Hoy he oído decir a un biólogo que en el futuro se nos juzgará por los crímenes cometidos contra los otros animales. Dijo, además, que estos desaparecerán algún día de la naturaleza salvaje.
J. Mosterín dijo que nosotros somos igualmente animales; y que las corridas de toros son una salvajada. Que sí, que es un festejo tradicional, pero del mismo modo que es una tradición también la ablación del clítoris de muchas niñas africanas, y lo mismo que la caza de ballenas en Japón, la del zorro en Inglaterra,... Dice que las corridas de toros, y esas otrascostumbres salvajes, deberían ser prohibidas. Dragó es partidario de la fiesta de los toros (no es fiesta para los toros, sino para los salvajes que los matan y para la gente que va a la plaza). Esto prueba que se puede ser inteligente para algunas cosas y tonto para otras. A mí me lo prueba, según mi inteligencia me da a entender. Si me equivoco en esto o en otras cuestiones, eso pierdo. Y conste que por muchas razones admiro a S. Dragó; pero en esto no puedo estar con él. Ah, vaya por delante que yo he visto en mí muchas veces haber sido inteligente para algunas cosas y torpe o muy torpe para otras muchas.
- El dolor es inevitable en el paso por esta vida, pero dicen que casi siempre es tolerable si no se le opone resistencia, y no se agregan miedo y angustia. I.A.
- Leído en una revista:
. no conviene que los perros entren en la iglesia.
. no me explico por qué dicen algunos que la vida es cosa mala y que es muy difícil ser feliz. A mí bien poco me basta... y que caigan rayos y truenos.
. Dios quiere que trabajes.
Frases que pueden animar:
- la vida empieza todos los días.
- Nadie es viejo mientras tenga interés por el conocimiento, el arte, la vida, mientras tenga curiosidad.
Dicen que han descubierto un nuevo sabor primario: el glutamato sódico o umami. Yo no comprendo cómo puede no saber algo a amargo, o a dulce, o a salado o a ácido.
1 de febrero
Empiezo a leer Más allá del bien y del mal, de Nietzsche.
Una amiga me dice esta frase (que yo conozco, de Ortega), pero sin decirme el nombre de su autor:
Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa; y por eso nos pasa lo que nos pasa.
6 de febrero
Noticia dada por televisión hace unos días: un mono se muestra superior a un hombre en unos juegos numéricos (ordenar de mayor a menor, y de menor a mayor, números vistos sólo durante décimas de segundo). Los animales son "grandes", son inteligentes, son estupendos, son inocentes, son Bellos. Me emociono al pensar en su Belleza, en su inocencia y en su inteligencia.
Otra noticia dada por televisión: una mujer ha tenido dentro de sí, durante cuarenta y ocho años (!!!, ???) un feto fosilizado. Ha sido ésta la tercera vez que ocurre en la Historia.
Decían los antiguos que es mejor tener buena nariz (buen olfato) que buen ojo (buena vista); que la vista nos engaña a veces, pero que la nariz no, o nos engaña menos veces. Decían que los magos, los brujos, las brujas, los chamanes,..., para ser eficaces, habían de ser narigudos. Recordar cómo son dibujadas las brujas, cómo su nariz. En Japón, los narigudos son temidos (la palabra 'narigudo' significa, en sentido figurado, 'diabólico' en la lengua de este país). Dicen algunos que los que tienen grandes narices son personas muy listas y muy malas.(Seguramente, habrá millones de excepciones, ¿no?). Dicen que son farsantes y teatrales. Pinocho es El Mentiroso.
Por otro lado, algunos relacionan el tamaño de la nariz del hombre con el tamaño de su pene; si es mayor su nariz, mayor será su miembro viril. Una connotación -machista- de la palabra 'nariz' (en plural) la relaciona con la fuerza y la testarudez masculinas, como puede advertirse en la expresión popular "hacer algo por cojones". Los antiguos romanos llamaban ignorantes (ignari. Decían nares a la nariz) a los que no tenían olfato (sine nare); es decir, a los que no eran listos, astutos, perspicaces, inteligentes,... Hoy, en nuestro lenguaje culto seguimos llamando ignaros a los ignorantes. Y me viene aquí una pregunta o curiosidad, pues de narices hablo: ¿por qué a los penes pequeños o infantiles se les llama pirulas o piruletas? Supongo que el origen de la palabra será moderno, aunque ya los romanos llamaran a la nariz pirula, por su parecido con una pera (?). Me pregunto asimismo si otro de los apelativos del pene ('pichula') no será un derivado de picha. Por su forma -yo, que de esto no sé nada- me inclino a pensar que sí.
Decían, además, los antiguos que por tres partes del cuerpo se conocen a las personas: por su ojos, por su boca y por su nariz; y que por ésta, mejor que por las otras.
Es la nariz la parte más sobresaliente del cuerpo humano, su proa.
"Me huele bien tal asunto" es otra expresión coloquial que relaciona el olfato/la nariz con la perspicacia, la intuición,... Así como "Me da en la nariz que..." (al escribir esto, me viene a la memoria que el personaje de dibujos animados Vicky el vikingo se tocaba la nariz cuando tenía una buena idea).Y cuando ofenden nuestra inteligencia o nos molestan con una idea o unas palabras, decimos a veces: "no me toques las narices". Y ya para acabar, digo dos ideas más que sobre la nariz se me ocurren: que el olor corporal, natural, de las personas es muy importante cuando se trata de iniciar relaciones de amistad, amorosas o de otra clase. El buen o mal olor producen aceptación o rechazo de manera instantánea, instintiva. Y la segunda idea: que la vida nos entra por la nariz.
Qué difícil es ser humilde, si no es imposible. Yo he hablado mucho de la humildad; pero no para decir que yo soy humilde, sino para decir que me gustaría serlo. Mas supongo que nunca lo seré. El humilde ha de resistir sin enojo afrentas,humillaciones y desprecios, pues proceden bien de gente que sabe más que él y lo conoce o bien de gente necia. El humilde no ha de vanagloriarse de sí, mirando a la tierra y a la vez mirando si lo miran. El humilde no ha de querer mostrarse como maestro; y menos, querer dar la lección de la humildad. Y no ha de ser rebelde o contestatario -falsamente humilde rechazando el elogio- cuando los demás le alaban su humildad. En tal caso, debe callar. Para muchos falsos humildes es un placer decirle a la gente: yo soy un desgraciado, miserable de mí, soy el último y el más bajo, un gusano,... Pero si es la gente, adelantándose a su falsa humildad, la que les dicen todo eso, en su interior, allí donde está su verdadera verdad, su verdadero ser, se ofenden y consideran que son zaheridos necia e injustamente. Mas el humilde se conoce y no se ofende por que lo conozcan, aunque sí querría ser mejor, porque desea y necesita ser amado. El humilde, si piensa que es un desgraciado, no lo dice, sino que espera que los demás se lo digan. Y agradece la ayuda ofrecida y prestada, por amor al que por caridad se la da, o incluso por amor al que no se la da por caridad sino por vanidad.Y en ello muestra el miserable su humildad, rebajándose ante el que espiritualmente quizás esté por debajo de él. El humilde ama, obra con amor. Y el que ama es humilde. El humilde no habla demasiado, sino que con alegría obra bien. El humilde no habla mucho con la lengua, sino mayormente con las manos y todo su cuerpo; es decir, con su corazón (o decir que habla y obra "de corazón", y no hipócritamente).
Antes dije que me gustaría ser humilde. Deseamos tener lo que no tenemos, o ser lo que no somos (y expresado negativamente: no tener lo malo que tenemos o sufrimos, o no ser como no queremos ser). Entiéndase que deseamos tener o ser lo que entendemos que es bueno, bueno para nosotros. Podemos, asimismo, desear continuar teniendo -o no teniendo, lo que creemos malo para nosotros- o siendo - o no siendo, lo que entendemos que es malo- lo que nos parece que es bueno. Si digo que deseo seguir siendo humilde, ya no hablo humildemente. Si digo que me gustaría ser humilde, debe moverme a decirlo el saberme, con sinceridad, no humilde y por tanto carente de la virtud del amor. Es decir: el saberme no caritativo, y por tanto no humilde.
Hablo demasiado, pues a mis palabras no las preceden las buenas obras. Y ya hablo demasiado de mí, cuando yo sólo quería hablar de la humildad. Además, podrá parecer que hablo como maestro. Y decírseme que qué sé yo de la humildad. En cualquier caso, yo no hablo contra nadie. Me mueve el deseo de saber. Y deseo que a todos nos vaya bien, y estemos bien avenidos, si eso fuere posible (en un futuro muy lejano al menos). Y no pongo palos en la rueda de una buena intención. Veo mal las malas obras, pero por los malos obreros sólo siento compasión.
En cualquier caso, seguramente es cierto que no sé qué es la humildad.
Ya acabo por hoy, recordando ahora que alguien(acaban de llegarme sus palabras, pronunciadas hace pocas horas) me dijo esta tarde que le gustan mis poesías, pero no mis rollazos de mala filosofía. Admito que sin duda la hago mala cuando hablo de lo que no sé -y mucho peor será si influyo para mal-. Para no ejercer esta mala influencia, suelo decir que yo no sé nada, que sólo opino. La gente no debería dejarse guiar por opiniones. Es cierto que los más somos predominantemente opinadores, o que somos opinantes que apenas o casi nada sabemos. Pero algunos saben algo más, o mucho. A estos deberíamos escuchar y por ellos dejarnos aconsejar, u observarlos para aprender. Pero la sabiduría nos llegará, si nos ha de llegar, de nuestras propias vivencias, interpretadas por la inteligencia.Los que saben más que nosotros pueden guiarnos bien, ir por delante o a nuestro lado -nos estimularán a obrar sus palabras, o las recordaremos en las dificultades-, pero a cada meta hemos de llegar nosotros.Que la vivencia se convierta o no en sabiduría dependerá de la interpretación que de la misma hagamos. Y esto dependerá de nuestra inteligencia, o de su falta.
¡Vaya rollazo!, diría mi amigo si me leyera. Y llevaría razón.
El día 9 de este mes, de este año, compré los libros siguientes:
1- Escuela de vendedores, por H. M. Haas.
2- Los misterios de la Habana, de Zoe Valdés.
3- Mi vida, por J. Ratzinger.
4- Juan Salvador Gaviota, de R. Bach.
5- Aventuras de los tiempos modernos (colección, vol. 2).
6- Juana Jugan (biografía, por Monseñor Francis Trochu).
7- Los Reyes Católicos, por William H. Prescott (en tres vol.)
8- Grave caso de conciencia en el matrimonio. Su solución por la continencia periódica conforme al método de Ogino, por los doctores J. Mañá Alcoverro, presbítero, y por E. Terrades Tintoré, ginecólogo.
9- Historia de España, por José Puiggarí y Esteban Paluzíe (edición de 1.887).
10- Visitas al Santísimo, por san Alfonso M.ª de Ligorio.
11- Guía del peregrino.Cursillos de cristiandad.
12- Nuevo testamento y Salmos, por la Sociedad Bíblica Trinitaria (Inglaterra), en un solo volumen.
13- Nuevo testamento, por el r. p. Carlos de Villapadierna.
14- El caballero cristiano, por el p. Remigio Vilariño, s. j.
15- Manual de la adoración nocturna española.
16- Obras de santa Teresa de Jesús. Edit.Apostolado de la prensa, S. A., Madrid.
17- Misal diario y vesperal, por Dom Gaspar Lefebvre y los monjes benedictinos de san Andrés.
18- Eucologio romano (Devocionario completo). Edición de 1863.
Covarrubias decía que 'veneno' viene de 'vena'. Ahora leo que dicen los expertos del momento que procede de la raíz indoeuropea 'wen' (deseo). De ahí que a la diosa del deseo, del amor físico, llamaran los antiguos romanos 'Venus'. Veneno sería, pues, cualesquier brebaje, poción o bebedizo amorosos.Y bien dicho queda lo de bebedizo, pues solían ser bebidos, bebidas. Por ello, se dice 'ponzoña' (< 'potionea'= bebida, del verbo latino 'potare'= beber; y de aquí 'potable'). Semánticamente, también 'tósigo' (> 'tóxico') tiene relación con las palabras precedentes, pues procede del griego 'toxon' (= arco). Y es que las flechas eran más mortíferas -si daban en el blanco, por supuesto- si sus puntas estaban impregnadas de unto letal, venenoso o atosigante.
Pasáronme cosas curiosas el pasado viernes, día 9 del mes presente. Pero ya apenas recuerdo algunas, pocas; y quizás he olvidado las más importantes.
