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El Cubo

BohemiosincausaBohemiosincausa Gonzalo de Berceo s.XIII
editado julio 2008 en Narrativa
La habitación donde despertó no era una habitación en si, era mas bien un cubo. Todas las paredes, incluidas el techo y el suelo, eran iguales. Sabia que el suelo era el suelo por que en aquella estancia todavía actuaba la fuerza de la gravedad. Las seis paredes eran de algún tipo de metal frío. El hombre toco las paredes con cautela, pasando las yemas de los dedos por la fría superficie, rozando todas y cada unas de las placas que formaban el cubo. Poco a poco, dejo de acariciar las paredes, fue perdiendo el miedo a lo desconocido. Su suave toqueteo se convirtió en unas delicadas palmadas. Cuando comprobó que las palmadas no producían ningún efecto las transformo en golpes que progresivamente aumentaron de fuerza. A pesar de todo, no hubo respuesta.
La potencia del golpeo comenzó a decrecer, al ritmo al que el hombre fue perdiendo interés en aquella práctica, sin finalidad, ni beneficios, al menos, a corto plazo.
El hombre permaneció allí, de pie, observando la habitación. Analizo todos y cada uno de los rincones del cubo. Salto, corrió, hizo piruetas, hasta que en un momento dado tropezó y cayo de bruces contra el duro suelo. El hombre por instinto grito, pero cuando su cuerpo choco contra aquella extraña placa de metal no sintió ningún tipo de dolor. Todo lo contrario, su cuerpo experimento un agradable cosquilleo. Fue así como el hombre descubrió que no existía el dolor físico en el cubo.
El tiempo pasó. El hombre era feliz en su existencia entre las seis paredes. El transcurrir del tiempo demostraba que no era necesario comer o beber. Como consecuencia, su organismo no tenía la necesidad de eliminar. Estas eran algunas leyes del cubo, que la experiencia fue enseñando al hombre. También ocurría en el cubo que el oxigeno era ilimitado; podía respirar sin riesgo de gastar el aire.
Cuando el hombre se sintió cansado y sus piernas cedieron, descubrió que sentado podía recuperar algunas fuerzas. Mas aun, tumbado podía descansar también, a otro nivel mayor. Aprendió el hombre a dormir, después de estar tumbado varias horas. Así comenzó a regular la energía de su cuerpo, y fue separando el tiempo en unidades. Entonces el hombre creo sus propios días; los días del cubo.
Los días del cubo pasaron, uno tras otro. El hombre contaba los días, y cuando estos fueron demasiados decidió crear nuevos sistemas métricos. Así surgieron las semanas y los meses del cubo. Cuando estos también fueron demasiados creo los años del cubo. Y estos siguieron pasando, mientras el hombre era feliz en el Cubo.
Un día del cubo, el hombre creyó oír un sonido no creado por el. Pero aquello era imposible en el cubo, así que no le dio importancia. Al poco tiempo, volvió a escuchar ruidos. Esta vez estaba seguro, pues aquel sonido no cesaba. Parecía provenir del exterior del cubo. Asustado, intento refugiarse en una esquina del cubo, pero, como cuando despertó en el cubo, fue perdiendo el miedo. Así, volvió a golpear las paredes del cubo. El ruido ceso durante unos instantes, pero pronto volvió, con mas fuerza.
El hombre recordó que la primera vez qua tropezó, de su interior, había surgido una especie de sonido diferente al de los golpes contra la pared. Experimento con su garganta hasta que pudo soltar algún tipo de sonido; un gemido al principio, posteriormente un grito. En el exterior, al principio solo silencio. Pero tras un tiempo comenzaron a sonar gritos similares a los del hombre. Así nació la comunicación en el hombre.
Los días del cubo pasaron, y la forma de comunicarse se fue refinando. Los sonidos pasaron a describir cosas y acciones. Así pudo hablar con la voz del exterior. Descubrió que tras la pared del cubo había mas cubos, y aquel con quien se comunicaba era otro hombre.
El hombre cambio sus costumbres, ya apenas corría o saltaba. Ahora disfrutaba de largas conversaciones con el hombre del otro cubo. La relación de amistad elevo su vida a un nuevo nivel de felicidad.
Ocurrió, pasado ya algún tiempo, que al despertar un día, en el cubo de su amigo apareció otra persona. El hombre pregunto a su amigo como era, y este le describió a la nueva persona. Cuando el nuevo inquilino del cubo despertó, descubrieron que no sabía hablar. Así que, entre ambos, decidieron enseñarle aquel lenguaje que ambos habían creado.
El nuevo inquilino aprendió a hablar, y pronto se unió a las conversaciones. Ya no eran dos, sino tres. Y todo parecía feliz.
El hombre, con el pasar de los días descubrió que cada vez hablaba menos con su antiguo amigo, pues este se dedicaba mas a la nueva persona, que no solo hablaba con él, sino que compartía cubo. Fue así como nuevos sentimientos surgieron en el cubo; todos ellos dominados por la envidia.
Fruto de la envidia, apareció en el cubo, el odio. Aquel, que había sido la causa de su felicidad, ahora era la causa de su desdicha. En el cubo no existía el dolor físico, pero eso no eximia el dolor en el hombre. Ahora lo había descubierto, supo que las palabras o incluso la ausencia de estas pueden ser atroces armas contra los seres, sobre todo los mas queridos.
El hombre, utilizo sus nuevos conocimientos para intentar vengarse de su antiguo amigo. Procuro hablar mas con el nuevo inquilino, con la finalidad de trabar amistad con él, y alejarlo de su ex-amigo. Al principio todo parecía ir según lo planeado, pero al final, la rabia que sentía le hizo ir demasiado lejos, y su nuevo amigo sintió un sentimiento entre temor y compasión, que lo alejo finalmente del hombre. A partir de ese momento, los dos inquilinos del cubo ajeno no volvieron a dirigirse al hombre.
Este, sintió como los pilares de su vida caían, se había quedado completamente solo, y aquella soledad, en la que había vivido tantos años, le hacia ahora desdichado. Intento volver a su antigua vida, pero aunque los entretenimientos eran los mismos que antes, él había cambiado, ya no era el mismo. Así, se fue consumiendo, por; la rabia y el odio en ocasiones; otras veces la tristeza y la soledad; o simplemente los recuerdos, sentir que aquel pasado no podría volver a repetirse.
El hombre no supo rehacer su vida, no supo buscar alternativas. Solo vivía de las fantasías que no era mas que un pasado idealizado. Mientras, en el otro cubo eran felices, y vivieron muchos años del cubo, el hombre, dejo de moverse por el cubo, de saltar, correr…hasta que un día, también dejo de levantarse.
El hombre estaba muerto. También había muerte en el cubo.



- FIN -

Comentarios

  • TurumbarTurumbar Anónimo s.XI
    editado julio 2008
    Muy buena metáfora descriptiva....

    supo que las palabras o incluso la ausencia de estas pueden ser atroces armas contra los seres, sobre todo los mas queridos.
    francamente magnífico!! mis felicitaciones y saludos.
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