Los cinco nadadores guerreros
Los hombres civilizados no son tan corteses como los salvajes, porque, en general, saben que pueden mostrarse groseros sin que les partan el cráneo.
Robert E. Howard
Los cinco nadadores estaban frente al río en un paraje de la tierra llamada Noche
blanca, era una corriente que pasaba por una Selva escondida, un lugar lleno de misterio
de dioses paganos. Los nadadores entraban al río, sus nombres eran Javier A médico,
JavierB escritor, Sebastián el duque, Luís el cazador y Eduardo el médico.
Ellos tenían orden de los dioses de la montaña oscura de cruzar ese río, era de
Sangre. La ley de los dioses los obligaba a abanzar, en frente estaba una
Isla de la tierra noche blanca, lugar mítico en un lugar del planeta Aurora.
El líder Sebastián gritó:
- ¡ Debemos nadar hacia esa isla, es orden del dios Thor!.
-Soy el líder, todo lo que diga es orden, sino pereceremos por los monstruos del río
de sangre.
Por delante fué nadando Sebastián, luego siguió, Javier A, y Javier B, Eduardo.
A mitad de camino en el río, surgieron víboras azules de gran tamaño, Sebastián, ordeno
detener el nado, Luis el cazador, saco una espada y electrocuto a las
serpientes. Luego siguieron hasta la isla, pero de pronto estaba una especie de pájaro
mezclado con gato, con sus garras atrapo a Javier B.
Este pidió ayuda.
-¡Luís Ayúdame! , estoy herido.
Entonces luís llamo a Javier A y juntos ayudaron a que saliera del agua de sangre.
En la isla habitaba una tribu peligrosa llamados los Lagartos Oxis.
Esta tribu era peligrosa ya que tenían la costumbre de comerse a otras tribus del
Lugar. Sebastián dijo:
- Ahora tenemos que buscar la piedra de la sabiduría ya que eso nos dará la inmortalidad
y el poder supremo, seremos dioses y nada nos detendrá.
Caminaron por un sendero lleno de arbustos con espinos, Luis mataba con su cuchillo
unas pequeñas víboras. Eduardo observaba unas plantas extrañas llenas de un néctar
venenoso, toda la isla estaba habitada de peligros. Sebastián alzó la mano y dijo:
-Bueno ahora en este tramo de la isla donde este camino se bifurca nos separaremos en
dos grupos, uno será Luis, Javier B y Javier A, y otro grupo seremos Eduardo y yo.
El grupo de dividió, Luis iba por delante seguido de los otros dos, se cruzaron con un
Tigre violento, pero Javier B lo mató con una flecha, llegaron a un especie de
Hormiguero gigante y acamparon allí.
Los otros dos Sebastián y Eduardo tomaron diferente camino pero que los llevó hasta un
cementerio. El grupo se volvió a juntar. frente a ellos avistaron un
Castillo, con un foso profundo protegido por centinelas.
De pronto apareció la tribu guerrera Lagartos Oxis, estaban cubierto por escamas ,
cuando los vieron, el jefe de ellos llamado Topo gritó:
-! Son los elegidos!, hombres blancos, las victimas sagradas para los dioses de esta
isla. Los amarraron y ataron uno por uno, a todo el grupo.
Eran seres de gran fuerza, de tres metros de alto con fuertes músculos.
encendieron las antorchas para el ritual de sacrificio.
Topo dijo:
- Los mataremos según su edad, y a cada uno le pediremos sus
ultimas palabras antes de ser sacrificados a los dioses de esta isla y dueños de la
piedra sagrada de poder.
Entonces un orificio en el suelo fue llenado por los de la tribu con un azufre
candente. El primero en ser sacrificado era Eduardo el médico.
Le pidieron sus últimas palabras.
-Di tus últimas palabras y luego morirás
Eduardo dijo:
-¡Muero como mueren los guerreros, mi futuro depende de los dioses!
Luego fue quemado en el azufre, sin que quedara nada, un liquido azul subió por
el aire. Fué el turno de Luis el cazador.
-Di tus últimas palabras y luego morirás.
-¡Moriré recordando a mi mujer a quien he amado toda mi vida!
Entonces fue introducido en el fuego candente, surgió un líquido verde, y colmo el
aire.
Luego fue el turno de Javier A medico.
Dijo...
- ¡Recordaré para toda la eternidad mi niñez!
Y fue quemado en el azufre, y surgió un líquido rosa
Fué el turno de Sebastián el líder y jefe del grupo
Dijo:
- ¡Los maldeciré a ustedes ya que son seres de la oscuridad!
¡Malditos, muéranse! , un hachazo lo descuartizó en dos. Fue metido en el azufre y
un relámpago electrizó el horizonte, Javier el escritor logró zafarse de sus
captores y empezó a correr, los lagartos lo persiguieron
-¡Se escapa! , llamen a las águilas de acero, para que lo atrapen.
Un silbido agudo surcó el aire y aparecieron unas águilas grandes, con garras de acero.
Persiguieron a Javier. Al llegar a un paraje oscuro, se metió en un arbusto y las águilas
comenzaron a acecharlo. Desde la tierra surgieron manos que lo atraparon y lo
fueron desangrando hasta que fué un puñado de carne.
Las águilas cayeron y los de la tribu comenzaron a danzar alrededor del orificio de
Azufre. Luego todo quedo en silencio, cerca del azufre solo había un anillo de oro,
una mano lo agarro, lo tiró al aire, todo fue oscuridad.
( … “Dicen que ese día de oscuros nubarrones cruzaron cinco fantasmas por una
ciudad de la Europa central frente a una Iglesia gótica, gritando como demonios”)
JAVIER DICENZO
Comentarios