Esta semana alguien me decía: "dice fulano que no comprende, que no sabe, por qué te cogen tan pronto cuando haces auto stop". El viernes hube de volver a hacerlo, aunque ya no me atrae esa posibilidad como antaño. Es más: me inspira algún temor, que achaco al paso de los muchos años. Otra vez, como es sólito en mi experiencia, se paró el primer coche que llegaba. Y también el primero en la siguiente ocasión. En cuanto pude, me dispuse a coger el autobús. Pero de nuevo mi destino: un amigo esperaba sentado en la terraza de un bar.Nos saludamos con evidente alegría. Después de una sustanciosa charla - todas las nuestras lo son-, me despedía para subir al bus que llegaba. Pero mi amigo tuvo la buena idea de ofrecerme llevarme a la localidad de mi nuevo destino transitorio, aunque no fuera ése el camino que él pensara tomar inicialmente. Esto me recuerda que días antes, no muchos, un hombre mayor de la misma localidad en que nos hallábamos me hizo el mismo favor -aun mayor-, cuando yo hacía auto stop y él pasaba camino de una huerta de su propiedad, sita a medio km. en el ejido del pueblo. Este hombre, de semblante extraña y constantemente risueño, después de decirme a dónde se dirigía, pensativo unos segundos, me ofreció: "¡venga, sube, te llevo, no tengo cosa mejor que hacer!" Pensé que atender a su huerto podía ser cosa mejor o más interesante para él que llevar a un desconocido a un lugar alejado 40 km. Pero este hombre extraño, con una sonrisa fija, contagiosa y de efecto ahuyentador de ideas egoístas, me atajaba en mi intento de hallar una razón que no fuera la de la mera generosidad: " ¿¿¿Pero voy a dejarte tirado??? ¡¡¡Eso sí que no!!!" "El bien que hagamos es lo que vamos a dejar aquí cuando nos vayamos". Y repetía una y otra vez con inocencia: "¿Cómo voy a dejarte tirado? Además, tienes cara de buena persona. Y seguro que la vida me devolverá el favor, aunque yo te lo hago con mucho gusto" Y yo, emocionado: " usted sí que tiene cara de ser una persona excelente. Y si obra con la misma generosidad en toda ocasión, es porque es una persona extraordinaria. Por su continuo sonreír, y con mirada tan limpia, yo diría que es usted muy feliz. Y en esa sonrisa inacabable, ya lleva usted parte del premio por su buen hacer".
Y ahora vuelvo a contar sobre mi no menos generoso y excelente amigo. No es ponderable el bienestar que la conversación con él me produjo. Y así es siempre que nos vemos. Olvido casi todo lo pasado; he olvidado el contenido de anteriores conversaciones con él. Probablemente, ya he hablado en mi diario de las magníficas cualidades que hacen que lo admire. Pero no estará de más decir o repetir ahora que me parece muy inteligente, con todo lo que eso conlleva.
- Tal vez estamos en el mundo para buscar el amor, encontrarlo y perderlo, una y otra vez.
- En los momentos de más éxito no pierdo de vista que otros de gran dolor me aguardan en el camino, y cuando estoy sumida en la desgracia, espero el sol que saldrá más adelante.
- Me gusta imaginar que estábamos destinados a encontrarnos, reconocernos y amarnos.
I.A.
- No soy yo quien debe alabarse a sí mismo. Pero sí procuro obrar bien con Dios, con los hombres y con los animales. Y si no, mirad a mis perrillos.
- Las dificultades se resuelven solas mejor que cuando uno quiere mezclarse con ellas.
- Aun los mejores somos malos.
- ¿Es la felicidad el objetivo de nuestra vida terrena?
- ¡Oh, Dios, haz lo que sea mejor para todos nosotros!
- Teniendo ya veintitrés años, nada he hecho para ayudar a alma viviente.
- En estos tiempos hay pocos que duden de que todo el que cree en Dios es un hipócrita o un tonto.
Madrugada del 21 al 22 (del lunes al martes, 02'36 h.) de febrero de 2000
El pasado sábado, alguien me dijo: " me ha dicho X que con tu inteligencia podrías comerte el mundo".
(¡Qué claro veo ahora que no era yo de los que se comen cosa tan pesada! No tengo yo espaldas -ni entonces las tenía-, ni estómago, para tanta carga. Y ciertos mundos me provocan dispepsia.
Aquel amigo y aquel otro que hablaba de oídas no sabían la verdad: que yo no era especialmente inteligente. Una falsa apariencia, nacida del desconocimiento y de una imaginación favorable, benevolente, fue la causa de aquel juicio. Yo tenía muchos más defectos que ahora, era inmadurísimo, no sabía casi nada de la vida, o no, al menos, de sus aspectos prácticos. Sí tenía la mejor intención, una sensibilidad fuera de lo común y el prurito por saberlo todo. Pero la inteligencia es otra cosa. Me equivocaba continuamente -y mucho más que habría de equivocarme en mi futuro-. Por carecer de la inteligencia necesaria para acertar, erraba los caminos y las amistades; tomaba con desgraciada frecuencia las peores decisiones, elegía lo que debía huir o desechar. Pero algo noble había en mí que me impulsaba, en mitad de los peligros y nefastas influencias, hacia el Bien o la Belleza. Nunca me abandonó esa condición natural, inmanente en mí, que me sirvió de guía o protección; o bien fue una mano bondadosa, sabia, preternatural. Con esta naturaleza o este antemural sobrehumano, pude salir adelante, cuando mi ignorancia o mi necedad me empujaban por la cuesta abajo de los malos hábitos.
No era muy inteligente, no lo soy. Andaba con increíble retraso por las amplias avenidas prácticas de esta vida, o de esa vía sólo material y egoísta que llamamos vida. Me parece que vendrán muy bien aquí las palabras de un hombre que llegó a ver ese otro mundo de Belleza. Dijo:
Ya era rico. Pero ¿era feliz? Experimentaba un sentimiento extraño de vacío y de insatisfacción, acompañado de una creciente conciencia de la futilidad de mis objetivos y de todos mis logros materiales. Más aún, comenzaba a darme cuenta de la enorme atención que había prestado a las peores cosas de la vida y a mi olvido de las mejores. Con exclusión de todo lo demás, mis energías estuvieron dedicadas a las cuestiones prácticas del mundo. Me había olvidado del reino del espíritu. MIs dioses habían sido dioses falsos. Y ahora, ligeramente decepcionado, mis ojos se abrían ante la vanidad de la riqueza material y buscaban ansiosamente otras cosas más duraderas.
Yo, sin tener conciencia de lo que hacía, dedicaba la mayor parte de mi tiempo a buscar respuestas -con la mejor intención y desde la nobleza de alma- para los miles de preguntas que me acuciaban y que, al no saber darme, me ponían en un singular estado de excitación y ansiedad. Ante ello, mi reacción era positiva, optimista, ilusionada: seguía buscando sin desmayo. Porque creía que el premio para tanto esfuerzo llegaría. Aún sigo buscando. Busco la Belleza, vivir en ella, por ella y para ella. Busco el amor, que no veo en mí. Y busco esa inteligencia especial que nunca he tenido. Todo puede llegar a hacerse habitual. Yo espero adquirir el hábito de obrar bien, de pensar y obrar con inteligencia, y de seguir buscando cada día la Belleza.
¡Comerme el mundo! Dios o la vida me libraron de deseo tan contrario a mi naturaleza. Daba mis primeros pasos, cuando una voz interior (no sé si mía o ajena) me dijo: frange cervices, domeña tu contumacia, abre los ojos, no viniste a esta vida para ser material o socialmente ambicioso. Ahora tengo poco y soy menos, a los ojos del mundo. Dios debe de saber si voy a aprobar en esta asignatura del vivir. Yo creo que suspenderé, pues no amo con el amor que Jesús nos pidió. Para animarme, pienso que si Dios existe, es Él todo misericordia paternal y que su gracia alcanzará al más pequeño.
Ya, por fortuna, me he librado de la vanidad de creerme especialmente inteligente. Sonrío ahora pensando en lo halagadoras que debieron de serme entonces aquellas palabras de mi amigo)
He decidido -las causas de lo que voy a decir forman un complejo entramado- cambiar mi forma de vestir, mejorar mi apariencia a este respecto.La imagen importa.Es bueno darla buena si se puede. Mas sé que Dios mira el corazón y las obras (aunque las obras pueden engañar a veces; pero no el corazón).
(Desde entonces, aquel propósito me acompaña.No sé si doy a la imagen el mismo valor o la misma importancia que entonces.Sobre esto de la apariencia y su valor, se podría hablar mucho. Son muchos los puntos de partida posibles, los puntos de vista, las situaciones y circunstancias, los fines, las escalas de valores y prioridades, los sentidos que damos a la vida o a sus cosas,... Yo me llevo bien con mi imagen.Pero si puedo mejorarla,... Pero ¿qué es mejorarla, cuándo mejoras o empeoras? ¿Cuando agradas o desagradas a una mayoría, aunque esa mayoría esté en tal caso en el error? ¿Pero quién sabe si lo está o acierta?, ¿yo, la mayoría? ¿Quién es el árbitro del buen gusto, y por qué lo es? Sé hacerme muchas preguntas pero me parece que no tengo buenas respuestas para ellas)
- La mejor persona que he conocido y toda la población se burlaba de él.
- Nunca reconocía sus faltas y, para ocultarlas, acumulaba mentira sobre mentira.
- ¡Oh, Dios, bendito Dios, dame humildad... y dame fe!
- Creía, fervoroso, en la eficacia de la plegaria."Dios, que me ayudaste en el pasado, ayúdame ahora, te lo ruego".
- Hazme benigno y paciente de corazón. Dame humildad, Señor.
- Había orado con fe y su plegaria fue escuchada.
- "Dice cosas muy malas" "Podemos soportarlo".
- El infierno es perder toda esperanza.
- Ayúdeme a vencer mi orgullo.
- No podía haber mayor dicha que trabajar; vivir, sencillamente, apegado a la tierra.
- (Diálogo entre una monja y un cura católicos) "Oré a Dios y..." " Y la curó el misionero protestante" "Sí" "Dios ha respondido a su plegaria. Todos somos instrumentos en sus manos".
- ¡La bondad y la tolerancia! Con estas dos virtudes, qué maravilloso sería el mundo.
Madrugada del 21 al 22 (del lunes al martes) de febrero de 2000, a las 02'36 h.
Paseábamos ayer por la orilla del río. Mi acompañante me hablaba muy mal, con evidente aborrecimiento, de... Por eso que solemos llamar casualidad, apareció a lo lejos, caminando hacia nosotros, esa persona tan denostada. ¿Qué hizo mi compañero? Lo saludó con efusión, con supuesta alegría de ver al que llegaba. En el diálogo siguiente, lo alabó en varias ocasiones, por su conducta y por sus excelentes cualidades. El recién llegado, de ese modo halagada su vanidad, mostraba a las claras sentirse en una nube de satisfacción.
¿No nos acaece a todos hallarnos a lo largo de nuestras vidas en situación parecida a la de este que imaginaba ser admirado, y aún querido, cuando en verdad era objeto de burla cruel y de desprecio secretos? No digo que nos odien, que nos desprecien, o que se rían de nosotros a nuestras espaldas; no digo que eso ocurra a todos, claro, pues mucha gente goza de la simpatía general. Aunque... ¿no es cierto que muchos bondadosos, en palabras y en hechos, en verdad, caen mal a los malvados precisamente por ese su carácter bondadoso? Algunos no soportan andar en presencia del Bien, desean su fracaso, porque su progreso va contra sus aviesos intereses. Son terribles la envidia y la suspicacia, porque es cierto que cree el ladrón que todos son de su condición. Al que creen hipócrita los malos, le buscan errores y defectos, y se los hayan, los tenga o no los tenga.
También a ese vanamente satisfecho por la óptima impresión causada al que lo encomiaba, le he escuchado hablar pésimamente del que ayer paseaba conmigo. Los odios, rencores, desprecios, denuestos,... son muchas veces mutuos.
¡La Feria y la Farsa! Por ser esto así, hemos de abrir mucho los ojos, y muchos ojos. Pero lo más importante para una persona que quiere ser un poco menos mala cada día, es dedicarse a la limpieza humilde de su casa, y allá se lo haya la gente con lo que quiera hacer con la suya, con su vida. Uno debe andar su camino con alegría renovada a diario, con ilusión y con los granitos o gotitas de bien que pueda hacer. Mis buenas obras son dijecillos o diminutos, invisibles, aljófares. Pero no pierdo la sonrisa ni la ilusión esperanzada de mejora. Siento que mi buena intención no baste, si no va a bastar. Intentaré los próximos y lejanos años dejar de hablar mal de la gente. Es un mal tristemente extendido creer que para censurar la injusticia y otras fealdades, hay que destruir de algún modo al injusto. Pero Jesús nos enseñó otra cosa.
