Aún si la tarde es naranja,
mi voz es ceniza y muerte,
mi corazón, una piedra blanca
ante tu mirada impotente.
Me reclamas con los ojos
algo, tan solo una palabra,
pero mis labios ateridos
han sellado mi garganta.
¡Amor, amor,amor! Gritas,
abrazas mi cuerpo helado,
besas mis labios yertos,
mi corazón petrificado.
Te deshaces en mi cuerpo,
ruges en mi pecho, sangras
fluyendo en mis venas,
en mis ojos te derramas...
Estallas, en un color furioso,
tiemblas buscando mi centro,
despiertas en mi un latido rojo,
sangre, entrañas y lamentos.
En tu abrazo ardiente
alzo la vista y mi lengua
heralda encarnada y roja
grita loca y borracha.
"¡Amor, te amo, amor!"
Desatada mi garganta,
riendo entre sollozos,
llorando a carcajadas.
"¡Amor, amor, amor!"
grito aún, liberada.
Coloreaste mi interior,
incendiaste mi alma.
Comentarios
Si te centras en hacer rimas por la pura rima, si te centras en buscar palabras bonitas aunque juntas puedan formar una metáfora te olvidarás de la emoción. Si un poeta no llega al fondo de la emoción que quiere evocar nunca podrá transmitirla a los demás…
Sigue adelante...estamos contigo para lo que necesites, bss:p
Como dicen mis amigos y amigas los poetas, yo soy un mero escribidor, este es toda una declaración de principios de mi actitud ante la creación literaria. Espero que os guste, me pareció oportuno para la ocasión. Besos.
"Poesía y vida"
Cuando un poema no nos hace vivir,
no contiene o no nos sugiere vida,
ya no es poesía,
es otra cosa, cualquier cosa,
pero no es poesía.
Un poema debe nacer de la vida y dirigirse a la vida
y transitar sus caminitos y veredas,
navegar por sus mares y sus ríos,
los de la vida, incluso los de la puta vida.
Un poema debe parirse a corazón abierto
y leerse como quien abraza a un recién nacido,
el pequeño instante en que lo tenemos adoptado
entre nuestros temblorosos brazos.
Porque un poema tiende a escaparse de las manos,
incluso cuando creemos ser sus autores,
y no somos, pobre de mí, y de ustedes,
y de todos nosotros y nosotras,
sino el primero o la primera,
uno de tantos personajes con los que se irá encontrando,
en suma, a lo largo de su propia vida.
¡Como lo son las canciones!
Un poema no es o no debería ser en ningún caso
la gris radiografía de la emoción y el sentimiento,
ni puede ser mirado al frío microscopio.
Un poema no es o no debería ser en ningun caso
el epitafio de una pasión ya moribunda,
ni la triste esquela de un amor que se nos muere.
Un poema es o debería ser más bien la fotografía cogida a vuelapluma,
el flash cegador de un instante de vida, de pasión, de amor,
cargadito de una luz tan brillante como efímera;
esa que envolvemos entre métricas y rimas,
vestidita para la ocasión de alma emocionada,
para luego tirarla como botella al mar al encuentro de otras almas...
¡Quién sabe si igualmente emocionadas..., si por suerte,
igualmente de vida iluminadas!
Un poema no es o no debería ser en ningún caso
el encefalograma plano de un viejo sueño,
ni la muerte neuronal o sináptica de una ilusión pasada,
ni el disparatado sístole y diástole de un torrido recuerdo
que nos roba la vida con cada latido.
Un poema no es o no debería ser en ningún caso
una forma de justificar la vida, y resignarse,
sino una forma sublime de dignificarla a cada renglón,
a cada palabra, a cada letra, a cada paso,
de salir a su encuentro párrafo a párrafo,
acento tras acento, nota tras nota.
En la espera esperanzada de saber a ciencia cierta
que en algún momento encontraremos
una botella tirada en la playa
con un nuevo mensaje dentro.
En la esperanzada espera de saber a ciencia cierta
que en algún lugar encontraremos
el abrazo del amigo nuevo
y los nuevos besos del amante, de la amada...
¡Quién sabe si igualmente emocionados...
si por suerte, igualmente de vida iluminados!
©AMS Cádiz
Marzo de 2011