¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Luca y Luna

SombrablackSombrablack Pedro Abad s.XII
editado noviembre 2012 en Narrativa
Luca
Mis manos temblaban, podía escuchar el meneo de la pistola en mi oído, sentía como mi dedo se deslizaba por el gatillo, la presión que el cañón del arma hacia contra mi cien, las miradas atónitas de todos los espectadores que estaban presentes. Las mujeres cubrían su boca y los hombres apartaban la mirada. No sé como acabaran las cosas me decía a mí mismo, mire al cielo y pude ver la estrellada noche, sin las luces de la ciudad observe mas estrellas de las que jamás hubiera podido ver. Di un suspiro y jale del gatillo.
Cuando abrí los ojos me encontraba en un lugar completamente blanco cuyo resplandor prácticamente me enceguecía, fue en ese lugar donde empecé a escuchar los susurros, hablando en idiomas inidentificables a mi oído. Y fue en ese momento que la vi en una dulce e inocente postura me miraba a lo lejos, no era muy alta, era en realidad pequeña, con unos profundos ojos negros, que contenían un brillo que pocas veces se ve dentro de los ojos de un ser humano, su larga cabellera negra llegaba más allá de sus caderas, vestía un hermoso vestido blanco que llegaba a sus rodillas. La vi a lo lejos, vi como reía y corría en la inmensidad de este blanco lugar.

Jamás crucé una palabra con ella, pero el verla sonreír, ver como se movía, la armonía que me transmitió fue increíble. Poco a poco su figura se alejaba, y el resplandor del cuarto se empezó a oscurecer. De pronto mis ojos divisaron la noche estrellada otra vez. Juro que es la última vez que apuesto algo así en un juego de paint ball.
Nunca supe quien era esa mujer que vi en mi inconsciencia pero la duda me carcomió por años, justo cuando me di por vencido la vi. Iba saliendo del cine sus ojos mostraban esa misma calidez y su larga melena llegaba a su cadera, vestía con un abrigo hermoso y una boina que la hacía ver divina. Miraba hacia la multitud de gente como buscando a alguien. Instintivamente empecé a levantar los brazos, ella sonrío y corrió hacia donde yo estaba, me quede paralizado mientras una inmensa alegría invadía mi cuerpo. Pero todo se derrumbo cuando la vi caer en los brazos de otro hombre. Ambos sonreían felices de la vida, se tomaron de la mano y se dirigieron de regreso al cine. Aunque en ese momento algo de mi murió no pude evitar sonreír y ver como ella giraba la cabeza y me sonreía.
En ese momento sentí como una pequeña mano tomaba la mía, y una pequeña y emocionada vocecilla me decía.- Estas emocionado papi, ¡es una gran película la que veremos!.-
Le sonríe y le respondí que sí, parece ser una gran película. Una delicada mano me tomo del hombro y una voz femenina me dijo.- Vamos mi amor se hace tarde.- Asentí con la cabeza y los tres agarrados de la mano caminamos al interior del edificio...



Luna.
Un noche, lloraba en mi cama por alguien que me comprendiera, que me viera como soy, pedí a los cielos a alguien con quien ser feliz. Me vestí con un vestido blanco y camine por el vacio de este espacio. Somos seres que existimos y no existimos, somos cuerpo y somos alma, vivimos una vida pero en realidad no estamos vivos. A veces los humanos entran en donde estamos y los vemos, a veces nosotros vamos a donde los humanos, nuestro creador nos permite vivir una vida, aunque al morir ya no hay nada más.
Esa noche lo vi, era tan tierno, perdido en la infinidad de la nada, le sonreía y baile alrededor de él, lo ame desde que lo vi. Vi como se esfumó de vuelta a su mundo. Y le pregunte al creador si me podría mandar a su lado. Creador me explico que si iba con él, el jamás tendría la familia que deseaba, que yo no podría tener hijos con él, no me importaba hasta que vi el futuro con el creador y lo vi, abrazando a una pequeña, jugando con ella y vi la felicidad en su rostro ahí entendí que mi felicidad no significaba que él sería igual de feliz.
Cuando nos enamoramos es para siempre, así que le pedí a creador que me mandara con los humanos, que me dejara vivir una vida mortal y luego desaparecer. Jamás volví a ver a aquel joven, hasta que una noche lo vi... el estaba parado afuera de un cine, empezó a hacer señas al aire, pero no sabía a quién le hacía señales, me invadió la felicidad al imaginarme que eran para mi...
Corrí en su dirección, pero me encontré con Mateo, le prometí darle una oportunidad, me sonrió y le devolví la sonrisa, me tomó de la mano y me llevo dentro del cine, solo pude girar mi cabeza para verlo una última vez y sonreiré, y ahí vi a su hija, tomando su mano. Solté una lagrima y continúe la conversación con Mateo.


Creador.
Nada ni nadie llega a este universo solo, el amor trasciende todo, es lo que nos mantiene vivos, ese amor que sentimos, por nuestros hijos, el amor que siente Luca por su hija, por su esposa, por Luna. Que es correspondido por todos. El inmenso amor que le tiene Luna, que va a el mundo por él, y que prefiere que el sea feliz con su hija, aunque sabe que después de esta vida ya no habrá nada más para ella. Los milagros son para los que luchan por ellos. En esta vida no estarán juntos... pero les daré otra para que lo estén por que el amor no conoce barreras, ni siquiera las que supone la muerte. Tu mi amigo jamás dejes que las cosas se escapen entre tus dedos lucha por el milagro que es el amor...
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com