Acabamos de ver La gata sobre el tejado de zinc. Nos ha gustado mucho. Me gustaría leer la obra escrita (la leí hace poco).Muestra bien al hombre, humano, defectuoso, malo, bueno,... Es un buen cuadro, aunque pequeño.
- Es una verdad incotrovertible que no habrá misericordia para los soberbios, que para ellos permanecerán cerradas las puertas de los cielos, y que el Señor sólo las abrirá a los humildes.
- Para hacerse grande hay que empezar por hacerse pequeño.
- Estáis obligados a ser perfectos.
- La salvación es el negocio más importante.
- El esforzarse en practicar la humildad y el arrojar del espíritu toda presunción, toda vanidad, todo orgullo... como no se puede lograr sin la gracia de Dios, hay que pedirlo insistentemente, sin cansarse nunca (de pedirlo).
- Jesucristo es el modelo al que debemos conformar nuestra vida.
Estas son algunas ideas ajenas recibidas por mí no ha mucho. Tal vez mi notable ingenuidad me lleva a admirar a los autores citados por mí en mi diario. Viendo mis nulas obras y mis vanas, hinchadas, palabras, la calidad personal de estos próceres me parece extraordinaria, cumbre para mí inaccesible. Pero me satisface la subida y el camino, la Belleza ensoñada, y el estímulo de intentar acercarme un poco a donde tengo puesta la mirada.
La humildad no es una idea abstracta. No es un estado o condición sentimental. No es sentirte que ya eres humilde, llevado por el deseo secreto y vanidoso de señalarte. No es creerte que ya lo eres porque... ¡sería tan bello y tan lucido ser tenido por tal!; o porque yo soy especial, capaz de alcanzar tan alta meta. La humildad no es un estado emocional, en que sin esfuerzo ya me encuentro porque lo deseé mucho. La humildad es diarios actos de paciencia ante la tontería de la gente necia y aun soberbia, es actos frecuentes de mansedumbre ante el abuso burlón o despectivo, malvado o agresivo o jactancioso; la humildad es actos sencillos, deseos limpios, bienintencionados, una mirada bondadosa; la humildad es actos de servicio, es actos generosos, es actos de renuncia, ante la verdad, a nuestra opinión, y es no confiar ciegamente, como en un ídolo, en nuestra dudosa inteligencia. Y es arrepentirse sinceramente de las malas obras, con intención verdadera de corregirse. Y es saber escuchar y no abusar de las palabras.
Madrugada del 23 al 24 (miércoles al jueves) de febrero de 2000, a las 01'55 h.
Como ayer, hoy he dado otro paseo siguiendo la orilla del río, con Crazy de compañero. Hoy se nos han unido su amiga loba y su amiguita de blanco pelaje con manchas negras, como una dálmata. ¡Más cortado y mohíno el pobre Crazy! ¡Ni meterse en el agua quiso! Y como ayer, de nuevo me pusieron perdido de barro. Pero me han hecho feliz, sencillamente.
Después, X me preguntó si quería ver su casa nueva. Una casa preciosa, muy grande y con todo lo moderno. Como diría mi madre: no le faltó un detalle. Ha sido feliz mostrándome lo que le ayuda a ser feliz. Se ha sentido importante. Perdí la cuenta de las habitaciones, miraba gustosamente tanto mueble valioso, cristalería y cuadros, detalles suntuosos, escogidos. Por poner un pero, al que muchos restarán importancia, diré que me llamó la atención no ver ni un solo libro. Pero X no los necesita para ganar mucho dinero para ser muy importante.
La mujer prefiere, por regla general, que el hombre a quien ama peque de brusco que no de meloso.
W. Thackeray (La feria de las vanidades)
Madrugada del 27 al 28 (del domingo al lunes) de febrero de 2000, a las 02'01 h.
Maldita y bendita alternancia de los sucesos, buenos ora, malos luego, buenos de nuevo, y así sucesivamente; aunque al parecer no siguen una regla, pues la cadena se rompe a menudo, incomprensiblemente para mí. O quizás no hay tal ruptura, sino que uno no sabe percibir todo lo bueno ni todo lo malo, confundiéndolos, porque uno es necio y poco o mal observador.
Ahora toca que me suceda algo bueno. ¿Toca? Ocurren normalmente más cosas malas que buenas. No sé si decir que así sucede en el mundo a la mayoría o que así me sucede a mí. Somos nada (o yo lo soy), a veces deseamos (o yo lo deseo) no existir; pero es preciso volver a sonreír, siempre, por mucho que arrecie la tormenta, porque el corazón sigue latiendo y no respiramos cuando (porque) queremos. Y el peso de la vida, de sus sinsabores, y aun de sus desgracias y tragedias, se lleva mejor con alegría. Fe y paciencia. Confiemos en la gracia espléndida de Dios. Suframos con humildad los reveses de fortuna. Dios o la vida pueden llegar a ser muníficos cuando ya nada esperamos, cuando hemos bajado los brazos, la cabeza y con ella los ojos. Cuando miramos a la tierra, cuando abatidos nos abandona en forma de lágrimas ardientes el orgullo y la soberbia que nos perdieron, un sol de justicia, un mañana de dicha quizás se está gestando desde el fondo de la noche oscura. Dios o la vida quieren que seamos animosos, y que con alegría caminemos por las sendas que nos toque andar.
He de aguantar esta procesión natural de males de fortuna, con semblante siempre risueño y actitudes inteligentes, prudentes, amistosas, serenas, apacibles,... e ilusión renovada cada día, hasta que llegue la hora final, cuando cesa para siempre todo afán. Y hágase la voluntad de Dios.
Esta semana alguien me decía: "dice fulano que no comprende, que no sabe, por qué te cogen tan pronto cuando haces auto stop". .
Amigo Jugo, me dijo "Ka bello es vivir" que te recogió recientemente con su coche y que le llamó la atención estabas en medio de la carretera!!! Gasta cuidado amigo, esas cosas son peligrosas. Algún día alguien no frena a tiempo y te envía al otro mundo.
Ideas que me han importado en mis lecturas. Quizás no sean frases destacables por su belleza aparente, pero algo tienen para mí. Hablan de los temas que me han hecho pensar:
- Se sentía agotado... Había concluido un capítulo de su vida. Por primera vez notó que iba envejeciendo.
- ¡Qué arteramente se había precipitado el tiempo sobre él, llenándolo de años!
- ¡Ayúdame, Señor, a refrenar mi lengua!
- ¿Y la satisfacción de saber que uno es querido e indispensable, al menos para una persona?
- Últimamente, me hallo cada vez más viviendo de los recuerdos de mi niñez. Este es un síntoma seguro de que se acerca la ancianidad. Incluso sueño con mi amor de adolescente (con mi amada Alicia).
- ... estos recuerdos de mi imperfecta vida.
- El mundo no mejora con las burlas.
- Hemos de recordar siempre que a los vencidos les queda lo esencial si tienen a Dios.
- Era ya un viejo. La idea parecióle asombrosa. Se sentía, en el fondo, tan poco cambiado...
- Oró, pidiendo a Dios que no lo juzgara por sus obras, sino por sus intenciones.
Veía fútbol hoy... cuando casi sin pensarlo, me puse a escribir, movido por una emoción fuerte. Echaba de menos a mi musa. A ella (Alicia) dedico estos versos, por ella y para ella los compuse.
Madrugada del 5 al 6 de marzo (del domingo al lunes) de 2.000, a las 01'47 h., en la cama
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Acabo de ver Agárrame esos fantasmas, con M. J. Fox y Trini Á. (¡muy guapa!). Me ha gustado, es divertida.
De José Luis Castillo Puche: escritor de Paralelo 40 y de Jeremías el anarquista.Él dice que lo mejor de su obra es su trilogía. Es gran hablador, porque habla bien y porque habla mucho. Pero se va por los cerros de Úbeda, lo cual es bonito -en mi opinión de ahora-, en cierto sentido; el otro sentido es del orden, que a él le falta, o a mí, que no lo conozco bien, me lo parece.
La suya es una memoria prodigiosa. Se relaciona con todos. Al parecer, iba para obispo. Y tenía una tía riquísima. Está casado y es un gran viajero.
De Juan Ramón Jiménez ha dicho que era un pelmazo intratable, y que maldijo en la hora de su muerte.
No sé cómo podría ayudar a... No dejo de pensar en ello y no hallo una solución para su problema. Querría tener una varita mágica para ayudarle ahora mismo. Me apena mucho verlo tan sólo en su problema, tan contumaz, tan mal. Está muy solo, ¡el pobre! Pero tras los bastidores, estamos sus ángeles de la guarda, aunque él no lo sepa.
Estoy triste, extrañamente triste. Pero no sé si es por algo principalmente, o lo es pero no consigo ver claro cerca de las causas.
Madrugada del 6 al 7 de marzo de 2.000, a las 03'30 h., en la cama
Acabo de ver Gertrud, de Dreyer. Me ha gustado menos que Ordet. Dicen que va sobre el amor (yo digo que no será sobre el Amor). Yo digo, además, que va sobre fantasmas (deseos, andantes). Pienso que el Amor es compasión (entiéndase este significado, en uno de los sentidos de la palabra 'compasión', pero no en el usual y popular o coloquial); no digo 'lástima', en su sentido peyorativo, que la mayoría le da. Amor es caridad. Pero Amor no es un macho que desea a una hembra; es decir: no es el deseo de ese macho que busca hembra, ni el de la hembra que busca macho. Gabriel y el marido (buena gente), aunque no lo sabían, deseaban a la hembra. Porque compasión/Amor no sentían (amor que tanto necesitaba la desgraciada y solitaria Gertrud).Y siendo inteligentes, no podía gustarles Gertrud, pues no era fundamental o principalmente buena, sin ser muy mala (que no lo era). Gertrud era egoísta, orgullosa (esto se lo dijo el amante). Me recordó a la posesiva protagonista de Que el cielo la juzgue. Una mujer incapaz de amar, Gertrud; machungo en cierto sentido (entiéndase también esto). ¡Al final acabó vestida de hombre! (!?). Aquí, en esta peli, los buenos son los hombres. Me ha parecido una película misógina.
Mientras te sea posible, mantente en silencio y recogimiento; mas que esto no sea con perjuicio del prójimo, y cuando tengas que hablar hazlo con contención, con modestia y con sencillez. Y si sucediera que no te escuchan, por desprecio o por otra causa, no des muestras de disgusto; acepta esta humillación y súfrela con resignación y con ánimo tranquilo.
Madrugada del 10 al 11 de marzo de 2.000, a las 02'55 h., en la cama
Mi abuelo decía: "lo que hay que hacer es trepar días". Sabias palabras, es mi opinión al respecto. ¿Dónde o de quién, en qué situación o viviendo qué,... las aprendió? ¿Cómo, cuándo? ¿Tuvo maestros mi abuelo? ¿Las aprendió a fuerza de porrazos e inteligencia? ¿Cuándo era joven o ya viejo? ¿Sabía que sabía eso que decía? ¿Por qué decía eso? ¿Oyó esas palabras en boca de alguien, al azar? ¿Fue esa idea creación suya, en esa forma verbal? ¡Trepar días! Sí, es lo que hay que hacer, echar abajo las horas con gusto, con alegría y con calma, interior y exterior. Y con salud. Tener paciencia con el lado no amable de la vida. Buscarle las orillas soleadas, las sendas apacibles y los prados bien sencidos. Vivir, bien vivir.
Hay una manera oficial, tradicional, de computar los años vividos. Pero hay otras no usuales: teniendo en cuenta las sensaciones subjetivas, la mayor o menor abundancia de recuerdos, la proporción de olvido, si juegas más o menos cada día (y si más o menos que antes), mirando cuánto ríes y sonríes, cuántas ilusiones te dan vida, si muchas, pocas o ninguna; considerando el dolor sufrido, acumulado, el número de amigos y su calidad, y las relaciones rotas (también las iniciadas) o "amigos" perdidos (aunque, en verdad, no es posible que perdamos un amigo, porque el amor nunca deja de ser y la amistad que pudo concluir, nunca fue verdadera.Un amigo o una amiga te acompaña, te alegra la vida, siempre, también cuando no está físicamente presente). Se computan los años vividos, también, teniendo en cuenta la cantidad de inocencia, de ingenuidad, de credulidad, de escepticismo, de desconfianza, de suspicacia,... Y la soledad presente, y las soledades pasadas, esas horas muertas, esas horas agónicas; y mirando cuántos fracasos te han sobrevenido, a cuántos tú llamaste o provocaste. Es posible computarlos viendo cuánto hablas aún, y cuánto (y cuándo) callas, estando acompañado o solo; y viendo cuántas ganas tienes o te han quedado de comunicar, de darte espiritualmente, de abrirte a la gente; y sopesando la medida de tu pesimismo o de tu optimismo, y cuántas pasiones te alientan, te empujan o tiran de ti aún; y cuántas aficiones saludables. Se puede averiguar los años que tienes viendo cuánto amor sientes aún por la vida, y cuánto temes a la muerte.
