¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Cómo llegar a ser un gran escritor (I)

Antonio GoldbergAntonio Goldberg Pedro Abad s.XII
editado junio 2012 en Promociona tu obra
Cómo llegar a ser un gran escritor

(O cómo dar consejos acerca de lo que se desconoce)

1. Conserve siempre una cierta lucidez que le permita aceptar que nada de lo que escribe soluciona algo.

2. Conserve un resto de esa cierta lucidez con la que llegar a la convicción de que a pesar de que nada de lo que escribe sirve para algo, es preferible escribir a estar muerto.

3. Levántese de la cama a la hora en la que todos principian sueños profundos. Sea como un monje silencioso; y del silencio extraiga lo que suena en su cabeza para que no se pudra en su cerebro y ocasione a la máquina daños irreparables.

4. Madrugue. Aprovechará todo cuanto se ha ido cociendo en su mente-cacerola durante el descanso nocturno. Madrugue, pero sin utilizar despertador o artefacto que lo supla. Prográmese y despiértese sin ayuda externa. En caso de quedarse dormido hasta el mediodía o hasta la hora del café de la tarde, no se preocupe. Si finalmente no se ha levantado es que no tenía nada interesante sobre lo que escribir. No se preocupe, pero tampoco se alegre; y menos aún se diga aquella frase torturadora: << Qué perdida de tiempo>>, ya que cuando se duerme no existe el tiempo. Madrugue, aunque sea para ver cómo poco a poco la calle se llena de personas que caminan felices hacia sus trabajos. (Si usted aspira a ser escritor se sobreentiende que no tiene que caminar hacia ningún puesto de trabajo, ya que esto es del todo incompatible con su supuesta y quizá legítima vocación). Madrugue porque es el mejor antidepresivo; y deprimido e infeliz, a pesar de lo que digan los poetas malditos, no se escribe ni una línea.

5. Retomando lo dicho en el punto cuatro acerca del tiempo, si usted —Dios no lo quiera— lo nota pasar mientras escribe, sería lo más conveniente que olvidase tal pretensión (la de escribir) y meditase con seriedad y sosiego la posibilidad de dedicarse a cualquier otra rama artística, intelectual o práctica, dependiendo de si usted entiende la escritura como un arte, una técnica, o un proceso intelectual.

6. Tome ciertas medidas de control de calidad. Por cada página decente que usted espere leer de su puño y letra debe haber consumido unas treinta ajenas de calidad que le muestren lo que se debe hacer, y desgraciadamente algunas otras, esperemos que pocas, que le enseñen cómo no se debe escribir jamás. Llegados a este punto, debo aclarar que según la metodología que ahora expongo no es necesario consumir basura para percatarse de lo que no se debe hacer. Normalmente, el escritor tiene suficiente con las porquerías que él mismo produce.

7. Si usted, lo que desea en el fondo (busque su fondo y mire en él) no es escribir sino entender ciertos procesos creativos, lea métodos, ensayos y/o matricúlese en algún taller literario; tome usted clases o apúntese a cursos de redacción, asista a una escuela de letras o siga los pasos que le señale algún gurú. Pero nunca pierda de vista algo; todo el mundo necesita comer y ganarse la vida. La frase: todo el mundo, incluye también a su previsible maestro.

8. Piense usted si escribe por necesidad o buscando alguna especie de recóndito reconocimiento, aunque sea mínimo. Aclárese cuanto antes, ya que si escribe pensando en los demás acabará siendo un ser triste y gris. Ningún jilguero canta para que se le escuche.

9. Visite las librerías y observe la cantidad de libros que ya están escritos. Asegúrese de entender que nadie echará en falta el suyo.

10. Si escribe para ganar dinero es aconsejable que desvíe sus energías hacia el mundo de la banca o la especulación inmobiliaria (hoy por hoy, casi mejor la compraventa de oro). Si lee libros con afán analítico le vendría bien tener otro tipo de papel entre las manos. Si escribe para competir es aconsejable que emplee su exceso de vitalidad en algún deporte, ya que es el único plano de la existencia en el que participar es lo importante. Si desea ser premiado, hubiese sido aconsejable haber nacido perro o cualquier otro tipo de mascota (si es su caso, estudie la posibilidad; las operaciones de cambio de sexo están a la orden del día, ¿por qué no…?) Si escribe para pasar a la posteridad es aconsejable que consiga el número de teléfono de la empresa que criogenizó a Walt Disney. Si finalmente escribe porque tiene el convencimiento de que ha nacido para ello y es ese su destino y misión en la vida, es aconsejable que trate de entender que la vida no es el cine. Si a pesar de estas juiciosas advertencias de amigo fiel su ánimo no ha decaído, hace usted muy bien en escribir como quiera y en escribir lo que le venga en gana.

11. Si gusta de llevar mala vida de autor maldito, observe que antes de ser maldito hay que ser autor, y que a pesar de lo que digan críticos, ensayistas y articulistas (recuerde: todos tenemos que comer), muchos de los escritores que poseen una biografía sospechosa (sospechosa desde los sospechosos cánones de las buenas costumbres), han escrito de media de una a tres páginas diarias durante toda su existencia literaria. Si a esto le adjuntamos las hojas garabateadas que se han visto obligados a tirar a la papelera, se entenderá que no es poco trabajo. La incompatibilidad entre la creación y la juerga constante es manifiesta. Pero podemos seguir engañándonos; no deja de ser romántico y agradable desde un punto de vista mito-misterioso creer que los libros se escriben solos.

12. Haga oídos sordos a todo cuanto se dice acerca del mercado, de las dificultades de publicar, de la conveniencia de tener un buen agente que le introduzca a uno en el sistema editorial, de las mafias, las corruptelas y los listillos de medio pelo que se aprovechan del trabajo de los demás. A un escritor sólo le interesa una cosa: escribir. Si esto no es así es que está usted jugando sobre el tablero equivocado y con las fichas cambiadas.

13. Lo único que sobrevive es la calidad. Cuando una obra ha sobrevivido, su autor ya está enterrado. Ni uno sólo de los oropeles y reconocimientos de nuestros contemporáneos dice nada acerca de la valía de una obra.

Apéndice perteneciente a DesaOgros (Libro de relatos).

Visita el blog en www.desaogros.blogspot.com

o visita el libro en Amazon
http://www.amazon.es/gp/product/B0084DOZFQ/ref=as_li_qf_sp_asin_tl?ie=UTF8&tag=mibldeciytv-21&linkCode=as2&camp=3626&creative=24790&creativeASIN=B0084DOZFQ"
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com