W cerró los ojos. No podía seguir mirando la espantosa realidad que se presentaba ante el. Que horror. Las nauseas que sintió estuvieron a punto de provocarle el vomito, pero con gran esfuerzo pudo contenerse.
Volvió a abrir los ojos. Poco a poco pudo acostumbrarse a la visión. Si, ahí estaba el espejo. Que tipo de ser cruel había sido capaz de crear semejante abominación, semejante maquina de tortura para las personas. El espejo, era algo mas que un juez, era un mecanismo para juzgarse a si mismo.
W no era deforme o monstruos, ni tan siquiera feo. Pero en el reflejo de su imagen podía apreciar mas aspectos aparte de los meramente físicos. Le permitía mirar directamente a los ojos a W. Era un cara a cara, un duelo; el único problema es que cualquier vencedor seria también derrotado.
Pasados escasos segundos, W lanzo su puño contra el espejo y este se fragmento, multiplicando su reflejo, a la vez que un hilo de sangre surcaba las rendijas que habían dejado los trozos del cristal.
El espejo estaba roto, pero aun podía vislumbrar las facciones de su cara, el intenso brillo de sus ojos. Entonces comenzó a golpear una y otra vez el espejo hasta que todos los cristales se desprendieron y no pudo verse reflejado. Entonces lloró. Su mano sangraba, tenia profundas heridas, pero no era este el lugar del que emanaba el dolor. De hecho apenas podía sentir su cuerpo. Alguien estaba ensañándose con su débil alma; algún ser sin piedad, sin sentimientos; lo atacaba sin descanso. Cayó de rodillas, sin fuerzas. Estaba exhausto por la paliza que estaba recibiendo.
Fue en el momento cumbre del dolor cuando pudo ver en un pedazo de espejo sus ojos que le miraban. Si, era él, era el horrible ser que estaba intentando acabar con su vida.
Es difícil enfrentarse a uno mismo
Comentarios
Supongo que todos tenemos algo en el espejo del alma que no queremos mirar, que no queremos ver.