Coágulos
Trataba de encontrarles forma a los coágulos de sangre que acababa de vomitar, uno de ellos parecía un corazón de pollo palpitante. A su cabeza vino entonces que aquello era su propio corazón, que acababa de evacuar tras la pérdida de la única esperanza que lo anclaba a los edificios y calles sucias de la gran ciudad.
Su corazón de pollo yacía arrojado en el piso, ejecutando sus últimos latidos. ¿Era en ese pequeño coagulo sanguinolento donde permanecía toda aquella devoción que le profesaba? ¿Toda su pasión yacía ahí encerrada?
Se propuso tomar un cuchillo de la cocina, se hinco dispuesto a descubrir los secretos del palpitante, húmedo y rojo objeto, tomo entre sus dedos el resbaladizo corazón y con sumo cuidado deslizo el filo sobre él. Algo brillaba ahí dentro, escudriño con el dedo hasta que por fin pudo sacar aquel objeto resplandeciente, un relicario plateado de forma ovalada, con bellas incrustaciones sobre él, con súbita impaciencia abrió el bello objeto, y ahí estaba, resplandeciente, hermosa, fina, desgarradora, el retrato a quien le profesaba tanto amor. Después de ver por unos minutos el bello rostro de su amada, sintió que de su nariz manaba un cálido fluido, se llevo las manos al rostro y descubrió que un profuso sangrado nasal manaba de sus fosas, sintió entonces cosquillas en los dedos, entumidos los brazos, un peso en el pecho y un fuerte mareo que lo hizo caer sobre el suelo junto al relicario y corazón de pollo enfermo, caer sobre el suelo para nunca más volverse a levantar.
Comentarios
Y yo no puedo dormir.
Así que te criticaré este cuento.
Pues mira, no me ha parecido mal este relato. Más o menos el 30% de los relatos que leo son de suicidios y/o momento de morir del protagonista. Escribir algo intenso, tan trágico, no suele salir bien. Es que es muy difícil.
Tú te has auxiliado en un símbolo que no es trágico, ¿el corazón?, NO. El pollo.
El pollo te ha salvado porque has aplicado un objeto vulgar, incluso algo ridículo, a una situación muy trágica. Por extensión, la metáfora del pollo aplicado al corazón del narrador, le quita grandilocuencia, rebaja el ensimismamiento adolescente, y explica bastante bien la sensación de que los sentimientos de amor no se ven honrados sino humillados; como si fueran "poquita cosa". Por ahí, bien.
No sé si pretendías hacer un juego de muñecas rusas, pero te has quedado a medias. Entre la sangre un coágulo, en el coágulo un escapulario, en el escapulario, una fotografía... No sé si este juego de objetos anidados en voluntario pero la verdad es que parece un error... ¿Por qué la metáfora de lo que querías transmitir no podía ser más directa?, ¿por qué tanto rodeo?
Y si era tu intención hacer este juego de cajas dentro de cajas, debería haber sido más claro y establecer las relaciones de cada tronco con su rama. Justificar por qué necesitabas hacer una metáfora de este tipo.
A mí las imágenes del relicario y la foto del ser amado, la verdad, no me han gustado tanto. Son un poco tópicas, incluso de novela rosa. No me las creo. No están a la altura del corazón de pollo que es una imagen original y honesta.
Insistes mucho en lo bellas que eran las incrustaciones del relicario y en lo bello que es el relicario y en lo bello que es el rostro de la fotografía... Descríbeme aquello que te emociona y yo, como lector, decidiré si es bello. Pero no me lo impongas, no me vale que me digas que algo es bello para que lo sea.
Buena idea la del contraste entre lo crudo y lo primoroso.