Pinté lobos hambrientos
con los pinceles de mis letras
y los temores quedaron retratados.
Enmarqué lirios y cardos
con los matices de la pluma
y la vida quedó dibujada.
Emborroné fuegos multicolores
y estallaron en el cielo de mi voz
los matices del amor.
Hice sonar arpegios
y convoqué sinfonías
para hablar de misterios.
Pero tendré que inventar colores,
tendré que hacer estallar las letras
y reunir sus pedazos en otras,
deberé convocar nuevos sones
para que como el reflejo
de la luna en un lago
pueda plasmar en mis versos
el tornasol que habita en tu alma.
Comentarios
Según mi criterio, la última estrofa no está a la altura de las otras; incluso diría que no es necesaria, pues ahí baja el tono poético y emotivo del poema.También creo que podría reducirse a dos o tres versos con la idea de lo imposible que es " plasmar todos los reflejos del alma".
Un abrazo.
Tambien a mi me gustan tus versos.
Me gusta.
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Es un gusto conocerte.