfumarme antes de la aparición de cualquier agente de la ley.

    Conseguí volver a casa a tiempo para recibir a los invitados que esperaba, tres hombres muy serios y profesionales.

    -Ha explotado algo ahí abajo, espero que no tenga que ver con nosotros. – dijo uno al abrir yo la puerta.

    -Ahora mismo todo tiene que ver con nosotros. – le contesté dándole la mano como saludo.

    -Menudo contratiempo, más nos vale no sufrir más distracciones. – añadió otro mientras entraba.

    -Con distracciones o no, hacemos lo que se debe hacer. – el tercer y último invitado cerró la puerta tras de sí.

    -Ya lo creo...

    ***

    Las inscripciones las leía siempre de izquierda a derecha. Primero se encontraba mi madre, a su vez “Madre, hija, esposa” según la inscripción. El siguiente era mi padre, con un grabado similar. El tercer nombre nunca llegaba a leerlo, ¿por qué iba a hacer tal cosa? Al fin y al cabo una lápida afirmaba que estaba muerto, mientras que yo, ni tan siquiera dignándome a mirarla, me erguía enfrente demostrando lo contrario.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2013
    Levántate...

    Buen comienzo, describiendo el lugar y la sensación. En su justo punto, el comienzo da ganas de seguir leyendo. El segundo párrafo en la misma línea, contado de manera fría y escueta, lo que hay es lo que hay, como dice Juancho,claro y entendible.

    Sobre el guión de diálogos ya vi por algún lugar que tomaste nota de como hacerlo.

    En el bloque que comienza con …Le extendí mi móvil… cuidaría de las dos terminaciones en mente rápidamente e inmediatamente, para mi gusto las palabras terminadas en mente rebajan un texto, pero dos, y tan seguidas redoblan el mal efecto. Si el relato fuera mío ¡buen trabajo! cambiaría el rápidamente porcon rapidez, y el inmediatamente por un enseguida.

    Te acabo de ver volviendo al salón con pasos muy blandos, el muy acentúa la blandura de los pasos ( bravo por esto). Me gusta como comienzas las frases de cuando enciendes el ordenador con el reflejo del hombre calvo con barba, y mirada de mala leche ( reírse de uno mismo es un buen ejercicio de humildad, o vapulear al personaje que se encarna...no me gustan los personajes narrados en primera persona en que solo es un autoalabo soterrado, por fortuna no ocurre en tu texto).

    Como lectora, te diré que me sobra todo el exceso de tareas rutinarias de encendidos de clicks, nombres de usuarios, contraseña, etc…lo salva la excelente frase que me apunto de “mi estrella, mi perfecto silencio”, un contrapunto lírico a tanta dureza que le va muy bien al relato, y que además ¡SORPRENDE!

    Por lo que he leído tienes una manera de escribir coloquial, directa al grano, sin aspavientos, sin excesos de retórica ni de descripciones, con ritmo y soltura, y con un pequeño pequelísimo poso sensible ( la frase magistral de la estrella), qu contrarresta la imagen del aparente chico-duro-chico-malo del cuento.

    La segunda parte del relato la dejo para otro momento.
  • SuinaSuina Garcilaso de la Vega XVI
    editado diciembre 2013
    Me gusta cómo empiezas con esos puntos seguidos sin explicar con el …vas a salir de…


    El siguiente párrafo demasiado sublimado, utilizando palabras grandes como: Más absoluta oscuridad…eternidad, la muerte que llega con uncálido abrazo que solo puede sentir el alma…vagar por el infinito ...el discurso narrativo resulta demasiado álgido, entiendo que se alce la voz cuando la trama lo exija, pero si nada más empezar utilizamos el léxico elevado ¿qué usarás cuando realmente necesites elevar el tono, el volumen, la expresividad?. El tono es importante para darle voz al discurso, puede ser grave, agudo, serio, profundo, leve, ligero,humorístico, pedante, o álgido y elevado que es el que has utilizado en els egundo párrafo de este tu segundo capítulo. Entiendo que vagas por un cementerio y la manera de contarlo ha de ser, por decirlo de alguna manera, fúnebre, pero si ya has utilizado todos tus cartuchos dramáticos de una sola vez, gritando,clamando, gimiendo, acudiendo a grandes palabras... ya no restaría nada más que pegar alaridos, por eso te digo que hay que medir, rebajar, aguantar la voz, para poder extremarla cuando toque dar un grito ¿entiendesl o que quiero decir?, regular el volumen de la voz del narrador para utilizarlos tonos elevados cuando el guión lo requiera. Tú has empezado con absoluta soscuridad, eternidades, muertes y sentires de almas vagando por el infinito….

