Tendido, a orillas del camino,
veo pasar los cerros
y los campos,
el sol, indiferente, ya no brilla, oculto,
tras las nubes de mi llanto.
Donde hubo paisaje nada queda,
solo el gris color del desespero
todo se ha ido, árboles y flores,
nada queda, ni siquiera cielo.
La vida se fue y me ha dejado
sin esperanza de luna,
sin mortaja de estrellas, tirado.
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