La mañana del domingo despertó pensando cuánto deseaba morir.
La elección diaria entre vida y muerte era su rutina matinal desde hacía 20 años.
Y si seguía aquí era porque siempre había elegido la vida sólo por un día, un día más.
Pero cada mañana la sensación de que nada tenía sentido la invadía.
Algunas veces sentía que había acertado en esta forma de vida. Que le había permitido vivir intensamente, disfrutar más, entregarse cada minuto como si fuera el último.
Entonces ¿por qué persistía este obstinado impulso de muerte?
No lo sabía. No entendía.
Mientras tomaba un café y saboreaba su aroma se propuso vivir un día más, sólo uno, el último.
Comentarios
Hay circunstancias en las que es mejor plantearse el día a día, aunque tan sólo sea por seguir saboreando el aroma del café. Así se valora más lo que se tiene.
En mi opinión, yo lo habría escrito en primera persona (me parece que se trata de un sentimiento existencial muy íntimo y profundo) y dejaría en una sóla frase completa, "que le había permitido vivir intensamente.." con la principal anterior.
Espero sea el comienzo de una nueva historia...
Tambièn gracias por las sugerencias, son muy interesantes.
Vivir un dìa a la vez libra de muchas presiones como la de preocuparse obsesivamente por un futuro que no es seguro que llegue por ejemplo. En eso se basan muchos programas para adictos, en librar la conciencia de cargas superfluas que le añadimos al considerar futuros. El consabido sòlo por un dìa.
Amparo, por cierto, un dia y otro y otro nos conducen a un final irreversible. Pero para algunas personas llegar a esa meta requiere de artificios, puesto que no es tan simple.
AnnaSofia gracias por el comentario. Es cierto que para quienes creen no es una opciòn vàlida de consideraciòn la de disponer de la propia vida. No obstante, creo que un Dios al que podamos respetar nos permite elegir, maxime si vivir se nos hace demasiado difìcil.
Un fuerte abrazo para todos.
Y creo que no me equivoqué ... y si me equivocar tampoco me molestaría...
Saludos