    Por fortuna, en el párrafo siguiente vas a un cementerio y das otro tono que por cierto me encanta, aunque no case con el timbre del primer bloque.

    El minuto y dieciocho segundos que tardó en morir el sujeto, la manera de contar los veintes egundos exactos que utilizas para vestirte, los ocho para bajar las escaleras, los casi cuenta que…¡Bravo por ponerlo en letras en vez de en cifras, me parece más literario!,. y además se lee más despacito, me gusta muchísimo como lo has hecho! ¡Bravo por cómo nos has hechos contar los segundos en éste magnífico bloque que salva al resto del relato y perdona al primer mal párrafo con el que comienzas! ( Según mi humilde manera de verlo).

    Todo lo demás muy en consonancia con el capitulo I, coloquial, chico malo malo, revisando el cadáver, diálogos cortos y fácticos…

    Para finalizar, otra vez el cementerio,ésta vez con el tono justo y adecuado, sin gritos ni aspavientos dramáticos,leyendo lápidas, por orden, sin describir el sentimiento ni el dolor dellector, que sin embargo, sin decir diciendo, se presupone.

    Bueno….no hagas mucho caso a la crítica,me he dejado llevar por la lectura, posiblemente ná que ver con l aintencionalidad del que escribe, ya sabes, la letra se libera de su autor, y y ano son suyas, sino de sus lectores. Nos pertece.
  • GILBERTO LUGOGILBERTO LUGO Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2013
    Buen trabajo Bitter, me gusta el inicio, haces que el lector se sienta identificado con el personaje. Realmente no estoy acostumbrado a escribir en primera persona, pero dicen que es bueno diversificarse, así que lo voy a considerar. En cuanto a fallas, no las encuentro. Felicidades
  • BitterBitter Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2013
    Lo primero, sigo agradeciéndoselo a todos los que me leen. Estoy trabajando en el segundo capítulo (debería ser el tercero pero el primero de todos lo considero el piloto).

    Suina, mereces una mención especial, desde luego. No sé cómo agradecerte el empeño que pones en los detalles. De verdad, cada cosilla minúscula que sacas me sirve de gran ayuda. Empiezo, pues, con las aclaraciones.
    1.He cambiado el rápidamente tal y como has sugerido, inmediatamente lo he dejado como está, creo que con ese pequeño ajuste queda bien.
    2.Has interpretado muy bien la parte del reflejo de la pantalla, mejor incluso de lo que yo quería transmitir. El fondo de pantalla es una clara referencia a Breaking Bad y mi protagonista aunque no se parece físicamente al hombre de la imagen, lo intenta situando su reflejo sobre el fondo para parecer la misma persona.
    3.El proceso del inicio de sesión en el programa es otra referencia a cierto programa que existe de verdad. Además he intentado que se note la paranoia del prota al negarse a usar la opción de "recordar contraseña".
    4.El punto dos nos lleva a la frase “mi estrella, mi perfecto silencio”. Otra referencia a Breaking Bad y al poema de Walt Whitman (me duele ser honesto, pero la frase no es mía).
    5.El párrafo este que tan poco te ha gustado no retrata el paseo por el cementerio sino el momento de la muerte de la víctima. Supongo que mi error ha sido meter a un nuevo personaje, he intentado compensarlo con frases impersonales pero es obvio que sigue llevando a confusión.

    Si tienes consejos o alguna aclaración (me vendría bien para el punto 5) los aceptaré encantado.
  • BitterBitter Pedro Abad s.XII
    editado diciembre 2013
    Perdonad la tardanza, me está costando ponerme al día.

    Capítulo 2

    —Nak, ¿ves algo?

    —Se os acercan tres por la presa y... sí, un blindado acaba de torcer en vuestra dirección.