A veces, yo me derrumbo en la cama, sintiéndome viejo y terriblemente cansado; pero muchas mañanas salto de ella como si todavía fuera un niño en toda su pujanza. ¿Por qué me están saliendo últimamente tantas canas? Para evitar que nos salgan canas, no hay mejor remedio que Dios, el amor a la Belleza. Pero... ¿y si Dios no existiera, si no existe? En ese caso, todos estaríamos, o estamos, perdidos.
P me dice que no va a votar; mi padre me dice lo mismo. Ninguno de los dos entiende de política, ni quieren entender. Se comprende que no quieran saber de engaños sin cuento (con mucho cuento), ni de apaños, ni de segundos ni terceros movimientos, ni de rencores, ni de ajustes de cuentas, ni de deslealtades e infidelidades, ni de... N tampoco va a votar. Y lo mismo decidirán muchos.
Ideas que pueden suscitar otras positivas, comprensivas, curiosas de la verdad, en las mentes despiertas, inteligentes. Ideas, éstas, no concebidas inicialmente por mí.
- En cuanto a la religión, W. cree en su utilidad como uno de los elementos que han de constituir la sociedad ideal, como uno de los medios para que el hombre y la mujer alcancen su perfecta armonía y equilibrio espirituales, y como un instrumento de concordia y benevolencia; pero es enemigo del formalismo religioso y de la coerción eclesiástica, y así, proclama francamente que la democracia no puede ser compatible con la supervivencia de ninguna casta sacerdotal.
- W. comprendió que no hay nada de pecaminoso en la unión sexual: ese impulso fundamental de toda vida.
- El deleite con la música, síntoma seguro de ternura viril y de innata elegancia espiritual.
- No se dispone la cualidad poética en versos rimados... Está en el alma.
- He aquí lo que debes hacer: amarás a la tierra y al sol y a los animales; despreciarás las riquezas.
- El poeta no gastará su tiempo en trabajos innecesarios. Él sabrá que el suelo está siempre arado y abonado.
- Nada es más grande que engendrar hijos y educarlos bien... Existir es tan grande como comprender o como expresar.
- He aquí lo que debes hacer: defenderás a los imbéciles y a los locos. Odiarás a los tiranos.
- ¡Qué hermosa es la sinceridad! Todas las faltas pueden perdonársele a quien tiene sinceridad perfecta. Que de hoy en adelante, ninguno de nosotros mienta.
- Despreciaremos a toda persona vil o astuta.
- He aquí lo que debes hacer: no disputarás sobre Dios.
- Pronto ya no habrá sacerdotes. Desaparecerán gradualmente. Surgirá un nuevo orden, y cada hombre será su propio sacerdote.
- Habiendo abandonado, desde mi primera juventud, los negocios y las ocupaciones usuales.
- He aquí lo que debes hacer: tendrás paciencia e indulgencia con la gente.
- ¿Qué es la vida, sino un experimento?
- En la composición de mis versos, nunca me he apartado de algo fundamental: del objetivo religioso.
-He aquí lo que debes hacer: harás nuevo examen de todo cuanto te hayan dicho en las aulas, en las iglesias o/y en cualquier libro.
- El conocimiento supremo es el de Dios (id est, la ciencia suprema es la ciencia de Dios: la teología).
Madrugada del 13 al 14 (lunes al martes) de marzo de 2000, a las 02'26 h., en la cama
Acabo de ver Duelo al sol. Bien. Pasiones, deseos, vulgaridad de Lewton (Lewt), atracción fatal de J. Jones (el personaje que representa aquí, tiene, creo, 13 años de su edad), pacatería de Cotten (repelente para algunas muchachas. En cambio, la grosería insolente de Lewton las excita),... Los audaces sin escrúpulos, los vulgares procaces, triunfan con determinada gente ("Si todos fueran como yo -dice, quizás no con estas mismas palabras, Cotten-, no habría más que fracasados"). Esta peli -o su autor- pone el amor en los adultos (H. Marshall, Lillian, Lionel, el capataz, el amigo de Lionel); los jóvenes son enamoradizos, irreflexivos, pasionales, instintivos.
Madrugada del 19 al 20 (domingo al lunes) de marzo de 2000, a las 02'15 h., en la cama
Han ocurrido/corrido muchas cosas fuera (aunque algunos -pienso en O. Wilde al decir esto- creen que todo ocurre dentro).
Hace unos pocos días, escuché que decían por televisión que en situaciones peligrosas el amor nace con más facilidad (con más probabilidad), se excita más. En tales situaciones (terremotos, incendios, accidentes,... y peligros menores), la gente se enamora más, es más probable que entonces se enamore. Dicen que hay para ello una explicación química.
Inventamos (Nietzsche lo dijo, v. gr.). Inventamos sentimientos, hechos, relaciones, éxitos, amigos,..., hasta gran parte de nuestra vida -pasada, presente y hasta futura-, si no toda.Necesitamos hacerlo a veces; algunos, lo necesitan continuamente. La vida de estos no tendría sentido -en su errada opinión- si no inventaran, si no se inventaran. Quizás todos inventamos, aunque algunos lo hagan sin llegar a tener conciencia de ello. Hasta puede llegar a ser bueno para la salud, en algunos casos, si no se inventa demasiado.
Salí la pasada noche. Bebí Radical de fresa. Ya en casa, ya en la cama, no pude conciliar el sueño en toda la noche, y la pasé pensando. Se me ocurrió (!!??) elegir una palabra mágica, una palabra panacea, y escogí una que para muchos es evocadora de sensaciones placenteras, una palabra con color, bien sonante: 'fresa'. Ya con el sol bien salido, me levanto, bajo las escaleras y... ¡sobre la mesa del comedor me sonríe con guasa un plato colmado de lucientes y hermosas fresas! El caso fue muy sorprendente para mí porque mi madre no compra (no ha comprado casi nunca) fresas. Pero no quedó ahí la cosa. Por la noche, dan esta noticia por televisión: en la Guyana se ha suicidado un grupo de personas con... ¡fresas envenenadas! Pero hay más: anoche, al volver a casa y poner la tele, me encuentro con que cantan Fresones salvajes, un grupo musical. Todo esto me ha pasado en 24 horas. Por cierto, que el título de la canción que cantaban Fresones salvajes era ¿Por qué me tengo yo que enamorar?
- No puede haber una personalidad sana y cabal, ni nacionalidad grandiosa, sin el elemento indispensable de la religión. No puede haber tampoco poesía digna de ese nombre sin aquel elemento sustentándolo todo. El pueblo debe empezar a aprender que la religión (como la poesía) es algo muy diferente de lo que ellos suponen.
- Según me acerco más a la vejez, vivo más y más del recuerdo.
- Tengo la suficiente filosofía para no estar absolutamente seguro de nada.
- Shakespeare, el más eminente de los poetas a quienes la vida ha dado voz.
- En el campo abierto leí con detenimiento el Antiguo y el Nuevo Testamento, probablemente con más provecho que en una biblioteca o en una habitación cerrada: tanta importancia tiene el lugar donde leemos.
- El servicio más profundo que las poesías, o cualesquiera otros escritos, pueden prestar al lector, consiste no sólo en satisfacer al intelecto, ni en dar cosas refinadas e interesantes, ni aun en representar grandes pasiones, personas o acontecimientos, sino en llenarlo de una vigorosa y pura virilidad y religiosidad, y en darle un buen corazón como posesión y hábito radicales.
Hoy charlaba muy a gusto con un amigo. Más que otras veces, me pareció que ésta hablaba con admirable sensatez, y quizás sus ideas eran todas acertadas, en esta ocasión. ¡Hablaba con tanta seguridad, con tanta calma, con una pronunciación tan persuasiva o encantadora! Es que ya había llegado a una edad en que siendo inteligente y habiendo visto mucho, es de creer que habría aprendido mucho, y quizás supiera también mucho.
Ya me iba, satisfecho con esa charla tan provechosa. En eso, como salían los fieles de la iglesia,... con mirada pensativa y censora me dijo: "mi nieto me preguntó que por qué va tanta gente a la iglesia. Y yo le dije: ¿¿¿por qué va a ser??? ¡¡¡Pues porque están todos majaras!!!" Creo que no lo vi tan seguro de ninguna idea como de ésta. Pero yo no me atreví a juzgarlo, pues acababa de admirarlo por su prudencia de hacía poco; y porque yo aún habré de dar muchos pasos para llegar a donde él ahora está, y podría ser que aprendiera tanto como para cambiar algunas veces de ideas; y porque sé que no siendo mi amigo un hombre sabio, no podía yo esperar que lo supiera todo, si en este asunto ignoraba, él; y porque yo no estaba ni estoy seguro de que los que asisten a la iglesia obren inteligentemente en cada caso particular, considerando la intención general que se les supone y los malos frutos de algunos, así como las razones de la ciencia y las de algunas personas que buscando la verdad han recorrido un camino diferente del de aquellos que van a misa, y descubierto su verdad, que les aleja de estas prácticas sociales establecidas por los siglos, la sincera piedad en muchos casos y quizás la ignorancia en otros muchos.
Este mi amigo me cae simpático, y esa inesperada y contundente opinión me sacó una pequeña sonrisa. Yo no soy nadie para juzgarlo; ni siquiera para enfadarme, molestarme o sentirme ofendido por lo que una persona que no es lo que se entiende por mala haya podido decir en un momento quizás de ofuscación (¡y a saber de dónde viene esa idea en él, qué caminos recorrió hasta llegar a ser proferida por su boca!)
Este mi amigo no es malo por su naturaleza, sino que no ha recibido una buena educación de esta sociedad que no sabe educar bien, porque no hace lo que predica. Seguramente, yo soy el primero que no lo hace bien. Además, yo soy de los que entran a menudo en las iglesias, aunque prefiero hacerlo cuando están vacías de gente. Quizás soy uno de esos majaras. Aunque no me gusta ese monologar quizás estéril, vano, inútil, repetición inmutable de palabras que podrían hacer algún bien si fueran tomadas en serio y excitaran a la práctica, si los ministros de las mismas fueran creíbles y mezclados con el pueblo llano fuera la suya una vida de servicio, de tolerancia personal -no siempre ideológica-, de comprensión, y de una contagiosa alegría. Ojalá llegue el día en que diga la gente: " esa religión debe de ser buena, pues son buenas personas las que la proponen como modelo de vida; son gente de fiar, se puede confiar en ellas. Y si eso es lo que creen... y se puede confiar, creer, en ellas,..." Pero hoy, ¿qué cristiano así llamado es un nuevo Cristo o se le asemeja? ¿Y qué es ser católico, o incluso un buen católico?
Bueno, este sermón o vano discurso ya se alarga demasiado. He vuelto a enrollarme, quizás para nada. Si yo no sé, ¿para qué o por qué hablo tanto, de lo que ignoro? Seguramente, porque ignoro lo hago.
Madrugada del 20 al 21 de marzo de 2000, viendo El general de la Rovere
Buena interpretación de de Sica.¡Lo que hay que hacer por el pellejo!
Mientras la veo, hablaré un poco de Alfonso Sastre. Lo primero: algo que me parece evidente: habla bien.
Ha luchado contra la dictadura de Franco y apoyado a la izquierda nacionalista vasca. Varias veces encarcelado y varias carreras interrumpidas (pero sí acaba Filosofía y Letras). Se prohibió la representación de algunas de sus obras. También su mujer fue encarcelada, acusada de colaborar para la comisión de un atentado terrorista de ETA.
Cree que el teatro puede ser útil para cambiar la sociedad.
Militó en el partido comunista.
Él y su mujer fueron detenidos por sospecharse que habían dado cobijo en su casa a un comando de ETA. Hizo pública su simpatía por HB y pidió el voto para este grupo. Como miembro suyo, fue candidato para ser parlamentario europeo. También fue candidato para ser parlamentario -vasco y europeo- con Euskal Herritarrok. Dio su apoyo al diario Egin (y ha colaborado con Gara).
Ha recibido el Premio Nacional de Literatura (Dramática), y el Nacional de Teatro. Se le incluye en la llamada Generación del 50.
Hijo de padres bien situados económicamente, recibió de ellos una educación católica.
