En un fondo de ruido de motores,
vuelan los fragmentos de conversaciones apresuradas:
(...entonces me dijo...)
(...claro que iré...)
(...vamos atrasadas...)
(...mamá yo quiero...)
las palabras flotan en el aire por un instante,
antes de caer al suelo y ser esparcidas por el rumor
de la gente que pasa sin detenerse.
--¡Clink!--
--Que Dios se lo pague--
Dios tendrá que pagar cada vez menos
(con tantos corazones fríos)
en esta larga jornada de oscuridad eterna...
Comentarios
Hola, Odiseo: primero quiero decirte que me alegro de que no te vayas del todo y aparezcas de vez en cuando con tus peculiares poemas.
En este recreas una escena muy común y la reflexión que te provoca: "Dios tendrá que pagar cada vez menos"...
Cada vez que oigo a un indigente decir: "que Dios se lo pague",siento una especie de rabia; esa fe del mendigo me resulta sarcástica.
Gracias, Odiseo, por compartir tus buenos sentimientos. No te ausentes tantos días.
Un afectuoso saludo
(Gracias por leer tan sencillas palabras como son las mías...).
Ahora me voy entraré al metro de Santiago repleto de ideas a mi me gusta mirar y pensar en eso, a ratos... Que música irá escuchando él con sus audífonos, que hablan al teléfono tan escondidos, un niño besa a su madre en la sien, etc...
Confiezo a veces mentalemente opino de algunas cosas que otros dicen...
Que El te lo pague...!
Saludos