Llueve y duele. Llueve y te espero.
La lluvia es espejo de mi alma. Entre sus alas, lágrimas.
Una vez más te espero. Vendrás y dirás que no quisiste hacerme daño, que te perdone, que ya no sucederá. Y te responderé una vez más que no tiene importancia. Pero no es cierto. Tú me haces daño.
Llueve y duele. La lluvia es espejo de mi alma: entre sus alas, lágrimas.
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Un abrazo.