Con su teatro extremista, quiso dar la carta de defunción al burgués representado por Benavente.
Escribió El evangelio de Drácula en la cárcel. Hizo una huelga de hambre durante su estancia en Francia. Creó revistas.
Escribió una obra sobre Kant, sobre sus postrimerías. Éste perdió su lucidez mental al final. Dicen que no recordaba nada o parte de las ideas expuestas en sus obras.
En el año 88 escribe Revelaciones inesperadas sobre Moisés, en las que, inspirado por la obra de Freud, nos dice que Moisés era tuerto y tarta (según la Biblia, tenía dificultades para hablar y su boca era su hermano Aarón); también nos dice que era muy bajito y delgado.
Ya he visto El general de la Rovere. Bien. Sobre la dignidad, sobre la altura moral de un timador.
El sábado vi El caballero del Mississippí, con Tyrone Power, P. Laurie y John McIntire. Muy bien. Una lección, en mi opinión, sobre cómo hemos o podríamos comportarnos. Una peli sobre la nobleza, la madurez (la gravedad, la gravitas romana), las aptitudes especiales,... ¡Quién fuera como el personaje representado por T. Power en esta peli! También se nos propone a los hombres un modelo de comportamiento con las mujeres. Pocas palabras, hablen los hechos. Coherencia. Palabra, una. Amistad. Paciencia. Estar en nuestro sitio. Bondad. Inteligencia.
Comentarios
Hoy he oído decir a un biólogo que en el futuro se nos juzgará por los crímenes cometidos contra los otros animales. Dijo, además, que estos desaparecerán algún día de la naturaleza salvaje.
J. Mosterín dijo que nosotros somos igualmente animales; y que las corridas de toros son una salvajada. Que sí, que es un festejo tradicional, pero del mismo modo que es una tradición también la ablación del clítoris de muchas niñas africanas, y lo mismo que la caza de ballenas en Japón, la del zorro en Inglaterra,... Dice que las corridas de toros, y esas otrascostumbres salvajes, deberían ser prohibidas. Dragó es partidario de la fiesta de los toros (no es fiesta para los toros, sino para los salvajes que los matan y para la gente que va a la plaza). Esto prueba que se puede ser inteligente para algunas cosas y tonto para otras. A mí me lo prueba, según mi inteligencia me da a entender. Si me equivoco en esto o en otras cuestiones, eso pierdo. Y conste que por muchas razones admiro a S. Dragó; pero en esto no puedo estar con él. Ah, vaya por delante que yo he visto en mí muchas veces haber sido inteligente para algunas cosas y torpe o muy torpe para otras muchas.
- Leído en una revista:
. no conviene que los perros entren en la iglesia.
. no me explico por qué dicen algunos que la vida es cosa mala y que es muy difícil ser feliz. A mí bien poco me basta... y que caigan rayos y truenos.
. Dios quiere que trabajes.
Frases que pueden animar:
- la vida empieza todos los días.
- Nadie es viejo mientras tenga interés por el conocimiento, el arte, la vida, mientras tenga curiosidad.
- siempre podemos mejorar física y moralmente.
C. S. d. O.
Alicia, siempre Alicia. Alicia, ¡oh, Dios!
Dicen que han descubierto un nuevo sabor primario: el glutamato sódico o umami. Yo no comprendo cómo puede no saber algo a amargo, o a dulce, o a salado o a ácido.
1 de febrero
Empiezo a leer Más allá del bien y del mal, de Nietzsche.
Una amiga me dice esta frase (que yo conozco, de Ortega), pero sin decirme el nombre de su autor:
Lo que nos pasa es que no sabemos lo que nos pasa; y por eso nos pasa lo que nos pasa.
6 de febrero
Noticia dada por televisión hace unos días: un mono se muestra superior a un hombre en unos juegos numéricos (ordenar de mayor a menor, y de menor a mayor, números vistos sólo durante décimas de segundo). Los animales son "grandes", son inteligentes, son estupendos, son inocentes, son Bellos. Me emociono al pensar en su Belleza, en su inocencia y en su inteligencia.
Otra noticia dada por televisión: una mujer ha tenido dentro de sí, durante cuarenta y ocho años (!!!, ???) un feto fosilizado. Ha sido ésta la tercera vez que ocurre en la Historia.
Decían los antiguos que es mejor tener buena nariz (buen olfato) que buen ojo (buena vista); que la vista nos engaña a veces, pero que la nariz no, o nos engaña menos veces. Decían que los magos, los brujos, las brujas, los chamanes,..., para ser eficaces, habían de ser narigudos. Recordar cómo son dibujadas las brujas, cómo su nariz. En Japón, los narigudos son temidos (la palabra 'narigudo' significa, en sentido figurado, 'diabólico' en la lengua de este país). Dicen algunos que los que tienen grandes narices son personas muy listas y muy malas.(Seguramente, habrá millones de excepciones, ¿no?). Dicen que son farsantes y teatrales. Pinocho es El Mentiroso.
Por otro lado, algunos relacionan el tamaño de la nariz del hombre con el tamaño de su pene; si es mayor su nariz, mayor será su miembro viril. Una connotación -machista- de la palabra 'nariz' (en plural) la relaciona con la fuerza y la testarudez masculinas, como puede advertirse en la expresión popular "hacer algo por cojones". Los antiguos romanos llamaban ignorantes (ignari. Decían nares a la nariz) a los que no tenían olfato (sine nare); es decir, a los que no eran listos, astutos, perspicaces, inteligentes,... Hoy, en nuestro lenguaje culto seguimos llamando ignaros a los ignorantes. Y me viene aquí una pregunta o curiosidad, pues de narices hablo: ¿por qué a los penes pequeños o infantiles se les llama pirulas o piruletas? Supongo que el origen de la palabra será moderno, aunque ya los romanos llamaran a la nariz pirula, por su parecido con una pera (?). Me pregunto asimismo si otro de los apelativos del pene ('pichula') no será un derivado de picha. Por su forma -yo, que de esto no sé nada- me inclino a pensar que sí.
Decían, además, los antiguos que por tres partes del cuerpo se conocen a las personas: por su ojos, por su boca y por su nariz; y que por ésta, mejor que por las otras.
Es la nariz la parte más sobresaliente del cuerpo humano, su proa.
"Me huele bien tal asunto" es otra expresión coloquial que relaciona el olfato/la nariz con la perspicacia, la intuición,... Así como "Me da en la nariz que..." (al escribir esto, me viene a la memoria que el personaje de dibujos animados Vicky el vikingo se tocaba la nariz cuando tenía una buena idea).Y cuando ofenden nuestra inteligencia o nos molestan con una idea o unas palabras, decimos a veces: "no me toques las narices". Y ya para acabar, digo dos ideas más que sobre la nariz se me ocurren: que el olor corporal, natural, de las personas es muy importante cuando se trata de iniciar relaciones de amistad, amorosas o de otra clase. El buen o mal olor producen aceptación o rechazo de manera instantánea, instintiva. Y la segunda idea: que la vida nos entra por la nariz.
Antes dije que me gustaría ser humilde. Deseamos tener lo que no tenemos, o ser lo que no somos (y expresado negativamente: no tener lo malo que tenemos o sufrimos, o no ser como no queremos ser). Entiéndase que deseamos tener o ser lo que entendemos que es bueno, bueno para nosotros. Podemos, asimismo, desear continuar teniendo -o no teniendo, lo que creemos malo para nosotros- o siendo - o no siendo, lo que entendemos que es malo- lo que nos parece que es bueno. Si digo que deseo seguir siendo humilde, ya no hablo humildemente. Si digo que me gustaría ser humilde, debe moverme a decirlo el saberme, con sinceridad, no humilde y por tanto carente de la virtud del amor. Es decir: el saberme no caritativo, y por tanto no humilde.
Hablo demasiado, pues a mis palabras no las preceden las buenas obras. Y ya hablo demasiado de mí, cuando yo sólo quería hablar de la humildad. Además, podrá parecer que hablo como maestro. Y decírseme que qué sé yo de la humildad. En cualquier caso, yo no hablo contra nadie. Me mueve el deseo de saber. Y deseo que a todos nos vaya bien, y estemos bien avenidos, si eso fuere posible (en un futuro muy lejano al menos). Y no pongo palos en la rueda de una buena intención. Veo mal las malas obras, pero por los malos obreros sólo siento compasión.
En cualquier caso, seguramente es cierto que no sé qué es la humildad.
Ya acabo por hoy, recordando ahora que alguien(acaban de llegarme sus palabras, pronunciadas hace pocas horas) me dijo esta tarde que le gustan mis poesías, pero no mis rollazos de mala filosofía. Admito que sin duda la hago mala cuando hablo de lo que no sé -y mucho peor será si influyo para mal-. Para no ejercer esta mala influencia, suelo decir que yo no sé nada, que sólo opino. La gente no debería dejarse guiar por opiniones. Es cierto que los más somos predominantemente opinadores, o que somos opinantes que apenas o casi nada sabemos. Pero algunos saben algo más, o mucho. A estos deberíamos escuchar y por ellos dejarnos aconsejar, u observarlos para aprender. Pero la sabiduría nos llegará, si nos ha de llegar, de nuestras propias vivencias, interpretadas por la inteligencia.Los que saben más que nosotros pueden guiarnos bien, ir por delante o a nuestro lado -nos estimularán a obrar sus palabras, o las recordaremos en las dificultades-, pero a cada meta hemos de llegar nosotros.Que la vivencia se convierta o no en sabiduría dependerá de la interpretación que de la misma hagamos. Y esto dependerá de nuestra inteligencia, o de su falta.
¡Vaya rollazo!, diría mi amigo si me leyera. Y llevaría razón.
1- Escuela de vendedores, por H. M. Haas.
2- Los misterios de la Habana, de Zoe Valdés.
3- Mi vida, por J. Ratzinger.
4- Juan Salvador Gaviota, de R. Bach.
5- Aventuras de los tiempos modernos (colección, vol. 2).
6- Juana Jugan (biografía, por Monseñor Francis Trochu).
7- Los Reyes Católicos, por William H. Prescott (en tres vol.)
8- Grave caso de conciencia en el matrimonio. Su solución por la continencia periódica conforme al método de Ogino, por los doctores J. Mañá Alcoverro, presbítero, y por E. Terrades Tintoré, ginecólogo.
9- Historia de España, por José Puiggarí y Esteban Paluzíe (edición de 1.887).
10- Visitas al Santísimo, por san Alfonso M.ª de Ligorio.
11- Guía del peregrino.Cursillos de cristiandad.
12- Nuevo testamento y Salmos, por la Sociedad Bíblica Trinitaria (Inglaterra), en un solo volumen.
13- Nuevo testamento, por el r. p. Carlos de Villapadierna.
14- El caballero cristiano, por el p. Remigio Vilariño, s. j.
15- Manual de la adoración nocturna española.
16- Obras de santa Teresa de Jesús. Edit.Apostolado de la prensa, S. A., Madrid.
17- Misal diario y vesperal, por Dom Gaspar Lefebvre y los monjes benedictinos de san Andrés.
18- Eucologio romano (Devocionario completo). Edición de 1863.
19- El narrador de historias, de H. Robbins.
20- El descenso de Xanadú, de H. Robbins.
Covarrubias decía que 'veneno' viene de 'vena'. Ahora leo que dicen los expertos del momento que procede de la raíz indoeuropea 'wen' (deseo). De ahí que a la diosa del deseo, del amor físico, llamaran los antiguos romanos 'Venus'. Veneno sería, pues, cualesquier brebaje, poción o bebedizo amorosos.Y bien dicho queda lo de bebedizo, pues solían ser bebidos, bebidas. Por ello, se dice 'ponzoña' (< 'potionea'= bebida, del verbo latino 'potare'= beber; y de aquí 'potable'). Semánticamente, también 'tósigo' (> 'tóxico') tiene relación con las palabras precedentes, pues procede del griego 'toxon' (= arco). Y es que las flechas eran más mortíferas -si daban en el blanco, por supuesto- si sus puntas estaban impregnadas de unto letal, venenoso o atosigante.