    —Tech. ¡Tech!

    —Voy, voy. ¡Ya está! Disruptor colocado.

    —Veo a un tal Speedy. Vamos, ratita, asoma la colita... ¡headshot!

    —¡Eh, tíos, lo están retransmitiendo! Subid el volumen.

    Todos dejaron sus portátiles con la partida a medias y vertieron su atención en la caja boba mientras que yo tan solo me limité a silenciar los altavoces de mi ordenador y a escuchar la voz de la reportera sin girar la cabeza. Entre el jaleo que se formó alrededor de la chica del micrófono, y el que había en mi salón, a duras penas pude distinguir menciones de “vuelta a las armas”, “nacionalismo” y “condenar”. Nada tenía sentido, ¿una banda terrorista que abandonó las armas hará unos diez años vuelve sin razón aparente? Al parecer esa hipótesis infundada era suficiente para aterrorizar a las masas. Sea como fuere, a disgusto de mis tres invitados me hice con el mando para silenciar la retransmisión. Acto seguido les pedí posponer la partida ya que el día no había empezado bien. No tardaron en recoger sus ordenadores y desalojar la casa. Ya en la puerta, uno de ellos se giró para darme la mano.

    —No te veo nada bien desde... ya sabes.

    —Ha sido una mañana bastante dura —devolví el apretón con firmeza.

    —A mí me puedes engañar, pero no te engañes a ti mismo. Si necesitas algo, sabes dónde encontrarme.

    Después de cerrar la puerta volví al salón. Una vez más estaba ante la pantalla del ordenador, todavía corriendo la partida que dejamos a medias. Sobre el punto de mira de mi personaje aparecía con letras llamativas “No queda nadie más en la patrulla. Estás solo...”. “Solo...”, durante unos instantes ésta palabra hizo eco en mi cabeza, rebotando por dentro de mi cráneo y llenando cada rincón, impregnándome con todo lo que significa. Esa sensación no duró mucho puesto que la pantalla se oscureció y mi personaje inmóvil quedó sustituido por la inscripción “Tu equipo ha perdido”. Ya fuera del trance apagué la máquina y me levanté del escritorio.

    De nuevo solo en casa, me di cuenta de que seguía sin haber desayunado. Me encaminé a la cocina decidido a acabar lo empezado horas atrás, “los muertos también tienen que comer” dije para mis adentros. Lamentablemente, el destino, en caso de existir, no estaba por la labor de dejarme saciar el apetito arrojándome otra llamada al móvil.

    —Diga —esta vez además de cansancio mi voz transmitía desesperación.

    Me contestó una voz inconfundible, dulce y profesional a la vez sin tan siquiera intentarlo. Semejante joya le habría venido genial al mundo del doblaje o a algún departamento de atención al cliente.

    —Hola, pánfilo, ¿qué tal? ¿Cuándo piensas venir? Aquí hay alguien echándote de menos.

    —Dame diez minutos.

    —Muy bien —la agradable voz adoptó un tono más bajo e íntimo—, date prisa, tengo que contarte algo.

    —Diez minutos. Hasta ahora.

    Abandoné la cocina con el mismo pesar en el corazón que un padre siente al abandonar a sus hijos, solo que mi pesar se sentía en el estómago y más que pesar era vacío. Minutos después atravesaba el barrio vecino con mi coche. La conducción resultaba extremamente monótona debido a que bastaba con ir en línea recta. Aun con todo, el esfuerzo por mi parte consistía en no desviar la vista de la calzada pues las aceras se llenaban de fenómenos que pese a llamar la atención, eran nocivos para mi vista: gente sin techo pidiendo en cada esquina, antiguos negocios cerrados e incluso una pequeña joyería en obras por un reciente asalto. Resumiendo, un ambiente de lo más venenoso.

    La suerte me sonrió ligeramente al dejar una plaza libre donde aparcar prescindiendo del clásico ritual de dar vueltas a la manzana. Tal y como había calculado, tardé once minutos en llegar. El minuto extra tenía su razón de ser.

    —Llegas un minuto tarde —fue lo primero que oí al abrirse la puerta.

    —El minuto no cuenta hasta completarse, he llegado a tiempo.

