Masturbación.
Por la rendija de la ventana entraba aquel rayito de luz. La habitación en furtiva penumbra era asesinada por aquel débil puñal de oro. El rayo, indiscreto y sucio, iba a dar de golpe sobre una escupidera de loza llena de orines ámbares y rebotaba formando un espejismo marino en el techo sombrío. También un coletazo del pez solar acariciaba el acero de una lámpara, fulgiendo diamantino e irascible, con astillas de cristal. El olor a meados surgía de la escupidera untuoso y lascivo, levemente atractivo y levemente desagradable, como un incienso corrupto. El muchacho, recostado sobre el colchón de goma espuma, sudaba transido, acababa de masturbarse y, cansado del éxtasis lúbrico, reposaba como un ángel yacente de cabello moreno y adolescentes y contrahechas proporciones. Parecía extenuado de una gran carrera, de una lasciva carrera en la que fue potro y jinete de si mismo durante unos minutos, hasta que el narciso caballo desbocado dio de golpe con un resplandor azul. Al lado de la cama el cubo con orines recogía también la semilla desparramada del jovencísimo onanista, ahí moría la gloria de cinco minutos y surgía un leve instinto de culpa y pecado, como un gusano en la manzana conciencia de un santo. Ascendía por toda la habitación el olor de una rosa seca, podrida en el agua podrida de un jarroncito de cristal, y el aroma de orina ámbar de toda la noche anterior. Por la rendija de la ventana entraba aquel rayito de luz. El muchacho abandonaba el cansancio sin pensamiento de la atlética carrera y miraba las evoluciones del polvo de la habitación en el rayo solar. Como paramecios en un vaso de agua con perejil las moléculas de polvo se agitaban doradas y vivísimas en el fondo de aquella espada de diamantes. El muchacho palmoteó el colchón desprendiendo más polvo para ver las oscilaciones de los geniecillos dorados. Bailaron frenéticos los geniecillos bajo los acordes de un chorreo de chispas. El débil arcángel puso su mano bajo el chorro de oro y llenó su extremidad de sangre de sol. Era verano, y sobre su cabeza el techo de uralita comenzaba a calentarse impetuoso. ¿cuánto tiempo había pasado del orgasmo?, ¿media hora acaso?, volvía a sentirse fuerte de nuevo, las ansias de lapislázulis le conminaban a una nueva carrera contra la luna. El rayito de sol se cubría de geniecillos brillantes, y él estaba allí, desnudo, sin cómplices, sin testigos, sin policías, para volver a cometer un asesinato contra si mismo. Pronto la sangre acudía a su escorpiónida naturaleza, ángel yuxtapuesto contra penumbra y luz, caballo de pura sangre con el cuello lleno de venas, aceitoso y sublime como una clepsidra de plata. No le acompañaba ninguna Eva a aquel Adán en la primera mañana del Génesis, recién surgido de las fuentes furiosas del Caos, en plena naturaleza sombría, perfumado de miasmas insalubres y rosas muertas. En el techo un mosquito cargado de sangre reposaba tranquilo tras su leve humanicidio. La albina pantera, el nacarado Apolo comenzó a correr de nuevo, lento y rápido, como temiendo ser sorprendido por alguien, era una lucha en la que mostraba sus flancos a otros soldados inexistentes, un furioso y sublime combate sin heridas, y respiraba agitado en las estribaciones de un acantilado sin caida. Estaba asesinando a todos sus antepasados, que clamaban fecundación desde la otra orilla del Aqueronte, pero el adánico Narciso no interrumpía su laxo suicidio, transido y bellísimo como una rama de azucenas. En sus ojos quizás unas lilas moribundas, a sus pies una simple escupidera llena de orina y semen. Volvió a eyacular. Y casi instantáneamente, sin descanso, se elevó sobre el colchón para matar al anófeles que le había profanado horas antes. Dejando un rastro de sangre en el techo. En el rayito de luz las más pequeñas tortuguitas azules nunca vistas dieron con sus caparazones de carey en un cubo de ámbares sucios.
Comentarios
jaja Graciosa Amparo, ¿motivación? ¡Es adolescente! A esa edad todo está a tope. No hacen falta impulsos
Lo que no entiendo, y a Francisco le quiero preguntar, es eso de la sangre, ¿a cuento de que viene? ¿De dónde aparece? La imaginación me da a pensar que este relato narra un doble onanismo de un adolescente recordando que acaba de mantener trato carnal con una debutante :eek:
Mi más sincera enhorabuena!