Mis huevos
Hacía mucho tiempo que ni siquiera me dignaba tocarlos; los veía, eso sí, todos los días. Pero de igual modo a quien contempla en un espejo las arrugas que el tiempo se emperra en colocar en su rostro, por momentos los contemplaba con mal fingida indiferencia; otras veces, lo hacía con una pizca de oculto deseo, sabedor de las consecuencias que tendría aparejado el solo hecho de tocarlos.
Pero hace un rato no aguanté más, y luego de tomarlos, los coloqué bajo el chorro de agua de la canilla, donde los lavé en forma por demás concienzuda.
Ahora, húmedos y perdiendo temperatura rápidamente, reposan sobre el arroz y entre los frankfurters, que lentamente terminan de cocinarse en la olla.
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Comentarios
Muy bueno el relato.
Saudos.
Un abrazo
Damapa: Con un par era suficiente.;)
Shai: Es que luego de dos, tres, o cuatro horas escribiendo, suele darme hambre. ¡Hazte fama y échate a dormir! Últimamente, quizá debido a que aún no llegan las temperaturas adecuadas para degustar un buen vino tinto, lo he dejado de lado. Recurro a cosas más naturales como la… ¡agua! Otra vez... ¡Hazte fama y échate a dormir!:cool:
Dragon: La mente suele irse para donde quiere. Es una fiera indomable que, sin embargo, puede adiestrarse, no sin gran esfuerzo.:eek:
Sinrima: ¡Polisemia semántica! Demasiado fino para alguien que simplemente se cocinó un par de huevos, porque no le daban los guevos pa hacer otra cosa.:o
Juancho: No fueron los míos. En realidad creo que eran propiedad de mi refrigerador, porque estuvieron más tiempo en él, que dentro de la gallina y de mi estómago.:)
A los seis (número de dimensiones para los indúes), muchísimas gracias por leer y comentar.:D
Saludos
PD: A los que leyeron y no comentaron, también los saludo y les doy las gracias.