[FONT=Arial, sans-serif]En la clase de Historia Universal, el maestro nos dejó hacer un reporte sobre la Segunda Guerra Mundial o una crónica. Al final se me ocurrió hacer un pequeño cuento como tarea. ¿Qué opinan?[/FONT]
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[FONT=Arial, sans-serif]Sólo escuchaba a los militares gritar en alemán, no entendía nada de lo que decían. Nadie les entendía, sólo hablábamos italiano y unos cuantos, un poco de inglés. Al parecer querían que siguiéramos alguna orden desconocida para nosotros.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Yo era nuevo aquí, acababa de llegar, pero al parecer mis compañeros no; lo podía ver en su mirada sin esperanza de volver a casa, de sobrevivir. Yo aún tenía cierta fe, cierta esperanza, cierto sueño, de salir de esta prisión militar, de este infierno y volver a casa. Para ellos, este lugar era el infierno, el castigo divino del cual muchos hablan, creían que era el comienzo del fin eterno; para mí, sólo era un acto inhumano, un mal funcionamiento del cerebro humano de algún retorcido líder.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Al cabo de unos cuantos días, llegó otro prisionero, él sí entendía y hablaba el alemán. Se llamaba Carlo. Intentó escapar de la invasión nazi, pero falló. Lo encontraron escondido en unos terrenos viejos a las afueras de Trieste. Era de familia rica. Cuando lo capturaron, intentó comprar su libertad, pero no funcionó. Ofreció todas las liras que traía consigo, los militares se las quitaron y lo tomaron prisionero. El dinero no era la solución en esta ocasión. Todo esto cambió después de que Mussolini llegó al poder y se alió con Hitler.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Después de unas semanas, Carlo y yo nos hicimos buenos amigos. Él había entendido más rápido las cosas de este lugar ya que él entendía lo que los militares decían. Me ayudaba a sobrevivir. Yo por el contrario, sentía que sólo era un cuerpo más. Ya no tenía libertad, ni pensamiento, ni nada; sólo era un esclavo más para los alemanes, un par de manos más que explotar. Con la llegada de él, entendí que no tenía esperanza de volver a casa, que aquí moriría, junto a todos los demás judíos.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Unos disparos y gritos que no entendía me despertaron. Estaba somnoliento, no podía siquiera entender el italiano de mis compañeros de muerte. En cuanto desperté completamente, le pregunté a Carlo que si qué pasaba.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]-Los gritos eran de un judío que intentaba escapar, quiso advertirnos que no entráramos a los baños, que eran cámaras de gas. Y no creo que ocupe explicarte el porqué del silencio de su voz después de los disparos.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]-¿Crees que podamos salir de todo esto?- pregunté sin obtener respuesta alguna. Carlo sólo se quedó en silencio y cabizbajo.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]A los días de este suceso, quién sabe cómo, nos llegó una noticia del exterior. Dijeron que el imperio alemán estaba avanzando, que había tomado gran parte de Europa ya.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Esto sólo logró que los pocos ánimos que quedaban en nosotros murieran por completo. Muchos compañeros recurrieron a la muerte, no soportaron la idea de que estaríamos aquí encerrados en estos campos de muerte. Este sentimiento de querer morir se reproducía como un virus, era contagioso, era lógico, nadie quería seguir viendo cómo masacraban a nuestros conocidos, a nuestros amigos, incluso a nuestra propia familia. Toda esperanza estaba perdida, si no moríamos en los hornos, o en las cámaras de gas, nos acribillaban, moríamos de enfermedades o por el trabajo forzado al cual eramos sometidos.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Carlo era el único prisionero que conocía que seguía con cierta esperanza. Creía que tenía cierta posibilidad de escapar. No lo culpo, es un soñador. Con los asesinatos y los suicidios, quedábamos pocos a comparación del número de prisioneros que eramos en un principio. Los que quedaban, eran quienes le temían a la muerte. Los ya difuntos, o fueron asesinados en intentos de escape, por órdenes de militares -por morbo o entretenimiento, mera crueldad- o por suicidio. Los últimos prefirieron la muerte a estar sufriendo día con día.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Carlo quería darle un poco de esperanza a los demás, pero sólo conseguía que lo tomaran por loco. No los culpo, con todas las cartas en nuestra contra, ¿cómo íbamos a creer tales cosas? Ya habíamos perdido la noción de los días por estar aquí encerrados. Estábamos completamente incomunicados con el exterior, ya no llegaban noticias de afuera.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Pasó un poco de tiempo, supongo, y Carlo ya no soportaba seguir encerrado. Trató de convencerme de fraguar un plan para escapar. Yo intenté quitarle esas ideas de la cabeza, sólo iba a conseguir que lo mataran en el intento. Él como todo buen idealista, sintió cierta exaltación al oír esto. Dijo que prefería morir en el intento que seguir aquí dentro. Sólo obtuve un reforzamiento de sus ideas. Pobre diablo, con ese optimismo no iba a conseguir nada, y yo sabía que él no quería morir, sabía que le temía a la muerte, se notaba a leguas ese temor, sabía que sólo decía eso de dientes para afuera.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]El día de su escape, intentó convencerme de nuevo. No hice más que rechazar su propuesta. Salió de la habitación y yo me acerqué a la ventana. No sé si para ver si yo estaba en un error, o para ver que estaba en lo correcto y subir un poco mi ya devastada autoestima.