    Intercambiamos una sonrisa, tras lo cual fui, como siempre, recibido en un apartamento pequeño, decorado con gusto y muy acogedor. La cómica discusión del minuto se remonta a una broma de años atrás. Ambos sabíamos que tenía ese minuto más que controlado. Bromas aparte, desde el pasillo pude notar que algo rompía el armónico aroma de la estancia. Había cierta corriente, algo inusual teniendo en cuenta que la inquilina rara vez abría las ventanas. Otra inconcurrencia que me llamó la atención fue el aspecto cansado que tenía la susodicha.

    Desde el fondo del pasillo, la misma voz que tanto me deleitaba por teléfono, alcanzó ese registro tan agradable para invocar al monstruo que más quería en este mundo.

    —¡Murdie, levántate! Adivina quien ha venido. Que mono, se había dormido.

    De la habitación del fondo salió un pastor alemán joven, robusto y rebosante de vida (bastante más que su amo), nada más asomar el hocico supo de mi presencia y corrió a mis brazos. Le di un fuerte abrazo y me puse a acariciarle, habría seguido haciéndolo de no ser porque debía hablar con la chica que lo había estado cuidando toda la noche.

    —Alguien estuvo aquí anoche —dije mientras me levantaba.

    —Entraron a robar dos tíos con pasamontañas. Se han cargado la ventana, debían de pensar que no había nadie. Murdie fue a por uno y empezaron a forcejear. Al final le dieron al pobre en el morro y se largaron. ¿Te has fijado en la marca que se la ha quedado?

    —Sí.

    —Lo siento, era todo tan rápido. No podía hacer nada.

    —Tranquila, es un campeón, aguanta lo que le echen. ¿Por qué no me has llamado antes?

    —Me he pasado la noche llamándote, supongo que no habrás oído nada por el ruido de la fiesta.

    —Pues... —obviamente estaba contra las cuerdas.

    —En fin, hemos ido al veterinario y no parece nada grave. A mí ni me han tocado así que todo se ha quedado en un susto.

    Mi estomago interrumpió la conversación con un sonoro rugido dejando en evidencia lo hambriento que estaba. Como replica a mi estómago recibí una propuesta tentadora:

    —¿Quieres quedarte a desayunar? —dijo arqueando una ceja.

    —Uf... me encantaría —no pude evitar sonreír mientras me rascaba la nuca.

    Durante la siguiente hora y media mantuvimos una charla sin tema fijo sentados en la cocina, pequeña como el resto de la casa aunque sin llegar a ser asfixiante. Los temas comenzaron a mezclarse: primero el atentado de aquella mañana, después una serie de chistes fáciles, luego recuerdos de cuando íbamos al instituto... La mitad de mi cerebro prestaba atención a la tertulia mientras que la otra mitad no dejaba de pensar en que la ciudad, junto con sus gentes, se había ido al cuerno. Estaba decidido, ella sería la voz. El resto no tardaría en llegar.

    ***

    Las cosas se habían torcido demasiado, pero todavía quedaba algo de esperanza. Laurenz_ger avanzaba junto con dos compañeros por la parte de la presa. El plan era atraer el fuego enemigo mientras el blindado flanqueaba la posición. El plan era impecable a menos que... vaya, acababan de colocar un disruptor, eso echaba por tierra cualquier ventaja estratégica. No quedaba nada que hacer, Speedy debió de perder la paciencia y abandonó la cobertura. En un abrir y cerrar de ojos su cabeza era perforada por una bala. Era el fin, solo quedaba cerrar los ojos y... ¿nada? De pronto los disparos provenientes de la torre cesaron, no tenía ningún sentido. Laurenz_ger aprovechó para saltar la valla y llegar corriendo a la entrada de la torre. Su radar marcaba la presencia de cuatro enemigos, pero conforme iba subiendo las escaleras fueron desapareciendo hasta que solo quedó uno. Una vez arriba, se vio detrás de un solo jugador, no estaba haciendo nada. ¿Una patrulla entera abandonando la partida? Que oportuno. Mirando con tensión lo que ocurría en su pantalla, Laurenz siguió el movimiento de su arma hasta la nuca del soldado inmóvil, aguantó la respiración, hizo click y terminó la partida con una victoria para su equipo.
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