Ustedes,
pequeÑas semillas de futuro argentino,
que adornan y llenan mi vida,
como un rosal en mi jardÍn:
¡ que dicha me dan
cuando sonrÍen!
Porque cuando sonrÍen,
no todo estÁ perdido...
EstÁ dios en medio de
sus ojitos
dueÑos de
las miradas
mÁs inocentes del mundo
las miradas sin maldad
y blancas como la harina
para hacer pan.
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