FLORES
El pajaro huyo tras la primera gota y la nina del vestido rosa hoy no ha salido a jugar.
Sin su caracteristico brillo ocular observa, desde la ventana, la fria lluvia caer. Las interminables gotas empapan la hierba de su hermoso jardin y, alli, entre las nubes opacas, permanece retenida la luz del Sol. El silencio se ha apoderado del cuarto desnudo donde se encuentra y solo el sonido molesto de un viejo reloj recuerda que el tiempo avanza, que los segundos perdidos son irrecuperables. Entonces la nina del vestido rosa desea ser eterna para asi poder cuidar por siempre las flores de sus rosales. Nadie nunca podra desempenar esa funcion como ella lo hace, nadie nunca poseera la delicadeza de sus dedos al acariciar los petalos, ni su dulce voz al susurrarles palabras sin un aparente sentido. Y, mientras tararea una cancion de cuna de la cual no conoce la letra, mira al noble roble absorber el agua. Y se reconforta a si misma al pensar que la tristeza de los angeles invisibles es beneficiosa para aquello que ella mas aprecia.
Con la mirada en el infinito, la nina deja de ver hechizada por sus infantiles pensamientos sobre principes, hadas, duendes y demas criaturas que ahora penetran en su imaginacion con la funcion de ayudarla a evadirse de su entorno.
Hoy el Sol brilla y la nina del vestido rosa ha salido a jugar. Visitara sus rojas rosas y les explicara cuanto se aburrio ayer sin ellas. Para que querer compania traicionera de carne y hueso? El olor floral jamas miente y siempre permanece fiel. Ya comienza a verlas de lejos! Esta tan entusiasmada... Al llegar empieza a perderse en sus palabras, soltando unas tras otras sin saber verdadeamente que dice, pero esta vez las flores no contestan. Habranse ahogado entre tanta lagrima celestial
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