Hola a todos de nuevo!
Las noches se me complican y cada vez más se me dificulta dormir sin interrupciones. Por eso quiero aprovechar para dejarles una pequeña parte de la novela en la que estoy trabajando...
Desperté con una gran felicidad esa mañana. Una parte de mi no podía creer que había pasado la noche con Santiago, para mi, todo eso parecía un sueño irreal. Yo solo pensaba, de que si estaba dormida, así sea un esplendido sueño o una maravillosa pesadilla, no quería despertar jamas.
En ese instante una mano acaricio mi rostro y sentí unos labios besando mi frente. Era él.
-Discúlpame, no quise despertarte- dijo susurrándome al oído -Dormiste bien?
Quise responder, pero él ya había empezado a besar mi cuello hasta llegar a mis labios, nublando toda mi mente.
Respondí aquel beso con el mayor deseo que he tenido jamas. Rodee mis brazos en su cuello, acercándolo más, dándole a entender que no quería que se detuviera.
-No me tientes niña- dijo todo sonriente mientras se soltaba de mis brazos -Créeme que si por mi fuera no te soltaría hasta que me digas que ya es suficiente... pero Violeta llamo y dijo que tienes que llegar a su casa antes de las diez, recuerda que tu papá te va a buscar allá.
Había olvidado eso completamente. Sentí culpa por engañar a mi papá de esa manera, todo sentimiento de gloria y felicidad desapareció al recordar en lo bajo que había caído al mentir para satisfacer un capricho mío, el remordimiento y la culpa me atacaron sin piedad.
Salté de la cama y me vestí lo mas rápido que pude.
-Rayos! ¿Qué hora es?
-Tranquila, son apenas las ocho y media.
Me puse mis zapatos y tome mi cartera.
-Ya estoy lista, vayámonos- Le dije a Santiago dándole una camisa.
Él se vistió y salimos de su casa. Mi cabeza no paraba de pensar en lo que había hecho; por una parte me sentía terrible, pero por otra, me sentía tan alegre y enamorada que me molestaba apartarme de su lado. Pero tales pensamientos callaron al ver a Verónica en la rejilla de afuera. Santiago se detuvo y cambio de expresión al notar que se acercaba a nosotros.
-Vaya! pero si Ana esta aquí, y veo que van de salida- Dijo y nos observo por un momento, al instante me miro con una expresión de sorpresa -¿Pasaron la noche juntos?
-¿Qué quieres Verónica?- Preguntó Santiago antes de yo pudiese responder.
-Vine hablar contigo.
-Nosotros no tenemos nada de que hablar- Santiago sonaba cada vez mas enojado
-Lárgate de aquí.
Verónica no se vio ofendida y al contrario sonrió de manera arrogante y fría.
-¡Oh si tenemos mucho de que hablar!
-Lárgate y déjame en paz- respondió mi novio agarrándome el brazo y llevandome al auto. Pero Verónica no estaba dispuesta a ser ignorada y lo detuvo antes de que él se montara en el auto.
-Vine aquí para hablar civilizadamente esperando que te comportaras como un adulto pero veo que eso jamas pasará ¿Vas a tratarme así todo el tiempo o es solo cuando valla a estar presente tu linda novia?- Preguntó ella haciendo una pausa para verme -Pero que pregunta ¡Por supuesto que es por ella!... de lo contrario ya estaríamos "conversando" en tu habitación.
-¿De qué esta hablando?- Le pregunte a Santiago al escuchar su ultima frase.
-De nada, móntate en el auto- Me ordeno él, pero ya estaba demasiado interesada en escuchar lo que Verónica tenía que decir.
-Aclara a tu noviecita de lo que estoy hablando, algún día se va a enterar de...
-¡Cállate Verónica! Ana ¡súbete de una vez!- Grito Santiago llevándome a la fuerza al auto, pero Verónica no calló.
-Nos hemos estado viendo desde que llegó de Argentina! Tú novio me buscaba de vez en cuando para pasar un buen rato. Por supuesto buscando lo que tú no le dabas... hasta ahora por lo que pude notar.
Mi cuerpo se congeló al escuchar la declaración de ella. Sentí como mi corazón se detuvo y mi respiración disminuía. Rápidamente supe que me iba a dar un ataque, pero no estaba dispuesta a quedar inconsciente justo en ese momento. Así que ignore los zumbidos y trate de mantenerme de pie.
-¿Como pudiste burlarte de mi otra vez?- Le dije soltándome de su mano.
-Ana te lo puedo explicar...
-Espera pero si hay más- Interrumpió Verónica contenta de ver la escena -Tú novio y yo pasamos muchos momentos agradables, la ultima vez fue aquí la semana pasada; vine justamente para hablar pero nos distrajimos y no nos dio tiempo de conversar. Que mal que tenga que decirlo justo estando tú aquí presente.
-Ana no la escuches, ella solo trata de molestarte vamos a...
-No la trato de molestar Santiago, solo quiero...
-¿Puedes callarte un momento?- Dijo Santiago sosteniéndome de la cintura al notar que estaba por darme un ataque epiléptico pero Verónica no parecía percatarlo.
-Termina de hablar Verónica- Dije apoyándome del auto soltándome de Santiago y tratando de ignorar mi presión.
Ella continuo sonriendo y miro a Santiago.
-Vas a ser papá.
Mis piernas perdieron las fuerzas y todo me empezó a dar vueltas. Sentí como Santiago me agarraba tratando de mantenerme en pie, pero ya era demasiado tarde. Para mi, la oscuridad ya había llegado...
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