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] No fue un muy buen plan el que ideó. No tardaron mucho en matarlo, ni siquiera estuvo cerca de la libertad. Vi cómo murió. Lo capturaron e intentó salvarse pidiendo perdón, se había arrepentido. Sabía que no quería morir de ninguna manera. Traté de pedir por su alma, pero ni siquiera eso pude hacer. Había perdido toda mi fe en todo. Sentía que todo estaba perdido.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] A los días, noté que los soldados se notaban un poco alterados, parecían estar preocupados. No intenté saber el porqué de esa preocupación, pensé que debió de haber sido algo insignificante. Además de que aún siendo algo relevante, no iba a poder conseguir nada de información, el único traductor que conocía, había sido acribillado.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Me volvieron a despertar los disparos y los gritos, pensé que era lo mismo que la vez pasada, sólo que en esta ocasión todo duró más. Cuando estaba completamente lúcido, intenté entender qué gritaban, pero no lo conseguí. Esta vez no eran gritos de ningún italiano, más bien parecían órdenes apuradas y no alaridos de algún preso.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Me dirigí hacia la ventana para ver mejor lo que pasaba y en eso observé que los soldados se estaban movilizando. Parecía que se retiraban. Al principio pensé que aún seguía dormido, no podía creer que había una retirada, no creía que al fin llegaríamos a ser libres. A pesar de la huida de los nazis de este lugar, seguían matando a gente, no se conformaban con salvarse, querían seguir con su plan de la perfección de la raza.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Tal vez Carlo no estaba tan loco como pensábamos, tal vez sí había esperanza aún. Lo único que le falló fue en ser tan imprudente. Yo no quise caer en el mismo error que él. Decidí esconderme en algún lugar. Quería estar a salvo de los soldados, quería sobrevivir, volver a estar en libertad.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Esperé escondido entre escombros de un patio lateral hasta que dejé de escuchar disparos. Pasado un largo rato, decidí salir. Pensé que ya había acabado todo. En cuanto me acerqué a la puerta, vi una tropa dirigiéndose hacia donde yo estaba. Me asusté en cuanto los miré e intenté escapar, no estaba dispuesto a haber pasado todo este infierno como para morir en este punto. No escuché ningún disparo, eso me sorprendió un poco. Al cabo de un rato, me encontraron los militares. No parecían alemanes, no sabía qué estaba pasando. Me escoltaron hacia afuera, donde estaban más judíos como yo. Al fin era libre. Si tan sólo Carlo hubiese esperado unos cuantos días más...[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif]Al poco tiempo, recibí las noticias de todo lo que había pasado mientras estuve encerrado. Las invasiones a Francia por parte del ejército alemán, la intervención de Estados Unidos en este conflicto por el ataque a una basa militar, la ejecución del traidor de Mussolini en la plaza y el repudio que su mismo pueblo le tenía, el suicidio de Hitler, las devastadoras bombas que fueron arrojadas en Japón, arrasando completamente con dos poblados y todas las vidas que cobró este absurdo conflicto causado por la búsqueda del poder, de la raza perfecta y del nacionalismo.[/FONT]
[FONT=Arial, sans-serif] Aún así con la ayuda de Estados Unidos con respecto a esta guerra, tenía mis reservas, presentía que se traía algo entre manos, no puede ser el héroe de guerra que todos ven en él.[/FONT]
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Comentarios
Pero aún así, concuerdo con la critica, yo la hubiese dictado con más dureza pero supongo que para eso están los poetas.
Tu texto parece más bien un diario.
Los historiadores son fieles retratistas de la realidad (como les acomode a sus intereses).
El escritor es un fiel retratista de su imaginación.
Lo de leer o no leer queda en tu conciencia y en tu voluntad.
Saludos
Pero acatando las normativas del foro las cuales denuncian como algo inapropiado señalar una opinión como absurda y descaradamente ridícula y más bien hacerlo con otros términos tales como: respeto tu opinión pero no la comparto....
Debo de decir entonces que la opinión de juancho la respeto pero no la comparto.
(y al escribirlo dibuje una amplia y sincera sonrisa en mi rostro)
Lo que si no puedo dejar pasar es la linea en la cual aconseja a kike que leer o no leer queda en su conciencia y su voluntad.
Definitivamente no, a medida que se va leyendo se van adquiriendo grandes caudales de palabras que a futuro servirán para enriquecer las ideas, lo mejor que puede hacer el escritor es leer, leer mucho, leer todos los días, leer ayuda a la dicción, ayuda a la redacción, ayuda a pensar, ayuda a discutir.
Nadie le obliga por supuesto a leer, si quiere lo hace, si no quiere no lo hace, pero es altamente recomendable siempre vivir de lectura en lectura.
Y por ultimo , al igual que el magnánimo Jenofonte pienso de la misma manera, hay que tener más cuidado con las referencias históricas, hasta anna frank en su diario (si, en su diario juancho) tenía exactitudes históricas.
Eso fue todo...o mejor dicho nada.
Eso de las inconsistencias, sí, tengo en cuenta que no soy muy exacto con algunas cosas. Pero recuerden que no sólo estaba la Alemania Nazi, también estaba la Italia fascista. Esta dictadura italiana contribuyó al Holocausto, muchos de los judíos italianos fueron destinados a Auschwitz. (No puse con exactitud en dónde se localizaban.)
Por cierto, sí me va bien en esa materia:p, como dije al principio: para una tarea, por lo cual no le he puesto mucha importancia. Aunque realmente mi fuerte en historia no es la Universal, sino la mexicana.:)
Saludos
Y lea, sobre todo, lea mucho...
¡Nada más me libero del servicio y continuo!