Tapo los agujeros de su cuerpo
con grandes dosis de melancolía
describía con acciones sin sujeto;
su vida, su tormento, su agonía.
Intento acabar con todas sus penas
a base de botellas de ginebra,
sobredosis y noches de hospital,
y esa alegría con sabor artificial.
Tirado en callejones sin nombre
flotan los recuerdos en la oscuridad
el pasado escondido en la noche
donde pierde el carnet de identidad.
Se convierte en un gran desconocido
en todos los lugares que visita,
su corazón solo provoca el frío
y no logra que sanen las heridas
Su cuerpo reflejado en un espejo
solamente muestra un esqueleto,
una calavera en lugar de cara
ondea en barcos con bandera pirata.
Ya solo queda de el un espejismo
un fantasma inconsciente en una acera
enterrado bajo litros y litros
de mares en botellas de ginebra.