Esta semana alguien me decía: "dice fulano que no comprende, que no sabe, por qué te cogen tan pronto cuando haces auto stop". El viernes hube de volver a hacerlo, aunque ya no me atrae esa posibilidad como antaño. Es más: me inspira algún temor, que achaco al paso de los muchos años. Otra vez, como es sólito en mi experiencia, se paró el primer coche que llegaba. Y también el primero en la siguiente ocasión. En cuanto pude, me dispuse a coger el autobús. Pero de nuevo mi destino: un amigo esperaba sentado en la terraza de un bar.Nos saludamos con evidente alegría. Después de una sustanciosa charla - todas las nuestras lo son-, me despedía para subir al bus que llegaba. Pero mi amigo tuvo la buena idea de ofrecerme llevarme a la localidad de mi nuevo destino transitorio, aunque no fuera ése el camino que él pensara tomar inicialmente. Esto me recuerda que días antes, no muchos, un hombre mayor de la misma localidad en que nos hallábamos me hizo el mismo favor -aun mayor-, cuando yo hacía auto stop y él pasaba camino de una huerta de su propiedad, sita a medio km. en el ejido del pueblo. Este hombre, de semblante extraña y constantemente risueño, después de decirme a dónde se dirigía, pensativo unos segundos, me ofreció: "¡venga, sube, te llevo, no tengo cosa mejor que hacer!" Pensé que atender a su huerto podía ser cosa mejor o más interesante para él que llevar a un desconocido a un lugar alejado 40 km. Pero este hombre extraño, con una sonrisa fija, contagiosa y de efecto ahuyentador de ideas egoístas, me atajaba en mi intento de hallar una razón que no fuera la de la mera generosidad: " ¿¿¿Pero voy a dejarte tirado??? ¡¡¡Eso sí que no!!!" "El bien que hagamos es lo que vamos a dejar aquí cuando nos vayamos". Y repetía una y otra vez con inocencia: "¿Cómo voy a dejarte tirado? Además, tienes cara de buena persona. Y seguro que la vida me devolverá el favor, aunque yo te lo hago con mucho gusto" Y yo, emocionado: " usted sí que tiene cara de ser una persona excelente. Y si obra con la misma generosidad en toda ocasión, es porque es una persona extraordinaria. Por su continuo sonreír, y con mirada tan limpia, yo diría que es usted muy feliz. Y en esa sonrisa inacabable, ya lleva usted parte del premio por su buen hacer".
Y ahora vuelvo a contar sobre mi no menos generoso y excelente amigo. No es ponderable el bienestar que la conversación con él me produjo. Y así es siempre que nos vemos. Olvido casi todo lo pasado; he olvidado el contenido de anteriores conversaciones con él. Probablemente, ya he hablado en mi diario de las magníficas cualidades que hacen que lo admire. Pero no estará de más decir o repetir ahora que me parece muy inteligente, con todo lo que eso conlleva.
- En los momentos de más éxito no pierdo de vista que otros de gran dolor me aguardan en el camino, y cuando estoy sumida en la desgracia, espero el sol que saldrá más adelante.
- Me gusta imaginar que estábamos destinados a encontrarnos, reconocernos y amarnos.
I.A.
- No soy yo quien debe alabarse a sí mismo. Pero sí procuro obrar bien con Dios, con los hombres y con los animales. Y si no, mirad a mis perrillos.
- Las dificultades se resuelven solas mejor que cuando uno quiere mezclarse con ellas.
- Aun los mejores somos malos.
- ¿Es la felicidad el objetivo de nuestra vida terrena?
- ¡Oh, Dios, haz lo que sea mejor para todos nosotros!
- Teniendo ya veintitrés años, nada he hecho para ayudar a alma viviente.
- En estos tiempos hay pocos que duden de que todo el que cree en Dios es un hipócrita o un tonto.
A.J.C.
El pasado sábado, alguien me dijo: " me ha dicho X que con tu inteligencia podrías comerte el mundo".
(¡Qué claro veo ahora que no era yo de los que se comen cosa tan pesada! No tengo yo espaldas -ni entonces las tenía-, ni estómago, para tanta carga. Y ciertos mundos me provocan dispepsia.
Aquel amigo y aquel otro que hablaba de oídas no sabían la verdad: que yo no era especialmente inteligente. Una falsa apariencia, nacida del desconocimiento y de una imaginación favorable, benevolente, fue la causa de aquel juicio. Yo tenía muchos más defectos que ahora, era inmadurísimo, no sabía casi nada de la vida, o no, al menos, de sus aspectos prácticos. Sí tenía la mejor intención, una sensibilidad fuera de lo común y el prurito por saberlo todo. Pero la inteligencia es otra cosa. Me equivocaba continuamente -y mucho más que habría de equivocarme en mi futuro-. Por carecer de la inteligencia necesaria para acertar, erraba los caminos y las amistades; tomaba con desgraciada frecuencia las peores decisiones, elegía lo que debía huir o desechar. Pero algo noble había en mí que me impulsaba, en mitad de los peligros y nefastas influencias, hacia el Bien o la Belleza. Nunca me abandonó esa condición natural, inmanente en mí, que me sirvió de guía o protección; o bien fue una mano bondadosa, sabia, preternatural. Con esta naturaleza o este antemural sobrehumano, pude salir adelante, cuando mi ignorancia o mi necedad me empujaban por la cuesta abajo de los malos hábitos.
No era muy inteligente, no lo soy. Andaba con increíble retraso por las amplias avenidas prácticas de esta vida, o de esa vía sólo material y egoísta que llamamos vida. Me parece que vendrán muy bien aquí las palabras de un hombre que llegó a ver ese otro mundo de Belleza. Dijo:
Ya era rico. Pero ¿era feliz? Experimentaba un sentimiento extraño de vacío y de insatisfacción, acompañado de una creciente conciencia de la futilidad de mis objetivos y de todos mis logros materiales. Más aún, comenzaba a darme cuenta de la enorme atención que había prestado a las peores cosas de la vida y a mi olvido de las mejores. Con exclusión de todo lo demás, mis energías estuvieron dedicadas a las cuestiones prácticas del mundo. Me había olvidado del reino del espíritu. MIs dioses habían sido dioses falsos. Y ahora, ligeramente decepcionado, mis ojos se abrían ante la vanidad de la riqueza material y buscaban ansiosamente otras cosas más duraderas.
Yo, sin tener conciencia de lo que hacía, dedicaba la mayor parte de mi tiempo a buscar respuestas -con la mejor intención y desde la nobleza de alma- para los miles de preguntas que me acuciaban y que, al no saber darme, me ponían en un singular estado de excitación y ansiedad. Ante ello, mi reacción era positiva, optimista, ilusionada: seguía buscando sin desmayo. Porque creía que el premio para tanto esfuerzo llegaría. Aún sigo buscando. Busco la Belleza, vivir en ella, por ella y para ella. Busco el amor, que no veo en mí. Y busco esa inteligencia especial que nunca he tenido. Todo puede llegar a hacerse habitual. Yo espero adquirir el hábito de obrar bien, de pensar y obrar con inteligencia, y de seguir buscando cada día la Belleza.
¡Comerme el mundo! Dios o la vida me libraron de deseo tan contrario a mi naturaleza. Daba mis primeros pasos, cuando una voz interior (no sé si mía o ajena) me dijo: frange cervices, domeña tu contumacia, abre los ojos, no viniste a esta vida para ser material o socialmente ambicioso. Ahora tengo poco y soy menos, a los ojos del mundo. Dios debe de saber si voy a aprobar en esta asignatura del vivir. Yo creo que suspenderé, pues no amo con el amor que Jesús nos pidió. Para animarme, pienso que si Dios existe, es Él todo misericordia paternal y que su gracia alcanzará al más pequeño.
Ya, por fortuna, me he librado de la vanidad de creerme especialmente inteligente. Sonrío ahora pensando en lo halagadoras que debieron de serme entonces aquellas palabras de mi amigo)
He decidido -las causas de lo que voy a decir forman un complejo entramado- cambiar mi forma de vestir, mejorar mi apariencia a este respecto.La imagen importa.Es bueno darla buena si se puede. Mas sé que Dios mira el corazón y las obras (aunque las obras pueden engañar a veces; pero no el corazón).
(Desde entonces, aquel propósito me acompaña.No sé si doy a la imagen el mismo valor o la misma importancia que entonces.Sobre esto de la apariencia y su valor, se podría hablar mucho. Son muchos los puntos de partida posibles, los puntos de vista, las situaciones y circunstancias, los fines, las escalas de valores y prioridades, los sentidos que damos a la vida o a sus cosas,... Yo me llevo bien con mi imagen.Pero si puedo mejorarla,... Pero ¿qué es mejorarla, cuándo mejoras o empeoras? ¿Cuando agradas o desagradas a una mayoría, aunque esa mayoría esté en tal caso en el error? ¿Pero quién sabe si lo está o acierta?, ¿yo, la mayoría? ¿Quién es el árbitro del buen gusto, y por qué lo es? Sé hacerme muchas preguntas pero me parece que no tengo buenas respuestas para ellas)
1- Nuevo Testamento, por José María Bover, s. i. y Félix Puzo, s. i.
2- Selección (segunda) de selecciones del Reader's Digest, libro (de pastas duras).
3- Confesión de un hijo del siglo, de A. de Musset (edic. de 1.923).
4- La última tentación, de Nikos Kazantzaki.
5- Destinos ejemplares, de A. Maurois.
6- El albergue de la sexta felicidad, de Alan Burguess.
7- Thérese Dequeyroux, de F. Mauriac.
8- Evasiones en la cárcel, de Curzio Malaparte.
9- Taras Bulba/ Cuentos, de N. Gogol.
10- El hombre que fue jueves, de G. K. Chesterton.
11- Los vagabundos, de J. London.
12- Pedagogía. Tratado de la educación, por Antonio Gil Muñiz.
- La mejor persona que he conocido y toda la población se burlaba de él.
- Nunca reconocía sus faltas y, para ocultarlas, acumulaba mentira sobre mentira.
- ¡Oh, Dios, bendito Dios, dame humildad... y dame fe!
- Creía, fervoroso, en la eficacia de la plegaria."Dios, que me ayudaste en el pasado, ayúdame ahora, te lo ruego".
- Hazme benigno y paciente de corazón. Dame humildad, Señor.
- Había orado con fe y su plegaria fue escuchada.
- "Dice cosas muy malas" "Podemos soportarlo".
- El infierno es perder toda esperanza.
- Ayúdeme a vencer mi orgullo.
- No podía haber mayor dicha que trabajar; vivir, sencillamente, apegado a la tierra.
- (Diálogo entre una monja y un cura católicos) "Oré a Dios y..." " Y la curó el misionero protestante" "Sí" "Dios ha respondido a su plegaria. Todos somos instrumentos en sus manos".
- ¡La bondad y la tolerancia! Con estas dos virtudes, qué maravilloso sería el mundo.
Paseábamos ayer por la orilla del río. Mi acompañante me hablaba muy mal, con evidente aborrecimiento, de... Por eso que solemos llamar casualidad, apareció a lo lejos, caminando hacia nosotros, esa persona tan denostada. ¿Qué hizo mi compañero? Lo saludó con efusión, con supuesta alegría de ver al que llegaba. En el diálogo siguiente, lo alabó en varias ocasiones, por su conducta y por sus excelentes cualidades. El recién llegado, de ese modo halagada su vanidad, mostraba a las claras sentirse en una nube de satisfacción.
¿No nos acaece a todos hallarnos a lo largo de nuestras vidas en situación parecida a la de este que imaginaba ser admirado, y aún querido, cuando en verdad era objeto de burla cruel y de desprecio secretos? No digo que nos odien, que nos desprecien, o que se rían de nosotros a nuestras espaldas; no digo que eso ocurra a todos, claro, pues mucha gente goza de la simpatía general. Aunque... ¿no es cierto que muchos bondadosos, en palabras y en hechos, en verdad, caen mal a los malvados precisamente por ese su carácter bondadoso? Algunos no soportan andar en presencia del Bien, desean su fracaso, porque su progreso va contra sus aviesos intereses. Son terribles la envidia y la suspicacia, porque es cierto que cree el ladrón que todos son de su condición. Al que creen hipócrita los malos, le buscan errores y defectos, y se los hayan, los tenga o no los tenga.
También a ese vanamente satisfecho por la óptima impresión causada al que lo encomiaba, le he escuchado hablar pésimamente del que ayer paseaba conmigo. Los odios, rencores, desprecios, denuestos,... son muchas veces mutuos.
¡La Feria y la Farsa! Por ser esto así, hemos de abrir mucho los ojos, y muchos ojos. Pero lo más importante para una persona que quiere ser un poco menos mala cada día, es dedicarse a la limpieza humilde de su casa, y allá se lo haya la gente con lo que quiera hacer con la suya, con su vida. Uno debe andar su camino con alegría renovada a diario, con ilusión y con los granitos o gotitas de bien que pueda hacer. Mis buenas obras son dijecillos o diminutos, invisibles, aljófares. Pero no pierdo la sonrisa ni la ilusión esperanzada de mejora. Siento que mi buena intención no baste, si no va a bastar. Intentaré los próximos y lejanos años dejar de hablar mal de la gente. Es un mal tristemente extendido creer que para censurar la injusticia y otras fealdades, hay que destruir de algún modo al injusto. Pero Jesús nos enseñó otra cosa.
