Dejé una vela encendida en mi ventana,
por si pensabas volver, que,
la luz, luz de mi corazón,
te guiara en la noche cerrada.
Llovió, y llovió durante tres meses,
que se me hicieron tres años,
pero la vela seguia encendida en mi ventana.
Una noche mirando la luz, luz de mi corazón,
sentí que me llorabas, sentí, que me olvidabas,
en ese instante, mi aliento, se heló,
y apagó la luz, luz de mi corazón.
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un cariñoso saludo