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Los cinco nadadores guerreros

javierdicenzo80javierdicenzo80 Pedro Abad s.XII
editado octubre 2012 en Narrativa
Los cinco nadadores guerreros


Los hombres civilizados no son tan corteses como los salvajes, porque, en general, saben que pueden mostrarse groseros sin que les partan el cráneo.

Robert E. Howard


Los cinco nadadores estaban frente al río en un paraje de la tierra llamada Noche

blanca, era una corriente que pasaba por una Selva escondida, un lugar lleno de misterio

de dioses paganos. Los nadadores entraban al río, sus nombres eran Javier A médico,

JavierB escritor, Sebastián el duque, Luís el cazador y Eduardo el médico.

Ellos tenían orden de los dioses de la montaña oscura de cruzar ese río, era de

Sangre. La ley de los dioses los obligaba a abanzar, en frente estaba una

Isla de la tierra noche blanca, lugar mítico en un lugar del planeta Aurora.

El líder Sebastián gritó:

- ¡ Debemos nadar hacia esa isla, es orden del dios Thor!.

-Soy el líder, todo lo que diga es orden, sino pereceremos por los monstruos del río

de sangre.

Por delante fué nadando Sebastián, luego siguió, Javier A, y Javier B, Eduardo.

A mitad de camino en el río, surgieron víboras azules de gran tamaño, Sebastián, ordeno

detener el nado, Luis el cazador, saco una espada y electrocuto a las

serpientes. Luego siguieron hasta la isla, pero de pronto estaba una especie de pájaro

mezclado con gato, con sus garras atrapo a Javier B.

Este pidió ayuda.

-¡Luís Ayúdame! , estoy herido.




Entonces luís llamo a Javier A y juntos ayudaron a que saliera del agua de sangre.

En la isla habitaba una tribu peligrosa llamados los Lagartos Oxis.

Esta tribu era peligrosa ya que tenían la costumbre de comerse a otras tribus del

Lugar. Sebastián dijo:

- Ahora tenemos que buscar la piedra de la sabiduría ya que eso nos dará la inmortalidad

y el poder supremo, seremos dioses y nada nos detendrá.

Caminaron por un sendero lleno de arbustos con espinos, Luis mataba con su cuchillo

unas pequeñas víboras. Eduardo observaba unas plantas extrañas llenas de un néctar

venenoso, toda la isla estaba habitada de peligros. Sebastián alzó la mano y dijo:

-Bueno ahora en este tramo de la isla donde este camino se bifurca nos separaremos en

dos grupos, uno será Luis, Javier B y Javier A, y otro grupo seremos Eduardo y yo.

El grupo de dividió, Luis iba por delante seguido de los otros dos, se cruzaron con un

Tigre violento, pero Javier B lo mató con una flecha, llegaron a un especie de

Hormiguero gigante y acamparon allí.

Los otros dos Sebastián y Eduardo tomaron diferente camino pero que los llevó hasta un

cementerio. El grupo se volvió a juntar. frente a ellos avistaron un

Castillo, con un foso profundo protegido por centinelas.

De pronto apareció la tribu guerrera Lagartos Oxis, estaban cubierto por escamas ,

cuando los vieron, el jefe de ellos llamado Topo gritó:

-! Son los elegidos!, hombres blancos, las victimas sagradas para los dioses de esta

isla. Los amarraron y ataron uno por uno, a todo el grupo.










Eran seres de gran fuerza, de tres metros de alto con fuertes músculos.

encendieron las antorchas para el ritual de sacrificio.

Topo dijo:
- Los mataremos según su edad, y a cada uno le pediremos sus

ultimas palabras antes de ser sacrificados a los dioses de esta isla y dueños de la

piedra sagrada de poder.

Entonces un orificio en el suelo fue llenado por los de la tribu con un azufre

candente. El primero en ser sacrificado era Eduardo el médico.

Le pidieron sus últimas palabras.

-Di tus últimas palabras y luego morirás

Eduardo dijo:

-¡Muero como mueren los guerreros, mi futuro depende de los dioses!

Luego fue quemado en el azufre, sin que quedara nada, un liquido azul subió por

el aire. Fué el turno de Luis el cazador.

-Di tus últimas palabras y luego morirás.

-¡Moriré recordando a mi mujer a quien he amado toda mi vida!

Entonces fue introducido en el fuego candente, surgió un líquido verde, y colmo el

aire.

Luego fue el turno de Javier A medico.

Dijo...

- ¡Recordaré para toda la eternidad mi niñez!

Y fue quemado en el azufre, y surgió un líquido rosa









Fué el turno de Sebastián el líder y jefe del grupo

Dijo:

- ¡Los maldeciré a ustedes ya que son seres de la oscuridad!

¡Malditos, muéranse! , un hachazo lo descuartizó en dos. Fue metido en el azufre y

un relámpago electrizó el horizonte, Javier el escritor logró zafarse de sus

captores y empezó a correr, los lagartos lo persiguieron

-¡Se escapa! , llamen a las águilas de acero, para que lo atrapen.

Un silbido agudo surcó el aire y aparecieron unas águilas grandes, con garras de acero.

Persiguieron a Javier. Al llegar a un paraje oscuro, se metió en un arbusto y las águilas

comenzaron a acecharlo. Desde la tierra surgieron manos que lo atraparon y lo

fueron desangrando hasta que fué un puñado de carne.

Las águilas cayeron y los de la tribu comenzaron a danzar alrededor del orificio de

Azufre. Luego todo quedo en silencio, cerca del azufre solo había un anillo de oro,

una mano lo agarro, lo tiró al aire, todo fue oscuridad.

( … “Dicen que ese día de oscuros nubarrones cruzaron cinco fantasmas por una

ciudad de la Europa central frente a una Iglesia gótica, gritando como demonios”)


JAVIER DICENZO

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