Acabamos de ver La gata sobre el tejado de zinc. Nos ha gustado mucho. Me gustaría leer la obra escrita (la leí hace poco).Muestra bien al hombre, humano, defectuoso, malo, bueno,... Es un buen cuadro, aunque pequeño.
- Para hacerse grande hay que empezar por hacerse pequeño.
- Estáis obligados a ser perfectos.
- La salvación es el negocio más importante.
- El esforzarse en practicar la humildad y el arrojar del espíritu toda presunción, toda vanidad, todo orgullo... como no se puede lograr sin la gracia de Dios, hay que pedirlo insistentemente, sin cansarse nunca (de pedirlo).
- Jesucristo es el modelo al que debemos conformar nuestra vida.
Estas son algunas ideas ajenas recibidas por mí no ha mucho. Tal vez mi notable ingenuidad me lleva a admirar a los autores citados por mí en mi diario. Viendo mis nulas obras y mis vanas, hinchadas, palabras, la calidad personal de estos próceres me parece extraordinaria, cumbre para mí inaccesible. Pero me satisface la subida y el camino, la Belleza ensoñada, y el estímulo de intentar acercarme un poco a donde tengo puesta la mirada.
La humildad no es una idea abstracta. No es un estado o condición sentimental. No es sentirte que ya eres humilde, llevado por el deseo secreto y vanidoso de señalarte. No es creerte que ya lo eres porque... ¡sería tan bello y tan lucido ser tenido por tal!; o porque yo soy especial, capaz de alcanzar tan alta meta. La humildad no es un estado emocional, en que sin esfuerzo ya me encuentro porque lo deseé mucho. La humildad es diarios actos de paciencia ante la tontería de la gente necia y aun soberbia, es actos frecuentes de mansedumbre ante el abuso burlón o despectivo, malvado o agresivo o jactancioso; la humildad es actos sencillos, deseos limpios, bienintencionados, una mirada bondadosa; la humildad es actos de servicio, es actos generosos, es actos de renuncia, ante la verdad, a nuestra opinión, y es no confiar ciegamente, como en un ídolo, en nuestra dudosa inteligencia. Y es arrepentirse sinceramente de las malas obras, con intención verdadera de corregirse. Y es saber escuchar y no abusar de las palabras.
Bien lo decía Unamuno: lo humilde es obrar.
-
Como ayer, hoy he dado otro paseo siguiendo la orilla del río, con Crazy de compañero. Hoy se nos han unido su amiga loba y su amiguita de blanco pelaje con manchas negras, como una dálmata. ¡Más cortado y mohíno el pobre Crazy! ¡Ni meterse en el agua quiso! Y como ayer, de nuevo me pusieron perdido de barro. Pero me han hecho feliz, sencillamente.
Después, X me preguntó si quería ver su casa nueva. Una casa preciosa, muy grande y con todo lo moderno. Como diría mi madre: no le faltó un detalle. Ha sido feliz mostrándome lo que le ayuda a ser feliz. Se ha sentido importante. Perdí la cuenta de las habitaciones, miraba gustosamente tanto mueble valioso, cristalería y cuadros, detalles suntuosos, escogidos. Por poner un pero, al que muchos restarán importancia, diré que me llamó la atención no ver ni un solo libro. Pero X no los necesita para ganar mucho dinero para ser muy importante.
W. Thackeray (La feria de las vanidades)
Madrugada del 27 al 28 (del domingo al lunes) de febrero de 2000, a las 02'01 h.
Maldita y bendita alternancia de los sucesos, buenos ora, malos luego, buenos de nuevo, y así sucesivamente; aunque al parecer no siguen una regla, pues la cadena se rompe a menudo, incomprensiblemente para mí. O quizás no hay tal ruptura, sino que uno no sabe percibir todo lo bueno ni todo lo malo, confundiéndolos, porque uno es necio y poco o mal observador.
Ahora toca que me suceda algo bueno. ¿Toca? Ocurren normalmente más cosas malas que buenas. No sé si decir que así sucede en el mundo a la mayoría o que así me sucede a mí. Somos nada (o yo lo soy), a veces deseamos (o yo lo deseo) no existir; pero es preciso volver a sonreír, siempre, por mucho que arrecie la tormenta, porque el corazón sigue latiendo y no respiramos cuando (porque) queremos. Y el peso de la vida, de sus sinsabores, y aun de sus desgracias y tragedias, se lleva mejor con alegría. Fe y paciencia. Confiemos en la gracia espléndida de Dios. Suframos con humildad los reveses de fortuna. Dios o la vida pueden llegar a ser muníficos cuando ya nada esperamos, cuando hemos bajado los brazos, la cabeza y con ella los ojos. Cuando miramos a la tierra, cuando abatidos nos abandona en forma de lágrimas ardientes el orgullo y la soberbia que nos perdieron, un sol de justicia, un mañana de dicha quizás se está gestando desde el fondo de la noche oscura. Dios o la vida quieren que seamos animosos, y que con alegría caminemos por las sendas que nos toque andar.
He de aguantar esta procesión natural de males de fortuna, con semblante siempre risueño y actitudes inteligentes, prudentes, amistosas, serenas, apacibles,... e ilusión renovada cada día, hasta que llegue la hora final, cuando cesa para siempre todo afán. Y hágase la voluntad de Dios.
Amigo Jugo, me dijo "Ka bello es vivir" que te recogió recientemente con su coche y que le llamó la atención estabas en medio de la carretera!!! Gasta cuidado amigo, esas cosas son peligrosas. Algún día alguien no frena a tiempo y te envía al otro mundo.
- Se sentía agotado... Había concluido un capítulo de su vida. Por primera vez notó que iba envejeciendo.
- ¡Qué arteramente se había precipitado el tiempo sobre él, llenándolo de años!
- ¡Ayúdame, Señor, a refrenar mi lengua!
- ¿Y la satisfacción de saber que uno es querido e indispensable, al menos para una persona?
- Últimamente, me hallo cada vez más viviendo de los recuerdos de mi niñez. Este es un síntoma seguro de que se acerca la ancianidad. Incluso sueño con mi amor de adolescente (con mi amada Alicia).
- ... estos recuerdos de mi imperfecta vida.
- El mundo no mejora con las burlas.
- Hemos de recordar siempre que a los vencidos les queda lo esencial si tienen a Dios.
- Era ya un viejo. La idea parecióle asombrosa. Se sentía, en el fondo, tan poco cambiado...
- Oró, pidiendo a Dios que no lo juzgara por sus obras, sino por sus intenciones.
-
QUE EL SUFRIMIENTO NO ME IMPIDA
Que el sufrimiento no me impida
cantar las alabanzas de la vida,
y aun las alegrías, y las penas, de la mía.
Que la pena no me estorbe
para ensalzar cumplidamente
a quien es motor y corazón
de este cuerpo endeble y esta mente
que arde al recordar el roce de su piel
y una voz delicada,
alegre, graciosa, enamorada;
palabras que me buscan,
palabras con memoria,
de horas encumbradas,
de horas soleadas,
de horas de esplendor.
Que esta espinosa, hiriente, soledad
de ahora, en que mi mente egoísta
me pinta escenas turbadoras,
no me quite un ápice de entusiasmo,
no apague el fuego de mi verbo inflamado.
Ponderaré la vida y la Belleza
si el Amor me da fuerza.
Erigiré monumentos con palabras sencillas
a mi musa y a la Fuente,
que es la suya, que es la nuestra,
manantial de sonrisas alegres,
y de hechos de amor
que brotan de sus manos,
ramas fructíferas de la savia divina.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
Acabo de ver Agárrame esos fantasmas, con M. J. Fox y Trini Á. (¡muy guapa!). Me ha gustado, es divertida.
De José Luis Castillo Puche: escritor de Paralelo 40 y de Jeremías el anarquista.Él dice que lo mejor de su obra es su trilogía. Es gran hablador, porque habla bien y porque habla mucho. Pero se va por los cerros de Úbeda, lo cual es bonito -en mi opinión de ahora-, en cierto sentido; el otro sentido es del orden, que a él le falta, o a mí, que no lo conozco bien, me lo parece.
La suya es una memoria prodigiosa. Se relaciona con todos. Al parecer, iba para obispo. Y tenía una tía riquísima. Está casado y es un gran viajero.
De Juan Ramón Jiménez ha dicho que era un pelmazo intratable, y que maldijo en la hora de su muerte.
No sé cómo podría ayudar a... No dejo de pensar en ello y no hallo una solución para su problema. Querría tener una varita mágica para ayudarle ahora mismo. Me apena mucho verlo tan sólo en su problema, tan contumaz, tan mal. Está muy solo, ¡el pobre! Pero tras los bastidores, estamos sus ángeles de la guarda, aunque él no lo sepa.
Estoy triste, extrañamente triste. Pero no sé si es por algo principalmente, o lo es pero no consigo ver claro cerca de las causas.
Acabo de ver Gertrud, de Dreyer. Me ha gustado menos que Ordet. Dicen que va sobre el amor (yo digo que no será sobre el Amor). Yo digo, además, que va sobre fantasmas (deseos, andantes). Pienso que el Amor es compasión (entiéndase este significado, en uno de los sentidos de la palabra 'compasión', pero no en el usual y popular o coloquial); no digo 'lástima', en su sentido peyorativo, que la mayoría le da. Amor es caridad. Pero Amor no es un macho que desea a una hembra; es decir: no es el deseo de ese macho que busca hembra, ni el de la hembra que busca macho. Gabriel y el marido (buena gente), aunque no lo sabían, deseaban a la hembra. Porque compasión/Amor no sentían (amor que tanto necesitaba la desgraciada y solitaria Gertrud).Y siendo inteligentes, no podía gustarles Gertrud, pues no era fundamental o principalmente buena, sin ser muy mala (que no lo era). Gertrud era egoísta, orgullosa (esto se lo dijo el amante). Me recordó a la posesiva protagonista de Que el cielo la juzgue. Una mujer incapaz de amar, Gertrud; machungo en cierto sentido (entiéndase también esto). ¡Al final acabó vestida de hombre! (!?). Aquí, en esta peli, los buenos son los hombres. Me ha parecido una película misógina.
León XIII (?)
Mi abuelo decía: "lo que hay que hacer es trepar días". Sabias palabras, es mi opinión al respecto. ¿Dónde o de quién, en qué situación o viviendo qué,... las aprendió? ¿Cómo, cuándo? ¿Tuvo maestros mi abuelo? ¿Las aprendió a fuerza de porrazos e inteligencia? ¿Cuándo era joven o ya viejo? ¿Sabía que sabía eso que decía? ¿Por qué decía eso? ¿Oyó esas palabras en boca de alguien, al azar? ¿Fue esa idea creación suya, en esa forma verbal? ¡Trepar días! Sí, es lo que hay que hacer, echar abajo las horas con gusto, con alegría y con calma, interior y exterior. Y con salud. Tener paciencia con el lado no amable de la vida. Buscarle las orillas soleadas, las sendas apacibles y los prados bien sencidos. Vivir, bien vivir.
Hay una manera oficial, tradicional, de computar los años vividos. Pero hay otras no usuales: teniendo en cuenta las sensaciones subjetivas, la mayor o menor abundancia de recuerdos, la proporción de olvido, si juegas más o menos cada día (y si más o menos que antes), mirando cuánto ríes y sonríes, cuántas ilusiones te dan vida, si muchas, pocas o ninguna; considerando el dolor sufrido, acumulado, el número de amigos y su calidad, y las relaciones rotas (también las iniciadas) o "amigos" perdidos (aunque, en verdad, no es posible que perdamos un amigo, porque el amor nunca deja de ser y la amistad que pudo concluir, nunca fue verdadera.Un amigo o una amiga te acompaña, te alegra la vida, siempre, también cuando no está físicamente presente). Se computan los años vividos, también, teniendo en cuenta la cantidad de inocencia, de ingenuidad, de credulidad, de escepticismo, de desconfianza, de suspicacia,... Y la soledad presente, y las soledades pasadas, esas horas muertas, esas horas agónicas; y mirando cuántos fracasos te han sobrevenido, a cuántos tú llamaste o provocaste. Es posible computarlos viendo cuánto hablas aún, y cuánto (y cuándo) callas, estando acompañado o solo; y viendo cuántas ganas tienes o te han quedado de comunicar, de darte espiritualmente, de abrirte a la gente; y sopesando la medida de tu pesimismo o de tu optimismo, y cuántas pasiones te alientan, te empujan o tiran de ti aún; y cuántas aficiones saludables. Se puede averiguar los años que tienes viendo cuánto amor sientes aún por la vida, y cuánto temes a la muerte.
A veces, yo me derrumbo en la cama, sintiéndome viejo y terriblemente cansado; pero muchas mañanas salto de ella como si todavía fuera un niño en toda su pujanza. ¿Por qué me están saliendo últimamente tantas canas? Para evitar que nos salgan canas, no hay mejor remedio que Dios, el amor a la Belleza. Pero... ¿y si Dios no existiera, si no existe? En ese caso, todos estaríamos, o estamos, perdidos.
P me dice que no va a votar; mi padre me dice lo mismo. Ninguno de los dos entiende de política, ni quieren entender. Se comprende que no quieran saber de engaños sin cuento (con mucho cuento), ni de apaños, ni de segundos ni terceros movimientos, ni de rencores, ni de ajustes de cuentas, ni de deslealtades e infidelidades, ni de... N tampoco va a votar. Y lo mismo decidirán muchos.
- En cuanto a la religión, W. cree en su utilidad como uno de los elementos que han de constituir la sociedad ideal, como uno de los medios para que el hombre y la mujer alcancen su perfecta armonía y equilibrio espirituales, y como un instrumento de concordia y benevolencia; pero es enemigo del formalismo religioso y de la coerción eclesiástica, y así, proclama francamente que la democracia no puede ser compatible con la supervivencia de ninguna casta sacerdotal.
- W. comprendió que no hay nada de pecaminoso en la unión sexual: ese impulso fundamental de toda vida.
- El deleite con la música, síntoma seguro de ternura viril y de innata elegancia espiritual.
- No se dispone la cualidad poética en versos rimados... Está en el alma.
- He aquí lo que debes hacer: amarás a la tierra y al sol y a los animales; despreciarás las riquezas.
- El poeta no gastará su tiempo en trabajos innecesarios. Él sabrá que el suelo está siempre arado y abonado.
- Nada es más grande que engendrar hijos y educarlos bien... Existir es tan grande como comprender o como expresar.
- He aquí lo que debes hacer: defenderás a los imbéciles y a los locos. Odiarás a los tiranos.
- ¡Qué hermosa es la sinceridad! Todas las faltas pueden perdonársele a quien tiene sinceridad perfecta. Que de hoy en adelante, ninguno de nosotros mienta.
- Despreciaremos a toda persona vil o astuta.
- He aquí lo que debes hacer: no disputarás sobre Dios.
- Pronto ya no habrá sacerdotes. Desaparecerán gradualmente. Surgirá un nuevo orden, y cada hombre será su propio sacerdote.
- Habiendo abandonado, desde mi primera juventud, los negocios y las ocupaciones usuales.
- He aquí lo que debes hacer: tendrás paciencia e indulgencia con la gente.
- ¿Qué es la vida, sino un experimento?
- En la composición de mis versos, nunca me he apartado de algo fundamental: del objetivo religioso.
-He aquí lo que debes hacer: harás nuevo examen de todo cuanto te hayan dicho en las aulas, en las iglesias o/y en cualquier libro.
- El conocimiento supremo es el de Dios (id est, la ciencia suprema es la ciencia de Dios: la teología).
Acabo de ver Duelo al sol. Bien. Pasiones, deseos, vulgaridad de Lewton (Lewt), atracción fatal de J. Jones (el personaje que representa aquí, tiene, creo, 13 años de su edad), pacatería de Cotten (repelente para algunas muchachas. En cambio, la grosería insolente de Lewton las excita),... Los audaces sin escrúpulos, los vulgares procaces, triunfan con determinada gente ("Si todos fueran como yo -dice, quizás no con estas mismas palabras, Cotten-, no habría más que fracasados"). Esta peli -o su autor- pone el amor en los adultos (H. Marshall, Lillian, Lionel, el capataz, el amigo de Lionel); los jóvenes son enamoradizos, irreflexivos, pasionales, instintivos.
Han ocurrido/corrido muchas cosas fuera (aunque algunos -pienso en O. Wilde al decir esto- creen que todo ocurre dentro).
Hace unos pocos días, escuché que decían por televisión que en situaciones peligrosas el amor nace con más facilidad (con más probabilidad), se excita más. En tales situaciones (terremotos, incendios, accidentes,... y peligros menores), la gente se enamora más, es más probable que entonces se enamore. Dicen que hay para ello una explicación química.
Inventamos (Nietzsche lo dijo, v. gr.). Inventamos sentimientos, hechos, relaciones, éxitos, amigos,..., hasta gran parte de nuestra vida -pasada, presente y hasta futura-, si no toda.Necesitamos hacerlo a veces; algunos, lo necesitan continuamente. La vida de estos no tendría sentido -en su errada opinión- si no inventaran, si no se inventaran. Quizás todos inventamos, aunque algunos lo hagan sin llegar a tener conciencia de ello. Hasta puede llegar a ser bueno para la salud, en algunos casos, si no se inventa demasiado.
Salí la pasada noche. Bebí Radical de fresa. Ya en casa, ya en la cama, no pude conciliar el sueño en toda la noche, y la pasé pensando. Se me ocurrió (!!??) elegir una palabra mágica, una palabra panacea, y escogí una que para muchos es evocadora de sensaciones placenteras, una palabra con color, bien sonante: 'fresa'. Ya con el sol bien salido, me levanto, bajo las escaleras y... ¡sobre la mesa del comedor me sonríe con guasa un plato colmado de lucientes y hermosas fresas! El caso fue muy sorprendente para mí porque mi madre no compra (no ha comprado casi nunca) fresas. Pero no quedó ahí la cosa. Por la noche, dan esta noticia por televisión: en la Guyana se ha suicidado un grupo de personas con... ¡fresas envenenadas! Pero hay más: anoche, al volver a casa y poner la tele, me encuentro con que cantan Fresones salvajes, un grupo musical. Todo esto me ha pasado en 24 horas. Por cierto, que el título de la canción que cantaban Fresones salvajes era ¿Por qué me tengo yo que enamorar?
- No puede haber una personalidad sana y cabal, ni nacionalidad grandiosa, sin el elemento indispensable de la religión. No puede haber tampoco poesía digna de ese nombre sin aquel elemento sustentándolo todo. El pueblo debe empezar a aprender que la religión (como la poesía) es algo muy diferente de lo que ellos suponen.
- Según me acerco más a la vejez, vivo más y más del recuerdo.
- Tengo la suficiente filosofía para no estar absolutamente seguro de nada.
- Shakespeare, el más eminente de los poetas a quienes la vida ha dado voz.
- En el campo abierto leí con detenimiento el Antiguo y el Nuevo Testamento, probablemente con más provecho que en una biblioteca o en una habitación cerrada: tanta importancia tiene el lugar donde leemos.
- El servicio más profundo que las poesías, o cualesquiera otros escritos, pueden prestar al lector, consiste no sólo en satisfacer al intelecto, ni en dar cosas refinadas e interesantes, ni aun en representar grandes pasiones, personas o acontecimientos, sino en llenarlo de una vigorosa y pura virilidad y religiosidad, y en darle un buen corazón como posesión y hábito radicales.
Ya me iba, satisfecho con esa charla tan provechosa. En eso, como salían los fieles de la iglesia,... con mirada pensativa y censora me dijo: "mi nieto me preguntó que por qué va tanta gente a la iglesia. Y yo le dije: ¿¿¿por qué va a ser??? ¡¡¡Pues porque están todos majaras!!!" Creo que no lo vi tan seguro de ninguna idea como de ésta. Pero yo no me atreví a juzgarlo, pues acababa de admirarlo por su prudencia de hacía poco; y porque yo aún habré de dar muchos pasos para llegar a donde él ahora está, y podría ser que aprendiera tanto como para cambiar algunas veces de ideas; y porque sé que no siendo mi amigo un hombre sabio, no podía yo esperar que lo supiera todo, si en este asunto ignoraba, él; y porque yo no estaba ni estoy seguro de que los que asisten a la iglesia obren inteligentemente en cada caso particular, considerando la intención general que se les supone y los malos frutos de algunos, así como las razones de la ciencia y las de algunas personas que buscando la verdad han recorrido un camino diferente del de aquellos que van a misa, y descubierto su verdad, que les aleja de estas prácticas sociales establecidas por los siglos, la sincera piedad en muchos casos y quizás la ignorancia en otros muchos.
Este mi amigo me cae simpático, y esa inesperada y contundente opinión me sacó una pequeña sonrisa. Yo no soy nadie para juzgarlo; ni siquiera para enfadarme, molestarme o sentirme ofendido por lo que una persona que no es lo que se entiende por mala haya podido decir en un momento quizás de ofuscación (¡y a saber de dónde viene esa idea en él, qué caminos recorrió hasta llegar a ser proferida por su boca!)
Este mi amigo no es malo por su naturaleza, sino que no ha recibido una buena educación de esta sociedad que no sabe educar bien, porque no hace lo que predica. Seguramente, yo soy el primero que no lo hace bien. Además, yo soy de los que entran a menudo en las iglesias, aunque prefiero hacerlo cuando están vacías de gente. Quizás soy uno de esos majaras. Aunque no me gusta ese monologar quizás estéril, vano, inútil, repetición inmutable de palabras que podrían hacer algún bien si fueran tomadas en serio y excitaran a la práctica, si los ministros de las mismas fueran creíbles y mezclados con el pueblo llano fuera la suya una vida de servicio, de tolerancia personal -no siempre ideológica-, de comprensión, y de una contagiosa alegría. Ojalá llegue el día en que diga la gente: " esa religión debe de ser buena, pues son buenas personas las que la proponen como modelo de vida; son gente de fiar, se puede confiar en ellas. Y si eso es lo que creen... y se puede confiar, creer, en ellas,..." Pero hoy, ¿qué cristiano así llamado es un nuevo Cristo o se le asemeja? ¿Y qué es ser católico, o incluso un buen católico?
Bueno, este sermón o vano discurso ya se alarga demasiado. He vuelto a enrollarme, quizás para nada. Si yo no sé, ¿para qué o por qué hablo tanto, de lo que ignoro? Seguramente, porque ignoro lo hago.
Buena interpretación de de Sica.¡Lo que hay que hacer por el pellejo!
Mientras la veo, hablaré un poco de Alfonso Sastre. Lo primero: algo que me parece evidente: habla bien.
Ha luchado contra la dictadura de Franco y apoyado a la izquierda nacionalista vasca. Varias veces encarcelado y varias carreras interrumpidas (pero sí acaba Filosofía y Letras). Se prohibió la representación de algunas de sus obras. También su mujer fue encarcelada, acusada de colaborar para la comisión de un atentado terrorista de ETA.
Cree que el teatro puede ser útil para cambiar la sociedad.
Militó en el partido comunista.
Él y su mujer fueron detenidos por sospecharse que habían dado cobijo en su casa a un comando de ETA. Hizo pública su simpatía por HB y pidió el voto para este grupo. Como miembro suyo, fue candidato para ser parlamentario europeo. También fue candidato para ser parlamentario -vasco y europeo- con Euskal Herritarrok. Dio su apoyo al diario Egin (y ha colaborado con Gara).
Ha recibido el Premio Nacional de Literatura (Dramática), y el Nacional de Teatro. Se le incluye en la llamada Generación del 50.
Hijo de padres bien situados económicamente, recibió de ellos una educación católica.
Con su teatro extremista, quiso dar la carta de defunción al burgués representado por Benavente.
Escribió El evangelio de Drácula en la cárcel. Hizo una huelga de hambre durante su estancia en Francia. Creó revistas.
Escribió una obra sobre Kant, sobre sus postrimerías. Éste perdió su lucidez mental al final. Dicen que no recordaba nada o parte de las ideas expuestas en sus obras.
En el año 88 escribe Revelaciones inesperadas sobre Moisés, en las que, inspirado por la obra de Freud, nos dice que Moisés era tuerto y tarta (según la Biblia, tenía dificultades para hablar y su boca era su hermano Aarón); también nos dice que era muy bajito y delgado.
Ya he visto El general de la Rovere. Bien. Sobre la dignidad, sobre la altura moral de un timador.
El sábado vi El caballero del Mississippí, con Tyrone Power, P. Laurie y John McIntire. Muy bien. Una lección, en mi opinión, sobre cómo hemos o podríamos comportarnos. Una peli sobre la nobleza, la madurez (la gravedad, la gravitas romana), las aptitudes especiales,... ¡Quién fuera como el personaje representado por T. Power en esta peli! También se nos propone a los hombres un modelo de comportamiento con las mujeres. Pocas palabras, hablen los hechos. Coherencia. Palabra, una. Amistad. Paciencia. Estar en nuestro sitio. Bondad. Inteligencia.